Corazón con fecha de expiración: capitulo 3

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Corazón con Fecha de Expiración

Sensación de Hogar

Capitulo Tres

 

 

Yoochun salió a comer con Sunny el último día de las exposiciones. Y salió junto a la profesora de música, porque de otro modo resultaría terriblemente sospechoso y extraño que solo saliera con ella, pero no era su culpa. Shim se había desaparecido al día siguiente. Ni siquiera había presentado excusas o algo parecido. Solo había decidido faltar y Yoochun optó por no enojarse. No tenía sentido, los niños engreídos como Shim Changmin eran así, quizá nunca debió confiar en él.

 

—¿Todo bien Yoochun?

 

La profesora de música lo veía en esos instantes con los palillos dentro de su boca y con un tono de voz que fue lo suficientemente alta como para que Sunny girara hacía ambos y lo mirara también.

 

—Claro, solo estoy algo cansado— Miró de soslayo el pequeño trofeo que habían ganado esa tarde como el mejor stand durante esa semana y Sunny pareció contagiarse de un humor mejor que el suyo.

—¡No puedo creer que nos vayan a exonerar en todas las materias!— Aplaudió la menor —Mamá estará muy orgullosa.

 

Repentinamente Yoochun se encontró tomando un poco de soju aunque era indebido teniendo a su estudiante cerca, incluso notó la mirada un poco recelosa de la profesora junto a él que solo se negó cuando le ofreció un poco, pero Yoochun creyó, al menos internamente que un poco de licor no podía ser tan devastadoramente malo.

 

 

 

 

Unos días después Yoochun había logrado dejar de lado ese resentimiento extraño que había sentido por el menor por haberlo dejado botado con todo y presentación, como si nada, como si no fuera un cumplimiento previo. Pensó en hablar con el director para exentar de las exoneraciones a Shim, pero luego lo descartó por ser innecesario. Changmin pasaría exonerado o no.

 

Los días siguientes Shim se presentó a clases como si nada, cumplía con los deberes, contestó a sus preguntas, pero jamás demostró intención alguna de disculparse por haber dejado plantados tanto a él como a Sunny. Él tuvo que unirse  a la muchacha para ayudarla a sustentar el stand, aunque no es que tuvieran mucho público, es decir, sin Shim no había gente pululando por todos lados al fin y al cabo.

 

Yoochun creía a ratos que ese había sido el plan malvado del menor desde que decidió unirse a lo de la semana cultural, arruinarlo aunque no le hubiera funcionado en su totalidad. Después de todo, si en verdad quería abandonarlo, simplemente los hubiera abandonado desde el primer día. Yoochun le daba muchas vueltas a la situación y Jaejoong se quejaba de darle mucha atención a algo que no lo merecía. Y quizá tenía razón.

 

—Entonces…— Sin embargo cuando daba sus clases, Park intentaba transmitir en los adolescentes a su cargo un poco de esa pasión que corría por sus venas cuando hablaba de esas grandes mentes que iluminaron de fantasías lo que hoy se encuentran estudiando, en instantes como esos. Yoochun se olvidaba de ese resentimiento infantil —En aquellos tiempos se podrán imaginar que los únicos que se consideraban letrados eran los que exponían en esos grandes estadios de Grecia historias o leyendas que podían ser contadas una y otra vez porque a la gente le fascinaba, los maravillaba. Recordemos que para esa época, incluso los reyes eran analfabetos.

 

Los rostros de sorpresa variaban en diferentes extensiones, pocas veces tenía la atención de todo su salón y en este momento todos ellos escuchaban atentos, como si les estuviera contando una historia, todos excepto el prodigio que permanecía con su imagen puesta en la banca de su compañero frente a él.

 

—¿Es decir que eso de que los sacerdotes eran los únicos que escribían en esa época es cierto?

—Eso fue un poco más adelante. Pero si, en aquellos tiempos la literatura podría considerarse censurada recuerden que eran curas los que escribían y por tanto no todo estaría a la vista. Incluso El Quijote, considerada la primera novela, si leen sus páginas primeras podrán encontrar todos los trámites y permisos –incluyendo al Clero y el Rey– por el que tuvo que pasar antes de ser publicada.

 

—¿Las monjas también escribían?

