Corazón con fecha de expiración: capitulo 5

Posted on


 

Corazón con Fecha de Expiración

Él tiene sus prioridades equivocadas

Capitulo Cinco

 

 

Yoochun aún no entendía como tantas cosas habían podido cambiar en su vida.

 

Un día tenía a un mocoso odioso odiándolo todos los días y mirándolo con rencor como si le hubiera quitado al gran amor de su vida, estaba solo y sin ánimos de tener siquiera un gato que lo acompañara; y ahora, apenas unas semanas después se encontraba con alguien que parecía ser lo más cercano a un prospecto de novia, tenía ganas de comprar un cachorro, y tenía al mismo mocoso odioso hablando con él, leyendo junto a él y más que todo cocinando para él.

 

Su vida se había convertido en algo más complicado que lo esperado durante esos bellos años universitarios en los cuales sus preocupaciones eran tan invariantes como las de ahora. Pero a veces ni el mismo se entendía, pasaba casi todos los días junto a Changmin charlando sobre cualquier cosa, gozaba con el humor negro del menor y le complacía saber que se encontraba venciendo esa barrera que las personas como Shim le ponen al resto del mundo.

 

Y el tiempo que no lo ocupaba con Changmin, lo ocupaba con Dasom, la hermosa mujer de ojos maravillosos que lo eclipsaba todo cuando la veía, podía pasar horas contemplándola y aun así sentir que le faltaba tiempo. Pero luego del camino recorrido, del tiempo transcurriendo y de las consecuencias que empezaban a mostrarse, Yoochun ya empezaba a pensar que algo estaba mal en medio de todas esa ecuación.

 

Dividía su tiempo entre Changmin y Dasom y curiosamente no le había hablado del otro a ninguno de los dos, se sentía como una traición aunque esta no existiera y fuera poco más que inverosímil, porque hacía quien tenía inclinaciones amorosas era con Dasom, Changmin era como ese niño problema del cual él deber hacerse responsable por ser el adulto y maestro guía; no obstante el dilema seguía ahí.

 

Cada que intentaba hablarle a Dasom de Changmin no estaba muy seguro de qué decirle: que era un muchacho inteligente, astuto, casi como un adulto, un igual en cuestión de edades, tan maduro para ciertas cosas, pero aunque no lo demostrara, a veces también infantil en otras tantas, que tenía un cachorro al cual ya adoraba y que le parecía una de las personas más interesantes que hubiera conocido en toda su vida, no importaba la edad que tuviera. No sabía cómo decirlo sin sonar ridículo, o sin poder al menos justificar porque era importante hablarle a ella tan profundamente de un estudiante que a ella seguramente no le interesaba.

 

Con Changmin era diferente, lo había intentado miles de veces, con comentarios sutiles de: lo divertido que es conocer a alguien y salir en citas, pero Shim poco seguía a ese tipo de conversaciones y luego zanjaba el tema como el mejor de los oradores alegando que esas por demás no le interesaban todavía. Las palabras morían en su garganta otras veces y el valor resquebrajado quedaba estancado en las paredes de aquel ostentoso departamento en el que el menor vivía. Sin contar con el hecho de que resultaría inconveniente hablarle de su vida personal y amorosa a un simple estudiante.

 

Tal vez ese era el mayor de los problemas, Changmin no era cualquier estudiante.

Así como Dasom no era cualquier chica que estuviera conociendo de repente. Y eso, sinceramente lo preocupaba.

 

 

 

—En resumen ni Dasom sabe de Changmin, ni Changmin sabe de Dasom.

 

Jaejoong jugó con la pequeña cucharada con la que había estado moviendo el azúcar dentro de su café, relajado y pacífico como cada vez que analizaba alguna duda existencial de Yoochun, que ya se había empezado a mover incómodo sobre su asiento, la cafetería no estaba demasiado llena, apenas habían personas que pudieran escuchar cualquier incoherencia de su mejor amigo, pero para ese instante, Yoochun solo pensaba que llegar hasta ahí, tan solo había sido una más de sus malas ideas.

 

—Lo haces sonar horrible.

—Pero eso es lo que es ¿no? —Jaejoong suspiró despacio, clavando su mirada en el mayor que ahora jugaba con los hielos restantes de su te—. ¿Por qué ocultárselos? Quizá subconscientemente estás…

 

—Quizá subconscientemente nada, Jaejoong.

