Corazón con fecha de expiración: capitulo 4

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Corazón con Fecha de Expiración

Aquí, hace más frío del habitual

Capitulo Cuatro

 

 

 

Una de esas noches de sábado cuando Changmin suele salir a comer algo con sus amigos –Kyuhyun y Minho– a pesar de todo, aunque sean molestos cuando se trata de hablar sobre su cotidiana y aburrida vida diaria, son un pequeño aliciente dentro de toda esa vida consumida por el tedio. Tuvo que ir con paso lento y con cuidado. Ir y regresar en taxi a pesar de que sus amigos le reprocharan el mejor haberse encontrado en su departamento debido a su estado.

 

Pero Changmin no tenía algún estado especial, no más que ese dolor casi mínimo en el tobillo y la venda que no se había quitado, porque bueno, Yoochun insistió en que no lo hiciera por un buen tiempo. Al menos por el fin de semana, no es cómo si lo estuviera obedeciendo a ciegas pero Changmin creyó importante tomar aquella recomendación y evitar problemas futuros.

 

Al final Minho había hablado y hablado como costumbre sobre todas sus expectativas y cosas emocionantes que le pasaban al ser el chico más popular en su Instituto, y Kyuhyun viraba los ojos ante cada cosa insignificante que el menor mencionaba sobre ese muchacho mayor a él que era su hyung y lo trataba como hermano menor a pesar de que se llevara mejor con su mejor amigo –Jonghyun– y él se sintiera terriblemente a un lado cuando esos dos –Jinki si mal no recordaba– se juntaban.

 

Pareces una nena enamorada, nada más dile a Jonghyun cómo buen amigo que es, deje de robarte la atención del tal Jinki” Había dicho Kyuhyun y casi como un acto reflejo Minho había golpeado su brazo, recibiendo un golpe igual o mayor al dado, por parte de Cho, luego había comenzado esa batalla incesante sobre respeto y ‘solo somos amigos’ que siempre salía al tema cuando Minho hablaba del tal Jinki y Kyuhyun disfrutaba tan solo por hacer enojar al menor.

 

No es que se sintiera repentinamente desconectado, pero los jueguitos tontos de esos dos le dieron tiempo de pensar un instante. ¿Y si Minho en verdad sentía algún tipo de atracción por ese otro muchacho mayor, que además de todo era su hyung personal como solía llamarlo? Minho siempre lo negaba, pero alguna vez habían hablado a solas Kyuhyun  y él, y el tema de Minho había salido a colación, de todas las novias que Minho tuvo –incluyendo a Yuri– ninguna había logrado mantener la atención del escurridizo Choi por más tiempo del necesario –entiéndase seis meses o menos–.

 

A veces se quedaban pensando en aquello y luego solo cambiaban de conversación porque decidiera lo que decidiera Minho, preferían guardar la incomodidad inmediata para cuando aquello ocurriera. Fue en el momento en que oyó el “Dile a Victoria, tu eterna amiga, que de una vez por todas te acepte y a mí no me jodas” cuando regresó con ellos y notó que su pelea habitual estaba por terminar; sonrió divertido porque algunas cosas nunca cambian, y él se sentía conforme con eso.

 

Así que cerca de las nueve de la noche, ahí se encontraba, abriendo la puerta de su departamento, cansado, desconcentrado y con un poco de frío porque las calles de Seúl que no tienen piedad ni siquiera en una noche tan pacífica como esa. Changmin empezaba a desprenderse de su abrigo cuando notó la ausencia de Bomul quien solía recibirlo incluso antes de que alcanzar a cerrar la puerta.

 

Cuando escuchó ruidos en la cocina, frunció su ceño y caminó dando grandes zancadas encontrándose con aquel hombre alto y de cuerpo fornido que se encontraba al parecer rebuscando entre los utensilios un par de cosas, que hizo al estómago de Changmin revolverse más allá de lo normal.

 

—¿Quién eres y qué haces?

 

Habló con esa voz sería y parca mientras veía al hombre girar hacía él entre sorprendido e incómodo, ofreciéndole una de esas sonrisas que era tan falsa, como las suyas cuando hablaba con alguien realmente detestable para él.

 

—Hola, soy Byol —el hombre se acercó hasta él, un paso que hizo a Changmin incluso retroceder molesto—. Supongo que tú eres Changmin. Yo, bueno… Estoy saliendo con tu madre, pero tranquilízate que no quiero que te sientas incómodo ni nada.

—Oh, dios… ¿En serio? —En esta ocasión se cruzó de brazos con esa sonrisa cruel y despiadada—, ¿cuántos años tienes? Yo tengo diecisietes ¿Eres qué, cinco años mayor que yo?