 

—Por supuesto que no— Yoochun hizo un pequeño golpeteó en la pared, esperando más que todo que los ojos de Shim al fin se alzaran y le prestaran al menos un mínimo de atención. En verdad empezaba a sospechar que este niño sufría de algún síndrome de atención dispersa —Recuerden que toda esa época era manejada por hombres, las mujeres solo pasaban encerradas rezando y ya. Incluso en las obras de teatro, los personajes representativos a las mujeres los caracterizaban hombres que tenían que vestirse y adecuar su voz en pro a su personaje. Es en la época de Shakespeare que eso empieza a cambiar recién. Pero no se me vayan tan lejos, luego hablaremos de eso. Volvamos a la época de Grecia y sus inicios con…

 

El timbre sonó y Yoochun tuvo que alzar sus brazos repentinamente, los estudiantes empezaron a moverse lentamente, por primera vez en un buen tiempo se sentía bastante complacido con su clase, lo habían escuchado e incluso se habían interesado, quizá porque lo maravilloso siempre llamaba la atención y entre anécdota y anécdota todos ellos se habían sentido compaginados. Los escuchó cuchichear un rato más entre los relatos y cosas que habían captado de sus palabras. Y la sonrisa en su rostro era invaluable.

 

—Fue una clase genial, profesor.

 

Sunny se paró junto a él, con un pequeño libro de química en las manos y Park asintió agradecido.

 

—Pues espero que siga teniendo la mitad de su atención de la misma forma el resto del año.

—De seguro será así— Lee tenía una sonrisa espectacular, dulce y femenina. Justo como el tipo de chicas con las que él solía salir, pero en cuanto concibió dicha idea, cerró los ojos un segundo y luego solo volvió a la computadora —Hasta mañana, profesor.

 

Sunny se marchó inocente y Yoochun quiso colgarse del árbol más alto que tuviera a su disposición. No podía pensar de esa forma de una de sus estudiantes. Había tenido muchas jovencitas lindas y encantadoras a su alrededor, ¿por qué Sunny tenía que ser diferente? Oh, si… Era lo única que no había intentado lanzársele encima.

 

Un rato después decidió zanjar el asunto, como una simple comparación cotidiana. Sunny era linda y encantadora. Así de simple, no tenía que haber un interés físico o sentimental de por medio. Cuando al fin cerró la base de datos para profesores dentro de la Institución, Yoochun recogió sus cosas y levantó la mirada, sorprendiéndose así mismo por encontrarse con Shim aún sentado en su asiento, con la cabeza entre sus brazos y recostado totalmente.

 

Frunció el ceño y caminó hasta él, pensaba ser molesto y desconsiderado, era lo mínimo que el menor merecía, pero a pocos centímetros de que su mano sacudiera al otro, se encontró paralizado. No podía. Era un profesor y tenía que comportarse como tal, respiró hondo y sacudió un poco el cuerpo del menor que apenas levantó la cabeza, con sus ojos desorbitados y sus mejillas sonrojadas.

 

Yoochun ni siquiera había notado ese rubor extraño en el menor desde que empezaron las clases.

 

—¿Shim te encuentras bien?— Pero Changmin se había movido de inmediato. Trataba de erguirse un poco e inevitablemente Yoochun notó sus labios resecos. Estaba deshidratado. —Vamos a la enfermería.

—No— Changmin agarró su brazo y Park pudo sentir de inmediato la temperatura del otro —Ya es hora de salida. Yo puedo ir a casa…

 

Había tantas cosas mal en esa escena, en especial por la evidente fiebre que Shim tenía y él mismo que no pudo cerrar la boca y hacerse respetar como autoridad y llevar –así fuera de las orejas– al menor hasta la enfermería. No, al contrario, se encontró diciendo una de las cosas más estúpidas que podía decir. Comprometiéndose más y más en lo que no debería.

 

—¿Quieres que te lleva a casa?

 

 

 

 

Desde que se encontró dentro del ascensor, con Shim junto a él, supo que era una mala idea.  Porque no era correcto y sin embargo otra parte dentro de él le decía que no hacía nada malo, solo acompañaba a su estudiante hasta su departamento para asegurarse de que llegara sano y salvo. Era su mente desubicada la que lo hacía delirar con miradas acusatorias y reprobatorias, de parte de gente que seguramente no hacía más que ignorarlos.

