La dicotomia de Jaejoong: capitulo uno

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La Dicotomía de Jaejoong

Existencialismo

CAPITULO UNO

 

 

 ~ 1994 ~

 

 

 

—¡Jaejoong, vuelve acá!

 

Sus piernas pequeñas y delgadas se movieron, con astucia y velocidad como cada mañana, escuchaba los pasos detrás de él, sobre el césped se acentuaban y marcaban un camino ya recorrido mientras que sus pies pequeños apenas dejaban marcas de su paso y su sonrisa victoriosa se acomodaba, risueño y travieso, encantador a la mirada.

 

—¡Te dije que te detuvieras!

 

Sin embargo sus pasos apresurados no sirvieron de mucho, frente a él ya estaba la más delgada de sus hermanas, agarrándolo por la cintura y levantándolo en peso, como si fuera tan ligero como una pluma, sin la menor intención de soltarlo y Jaejoong, con sus ocho años de edad solo se revolvía inquieto, molesto y ruidoso.

 

—¡Suéltame Ryomung! ¡No quiero ir a trabajar!

—No seas infantil Jaejoong, tienes que ayudar a papá.

 

Eran como palabras huecas a sus oídos, la voz liviana de la adolescente que lo agarraba apenas lograba estacionarse segundos en su cabeza, porque de nuevo volvía a sacudirse, y poco le importaba que sus manos o pies inquietos golpearan a su hermana.

 

—¡Al fin… Lo alcanzaste!

 

Jihyo se sacudió, sacudió sus manos y su cabello como si al hacerlo el aire regresaría a sus pulmones, pero Ryomung solo pudo sonreír forzadamente, el cuerpo de su hermano menor se sacudía mientras continuaba con sus incesantes gritos y reproches.

 

—¡Jaejoong ya cálmate!

 

Pero sabía que luchar contra el pequeño, era como nada contra corriente, imposible y desgastante, como cada día cuando Jaejoong se negaba a hacer algo que le era ordenado.

 

 

 

 

Si el sol pintaba hermoso, poco le importaba si la mañana reluciente de verano daba por completo en su cara y la luz fuerte le molestaba casi tanto como el calor malsano que pegaba contra su piel y lo incomodaba, Jaejoong acomodó el mameluco tosco y algo usado que ya le habían colocado, mientras refunfuñaba y caminaba junto a la mayor de sus hermanas, Lina tenía una particularidad, su mirada fría y oscura podía paralizarlo por completo.

 

Con más temor que el que sus padres podían influencia en él, y era quizá esa la razón por la que caminaba a su lado y apenas alzaba la cabeza sin hacer el menor intento de huir mientras se dirigían entre el pasto verde hacía los hermosos rosales en cada lateral del patio de aquella gran mansión que sus padres cuidaban.

 

Tenía el rostro molesto y su boca un poco hinchada, cansado de morderse los labios en señal de rebeldía cada que Lina gritaba y lo hacía callar por malcriado, Jaejoong solo bajaba la cabeza y mordía sus labios, sabía que no debía responderle, Jihyo alguna vez le había contado lo pesada que era la mano de la hermana mayor de la familia, y Jaejoong con sus cortos ocho años, no quería aventurarse a descubrir lo ciertas de esas palabras.

 

—Ahora, ve —a diferencia de sus otras hermanas, Lina tenía un pausar elegante y sofisticado al hablar, su voz grave y profunda lograban emanar un respeto que Jaejoong a ciegas reconocía, pero en ese momento no se movió y Lina rodó sus ojos con fastidio—. Ve Jaejoong, papá te está esperando, yo debo ir a ayudar adentro.

 

Sintió los pequeños empujones de esas manos grandes sobre sus hombros y caminó a traspié, todavía inconforme y arreglando lo mejor que podía ese traje que llevaba puesto, que tanto odiaba y del cual se quejaba. Lina no se alejó hasta que su padre levantó la mirada y le sonrió con calidez.

 

Su padre era muy distinto al resto de su familia, siempre halagüeño y cálido, justo lo que un niño como él aprecia, ver su sonrisa, a veces lograba inclusive quitarle el mar humor, con su sombrero grande y su frente sudada por el sol de esa mañana, Hongdon lo recibió.

 

—Tú madre me contó que has intentado escaparte de nuevo esta mañana.

 

Jaejoong se movió incómodo, todavía de pie mientras su padre continuaba en cuclillas, sonriendo a pesar de sus palabras.

 

—Odio trabajar acá afuera —dijo asi de simple—, no me gusta ensuciarme.