 

Trató de sonar determinado, incluso un poco duro ante la mirada poco demostrativa del mayor que solo volvió a sonreír mientras bajaba la mirada y relajaba sus hombros.

 

—Ya te he dicho Yoochun, no hagas cosas buenas que puedan parecer malas.

—¡Yo no he hecho nada malo! ¡Ni nada bueno! —Cuando Jaejoong levantó sus cejas, Yoochun se percató de que gritaba. Carraspeó despacio y bajó un poco la voz— Lo que quiero decir es que yo no he hecho nada. Con ninguno de los dos.

 

Jaejoong entonces suspiró, justo antes de beber un poco de ese café apenas intacto que mantenía en la taza, con esos movimiento lentos que solo lograban alterar más aun complicado Yoochun que apenas tenía paciencia consigo mismo en ese instante.

 

—No te entiendo entonces. Te estás complicando solo sinceramente. —De repente la reflexión de Jaejoong parecía demasiado obvia—. Ni que te estuvieras follando al mocoso durante las tardes y en la noche te dirigieras directo a conquistar a Dasom, eso si sería un acto reprochable.

 

Maldito Jaejoong.

 

¡Maldito y mil veces maldito!

 

Miles de imágenes sobrevolaron repentinamente en su cabeza, Changmin, el mismo Changmin estoico de siempre de pronto apareció debajo de él con una expresión confusa y desconcertada. Ese mocoso que parecía saberlo todo seguramente era un ignorante entre las sábanas y la sola idea, que jamás debió pasar por su cabeza, se colocó como una hipótesis bastante considerable y seguramente certera.

 

—Yoochun… ¡Hey! ¿En qué piensas?

 

La mano de Jaejoong se agitaba frente a su rostro y Yoochun solo suspiró de nuevo.

Yoochun no veía a Changmin como una tentación, pero Jaejoong con sus inadecuados comentarios los que hacían que su cabeza trabajara como no debía. Quizá ese era el propósito en la vida de Jaejoong: hacerlo sentirse terriblemente miserable.

 

—Disculpa, es que todo esto me tiene mal —Mintió descabelladamente— Pero tienes razón no debo darle tantas vueltas a un asunto que no tiene importancia.

 

Jaejoong lo miró atentamente, como si estuviera adivinando en qué parte exacta se encontraba su mentira. Después solo volvió a suspirar terminando su taza de café y verificando la hora en ese reloj costoso que portaba en la muñeca.

 

—Es tarde, me tengo que ir a alistar.

—¿Alistar? ¿Tienes otra cita?

—Esta vez no, Hyun Joong preparó una fiesta así que sin duda no puedo faltar.

 

Le sonrió de esa manera escandalosamente hermosa,  o al menos así era como las chiquillas de la secundaria apodaban a Jaejoong en aquella época de estudiantes que alguna vez compartieron, el mayor se había levantado pronto de su asiento, acomodando apenas un poco la ropa y caminando directo hacía donde él se encontraba. Yoochun encontró extraño que Kim de pronto se apoyara sobre sus hombros y le susurrara demasiado cerca del oído.

 

—Creo que voy a confiarte la otra parte de mi frase favorita —Jaejoong sonaba como un demonio, su voz baja y masculina susurrando cosas inadecuadas al oído—. No hagas cosas buenas que parezcan malas, aunque podrías hacer cosas malas, que parezcan buenas. Y que se sientan todavía mejor.

 

Sacudió su brazo al instante, tratando de alcanzar con un golpe al imbécil de su mejor amigo que huyó de inmediato abrigado por esa sonora risa que seguramente varios de los comensales alcanzaron a escuchar. Tenía las orejas rojas, muerto de vergüenza apretaba el vaso de té con el agua moviéndose de un lado a otro debido al hielo que el tiempo se había encargado de derretir. Maldita su imaginación y maldita su cerebro, que pensaba demasiado las cosas.

 

 

 

 

Yoochun nunca se había sentido especialmente atraído hacía un hombre, aunque no tenía el menor problema en asumirlo si en algún rato pasara. Pero esta no era la ocasión y casi estaba seguro de eso, dejando de lado que Changmin era su estudiante, Yoochun creía firmemente que lo único que lo mantenía así de confundido era la fuerte conexión que había descubierto, compartía con Changmin. Después de todo no cualquiera entiende sus manías raras sobre los libros y su particular forma de leer.