 

—Profesor…— Changmin hablaba en susurros, muy lentamente y por encima de su oreja. Endemoniado muchacho cinco centímetros más alto que él ¿cómo podía ser más alto siendo el, él mayor? Era indignante —Creo que no me siento bien— Profirió el menor hasta arrimarse en sus hombros luego de que Yoochun pensará un sarcástico “¿En serio?” que prefirió no exteriorizar.

 

—Ya estamos a punto de llegar, seguramente tu mamá cuidará bien de ti. Debes decirle que te lleve a un doctor.

—Mamá no está en casa, nunca lo está— Changmin había apoyado la cabeza sobre su espalda y sus brazos también, no lo abrazaba, pero si se encontraba apoyado sobre él y Yoochun se encontraba muy, pero MUY incómodo.

 

—Entonces tu papá…

—Ya le dije que están divorciados— La manera tajante en que el otro lo interrumpió hizo que Yoochun sintiera fuertes ganas de cachetearse, por haberlo olvidado y además por no notar que era un asunto aun duro para el menor —Siempre estoy solo.

 

Casi sintió la respiración de Shim sobre su oreja, sintió dos cosas contradictorias a la vez. Un acercamiento poco necesario y un revoltijo en el estómago producto de la lástima que sintió al escucharlo de esa manera. Finalmente Changmin era como el prototipo de siempre: Inteligente, adinerado y solitario.

 

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Changmin no se despegó de él, a pesar de que Yoochun intentó alejarse discretamente el menor solo lo agarró con más fuerza. Yoochun entonces suspiró, agarró las llaves que le había dado minutos atrás y abrió la puerta del departamento, notando la mirada extrañada de una de las vecinas, que para su mala suerte acababa de salir.

 

Esto se ve tan mal…

 

Sin embargo decidió ahorrarse las explicaciones y solo ingresar con el menor todavía pegado a él. Dentro el lugar era poco más que sorprendente, los excesivos y casi innecesarios lujos. Las consolas –si, en plural– con las que seguramente el menor pasaba su tiempo libre. Sinceramente no veía a Changmin de fiesta en fiesta o algo parecido.

 

—¿Hacía donde está tu habitación?

—Al fondo.

 

Yoochun miró el pasillo largo y la puerta azul en el fondo lo hizo suspirar. Prácticamente llevaba a Changmin sobre su espalda, porque no es como si el menor hiciera algo para aminorar su peso precisamente. Dejó las cosas sobre uno de los sillones y automáticamente puso un pie en la alfombra que parecía verdaderamente costosa escuchó unos ladridos agudos y casi divertidos que lo hicieron bajar la mirada y descubrir a un gracioso cachorro de pelaje blanco.

 

—Ya, Bomul. No hagas ruido…— Changmin seguía hablando cerca de su oreja y para Yoochun eso empezaba a ser molesto —Tranquilo es un… amigo.

 

Aun así el cachorro continúo ladrando, pero bastó una mirada por parte del menor para que el animal se callara y regresara entre pequeños quejidos a su pequeño puesto en la sala de estar. Yoochun abrió la puerta y se encontró con la habitación de la que parecía ser un hombre de veinticinco años. Completamente sobria y diferente a lo que esperaría a un adolescente de diecisiete años. Pero Shim Changmin no es un adolescente normal, ya debería estar acostumbrado a eso.

 

—No sabía que tuvieras mascota.

—No es mío, es de mi madre.

 

Changmin se dejó caer en la cama, con un brazo sobre sus ojos y pensó que hasta ahí había llegado su trabajo, sin embargo Changmin respiraba dificultosamente y parecía que su fiebre había empeorado. El perro lo miraba ahora desde el pasillo, como si lo vigilara inclusive, Yoochun sonrió ante la tonta idea. Pero  suspiró resignado y decidió buscar un poco de agua y un par de toallas, seguramente si Jaejoong lo viera sonreiría con todo ese descaro que solo él posee y le diría: “Querido Yoochun, no hagas cosas buenas que parezcan malas”

 

 

 

Para las cinco de la tarde el departamento de Changmin tenía un delicioso aroma a consomé de pollo –su madre solía darle aquello cada que se resfriaba cuando vivían en Estados Unidos– así que Yoochun creyó prudente prepararle lo mismo al menor a riesgo inclusive de que mirara el plato con mala cara.