 

—Changmin. —La voz represiva de su madre lo hizo rodar los ojos mientras escuchaba los tacones de ella a través del piso del departamento e imaginaba claramente su mirada enfadad por reclamar cosas que eran sencillamente ciertas—. Por favor ten un poco de respeto, Byol va a cocinar para todos esta noche.

 

—¿A las nueve? —Curvó un poco su ceja y la mujer solo negó sutilmente mientras respiraba hondo y se acercaba al hombre que solo miraba incómodo el cruce de palabras entre ambos—, de todas formas no me interesa. Hagan lo que quieran, pero no quiero que toqué mi cocina.

 

Migyol solo dejó escapar una pequeña risa, mirando sin comprender a su único hijo que ahora parecía desviar la mirada, sin mucha intención de dar explicaciones.

 

—¿Desde cuándo es tuya? Que yo sepa ni tú ni yo sabemos cocinar, que alguien haga uso de ella volverá este lugar un hogar y sobre todo le dará algo de uso para que no termine averiándose.

—Ya hay alguien que ha cocinado ahí madre. —Recalcó sin sutilezas de por medio— Muchas gracias por notarlo. Así que estoy en todo el derecho de reclamarla como mía. No-quiero-que-la-toque.

 

Acentúo cada palabra como una advertencia y su madre lo miró ceñudamente, con esa expresión intimidadora que podía hacer colapsar a cualquiera pero que él ya conocía demasiado. Así que luego de seis extensos segundos, Migyol finalmente bufó ofendida y agarró las llaves de su auto y el abrigo que reposaba en el sillón, aún con su aroma dulce y sofisticado.

 

—Vamos a cenar afuera Byol, no quiero que Changmin te haga pasar un mal rato.

 

El hombre corrió como perrito faldero tras la mujer y Changmin negó suavemente ante la imagen, el tal Byol parecía en verdad sorprendido porque alguien pudiera enfrentarla.  Shim a veces pensaba que el carácter fuerte y un poco altanero de su madre era digno de admiración –si no buscara a los tipos más reprochables e inadecuados con los que pudiera encontrarse– para salir o relacionarse.

 

Caminó sin premura hasta su habitación y mediante iba caminando escuchaba a Bomul saltar contra la puerta emocionado, seguramente por haber escuchado su voz, abrió la puerta y el cachorro saltó a sus piernas como de costumbre, sacudiendo su cola y jadeando emocionado.

 

—¿Qué pasó? —Murmuró bajito— ¿Te encerraron porqué quisiste morder a ese sin personalidad, alias el nuevo novio de mamá?

 

El perro ladró un par de veces y Changmin rió divertido. Hubiera querido ver aquello.

 

 

 

 

Park Yoochun se despertó temprano esa mañana de lunes, con el ánimo restablecido y muchos pendientes que esperaban por él. Tenía ganas de besar a Jaejoong, e incluso lo había hecho –en la mejilla, claro– el día domingo cuando salieron a almorzar y charlar un poco sobre la estupenda cita del día viernes.

 

Dasom había sido la mujer más hermosa y dulce que habían visto sus ojos –bueno lo de dulce era cuestionable– pero su rostro era perfecto para morir de ternura con sus sonrisas y pucheros inintencionados, con su cabello largo y lacio más allá de los hombros. Si, Yoochun tenía esa fascinación por las mujeres lindas, y Dasom encajaba  de todas las formas posibles.

 

Habían completado todas las fases del plan: charla, cena y baile. Dasom podía ser el rostro más dulce, pero al mismo tiempo era la más sensual en la pista de baile –después de Hyorin, obviamente– la chica sensual con la que Jaejoong había llevado a cabo su cita seguramente hasta el siguiente nivel cuando ambos se marcharon en el auto del mayor  entre sonrisas y roces discretos.

 

Yoochun había preferido charlar un poco más con Dasom cuando estacionó el auto en la casa de ella. Y sus suposiciones sobre Jaejoong y Hyorin se confirmaron cuando la mujer le comentó que ambas vivían juntas y el lugar no tenía ni una luz encendida siendo que ellos habían salido unos quince minutos antes. Acordaron una cita en esa semana, y ella besó su mejilla con lentitud, Yoochun olvidó todas las cosas malas y estresantes de su trabajo y sintió esa cosa extraña en el estómago que lo hizo contemplarla hasta que estuvo sana y salva tras la puerta de su casa.

 

Oh… Todo tan cursi e imposible como el amor a primera vista.

 

Todo lo contrario a Jaejoong, que se había sentido abrumado por esa fuerte personalidad de Hyojung –según recordaba– el nombre real de la muchacha que luego había pedido no se complicaran y la llamaran como la mayoría de sus amigos: simplemente Hyorin. Luego no recordaba mucho porque toda su atención se había posado en Dasom y entonces el resto del mundo se podía ir al carajo.

