La dicotomia de Jaejoong: prólogo

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La Dicotomía de Jaejoong

Paráfrasis

PRÓLOGO

 

 

 ~ 1985 ~

 

 

Lea era una mujer hermosa, de esas bellezas inigualables.

 

Su piel suave, sus facciones perfectas, su cabello largo y negro acompañado por esos ojos profundos y oscuros que dejaban a los hombres atrapados en cada una de sus perfectas sonrisas,  de esas inigualables acciones de cada espacio que ella lograba cubrir.

 

Ella era la modelo que toda Corea veneraba, ere ese punto de comparación, esa belleza extrema. Era un compendio de envidia y deseo que se esparcía en todas partes que pudiera abarcar su imagen, las revistas decían y la prensa televisada no lo negaba: Que ella era el regalo de los dioses a los seres humanos.

 

Lea era la diosa de Corea, la inigualable, la bella, la inalcanzable.

 

Quizá un día esa belleza se acabara pero su rostro, y su inteligencia que pocos ameritaban darle, la hacían acreedora de un punto de partida nuevo que muchos desconocían y que ella verdaderamente prefería ocultar. Una modelo, excepcionalmente bella, como ella lo era, debía callar, sonreír y asentir para ganar favores, que la gente supiera que era inteligente era un peligro. Su madre siempre se lo había susurrado al oído cuando pequeña y ella pensaba usar ese machismo a su favor, cuando eso fuera necesario.

 

Pero la mujer es tentada por la debilidad cuando el amor aparece y Lea –a la par con su nombre artístico– siempre deseó mantenerse lo más alejada que pudo de esa eventualidad tortuosa. Hasta que su mente y cuerpo estuvieron preparados, hasta que el pecho ansió un poco de amor reciproco, de la imagen tortuosa de un hombre que iluminara sus espacios oscuros.

 

Y él llegó, envuelto en ese traje de Armani, una noche cualquiera en París, cuando ella desfilaba y los magnates hacían gala de sus posesiones solamente para llevársela a la cama, él era diferente, él era luz en un campo minado por el que ella camino sin premura hasta sus ojos, ocultando la veneración, tragándose la amargura. Ese hombre era y cumplía con cada una de sus exigencias como nunca jamás pensó ocurriría.

 

Fue luz y oscuridad, fueron minutos y pocas veces días, fue su trabajo quien la mantuvo alejada, fue él y sus ocupaciones quien lo mantuvo a miles de kilómetros de distancia, fueron espacios superados por océanos, y fueron tiempos difíciles, fueron sequias de pasión y noches de invierno. Ella conoció la desesperación y él lo que era el desamparo.

 

Una noche, de las pocas que vivió a su lado le susurró al oído su nombre, el real, el dulce y femenino que su madre había puesto sobre su cabeza desde el día en que ella naciera, y ese hombre, ladrón de sus emociones había sonreído y besado, la había abrazado y se había apoderado de su cuerpo y de su alma por igual, justo como el primero y el mediador de sus sentidos.

 

 

Moría entre los instantes que eran pocos pero que se acumulaban en ausencias no retribuidas, cuando Selina alegaba sin miedo a morderse la lengua que se detuviera, que dejara las escenas fantasiosas de un amor que solo ella conocía mientras él se perdía por el mundo y ella a ciegas confiaba, pero Lea creía y su amiga solo ignoraba.

 

Selina era fuerte, arrebatadoramente fuerte y tenaz, con esa mirada felina y esos ojos azules, con su nacionalidad francesa y sus acopios de un cabello rubio estilizado, una mañana de esas cuando llegó al departamento de Lea en medio del silencio y la palidez de su amiga, con aquel artilugio pequeño entre las manos, con su voz neutra y sin cuidado, dio la primera decisión que sacudió la vida de Lea.

 

—Debes abortar.

 

Los ojos de la mujer coreana se abrieron de par en par al escucharla, la palidez de su rostro pareció menguar de a poco y sus cabellos largos solo se sacudieron ante la inminente negación que puso de su lado.

 

—¿Has perdido la cabeza Selina? —Dijo entre pasos torpes, hasta deja la prueba sobre la mesa—. De ningún modo, este hijo no es solo mío, él también merece ser partícipe de…

—¿Y qué? —Gritó ella—. Mientras tanto dejaras que tu carrera entera se vaya a pique. ¡Perderás tu figura! Y tu imagen… Lea, tu imagen quedará por los suelos ante la sociedad entera.

 

El corazón dio un vuelvo feroz, y su imagen pequeña de repente la tomó desprevenida mientras se sentía extremadamente joven y ajena.