 

Mientras esperaba que el plato terminara de cocerse adecuadamente, y luego de haber verificado que la temperatura del menor estuviera más o menos controlada, Yoochun había optado por terminar un poco de su trabajo en la pequeña mesa de la cocina, no ocupaba mucho espacio y solo quería optimizar su tiempo mientras el consomé estaba listo.

 

La pequeña mascota del hogar se acercó a él tímidamente, Yoochun sonrió al notar que al fin parecía dispuesto a hacer amistad con él y comenzó a hacerle pequeños juegos con las manos para que el cachorro finalmente se acercara.

 

—Ven… Seamos amigos, anda.

 

Le lanzó un par de besos al aire y el cachorro movió emocionado la cola, ladrando esta vez mucho más amistoso mientras se veía entusiasmado de por fin acercarse a otra alma que al parecer no fueran los dos integrantes de aquel departamento.

 

—¡Eso!— Agarró al cachorro entre sus brazos y rió divertido cuando este intentó incluso lamer su cara —Eres un monada~ ¿por qué querías morderme cuando llegué? ¿Ah? ¿Creíste que le haría daño a tu dueño?— El cachorro se agitaba en sus brazos y ladraba a ratos como si en verdad le entendiera, y Yoochun parecía divertido con todo aquello —No seas tonto, tu dueño sabe cuidarse perfectamente y yo soy absolutamente inofensivo.

 

El cachorro movía su cola y jadeaba, visiblemente feliz de que Yoochun le otorgara un poco de su atención. No fue hasta que escuchó la toalla húmeda caer al suelo que visualizó a Changmin a unos pasos de él en la entrada de la cocina.

 

—Bomul, ven.

 

Bomul se sacudió con fuerza entre sus brazos, inevitablemente toda la atención del animal se posó en Changmin y corrió hasta sus piernas, se paraba en dos patas intentando capturar la atención del más alto, pero este solo miraba con atención a Park que sintió en aquel instante que no había hecho lo correcto al quedarse ahí.

 

—¿Cómo te sientes?— Trató de zanjar el momento incómodo, pero Changmin solo se agachó un poco para acariciar la cabeza de Bomul y que éste se calmara.

—Ve a la sala— El perro ladró un par de veces. Y Changmin lo miró serio moviendo un poco la cabeza —Anda— Esta vez el cachorro obedeció y Yoochun respiró hondo empezando a recoger sus cosas.

 

—Preparé un poco de consomé ya que tu estómago seguramente no se encuentra bien espero que al menos puedas comer eso, y luego por favor toma las pastillas que dejé junto a tú cama. Pero procura comer antes, o si no te vas a sentir peor.

—No es la primera vez que me enfermo— Murmuró Changmin con la voz apagada y tomando al fin la pequeña toalla húmeda que había dejado caer —No tenías por qué quedarte.

 

—Solo quise hacer las cosas bien.

 

Sonrió a pesar de saber que el otro ni siquiera le correspondería el gesto amable y finalmente, con sus cosas guardadas agarró su pequeño maletín y empezó a caminar fuera de la cocina. —Ya está a punto de terminar, solamente apaga la hornilla y espera que se enfríe un poco.

 

Salió del lugar, estaba muy cerca de la puerta, auto asegurándose de no volver a hacer algo tan estúpido cuando la voz de Changmin unos metros detrás de él lo detuvo.

 

—Profesor— Habló —…Muchas gracias.

 

Esas dos palabras fueron dichas en un susurro casi imperceptible, pero Yoochun solo sonrió, negando suavemente para que el otro no lo notara. Y abandonó el lugar, suponía que eso era lo máximo que podía obtener de él, y no es como si esperara algo más, pero siempre era gratificante recibir una mínima recompensa por un trabajo bien hecho –así sea una escueta respuesta muy al estilo Shim Changmin–.

 

 

 

 

El día siguiente Yoochun se miró en el espejo y decidió –como el adulto que era– que no iba a dejar que algo así diera vueltas en su cabeza demasiado tiempo. Es decir, ni su visita al departamento de Changmin,  ni esa extraña cercanía que mantuvieron de camino al ascensor hasta su puerta, ni el adorable Bomul que seguramente no volvería a ver.

 

—Quizá debería conseguir una mascota— Pensó durante largos minutos, desde el trascurso de su desayuno hasta llegar al Instituto, pero luego lo descartó al recordar que las mascotas necesitaban atención y Yoochun fácilmente podía pasar horas y horas fuera de su departamento —Si tuviera una novia, ella cuidaría de la mascota mejor que yo— Reflexionó —¿Debería conseguirme una novia?