 

Jaejoong decía que Hyorin sin duda alguna era la mujer más sexy que había pasado por su cama, pero esa personalidad arrebatadora lo hacía sentir confundido. Luego se había burlado de él por lo baboso que parecía estar por Dasom y la charla se había extendido por la suerte que solo él tenía, mientras Jaejoong bromeaba pidiéndole un par de consejos.

 

Como fuera, cuando llegó al Instituto todo transcurría igual que siempre y Yoochun pensó que no podía esperar hasta que fuera una hora más o menos decente para escribirle a Dasom y pedirle una cita concreta. Los dedos le quemaban por marcar su número o al menos escribirle un mensaje. Pero mientras tanto se controlaba, porque quería hacer las cosas bien con ella.

 

 

 

Cerca del mediodía cuando los estudiantes se movilizaban para ir a almorzar algo durante su hora de receso, Yoochun se encontraba contemplando el celular en sus manos y miraba el nombre de Dasom escrito mientras pensaba en llamarla o escribirle. Pero al final solo terminaba descartando la idea por ser muy pronto e intentaba concentrarse en cualquier otra cosa, como por ejemplo calificar ese montón de pruebas que había tomado en las primeras horas.

 

—Profesor Park —Sunny apareció tímidamente por un lado de la puerta, con pasos pequeños y el borde de su abrigo largo siendo sostenido por sus pequeñas manos— ¿Tiene un momento? Me gustaría hablar con usted.

—Si, por supuesto.

 

La rubia muchacha se sentó en uno de los lugares frente al escritorio y movió un poco su pie, perdiendo la confianza escaza con la que había llegado y mordiendo su labio inferior. Yoochun prefirió guardar silencio un rato, que la muchacha acumulara el valor que creyera necesario, pero Sunny finalmente suspiró y bajó un poco la cabeza.

 

—Es sobre Changmin— y pensó de inmediato que se trataba de algún amor adolescente ya que ambos habían empezado a pasar mucho tiempo juntos y el encanto de Shim parecía ser irresistible, incluso hasta para Sunny, sonrió con esfuerzo porqué de pronto la idea parecía un poco rara, y prefirió escuchar—. No sé si lo ha notado pero él no come aquí, porque dice que la comida que nos sirven es realmente mala y todas esas cosas, pero recién hoy me enteré que tampoco desayuna porque su madre sale muy temprano al trabajo, así que su primer alimento del día es cuando salimos a las tres de la tarde y pasa por un restaurante cerca de su casa.

 

—¿Come poco entonces?

 

Yoochun se sintió un poco mareado ante la idea, Changmin siempre lucía fuerte y la risa discreta de Sunny lo hizo concentrarse nuevamente. —Claro que no —dijo entre risas—, el problema es que cuando come, lo hace en exceso, según él para reponer lo que le hace falta en las otras comidas —Sunny puso una mueca de fastidio—. Me preocupa que todo ese desorden alimenticio se transforme en un problema de gastritis o algo parecido.

 

Entendió al fin mientras la muchacha continuaba hablando sobre que su madre era nutricionista y sabía un poco de esas cosas, extrañamente se sintió preocupado por esa vida extraña que llevaba el menor y que de manera inusual empezaba a conocer a detalle con el transcurso de los días.

 

—Pero eso sí, su mascota no se puede quedar sin sus tres comidas diarias, a diferencia de él al parecer.

 

Sunny se había cruzado de brazos indignada y Yoochun alzó la mirada reaccionando de nuevo ante la realidad.

 

—¿Bomul?

—¿Lo conoce?

 

Sunny parecía sorprendido y Yoochun se sintió terriblemente incómodo.

 

—Sí, bueno, el día que lo fui a dejar a su casa.

 

La muchacha asintió de inmediato y él prefirió omitir la cantidad de veces que había estado ahí, porque no era necesario y además no quería pensamientos extraños en esa loca cabeza de Soonkyu.

 

—En fin —habló repentinamente Sunny—, la situación es que me gustaría que hablara con él o con su mamá. Pero sin que él se entere que fui yo quien vino a pedírselo, ya he hablado con él, pero parece no importarle que le dé gastritis o no,  sin embargo es un asunto muy serio y no me gustaría que caiga enfermo.

 

El tono de voz con el que Sunny terminó de hablar hizo a Yoochun suspirar un poco y sonreír invariablemente aliviado al notar ese espesor fraternal con el que la muchacha se refería al más alto. Un momento, ¿se había sentido aliviado? Yoochun sacudió sus pensamientos otra vez y miró a Soonkyu brevemente.

 

—Intentaré hablar con él.

 

—¿En serio? ¡Muchas gracias! —Sunny saltó de su asiento directamente a su cuerpo, en un abrazo que duró apenas dos segundos antes de que la muchacha se retirara avergonzada  y sonrojada por igual—. ¡Lo siento! —Vociferó nerviosa—, es esta mala costumbre mía de andar abrazando a todo el mundo.