 

—No puedo…

—Lea. —Fracturó sus palabras con cuidado, tomando las manos de la mujer y fijando sus ojos en ella—. Apenas es un feto, ¿cuánto puedes tener de embarazo si te ves igual de delgada que siempre?

 

—Selina…

 

—Yo ya lo he hecho un par de veces —admitió con pesar la de ojos azules, levemente susurrando mientras bajaba la cabeza—. No es tan riesgoso como dicen, mientras lo hagas con un médico confiable, todo saldrá bien. Puedo recomendarte uno y esto será como si nunca hubiera pasado. Ni siquiera él tiene por qué saberlo.

 

—No puedo…

 

Selina la vio encerrarse en su habitación y llorar por noches que luego se volvieron días, hasta que él finalmente apareció y entonces, Selina por primera vez odió su boca, su maldita boca profeta de desgracias y vicisitudes, él aparecía para terminarlo todo, sin darle espacio a Lea de anunciarle su embarazo. Él aparecía destruyendo sueños e ilusiones, con verdades crueles, con matrimonios de años, con una cachetada tras otra en el alma de Lea y una verdad inexorable: Él no pensaba acunarse en ella, ni en sus brazos, ni en su realidad fallida.

 

Él escuchó, Selina lo sabe, aunque Lea lo niegue, él escuchó a la perfección ese susurro amargo de su amante coreana cuando en un hilo de voz y desespero, entre las lágrimas y decepciones pronunciaba: estoy embarazada.

 

Pero el hombre siguió su camino hasta la salida, y fingió muy bien no haberla escuchado, lo hizo tan bien que Lea sigue reacia a creerle incluso lo que no dijo. Lea se siente mejor creyendo que nunca se lo dijo. Que él no lo sabe, que nunca lo sabrá.

 

—Aun puedes… —Susurró Selina mientras se sentaba en el suelo y la abrazaba a ella envuelta en lágrimas y sollozos.

—No quiero.

 

Y aquellas fueron las palabras de Lea, probablemente las últimas de esa estupenda modelo que alguna vez hizo los ojos de millones brillar con su presencia, fueron las últimas de esa modelo espléndida, que un día fue olvidada por su país natal, y que solo vio la vergüenza de su lado. Una madre soltera, vergüenza a ella, vergüenza a su familia entera.

 

 

 

 

Continuara…

Bien, es bastante corto. Pero es apenas el prólogo. Y además sé que es un poco confuso ya que no aparece ninguno de los personajes principales. Pero en el capitulo siguiente que es más extenso quedarán las cosas un poco más claro. Espero que sea de su agrado. Un abrazo a todas. Estaré actualizando a partir de hoy. Saludos. 😉

12 comentarios sobre “La dicotomia de Jaejoong: prólogo

    vasthy23vasthy escribió:
    22 julio, 2013 en 9:41

    wow!!! la verdad es que esta muy bueno . me atrapo

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    yunho kim escribió:
    22 julio, 2013 en 15:14

    aaaaaaaaaaaaaaah ya entiendo la modelo es la madre de jae no se yo creo espero el siguiente capitulo para salir de dudas o comprobar lo que pienso

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    kimlizzie. escribió:
    11 agosto, 2013 en 20:41

    HOLA NESLY!!! sabes hace mucho tiempo que no te leo y hoy algo me llevo a darme la vuelta por tu pagina y como agradezco que se me haya pasado por la cabeza, sin duda algo que me llama la atención de tus fics son tus títulos que encierran tantos puntos de partida (al menos para mi si) no soy fanática del yunjae y la verdad no leo fic de ellos de otras autoras pero los tuyos me encantan y vale muchísimo la pena y los disfruto mucho, después de haber leído el prologo, me has dejado sin palabras, la historia interesante y seguramente sera igual de grandiosa como las demás, así que estaré al pendiente del desarrollo y ojala pronto subas el primer capitulo, hasta pronto. cuídate.

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      ~ Nesly Fanfic ~ respondido:
      11 agosto, 2013 en 22:30

      Muchas gracias por tus palabras, en verdad me halaga mucho cuando me encuentro con comentarios como este, 🙂 ya que normalmente no se lee por la autora, sino por la pareja y es agradable encontrarme con personas que a pesar de la pareja se arriesgan xD

      Y pues, si. Tiene razón, suelo fijarme bastante en los titulos y a veces es con lo que más batallo incluso antes de escribir o publicar.

      Voy a poner mucho empeño en continuar entregando la mayor calidad que me sea posible y muchas gracias por comentar.

      Saludos. 😉

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    Jaqueline Yunjae escribió:
    25 diciembre, 2014 en 15:29

    porque no la siguieron chicas 😥

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