 

Lo que sucedía es que lo complementaba, de la manera más adecuada que jamás creyó otra persona podía hacerlo. Jaejoong después de todo siempre estuvo muy alejado de sus intereses, así como él con los de Jaejoong. Se había acostumbrado a que dos amigos, dos buenos amigos, no siempre debían compartir los mismos gustos y pasatiempos y aquello no delimitaba el nivel de su amistad. Eso sucedía con Changmin, quizá Yoochun podría considerarlo un amigo más, a pesar de la barrera que ahora tenían de profesor/estudiante, ambos podían ser amigos que se complementaban a la perfección.

 

—Es aburrido verlo mirar a la nada.

 

Changmin hablo de repente, con su mano apoyada en la barbilla contemplándolo con aquellos ojos repletos de aburrición mientras Yoochun intentaba acomodarse sobre su escritorio.

 

—Lo siento ando algo distraído.

—Sí, ya me di cuenta.

 

—Hoy pasó algo interesante. —Comentó de repente el menor, jugando con el lápiz entre sus manos mientras escuchaba los pasos de las personas merodear por los pasillos durante la hora del receso—. Terminé de leer el poemario que me prestó hace unos días y curiosamente tenía fecha de algunos años atrás, ¿era un adolescente cuando lo leyó?

 

Yoochun sonrió divertido, de pronto Changmin se había ganado su total atención para variar.

 

—Tenía tu misma edad para ser precisos.

—Vaya… ¿tan viejo es?

 

Esas confianzas…

 

Yoochun de alguna manera no lamentaba verlo bromear, reconocer esa sonrisa ladina que tan bien bailaba en los labios de Shim, pero Yoochun seguía sintiendo que rompía demasiadas reglas mientras más lo conocía, aunque en realidad no estuvieran rompiendo alguna, al menos no una tan grave. Aunque no estaba muy seguro de qué clase de regla rompía con sus constantes visitas a la casa del menor.

 

—Ya te he dicho que no me hables así dentro del Colegio.

 

Empezó a recoger sus cosas, porque sus instintos rara vez le fallaban, y sabía que Changmin de ningún modo retrocedería en aquella confianza que se había atribuido él solo. Pero Yoochun se apuró porque tenía clases en pocos minutos y porque la mirada intensa de Shim taladraba a cada instante sus precarios intentos por concentrarse en que las primeras evaluaciones parciales se aproximaban y él no había siquiera entregado los formatos paras las pruebas.

 

—Últimamente luce un poco más extraño de lo normal.

—Estoy más cansado de lo habitual.

 

Contratacó, abiertamente y sin problema, con su mirada más confiada cuando Changmin alzó una ceja y decidió cruzarse de brazos.

 

—¿Problemas?

—Poco tiempo— Yoochun encontró el instante ideal, suspiró profundo y regresó a mirarlo, directamente a esos grandes ojos oscuros que lo contemplaban peor que Jaejoong cuando quería inmiscuirse en sus secretos—. Creo que debería dejar de ir a tu casa.

 

Curiosamente Changmin no dijo nada, solamente levantó un poco sus hombros y cerró los ojos mínimamente. Calló como solía hacerlo con esa indiferencia jugando de su lado y Yoochun se encontró arrebatadoramente confuso, lo había pensado demasiado y la facilidad que le ofrecía Changmin era todavía más confusa que su cabeza misma.

 

—Bien, iré a trabajar un rato a la sala de profesores. Nos vemos en clase.

 

Changmin volvió a quedar callado, y Yoochun abandonó el salón como si de pronto hubiera marcado una brecha desconocida, de repente lo sentía ajeno al menor que lo había dejado entrar en su hogar casi sin poner demasiadas excusas, la imagen solitaria de Changmin durante las tardes lo acusó; y él se sintió terriblemente arrepentido.

 

 

 

 

Había pensado sobre los prejuicios durante su época de estudiante universitario. Esa época en la que uno está renuente a ver más allá de lo necesario, para Yoochun que incluso había participado en un par de protestas, se le despertó el instinto de la injusticia y la indignación aproximadamente a los diecinueve años. Por culpa de Jaejoong cuando andaba en su época de revolucionario y alguna vez le pidió su apoyo en una marcha de protesta de algo que ya no recuerda.