 

Pero Hongdon rió brevemente, y limpió el sudor de su cara mientras lo invitaba a agacharse junto a él, frente a las flores.

 

—Eres el niño más extraño que conozco, Jae. ¿A qué niño de tu edad no le gusta ensuciarse?

 

—A mí no me gusta. —Y esta vez se abrazó a sus piernas, haciéndose más pequeño de lo normal mientras apoyaba la barbilla sobre sus rodillas y suspiraba—. Es odioso. Y además no me gustan las cosas sucias. ¿Por qué no puedo ayudar a mamá y mis hermanas en la casa?

 

—Porque ese es trabajo para las mujeres, y tú no puedes ser de mucha ayuda ni cocinando ni limpiando. —Jaejoong volvió a hacer un puchero, hasta que sintió el peso liviano sobre su cabeza y la sonrisa amplia de su padre que lo miraba con ternura—. Lo hice para ti, ¿a qué es un lindo sombrero?

 

Jaejoong levantó la vista apenas observando el sombrero que llevaba puesto, estiró sus manos para así poder tocarlo y luego mirarlo, la pequeña cinta roja alrededor del diseño de lo que parecía ser una paja escaza, y las pequeñas letras de su nombre escritos por la mano de su padre, que algo manejaba de escritura occidental lo hizo sonreír un poco y sentirse incluso agradecido.

 

—Es lindo —susurró despacio, contemplando todavía el sombrero y regalándole una mirada a su padre cuando terminara de observarlo— muchas gracias.

—No te preocupes, por ahora ayúdame con todo esto.

 

Las piernas de su padre volvieron a estirarse enseñándole sus piernas algo cortas mientras colocaba las manos tras su espalda y se quejaba bajamente por su posición inadecuada, Jaejoong no llevaba bien el cargar con cosas pesadas, aunque estas no fueran ni en comparación del mismo peso que las que su padre cargaba, sin embargo sus pasos eran lentos y cansados, casi imitando las de un hombre de la misma edad que el mayordomo amigo de su padre.

 

—Hay algo que no entiendo.

—Te escucho.

 

Su padre caminó un poco más cerca de él, con aquellos costales sobre el hombro mientras caminaban hacía la pequeña casita de jardinería, Jaejoong arrastró mejor el saco a medio llenar y suspiró despacio antes de continuar.

 

—Ryomung siempre anda diciendo que debería aprovechar el venir a trabajar al aire libre  para ver si cojo un poco de color, ya que parezco un fantasma. Pero la señora Harim todo el tiempo alaba la piel blanca de Yoochun y Yoohwan…

—Los jóvenes Yoochun y Yoohwan —le corrigió su padre—, no olvides que ellos son los herederos de los dueños de esta casa y nosotros trabajamos para ellos, merecen mucho respeto.

 

—Está bien…

 

Las palabras de Jaejoong fueron masticadas con dureza, bajando la cabeza y ocultándose como podía del sol.

 

—Y con respecto a tu pregunta —trató de cambiar de tema el mayor—. Lo que sucede es que tener la piel así de blanca y tersa es un símbolo de belleza y pureza. Ellos por supuesto la tienen, ya que están siendo bien cuidados y educados, sus padres velan mucho por su futuro.

 

—Yoo… El joven Yoochun —se corrigió de inmediato—, a veces parece de esos príncipes que aparecen en las películas de Jihyo, su piel es muy bonita y es muy blanco. Habla muy bien y se expresa con mucha educación.

—Así es, eso es porque así lo están educando, cuando Yoohwan tenga su edad seguramente será igual que su hermano, ahora apenas y puede caminar el pequeño, pero Yoochun incluso ya ha aprendido a cabalgar estas vacaciones.

 

—¡Woah! ¿En serio?

 

Los ojos de Jaejoong brillaron con sorpresa y admiración.

 

—Así me dijo tu mamá ayer en la noche. Moon, la niñera que viajó con el joven Yoochun le estuvo contando sobre su estadía en Francia junto a la familia durante las vacaciones, claro que ella tuvo que ocuparse más del joven Yoohwan ya que tiene apenas tres años, pero también estuvo al tanto del mayor.

 

—Debe ser genial viajar tanto y aprender tantas cosas como el joven Yoochun. Algún día quiero aprender tantas cosas como él y tener tantos juguetes como él.

—Con esfuerzo y dedicación lo lograrás hijo.

 

A pesar de que los pasos de su padre continuaron, Jaejoong se detuvo a la mitad del camino, observando la espalda de su padre mientras se alejaba y caminaba sin premura hasta la pequeña puerta de jardinería.

 

—Pero… —habló de repente—. El joven Yoochun jamás se ha esforzado por nada. ¿Acaso es porque yo no soy tan lindo como él?