 

Sunny evitaba mirarlo a los ojos y Yoochun encontró divertido todo aquello, sacudiendo un poco su mano para que la muchacha se relajara. Era tan extraño verla de esa manera.

 

—Está bien —dijo despacio—, pero procura que no vuelva ocurrir, ya sabes que esas cosas pueden mal entenderse.

—Sí, lo siento mucho profesor —Sunny asintió repetidas veces antes de empezar a abandonar el salón sin mirarlo a los ojos todavía—. No volverá a ocurrir, muchas gracias por todo.

 

Yoochun sonrió una vez más y cuando su celular sonó pensó que cualquier mensaje que pudiera tener podía esperar, por el momento le placía encontrar a Shim en el lugar que estuviere. Luego iba a ser más difícil dirigirse a él. Así que cerró la pantalla de notificaciones sin mirar el remitente y puso el celular en silencio, al menos por un rato.

 

 

 

 

Los rumores decían que cuando Shim no estaba con Sunny –su única amiga dentro del Instituto– el muchacho parecía escurrirse a alguna de las azoteas y ese fue el problema principal para Yoochun, había varios edificios como para ponerse a buscar en cada uno de ellos, sin embargo bastó con preguntar a un par de estudiantes y que escalofriantemente todas coincidieran en que seguramente se encontraba en la azotea del edificio de arte.

 

Changmin se encontraba recostado en una de los asientos largos, con una de sus piernas flexionadas y la otra cayendo libremente ante la altura pequeña del asiento, sus brazos tras la cabeza y ese pequeño libro rojo sobre el rostro tapándolo seguramente de los rayos agudos del sol en esa tarde. Caminó con cuidado y suspiró cuando notó que el menor dormía plácidamente a pesar de la incomodidad.

 

—Shim…

 

Llamó despacio, y al no sentir reacción alguna por parte del menor optó por quitarle el libro de la cara, pero este se sacudió descuidadamente, buscando con sus brazos largos quitarle el libro sin mirarlo al rostro aun, fue como un acto reflejo inmediato y Yoochun sonrió divertido mientras alejaba el libro de su alcance.

 

—¡Devuélvemelo!

 

Changmin gritó y de pronto pareció notar su rostro, los ojos de Shim se abrieron de par en par al reconocerlo y buscó de inmediato recuperar su pose tranquila y relajada mientras se acomodaba mejor en la banca y le permitía al mayor sentarse junto a él.

 

—¿Qué hace aquí?

 

Súbitamente las manos de Changmin estaban puestas sobre el asiento, se aferraban con fuerza y evitaba mirarlo a toda costa. Yoochun cerró el libro y se cruzó de piernas, observando ese perfil masculino del menor y colocando el pequeño libro sobre sus propias piernas, solo para que no estuviera al alcance de Changmin tan fácilmente.

 

—Te estaba buscando. Necesitaba hablar contigo un momento.

—¿Sobre qué?

 

—No lo sé… Me contaron que andas mal con ética.

Changmin inmediatamente viró los ojos. —Es una materia estúpida.

 

Yoochun sonrió brevemente, notó el cuerpo de Changmin relajarse un poco mientras miraba hacía al frente y bufaba molesto.

 

—Pero es una materia, ¿no te gustaría bajar ese promedio perfecto, cierto?

—Me da igual la verdad.

 

Changmin subió un poco sus hombros y Yoochun suspiró despacio mientras contemplaba su libro. Casi hasta había olvidado habérselo prestado a Shim, y eso que se trataba de uno de sus favoritos.

 

—Parece que te gustó mucho mi libro.

 

Finalmente el rostro de Shim estuvo frente a él, el muchacho parecía haber olvidado que ese libro le pertenecía al mayor y estuvo por un largo rato mirándolo sin expresión alguna en el rostro hasta que finalmente habló.

 

—No es tanto el libro —Changmin pareció dudar un poco—. Más bien fueron sus anotaciones, la forma en la que usted mira el libro y lo que recalca en cada momento importante. Parece otro mundo visto desde sus ojos.

 

Park sonrió, Changmin había explicado de la mejor manera lo que pocas personas veían en sus libros.

 

—Bueno, muchas personas dicen que los libros jamás deberían ser rayados. Yo en cambio no puedo evitar plasmar algo de mí en cada libro que leo, resaltar las frases que marcan algo importante, mis pensamientos, mis suposiciones, lo que creo, algo de mí se queda en cada libro y es bueno recordar las razones cuando decido abrirlo de nuevo un tiempo después.

 

Se encontró con los ojos de Changmin mirándolo fijamente y él solo pudo sonreír, sosteniendo el libro todavía entre sus manos.