 

Pero Yoochun sintió la pasión por defender a las minorías, de las manos con todas esas lecturas que estaban siendo analizadas en clases. De aquellos escritores, de aquellos poetas que escondían sus voces de reclamos entre dobles sentidos y metáforas para no ser censurados, pero que alzaban sus voces y luchaban aunque sus vidas fueran cortadas antes de tiempo. Esa época en que los ideales contaban iluminó a Yoochun y lo hizo ser partícipe de diferentes causas. Aunque sus padres intentaran disuadirlo varias veces, él continuó.

 

Se sorprendía entonces, sentado en aquella sala de profesores, huyendo de Shim Changmin porque de repente le estaban importando demasiado lo que otras personas decían. Estaba dejando solo a un muchacho que apenas y tenía a su mascota para hacerle compañía, hasta la noche cuando su madre llegara y no es que con ella se llevara precisamente mejor que con Bomul. Era su cabeza loca la causante de todas sus desgracias y la hora de la salida aproximándose más, solo lo presionaba.

 

 

 

—Solo creo que si no quieres alejarte de él, que te valga mierda las miradas acusadoras de esa gente con la mente podrida, tú no estás haciendo nada malo con el chiquillo.

 

Jaejoong a veces podía ser tan cambiante, lo observó colocar las zanahorias picadas en la olla y después suspiró, no estaba seguro si era por cansancio físico o mental.

 

—En la mañana dijiste otra cosa.

—En la mañana te estaba molestando—. Finalmente el mayor tapó la olla, limpiando sus manos un poco y sentándose frente a él en el mesón de la cocina—. Escucha Yoochun hoy no fuiste y el niño ni se inmutó, según lo que me has contado de él hasta yo mismo creo que no te mostró ninguna reacción porque quizá está acostumbrado a eso: a que lo dejen solo.

 

—Si lo dices de esa forma suena horrible.

—La verdad es horrible. —Jaejoong apenas miró un rato sus manos mientras los pasos de Yoochun se escuchaban de un lado a otro.— A las personas no les gusta que le digan en la cara lo horribles que somos por dentro, mucho menos las horribles cosas que hacemos.

 

—¿Debería ir con él?

 

Esta vez Jaejoong confirmó la hora en su reloj.

 

—Son diez para las siete, probablemente ni siquiera se ha preparado algo de comer—. Yoochun bajó la cabeza un instante, parecía dudarlo y Jaejoong solo suspiró, virando un poco los ojos—. ¿No te das cuenta? Hace unas semanas apenas sabías cocinar tres o cuatro platos; desde que comenzaste a cocinarle has venido cada noche después de ver a Dasom para que te enseñara a cocinar cosas diferentes, ahora eres prácticamente un buen cocinero, aunque cocinar a las once de la noche no sea lo más óptimo.

 

Yoochun sonrió un poco. —Pero al menos así nos queda el almuerzo para llevarlo al trabajo.

—Él te importa, si quieres sacar a ese muchacho adelante sigue haciendo cosas por él. No dejes que el resto lo arruine.

 

Park de pronto asintió, actuando veloz mientras recogía sus pertenencias en los sillones de Jaejoong que ahora sonreía mientras lo veía verificar que llevara todo. Justo a punto de salir, la voz de Kim perforó sus oídos.

 

—…Y Yoochun no olvides hablar de él con Dasom.

 

 

 

 

Daban las siete con dieciséis cuando tocó el timbre de aquella puerta y esperó, escuchando a lo lejos los ladridos de Bomul mientras los pasos de Changmin seguramente se acercaban silenciosos, esperó  porque la puerta se abriera y un Changmin bastante carente de expresiones fue la primera impresión que tuvo. Yoochun había aprendido algo de  él: mientras menos mostraba, más enojado se encontraba el menor.

 

—Lamento lo de hoy, tenía mis ideas un poco atravesadas.

—¿Qué hace aquí?

 

Trató de ignorar esa voz lineal y fría.

 

—Es algo tarde, me imagino que no has comido. Te invito a cenar por tener que soportar mis locuras de esta tarde.