 

—Si eso evita que hables solo, entonces sí.

 

Yoochun saltó al escuchar la voz de la secretaria del director junto a él, ella rió divertida y con un montón de papeles entre las manos, pero luego solo siguió su camino y Yoochun recordó como respirar rato después, sintiéndose terriblemente violado en su privacidad. Agitó su cabeza un poco y decidido a empezar un buen día caminó con una canción pegajosa en la cabeza, la había escuchado en la radio de camino al Instituto: cursi y melosa. Casi podía asegurar que de ver a las cantantes haciendo caras monas en una presentación con aquella canción, de inmediato hubiera pensado en “¡que monas!

 

Últimamente Yoochun tenía una fijación por las chicas  lindas, o sencillamente era un buen momento para tener novia otra vez. Después de todo hace más de dos años que no tenía ninguna relación seria o algo que se le pareciera. Y ¿cómo no llevar la cuenta?, si Jaejoong se la pasaba recordándoselo todo el tiempo.

 

—Profesor buenos días.

 

Las estudiantes pasaron junto a él, todas agarradas de los brazos y con sonrisas en sus rostros mientras lo miraban por aproximadamente un par de segundos. Yoochun respiró aliviado cuando notó que no era como una necesidad. No iba viendo a todas las mujeres a su alrededor como un objeto de referencia a la belleza, pero quizá si empezaba a tener estragos de atracción, tal vez era momento de acompañar a Jaejoong de fiesta nuevamente.

 

 

 

 

¿Quieres que salgamos de fiesta? ¿A una discoteca?¿En serio?

 

La voz de Jaejoong era tan endemoniadamente emocionada que Yoochun se sintió profundamente avergonzado mientras masajeaba el puente de su nariz y cerraba los ojos, hablando a través del celular.

 

—Sí, ¿podrías por favor no sonar como si te hubiera dicho que me gané la lotería?

¡No exageres! Pero ¿sabes hace cuánto no propones algo así sin que yo tenga que persuadirte, arrastrarte o chantajearte?

 

—Si lo sé, casi desde la Universidad.

Casi no, desde la Universidad. ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

 

Yoochun suspiró mirando la hora en su reloj y comprobando la hora.

 

—Luego te cuento. Entonces ¿este viernes está bien?

Por supuesto. Es más acabó de conocer a un par de chicas en una reunión de negocios. Dime, ¿te siguen gustando las chicas lindas?

 

En cuanto el sonrojo subió por sus mejillas, Park se sintió asquerosamente avergonzado. ¡Era un hombre adulto, por todos los dioses! ¿Qué hacía él sonrojándose a estas alturas de su vida?

 

—Sí, sí. Luego hablamos de eso.

—¡Perfecto!— Habló entusiasmado el mayor —Yo me quedo con la sexy.

 

Rodó los ojos desinteresado y antes de que Jaejoong continuara hablando, porque si no terminaba la conversación Kim podía quedarse por horas al teléfono, decidió hablar velozmente —Te dejo Jaejoong tengo clases, hablamos en la noche para coordinar bien lo de mañana.

 

Ni siquiera espero una respuesta y colgó la llamada, con un suspiro abandonando sus labios mientras el salón vacío le recordaba lo sucedido unos pocos días atrás. Changmin había regresado como el mismo niño engreído capaz de refutarle cualquier cosa al profesor que se equivocara en su materia y a mirarlo –por suerte– un poco menos odiosamente a él.

 

—Anda… ¡De una vez!

 

Miró un forcejó extraño en la puerta del salón, e identificó por supuesto la voz de Sunny, se acercó curioso a la entrada y pudo notar a Changmin siendo empujado por la pequeña rubia que al mirarlo abrió mucho los ojos y terminó por empujar a Shim fuertemente, lanzándolo directamente a sus brazos para luego salir corriendo. Yoochun ni siquiera había notado el momento en que Sunny y Changmin se habían vuelto tan cercanos. Después de todo alguien como Shim odia que cualquiera lo toque.

 

…Y hablando de tocar, mucho antes de que Changmin pudiera mirarlo con más odio por osar tocarlo, se separó con cuidado de no empujarlo y lo miró esperando una clara respuesta. Sin embargo Shim se tomó su tiempo para arreglar mejor su propio uniforme, murmurando un par de cosas poco entendibles para el oído humano.