 

—¿Quieres decirme algo?

—Pienso igual —aclaró el menor—, y moría por escribir un par de cosas y refutar algunas suyas, pero como es suyo me pareció imprudente y…

 

—Hazlo. —Yoochun estiró el libro de regreso a las manos de Changmin y por primera vez sintió que estaba marcando un lazo con aquel estudiante que hasta hace poco lo miraba con odio— Y si gustas luego podemos compartir experiencias, este es un libro muy especial para mí —dijo mirando el libro—, me gustaría saber lo que piensas.

 

Changmin asintió un poco, recibiendo el libro y viéndolo como si fuera la primera vez que lo tuviera.

 

—¿Te parece si hacemos un trato? —Propuso de repente el mayor—. Yo te ayudo con ética, y por cada mejoría que tengas te ofrezco un nuevo libro de mi biblioteca personal.

—¿En serio?

 

Los ojos de Shim parecieron brillar y Yoochun se sintió complacido con eso.

 

—Sí, y es más, si la profesora de ética viene hasta mí y me felicita por haber hecho un buen trabajo contigo reivindicándote en el camino de las buenas notas, prometo llevarte a conocer mi biblioteca personalmente.

—Hecho.

 

Yoochun encontró divertido ese gesto tan occidental que usó Changmin al estirar su mano y esperar que la estrechara, pero no se vio capaz de negarse y aceptó el gesto mientras el menor asentía y luego de eso se excusaba para volver a su salón antes de que el timbre sonara. Yoochun se encontró sorprendido ante la exactitud del menor sin necesidad de ver la hora, cuando cinco minutos después de que se marchara, el timbre empezara a sonar.

 

 

 

 

Yoochun encontró malo de muchas maneras, el tener que estudiar con Shim, en el departamento del menor. Pero sabía del mismo modo que necesitaba ir hasta allá para cocinarle algo, y luego entrar a colación el tema de su alimentación, porque seamos sinceros, si hablaba directamente con Shim, el menor y su mente aguda deducirían de inmediato que Sunny estaba involucrada y Yoochun quería mantener su palabra, además con el asunto de ética mataba dos pájaros de un tiro.

 

Se sintió extrañamente complacido cuando Bomul llegó corriendo a sus pies para saludarlo, sacudiendo su cuerpo entero emocionado y saltando de vez en cuando sin descanso hasta que finalmente Park lo agarrara entre brazos. Shim se había ido a cambiar mientras tanto y cuando el menor regresó con una ropa visiblemente más cómoda, Yoochun encontró toda esa escena demasiado íntima y acogedora. Aunque no menos bizarra de todos modos.

 

—¿Tienes hambre? —Comentó ligeramente—. Podría cocinar algo mientras vas avanzado con otras tareas.

 

El menor lo observó un poco perspicaz para luego alzar un poco los hombros y empezar a sacar un par de cuadernos mientras dejaba reposar el pesado libro de matemáticas sobre la mesa. Yoochun decidió tomar aquello como un sí, y se propuso preparar uno de los tres platos que únicamente conocía.

 

Empezó por abrir la alacena y en esta ocasión, a diferencia de la vez pasada tanto la alacena como la nevera se encontraban llenos de diferentes alimentos que podían servir para preparar cualquier cosa a la imaginación, Park por un momento deseó tener a Jaejoong cerca y que les prepara una exquisita cena que solo él sabía prepara cuando se encontraba inspirado.

 

Decidió poner manos a la obra y empezó por el arroz mientras pensaba hacer un delicioso estofado de pollo —o al menos un estofado decente que no hiciera a Shim arrepentirse de comer— los minutos fueron transcurriendo y Yoochun se encargó de desenvolverse con más confianza en la cocina de a poco, concentrado en absoluto en lo que hacía y que todo volviera a quedar limpio y en su lugar.

 

Changmin podía determinar cada cierto tiempo el lugar donde Park se encontraba, porque bueno, a veces sin pretenderlo se encontraba levantando  la mirada y viendo de reojo los movimientos del hombre que parecía verdaderamente ocupado entre las pocas hornillas encendidas de la cocina.

 

Bomul había empezado a ladrar buscando llamar algo de atención, pero Yoochun ya no podía cargarlo, así que había susurrado un breve “Ahora no, ve con Changmin” que lo hizo sentir un escalofrío tremendo en toda la espina dorsal cuando vio al cachorro mover sus patitas sobre el piso y apoyarse en las piernas del menor que parecía concentrado en su tarea de contabilidad. La vista general lo hizo sentirse terriblemente incómodo.

 

¿Qué diablos hacía él ahí?