—No es necesario.

 

De pronto el olor a comida llegó hasta sus fosas nasales, quizá fue porque Changmin abrió un poco más la puerta o porque sus otros sentidos fueron agudizándose de a poco, la cuestión fue que antes de que pudiera decir algo Bomul se abrió paso entre las piernas de Changmin haciéndolo trastabillar torpemente antes de que el pequeño cachorro llegara hasta él y sacudiera su cola cientos de veces ladrando y esperando ser tomado por sus manos.

 

Yoochun no pudo evitarlo, a pesar de la mirada molesta de Shim mientras tomaba al cachorro entre sus brazos y le sonreía tocando su nariz juguetonamente. Changmin miraba al cachorro acusatoriamente, gritaba ‘traidor’ en cada espacio de segundo que les quedaba y cuando Bomul finalmente se calmó, jadeando agitado entre los brazos de Park y mirando a su dueño, Changmin aunque pareciera sorprendente, abrió un poco más la puerta y se quedó a un lado permitiéndole un paso que Yoochun no había solicitado pero que al parecer Bomul le había otorgado.

 

—¿Qué has estado cocinando?

—Nada difícil, la carne con espagueti que hizo el otro día.

 

El departamento estaba inundado por ese olor particular que llenaba la estancia y Yoochun curioso se acercó a la cocina porque hace dos días su comida no tenía ese olor particular y casi exquisito. —¿Qué le has puesto?

—Un poco de albaca, pensé que la daría más sabor.

 

Yoochun sonrió alzando la tapa de la olla y mirando a Changmin que todavía se encontraba lejos, cruzado de brazos y con Bomul a su alrededor intentado reconciliarse con su amo, a pesar de ser completamente ignorado. No estaba seguro de porque estaba ahí, incluso cuando la mirada de Changmin lo empujaba lejos, sin tomarse demasiadas molestias en algún momento se sentó mientras Changmin servía para los dos.

 

 

 

Los primeros minutos de la cena habían sido incómodos, Changmin no pronunciaba palabra alguna, solo se dedicaba a cenar como si pretendiera ignorarlo toda la noche, Yoochun no sabía cómo expresarse adecuadamente, porque aunque  sonara incluso irrisorio, Changmin estaba herido, resentido sería lo más adecuado. Después de todo había intentado hacer lo que al parecer la mayoría de la personas habían hecho con él: dejarlo solo.

 

Así que cuando llegó la hora de lavar los platos, Changmin se negó por completo y eso lo hizo sentirse todavía peor, se quedó a esperar que el menor lavara los pocos utensilios utilizados y cuando Changmin abrió su libro de ética, ese pequeño y delgadito que tanto parecía despreciar, Yoochun suspiró.

 

—¿Cómo te ha ido en la materia?

—¿Por qué ha venido?

 

Shim cerró el libro con fuerza, dejándolo justo sobre la mesa, junto a los pocos cuadernos que había decidido traer.

 

—Estuve pensando que solo dije tonterías, quiero ayudarte y cumplir con nuestro acuerdo.

—Me está yendo perfectamente en la dichosa materia, puede preguntárselo a la profesora, si tantas ganas tiene de irse solo hágalo.

 

Yoochun negó, porque Changmin estaba siendo infantil.

 

—¿Te ayudo con el texto que les mandó a hacer hoy?

—¡No me ignore!

—Entonces no te portes como un chiquillo.

 

No se había percatado, esa escasa distancia que había entre un asiento y otro, los ojos de Changmin lo miraban fijamente y apenas había centímetros separándolos, Changmin era como un soldado en guerra, temeroso pero dispuesto a atacar si era necesario. Era un niño pequeño, Yoochun lo recordó en ese instante. Bomul había empezado a ladrar cuando Park decidió hacerse para atrás y que los tacos sonaran haciendo eco.

 

Yoochun hasta ahora no se había encontrado con la mamá de Changmin dentro del departamento, era tarde y había estado con su hijo prácticamente sin hacer nada, todo dio demasiadas vueltas en su cabeza de repente.

 

—Oh, veo que tiene compañía. —La voz de la mujer era justo como esperaba, suave y elegante aunque un poco distante mientras las llaves sonaban entre sus manos—. Usted debe ser el profesor Park, mucho gusto soy la mamá de Changmin, —había un tono ligero en esa voz, algo despreocupado que le hizo ver a Yoochun que todas esas ideas locas solo pasaban por su cabeza— estoy muy agradecida con todo lo que está haciendo por él.