 

—¿Y bien?— Decidió hablar primero —¿Debo saber por qué Sunny te ha lanzado como si…?

 

—Quiero ofrecerle mis disculpas— Changmin tenía ese tono altanero al hablar, que fácilmente podría mal entenderse si la gente no supiera que era su tono natural para referirse a los demás —Y quiero aclararle que no es porque quiera las dichosas exoneraciones con las que nos premiaron. En verdad… Quiero disculparme, no fue profesional de mi parte y me parece lo más correcto ofrecerle mis disculpas por no haber ido el último día, y salirme antes de tiempo el día anterior.

 

Yoochun respiró hondo y sonrió.

 

—Está bien, de todas maneras nunca hablé con el director para solicitarle te excluyera del premio— Changmin asintió tranquilo, en verdad aquello no le importaba en lo más mínimo —¿Puedo saber por qué te fuiste antes de tiempo ese día?

—No.

 

Y Yoochun estaba aprendiendo que cuando se trataba de Changmin no debería esperar demasiadas cosas.

 

—De acuerdo— Dijo resignado —Todo está bien, vuelve a tu receso.

 

Él volvió al escritorio para terminar de ordenar las tareas que había estado calificando. Pero sintió a Changmin permanecer en aquel lugar un rato más antes de irse. Yoochun no entendió muy bien esos instantes de contemplación, pero prefirió no indagar demasiado tampoco, últimamente cuando pensaba demasiado las cosas, llegaba a conclusiones bastantes estúpidas.

 

 

 

 

El día viernes llegó al fin y Yoochun se encontró sorpresivamente esperando que la noche llegara. Había estado de un estupendo buen humor durante toda la mañana, incluso tenía pensado lo que haría. Luego de salir de clases se iría a descansar un rato a casa y luego se empezaría a arreglar para la cita doble.

 

Finalmente habían quedado en una salida por la zona comercial y luego una cena ligera para conocerse mejor. Y si las cosas marchaban bien, entonces sí, una buena discoteca donde pasar varias horas de la noche, junto a una mujer que Jaejoong aseguraba era realmente hermosa. Y toda aquella travesía empezaría a las cinco de la tarde, en un pequeño café al que Jaejoong y él solían ir de vez en cuando.

 

A las tres en punto, como cada día de lunes a viernes la campana de la Institución marcó la salida de los estudiantes, que como cada viernes salían más entusiasmados y veloces de lo normal. Yoochun incluso se sintió complacido con aquello. Cuanto antes se fueran los estudiantes, mejor para él, tendría más tiempo para relajarse en su casa y luego conocer a la esperaba pudiera ser su futura novia. Tenía muchas esperanzas puestas en eso.

 

Agarró su maletín para salir del salón e incluso pasó por la sala de profesores para anunciar que ese día no se quedaría más allá del tiempo necesario. Fueron casi unos quince minutos desde que sonó la campana hasta que pudo llegar hasta su auto, sin embargo el grupo de estudiantes reunidos en aquella zona de inmediato lo puso en alerta.

 

—¡Profesor Park, que bueno que llega!— Seohyun se había acercado a él inmediatamente con su rostro preocupado y señalando la escena a unos pasos de ambos —Por favor deténgalos, ese idiota estaba molestando a Sunny y Shim la defendió, pero el otro se puso todo agresivo y le está buscando pelea a Shim.

 

Yoochun respiró hondo, caminando más rápido y abriéndose paso entre los curiosos. Cuando llegó, Lang –un muchacho de segundo año, pero bastante fornido– se encontraba ya visiblemente molesto, con un golpe en la mejilla y dispuesto a borrar la sonrisa sardónica de Changmin a punta de golpes.

 

—¡¡Oppa!!

 

Los gritos escandalosos de las jóvenes hicieron a Yoochun reaccionar y caminar lo mejor que podía hasta ambos, y lograr detener al muchacho grande que si alcanzó a empujar a Shim, éste cayó descuidadamente en el suelo y Yoochun frunció el ceño visiblemente. Los estudiantes se esparcieron de inmediato.

 

—¿Quieres visitar dirección otra vez Lang? Sabes que una más y el director te expulsa.