 

Con ese ridículo delantal, cocinando para Shim, siendo amoroso con su cachorro y ayudándolo con las tareas. Se descubrió así mismo con una cuchareta entre las manos y la visión de Shim acariciando un rato a Bomul mientras sonreía y Yoochun sentía que había tantas cosas mal en esa bizarra escena que estaba protagonizando. Porque estaba mal, él no podía estar en la casa de uno de sus estudiantes que prácticamente vivía solo. ¿Qué demonios le pasaba por la cabeza?

 

—¿Ya está la comida?

 

Changmin había levantado la mirada, con Bomul entre sus brazos, todavía sentado en su pequeño lugar para hacer las tareas. Y Yoochun solo pudo mirar las ollas y luego a Changmin, asentir despacio y dejar sus cavilaciones fuera de lugar para otro rato. Todas sus visitas habían sido casos excepcionales, este lo era también. Pero ya no volvería a pasar, no de nuevo.

 

 

 

 

—Quizá odias ética porque muchas de sus respuestas tienen que ver con algo muy personal.

 

Yoochun llevó una cucharada de comida a su boca luego de soltar aquella suposición que hizo a Changmin mirarlo fijamente mientras comían tranquilamente con Bomul en su pequeña esquinita comiendo su propia comida.

 

—Es que por eso odio esa clase, todo tiene que ver con una índole moral, respuestas personales con las que necesariamente te tienes que ver involucrado y odio todo eso. Además de que me parece una materia inútil. Redactar sobre lo que opino de determinadas situaciones sin que la gente se me quede mirando con cara de estúpidos es algo que ya me tiene bastante aburrido.

 

—¿Y si finges?

 

Oh, sí. Yoochun podía ganarse el premio al peor profesor del año. Pero por un momento se sintió como hablando con Jaejoong, con toda esa confianza sincera de soltar las soluciones más raras con tal de evitar algo desagradable, sin embargo Changmin sonrió y Yoochun agitó velozmente sus manos.

 

—Olvídalo, no lo decía en serio.

 

—Podría funcionar —reflexionó el menor sin siquiera escucharlo—, podría escribir exactamente lo que la profesora quiere escuchar y listo. La materia no es necesariamente sobre leer mis pensamientos y saber si le digo la verdad o no sobre lo que opino de la sociedad actual.

 

—Changmin no hagas eso, es incorrecto.

—Fue usted él que me dio la idea.

 

Yoochun trató de argumentar algo más o menos valedero, pero solo pudo boquear un par de veces antes de preferir beber agua y dejar pasar el mal rato. Entonces la sonrisa de Shim se acentúo y Yoochun se encontró con Changmin estirando hacía él su plato ahora vacío.

 

—¿Me sirve un poco más?

 

Aquello fue como un recordatorio de las palabras de Sunny, asintió, levantándose de su lugar y caminando hasta la cocina, mientras trataba de sonar deliberadamente casual.

 

—Comes bastante Changmin, ¿no desayunaste bien esta mañana?

—No suelo desayunar en realidad.

 

La voz de Changmin se escuchaba tranquila mientras lo miraba atentamente servirle la comida.

 

—Pero al menos almuerzas en el Instituto ¿no?

Changmin movió su cabeza. —No, odio la comida que sirven ahí.

—¿Entonces no comes hasta que llegas a casa?

 

Dejó el plato frente al menor y este asintió sin querer agregar demasiado, los ojos de Yoochun se posaron en él por un largo rato, había pensado mucho en cómo abordar el tema con el menor, y ahora sencillamente no tenía la menor idea. Suspiró luego de un rato  y sonrió despacio antes de empezar a hablar de nuevo.

 

—Podrías enfermar, ¿por qué no le dices a tú mamá que se dé algo de tiempo para prepararte el desayuno.

—Es inútil, y aunque quisiera, no sabe ni preparar café.

 

Yoochun movió sus manos un poco.

 

—Bueno, ¿y tú? Podrías prepararte cualquier cosa y…

—Si ella no sabe cocinar, ¿por qué piensa que yo sí?

 

La ironía cargada en esas palabras de Shim mientras alzaba un poco su vista para enfocarlo lo hizo sonreír un poco y asentir, dándole la razón al menor. Changmin no necesitaba aprender, si podía comprarla.

 

—Como sea la comida hecha en casa es buena, deberías aprender. Puedes sufrir de gastritis ¿sabías?

—Suena igual a Sunny —masticó el menor antes de verlo filudamente—, ¿no ha hablado con ella cierto?

 

—No, ¿por qué?

—Por nada.

 

Changmin volvió a comer y Yoochun quiso creer que el menor en verdad le había creído, lo miró por un largo rato sin mucho apetito ya mientras pensaba en una manera de ayudarlo.

 

—¿Va a comerse eso? —Changmin señaló su plato y él negó suavemente —¿Puedo entonces?

—Adelante.