—No se trata de belleza, hijo. —El hombre sonrió brevemente y suspiró acariciando con su mano libre los cabellos oscuros del más pequeño—.A veces solo es cuestión de suerte.

 

 

 

 

 

—La señora Harim se ha vuelto a teñir el cabello —el sonido de los palillos se escuchaban por todo el lugar mientras cada uno se servía lo que podía dentro de la pequeña mesa en la cocina, que todos ellos ocupaban para comer, Jaejoong se movió incómodo, mientras veía a Jihyo hablar incluso con la boca llena—. Woah… y yo que creía que no se podía ver más hermosa. ¡Yah! ¿Por qué me estás viendo así Jaejoong?

 

El menor apenas se inmutó por el grito sorpresivo de su hermana y frunció el ceño mientras sostenía con más fuerza el pequeño bol entre sus manos.

 

—Porque eres una mal educada, no se debe hablar cuando llevas comida en la boca.

—Ay, sí. Ya habló el niño de alta alcurnia.

 

—Ya basta Jihyo —lo corrigió su madre finalmente, con su voz madura y algo cansada mientras le servía un poco de verduras a su esposo—. Además Jaejoong tiene razón, no debes hablar con la boca llena.

—Aish… estamos en familia, y no están los señores por aquí, ¿cuál es el drama?

 

Lina comía en silencio como en cada ocasión, concentrada en la escaza comida que llevaba a su boca y sin levantar la mirada de su comida, absorbida por completo por sus pensamientos. Ryomung  en cambio comía bastante y muy rápido sin que Jaejoong supiera el lugar exacto donde iba a parar todo ese alimento dentro de aquel cuerpo delgado, aunque ya iba suponiendo que sería a esos brazos fuertes que la adolescente siempre presumía.

 

—Myrion, ¿puedes llevar el postre a la mesa de los señores?

 

La cocinera levantó la cabeza desde el mesón y Jaejoong observó a su madre asentir sin el menor problema mientras se levantaba de su asiento y caminaba hasta el lugar donde se encontraban aquellos decorados platillos que observó a la distancia y que no dejó de mirarlos inclusive cuando su madre cruzó la puerta, suspirando pesado por jamás tener la oportunidad de probarlos.

 

Al poco tiempo la hora de la comida terminó y como la rutina de cada día, cada quien lavó su plato y dejó ordenado todo lo que habían ocupado, encargándose su madre y otras mujeres de limpiar lo que los señores Park habían ocupado durante esa mañana.

 

Jaejoong observó a sus hermanas retirarse a las habitaciones pequeñas que ocupaban los de servidumbre y él cambio, cansado de esos largos pasillos y habitaciones con poca luz, prefirió quedarse un rato más mientras veía a su padre ayudar inclusive a secar los platos ameno con la plática que ahí se desarrollaba.

 

Sus pies pequeños se movieron levemente y tuvo que admitir que esto era mejor que ir a la habitación con la molesta de Jihyo hablando siempre de sus actores internacionales que tanto le gustaba ver en televisión.

 

—Hey, Joongie… —La mujer bajita que ocupaba el título de cocinera oficial se paró junto a él, con una sonrisa amplia en los labios, vistiendo todavía el curioso delantal que llevaba desde muy temprano—. Te vi echarle un ojo a esos postres deliciosos que hice hoy para los señores. —Las mejillas de Jaejoong se colorearon de inmediato, bajando la mirada y mordiendo sus labios—. ¿Quieres probar alguno?

 

—¿En serio?

—Por supuesto, toma.

 

La mujer sacó de atrás de su espalda uno de esos pequeños postres coloridos y con delicioso olor a chocolate que tanto había estado observando desde que entrara en la cocina y sus ojos quedaran impactados con aquello.

 

—Muchas gracias señora Kang.

—No hay problema, muchacho. Pero que sea nuestro secreto —le dijo, guiñando un ojo—, pero no te acostumbres ¿de acuerdo?

 

El pequeño asintió de inmediato, tomando el postre entre sus manos como si se tratara del mejor de sus tesoros.

 

—Ve a comer al jardín y que ninguna de tus hermanas te descubra.

 

Jaejoong lo tomó como una orden, salió de inmediato por la puerta trasera de la cocina y se escabulló lo suficiente como para que nadie lo molestara al menos por los largos minutos que se tomaría en degustar ese pequeño manjar de los dioses que había llegado hasta sus manos.