—¡Él fue quien comenzó!

 

—¡No es cierto!— Sunny se había agachado a ayudar a Changmin que parecía haberse lastimado el tobillo en la caída. Aparentemente la aparición de Yoochun lo había tomado desprevenido —Me estabas molestando, Changmin solo me defendió.

—Vete ya Lang, pero si la madre de Shim viene a armar un escándalo porque está herido yo no voy a defenderte.

 

—¡Yo también estoy herido!

 

Gritó el otro, señalando su rostro. —Pero estabas molestando a una compañera, Lang. Mejor vete tranquilo a casa.— Yoochun trató de sonar comprensivo, aun así el muchacho solo agarró su maleta del suelo y con un bufido molesto se marchó de ahí. Giró para observar la escena de Sunny visiblemente preocupada y Changmin tratando de levantarse a pesar de no poder apoyarse debidamente con su pie izquierdo.

 

Yoochun suspiró. Maldita suerte la suya.

 

 

 

 

Otra vez estaba ahí, abriendo la puerta del departamento de Changmin y con el muchacho sobre sus hombros, aunque esta vez era un poco diferente, Changmin pasaba un brazo por sus hombros y gracias a los dioses no le hablaba cerca de la oreja. El cojeo inestable de Changmin parecía ser momentáneo, y al menos eso calmó un poco a la preocupada Sunny que se negaba a quedarse primero, luego de que Yoochun se ofreciera a hacerle de expreso escolar, pero Changmin le aseguró estar mejor de lo que parecía y finalmente la muchacha accedió.

 

—Aquí está bien.

 

Changmin dio un par de saltitos hasta uno de los sillones y Yoochun se pudo parar erguido otra vez. Fue cuestión de segundos antes de que Bomul apareciera de la nada y saltara sobre Yoochun con su colita agitada y ladrando entusiasmado, Yoochun rió divertido con aquel recibimiento, recordando otra vez que tener una mascota estaba entre sus asuntos pendientes, luego de conseguirse una novia al menos.

 

Pero bastó con que el cachorro notara a Changmin para que este volcara su atención en el menor. Bomul podía ser la mascota de su madre, pero incluso los ojos de Changmin no se podía resistir a esa ternura de mascota que tenía, sonreía complacido mientras acariciaba la cabeza del cachorro y parecía haberse olvidado que él se encontraba todavía ahí.

 

La mirada de Park se deslizó por la pierna del menor, recordando la forma en que había caído, si bien no era una fractura o algo parecido, no era algo que un buen vendaje, un par de analgésicos  y un  reposo decente no pudieran sanar. Yoochun agradecía mentalmente ese curso de primeros auxilios que tomó años atrás y la mirada extrañada de Changmin lo hizo suspirar una vez más.

 

Como un mantra estúpido recordó las palabras de Jaejoong que solas se fracturaban en su cabeza “No hagas cosas buenas que parezcan malas.

 

 

 

Era incomodo tener la mirada de Changmin sobre su rostro mientras se encargaba de vendar el tobillo lastimado, por suerte no se había equivocado en medir el daño y bastaba solamente con que el menor no excediera por un par de horas la fuerza que pusiera en su pie izquierdo. Bomul jugueteaba alrededor de ellos, corriendo tras la pelota que Changmin le lanzaba y trayéndola de regreso a manos de su amo.

 

El olor refrescante de Changmin llegaba perfectamente a él, le había pedido, después de todo, se diera una ducha primero. Así que mientras se aseguraba que el vendaje estuviera lo suficientemente ajustado como para evitar problemas en el futuro, la fragancia de Changmin envolvía todo a su alrededor y Yoochun odió encontrarse a los pies de ese menor engreído. Literalmente.

 

—Listo, con esto debería bastar.

 

Changmin movió un poco el pie, y Yoochun se sintió complacido al no notar ningún gesto de dolor en las facciones de Shim. El celular tintineó en su bolsillo y Yoochun velozmente lo sacó.

 

No olvides la cita de hoy.  Nada de arrepentirse Park Yoochun.

Te veo en cuarenta minutos en la cafetería. Las chicas también están por llegar.

 

Las palabras de Jaejoong lo hicieron regresar brutalmente a la realidad, confirmó la hora en el reloj y abrió la boca sin saber que decir, mirando de un lado a otro el lugar donde había dejado su maletín ¡¿en qué momento se le había ido el tiempo así?! Corrió a recoger su maletín y guardó su celular apresurado. ¡Ya no tenía tiempo ni para ir a cambiarse!