 

Le extendió el plato al menor mientras lo veía disfrutar de la comida y suspiró pensando que no hacía más que complicarse la vida, con todo esto que estaba haciendo por Shim seguramente tenía una buena fortuna ganada para su siguiente vida.

 

—Si quieres yo te puedo enseñar —propuso en voz baja—, así al menos aprenderás a hacerte el desayuno y algo de almuerzo para comer en el Instituto.

—¿Vendría a enseñarme todos los días?

 

Yoochun se removió incómodo.

 

—No todos los días, al menos hasta que aprendas lo básico. El resto lo irás aprendiendo tú solo, así funciona la cocina. Aprendes lo básico y el resto es puro instinto.

 

Repitió las palabras de Jaejoong en su cabeza y Shim sonrió incrédulo.

 

—Así que también le apasiona la cocina.

—No tanto así.

 

De pronto ocurrió lo inesperado, Changmin rió sin reparo y Yoochun solo rodó los ojos, el menor parecía ligeramente entusiasmado con la idea, aunque notar algo de emoción en ese ser era un evento único, Yoochun se encontró descubriendo cosas de Changmin que parecían incluso imposibles.

 

Incluso cuando el menor se ofreció a lavar los platos y al final terminó ayudándolo cuando descubrió que torpemente sabía cómo hacer ciertas cosas.

 

 

 

 

Cerca de las seis de la tarde Yoochun finalmente abandonó el edificio, Bomul ladraba un poco mientras Changmin asentía y cerraba la puerta de su departamento. Tenía esa sensación incómoda en el estómago que no sabía definirla bien y casi subía por su garganta, caminaba despacio hasta su auto, con el maletín en las manos. Con la misma pregunta tonta paseándosele por la cabeza “¿habré hecho lo adecuado

 

Seguir visitando a Shim aunque fuera para enseñarle a cocinar y ayudarle con las clases de ética, no parecía muy alentador, porque su mente volaba rápido y se imaginaba alguna foto mal puesta dando vueltas por todos lados infiriendo cosas que no eran ciertas, sobre tonterías que no pasaban entre los dos, y veía su carrera derrumbarse y tantas otras cosas sin sentido que oprimían su pecho.

 

Luego intentaba disuadir todas esas cosas locas de su cabeza, estaba haciendo las cosas bien, estaba ayudando al menor, la vida no podía ser tan puta de jugarle sucio cuando realmente solo estaba tratando de ser un buen maestro. Entonces repentinamente cayó en cuenta que todo ese martirio de lo mal que se podían interpretar sus acciones iba de la mano con un hecho que ni siquiera había tomado en cuenta: ¿por qué le parecía tan normal que la gente pensara que mantenía algún tipo de relación homosexual con Changmin?

 

¡Le importaba más el hecho de que fuera su estudiante que el hecho de que fuera un chico!

 

Sacudió  fuertemente su cabeza, ahondar en eso iba a ser todavía peor. Quería deshacerse de todos esos pensamientos extraños e incómodos, renuentes y frustrantes. Cuando ingresó en su auto, soltó un extenso suspiro. Debía empezar a ser claro consigo mismo. Sino estaba haciendo nada raro o malo, él no tenía que preocuparse, así de simple.

 

El celular sonó en su bolsillo, y Yoochun recordó que lo tenía.

 

—¿Si?

¿Con quién demonios estuviste tirando?

 

La voz de Jaejoong fue clara y alta, el cuerpo de Yoochun se tensó indudablemente.

 

—¿De… qué hablas?

¿Por qué titubeas? ¡Oh, dios! ¿En serio estuviste follando con alguien?

—¡Claro que no!

 

La carcajada de Jaejoong se escuchó fuerte y clara otra vez. Como casi siempre. Pero esta vez el mayor calmó un poco su voz y volvió a su tono suave y elegante de siempre.

 

Ya en serio, ¿dónde estuviste? ¿O qué tan ocupado estuviste como para no responderle a linda Dasom que estuvo escribiéndote toda  la tarde?

—¿Qué? —Yoochun pareció regresar totalmente a su realidad  cuando escuchó el nombre de ella y Jaejoong solo bufó del otro lado del teléfono.

 

Me encontré con Hyorin a la hora del almuerzo en un restaurante, al parecer ella tenía una cena de negocios o algo así, el caso es que coincidimos, flirteamos un poco, porque vamos no le puedo demostrar que me siento intimidado por su personalidad y…

—Al punto Jaejoong.

 

Oh, sí. Claro, el caso es que me comentó que había hablado con Dasom y ella le había contado que te estaba escribiendo para salir hoy que se iba a desocupar temprano de su trabajo. Pero nunca le contestaste y creía que se había equivocado de número o algo.  ¿Sabes que hacer sentir mal a una chica tan linda es pecado Park Yoochun?