 

¿Changmin había hablado de él con su madre?

 

—No se preocupe, Changmin es un excelente estudiante, es un gusto ayudarlo.

—Bien, entonces los dejo. Tuve un día difícil y quiero descansar. —La mujer sonrió pertinentemente antes de que sus tacos volvieran a perderse entre los pasillos—. Ven Bomul, déjalos estudiar.

 

Bomul se alejó con sus patitas sonando despacio, corriendo tras su dueña y esta vez la mirada de Changmin era más ligera que hace unos segundos atrás.

 

—Ya terminé el libro que me dio hace un par de días.

 

El que Changmin cambiara de tema de repente, no está seguro si fue lo mejor o no.

 

—Oh, ¿en serio? Entonces mañana te llevo otro al Colegio.

 

Pero en ese instante Yoochun solo sonrió, y aprovechó su oportunidad.

 

 

 

 

—Entonces quiero que para la próxima clase me traigan las figuras retóricas que hayan encontrado en el poema que les di a cada uno. No es tan difícil, apenas es un poema de tres estrofas. Así que suerte con eso.

 

Yoochun sonrió esa mañana un poco más confiado de lo normal, los estudiantes se quejaron poco y al rato ya estaban recogiendo sus cosas para la hora del receso, había un gesto magnánimo en apenas enviarles una tarea corta, quizá debido a su buen humor de esa mañana. Sunny había pasado saludándolo con una sonrisa en el rostro y como era costumbre una vez todos abandonaron el salón, Changmin desde su último asiento llegó hasta él.

 

—Muchas gracias.

 

El libro estuvo en sus manos prontamente y Yoochun apenas rebuscó en su pequeño maletín antes de ofrecerle otro libro, en esta ocasión de pasta rosada y letras negras que hizo a Changmin mirarlo intrigado.

 

—Es una colección de poesías de Catulo. Léelo con cuidado.

 

Changmin asintió y ocurrió lo mismo de cada día, el menor se sentó frente a él en el escritorio a leer en silencio mientras él se dedicaba a corregir tareas y preparar un par de pruebas para la semana de lecciones que se aproximaba. Se dio cuenta que disfrutaba mucho de esos momentos y que si se olvidaba por un instante de las demás personas, podía pasar incluso horas de la misma manera.

 

 

 

 

Hubo una junta de profesores inesperada justo a la hora de salida, Yoochun no tenía entre sus planes aquello pero debió acatar la orden y presentarse en aquella sala al igual que la mayoría de sus compañeros, mientras le escribía  a Dasom que llegaría un par de minutos tarde debido a la dichosa junta y habiendo acordado con Changmin que iría en la noche debido a un compromiso previo que por el momento no era indicado el menor conociera.

 

—Bueno compañeros esta reunión será breve, así que en menos de lo que creen estarán saliendo por esa puerta—. El director habló tranquilo, con una sonrisa en sus labios inclusive—. La profesora de música está embarazada, y al parecer su embarazo es bastante delicado así que no la tendremos por aquí en un buen tiempo por lo que nos ha sido asignado un nuevo maestro para esta área, él se incorporara el día de mañana con nosotros así que les pido que lo ayuden con cualquier duda que llegue a tener y sean amables con él. No demasiado—. Recalcó mirando a dos de las profesoras que repentinamente se encogieron en su lugar—. Kim Junsu es joven, creo que tiene tu edad Yoochun; como sea tiene a su cargo uno de los mejores conservatorios de música y ha dirigido a las mejores voces jóvenes que han salido de ahí, creo que se llama ‘Euterpe’ o algo asi…

 

—¿El conservatorio Euterpe? —Saltó el profesor de biología—. Es el lugar más exclusivo y elitista de todo el país. Tengo entendido que solo los verdaderos talentos entran ahí. ¿De verdad trabaja en ese conservatorio?

—Así es, nos ayudará en las mañanas y en las tardes regresará a su prestigioso conservatorio.

 

—¿Por qué viene a enseñar música a un lugar como este?