 

Probó cada bocado como si fuera el último en su vida, y saboreó despacio regodeándose de una sensación antes no descubierta por un sabor dulce y amargo al mismo tiempo, acompañado por la pequeña porción de helado que iba acompañado por un brownie  todavía ligeramente caliente que parecía incluso derretirse en su boca.

 

—¿Qué haces aquí?

 

La voz suave y ligera a su lado izquierdo lo hizo masticar velozmente y levantarse aun con el plato pequeño entre sus manos y abrir mucho los ojos mientras procuraba comer velozmente y poder dar una respuesta valedera en ese instante.

 

—Yo, lo siento…. Solo estaba, bueno, comiendo y…

—¿Lo robaste de la cocina? —La audacia del muchacho apenas un poco más alto que él lo hizo fruncir el ceño y lamentar no poder responderle como le gustaría—. Porque mamá siempre dice que la servidumbre no come igual que nosotros.

 

El estómago de Jaejoong sufrió un apretón doloroso, bajando la cabeza y decidiendo que aquello era producto del postre  a medio comer y la sorpresa llevada ante la presencia del  joven Yoochun a su izquierda.

 

—No, no es así…

—Entonces ¿cómo lo obtuviste?

 

Vio al joven de piel blanca y hermosa, como lo había catalogado en la mañana, levantar una ceja y dar un paso hacía donde él se encontraba, Jaejoong lo miró a los ojos asustado, no podía dejar en evidencia a la cocinera Kang que incluso le había pedido un voto de silencio. Se movió inquieto y de nuevo optó por bajar la mirada.

 

—Ni siquiera estaba tan bueno —habló Yoochun luego de un extenso silencio, mientras lo analizaba tanto a él como al dichoso postre medio comer que Jaejoong sostenía aun como un pequeño tesoro—. Tomarse tantas molestias, por algo tan insignificante es absurdo. Yo incluso dejé el mío sin haberlo probado siquiera. —Y como si una idea poblara en su cabeza, Yoochun sonrió de manera diferente y finalmente esperó a que Jaejoong lo mirara—. Aunque lo más seguro es que se trate del mismo, ¿acaso estás comiendo mis sobras?

 

Fue extraño sentir ese escozor extraño en el cuerpo entero mientras miraba esos ojos oscuros y brillantes que acompañaban a esa sonrisa ligera y hacían a Jaejoong perder el apetito con tanta facilidad como el dolor de estómago que había aparecido diagonal a las palabras frías y crueles del heredero mayor de esa familia.

 

—Lo lamento mucho. —dijo estirando el plato hacía el otro muchacho.

—¿Y para qué me das eso? Ya cómetelo de todas formas, —forzó sus palabras, alejándose un par de pasos— odio los gérmenes de las demás personas.

 

 

—Ah, Yoochun aquí estás. Tu profesor de inglés llegará en un par de minutos y aún no te has cambiado de ropa, vamos a tu habitación.

 

Moon apareció para apresurar a Yoochun que hizo una mueca de inmediato ante las palabras de la niñera que solo sonreía por la cara que puso el menor ante sus palabras. Jaejoong agradeció ser ignorado en ese instante, mirando los restos de su postre, ahora desabrido a sus ojos.

 

 

Continuara…

¡No odien a Yoochun! xD

Apenas estamos en el inicio, así que hay muchas cosas por pasar, todos estos pequeños pasos son los precursores, para formar la personalidad de Jaejoong, no lo olviden. Es un gusto escribir para ustedes y para todas las personas lindas que me dejan sus comentarios aquí, en faebook o en twitter. Trataré de responder todos los comentarios que dejen, a veces lo olvido pero creo que la comunicación mutua es importante ¿no? ;D

Se las quiere un montón y muchas gracias por seguir leyendo. ♥

11 comentarios sobre “La dicotomia de Jaejoong: capitulo uno

    pam15 escribió:
    16 agosto, 2013 en 18:38

    mi gustar!!!! jáj en verdad el fic me atrapó ya quiero la continuacion! por fa!!! que jae no sea malcriado!! y que se defienda porfa!

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    shibitan escribió:
    27 agosto, 2013 en 22:54

    Si para ti es un gusto escribir, para mi es un SUPER gusto leer lo que escribes ♥

    prologo y 1° capitulo me han dejado impaciente por más, estaré esperando (ansiosamente), muchas gracias por compartir

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    Jaqueline Cassiopeia escribió:
    28 diciembre, 2013 en 19:01

    please actualizalo unnie😦

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    cathi escribió:
    8 enero, 2014 en 20:36

    cual es mi predicción??? de seguro yoochun está cansado de esa vida y sufre pero pronto jaé va cambiar todo eso como? no lo se aún🙂 muy buena !!!!!

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