 

Yoochun rodó los ojos. —Jaejoong tú eres ateo.

 

—Eso no viene al caso, y creo que ya no lo soy, estoy investigando sobre algunas religiones, tengo que ver por cuál me decido, pero eso te lo cuento después. Ahora apenas te cuelgue, coges ese celular que tienes en las manos y llamas a Dasom y te disculpas. Se hombrecito. Nos vemos luego, ya mañana me cuentas que tal te fue.

 

Yoochun ni siquiera tuvo la oportunidad de refutar algo cuando Jaejoong ya le había cortado. Suspiró resignado a esa espontaneidad tan propia de su mejor amigo. Y luego se sacudió de inmediato cuando recordó lo que Jaejoong le había dicho, revisó la bandeja de entrada, y entre algunos mensajes sin importancias estaban tres mensajes de Dasom con varias horas atrás.

 

12:03: “Hola, Yoochun. Soy Dasom, justo hoy vamos a desocuparnos temprano del trabajo. ¿Te parece si salimos a cenar?”

13:11: “Yoochun, salgo en una hora más o menos, sé que estás ocupado, espero no incomodar”

14:27: “Ya no importa, oppa. Saldré a comer con unas amigas. Cuídate.”

 

Quiso darse de cabezazos contra el volante, pero solo pasó una mano por su rostro y se movió como si en verdad quisiera golpearse por ser tan estúpido. Apretó el volante con fuerza y luego solo bufó enojado. ¿Cómo pudo ser tan idiota? Se le había ido toda la tarde en el departamento de Shim que ni siquiera pudo recordar la existencia de su celular.

 

Decidió encender su auto lo más pronto posible y recorrer un camino que esperaba no haber olvidado. Tenía que disculparse adecuadamente, una simple llamada o mensaje no serviría.

 

 

Faltan 99 días.

 

Hola, ¿qué les pareció? La verdad es que estoy tratando de contextualizarlo todo adecuadamente, sin embargo mientras lo escribía hoy se me vino una duda ¿no les parece que la relación YooMinesca va muy rápido?

No lo sé, pero me pareció. No estoy segura, necesito su opinión.😉

En fin… YooMinesca xD que asó de palabra xDD

Muchas gracias a todas las que leen y comentan, espero que les esté gustando. Un gran abrazo para todas, especialmente para Lu, que se ha enamorado de Bomul. ♥

Y sobre la participación de las Sistar -lo siento- no pude evitarlo xD Me encantan, en especial esas dos. Además su personalidad era la que necesitaba. Por referente a lo que respecta a otros personajes mencionados por ahí.🙂

14 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 4

    vania escribió:
    3 julio, 2013 en 13:30

    ame la parte donde se encuentran en el tejado de arte se veía tan tierno enserio de verdad me encanto el laso que formaron por los libros son tan geniales

    y dale minho acepta te gusta jinki asi que declararte y listo

    kyu no seas tan malo con los menores

    jae deja de sonsacar a chun el no quiere a esa vieja el esta acupado enseñándole ética a unn lindo maestro

    suny esta bien que te preocupes unnie pero de aca en adelante oppa se va a encargar de amor asi que ya no te necesitamos

    la mama de min es un vieja desgraciad que no es capaz de cuidar a un niño tan lindo y su chico sin personalidad capas que quiera ser el padrastro des-pues…grss

    vamos que no es rápido yo quisiera un beso pero estaré esperando enserio porfisss no tardes mucho siii

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    mon escribió:
    13 julio, 2013 en 23:50

    para nada rapido mas bien quisiera que ya algo pase entre los dos! me encanta me encant me encanta!

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    via ferrata tarragona escribió:
    15 julio, 2013 en 5:17

    Corazón con fecha de expiración: capitulo 4 | ~ Nesly Fanfic ~, me ha parecido muy ameno, me hubiera gustado que fuese más extenso pero ya saeis si lo bueno es breve es dos veces bueno. Enhorabuena por vuestra web. Besotes.

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    clara escribió:
    22 julio, 2013 en 21:15

    conti esta muy bueno y estoy esperando que suceda algo un besooo siiii

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    lu escribió:
    30 julio, 2013 en 9:47

    contiii que hace mucho que no actualizas!

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    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Capitulo Cuatro: Aquí hace más frio del habitual […]

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    Chunsadycta escribió:
    5 agosto, 2015 en 23:41

    Nada de rapodo Aigoooo ameee de verdad esos dialogos internos de Yoochun jajaj lo imagino y no puedo evitar decir OHh Dios eres perfecto jaja. Esa tal Dasom aishh buano solo porque se que Yoomin no tarda en caer en cuanta de hay amor mucho amooor ¡¡¡ Y Jaeee y sus cosas locas Nesly eres grande niña.

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