 

—Guarda reposo y come algo antes de tomarte el analgésico que te dije. Es para el dolor, no creo que tenga alguna contraindicación que pueda afectarte— Yoochun notó incluso la mirada divertida con la que Shim lo miraba mientras buscaba su celular incluso por encima de la alfombra y Bomul ya se le había unido para intentar molestarlo —Bomul ahora no, estoy buscando mi celular.

 

—Lo acabas de guardar en tu bolsillo derecho.

 

Yoochun se odió por su despiste y viró los ojos —Bien, me voy. No olvides descansar y cuidar mucho la manera en qué pisas.

—Sí, ya me lo dijiste.

 

Changmin tenía una sonrisa sincera en su rostro, la primera que Yoochun tenía el placer de contemplar, sin embargo no pudo apreciarla demasiado, porque su tiempo se encontraba reducido casi a nada. Respiró hondo y salió corriendo del lugar como si de una maratón se tratara. Bomul se quedó ladrando tras él y apenas la puerta se cerró, Changmin se permitió reír bajito. Con una mano pasando discretamente cerca de su nariz.

 

Un completo tonto…

 

Changmin no solía estar acostumbrado a que cuidaran de él, ni a la protección desinteresada como le ocurría con Sunny, generalmente la gente se acercaba con doble intención. Creía firmemente que los gestos desinteresados eran un mito hasta que conoció a esos dos. Sunny ingenuamente amable, y Yoochun firmemente comprometido en su rol de ser más que un profesor, un maestro y un apoyo.

 

Recordó graciosamente cuando días atrás su madre le preguntó quién había usado la cocina, y Changmin desinteresadamente solo había alzado los hombros mientras fingía leer un libro que no se había tomado la molestia de devolverle a su dueño.  La caligrafía de Yoochun era un descubrimiento para Changmin, y el menor parecía más entretenido en aquellas anotaciones del mayor, que en la historia que debería leer.

 

Miró recelosamente la cocina, y pensó, que de no haberse enfermado aquel día, aquella cocinara continuaría limpia en su totalidad, sin ser usada y sin recuerdos secretamente  notorios para él.

 

—¿Tú qué dices Bomul?— Le habló al cachorro mientras acariciaba su lomo —¿Volverá a cocinar para nosotros?

 

Sin embargo el cachorro solo saltó un par de veces y ladró contento, contagiando incluso a Changmin de ese estupendo buen humor que Park parecía haber dejado a su paso.

 

 

Faltan 102 días

 

Hola una vez más, me estoy enamorando de este fic tanto que aún no me lo puedo creer xD Me estpa generando las mismas emociones que Primera Plana y eso que son completamente distintos. En verdad me gusta mucho, y espero que a ustedes también.

Por cierto, el nombre de la mascota de la mamá de Changmin es bastante cursi –asqueroso– por favor no lo investiguen xDD

Y los que saben que significa: ¡Shh! xD

Muchas gracias por leer y mil gracias a las que comentan, siempre es bueno saber que están ahí y el fic no está abandonado. Son amor. Se cuidan. ♥

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10 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 3

    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Capitulo Tres: Sensación de hogar […]

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    5 agosto, 2015 en 20:34

    Que hacer para no ternimar toda emocionada siempre que termimo un cap ah? Por Dios esta idea de un Yoochun todo profwsional centrado maduro y lindamente serieson es sencillamente adorable y sabes que Nesly? aunque es distonta ala imagen de Chuunie coqueto,ocurrente, galan y sexy SEXy me encantaaa¡¡¡ elnque mencionaras la atencion de Min en las anotaciones de Chunnie mas que en el lidro en si me ha despertado una enorme curiocidad sobre lo que Chunnie pudiera haber escrito en ellas. Lo sabes cierto? bueno igual y en mi despiste vuelvo a escribierte esto; pero al hecho de que el lector pueda meterse asi en la naracion se le llama CALIDAD LITERARIA y tu querida Nes la tiene. Tres cositas mas una el nombre do es tan cursi es liiiindo. dos mmmm porque Yunho y Su no aparecen por aqui???? Trrs ChangMin si se fue por celos verdad? No esta enamoradon de Sunny o si?

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