—No lo sé, es amigo del ministro de educación o algo así, no nos interesa. Lo único que importa es que el profesor Kim se integra mañana y cualquier cosa necesite espero que puedan ayudarlo.

 

Como era de esperarse la junta duraría más tiempo, al menos por parte de los profesores que se quedarían cotilleando sobre el nuevo profesor que según algunas profesoras que lo habían visto en el diario era demasiado apuesto. Yoochun en cambio sintió la imperiosa necesidad de salir de ahí cuanto antes, porque bueno Dasom lo esperaba.

 

—Hey, por aquí…

 

La secretaria apareció de repente junto a él susurrando despacito mientras el resto parecía muy entretenido con su charla, Yoochun tenía que huir antes que le prestaran atención y deshacerse de ellos fuera demasiado difícil. Cuando finalmente estuvo fuera, sonrió un poco más tranquilo y la mujer asintió sin preocupaciones.

 

—Muchas gracias.

—De nada.

 

Luego, simplemente se marchó caminando directo a su auto.

 

 

 

 

—Así que van a tener un profesor nuevo.

 

Dasom comía despacio, con una sonrisa mínima entre los labios, con sus dedos delgados apenas tocando los cubiertos mientras su cabello recogido la hacía ver un poco más sofisticada de lo normal, probablemente por la junta importante que le había comentado en la mañana. Yoochun sabía muchas cosas de ella, ella pocas de él. Pero se sentía bien, con un poco de su vida resguardada solo para él, ella escuchaba y sonreía como la mejor escucha que hubiera podido tener.

 

Una que merecía confianza. Por eso respiró hondo y bebió un poco de jugo, mirándola directo al rostro.

 

—Dasom… Hay algo de lo que te quiero hablar—. Ella asintió sin problemas, dejando al igual que él de comer—. Estoy ayudando a un estudiante con unas materias y unos asuntos de su vida personal, y para eso voy casi todos los días a su casa después de clases. Quería que lo supieras porque no es algo que cualquiera sepa  y tampoco deseo que hayan malos entendidos más adelante.

 

—Eso es realmente impresionante. —Dasom suspiró, con sus manos muy cerca de las de Yoochun justo sobre la mesa, como si dudara en tocarlo todavía—. Cuando yo estaba en secundaria mis padres se divorciaron, tuve momentos muy difíciles, mis notas bajaron e incluso me expulsaron de las porristas, por mis faltas a los entrenamientos y mi desinterés con el equipo, tenía a mis amigos alejados de mí y… fueron momentos muy duros. Sin embargo la profesora que estaba a cargo de nuestro curso estuvo atrás mío tanto tiempo, intentando hablar conmigo, con mis padres, lo intentó tanto y tan duro, que un día me descubrí llorando en los brazos de ella y contándole todo lo que pasaba por mi cabeza.

 

La mirada de Dasom ahora estaba sobre la mesa, su voz levemente baja. —Ella ha sido una de las personas más importantes en mi vida, murió el año pasado y fue un gran golpe, pero no me arrepiento de haberla conocido. Lo que tú estás haciendo Yoochun, es realmente admirable, espero que puedas ayudarlo, como la señorita Kim lo hizo conmigo.

 

Esos ojos de Dasom estaban húmedos, Yoochun lo sintió inevitable, tomó su mano con cuidado, con sutileza y lentitud, como si el aura de Dasom fuera mucho más grande que él, más de lo que él merecía en realidad.

 

 

 

 

A las siete en punto Yoochun estuvo en la puerta de Changmin, esperando porque la abrieran y percibiendo el olor delicioso a comida que había dentro. Extrañamente no escuchó a Bomul en un buen rato hasta que finalmente escuchó unos pasos apresurados y a Bomul ladrando al final.

 

—¡Sacaré a pasear a Bomul!

—Pero ya vamos a cenar… ¡Changmin!

—No me guarden comida.

 

Debió suponer que la puerta se abriría pronto, pero apenas notó la puerta moviéndose cuando el cuerpo de Changmin estrelló con el suyo y él tuvo que retroceder un poco adolorido ante el impacto, Changmin había sacudido su cabeza de inmediato y cerrado la puerta tras de él, mientras Bomul atado a una pequeña correa se lanzaba sobre las piernas de Park intentando llamar su atención.

 

—Vámonos de aquí.

—Pero…

 

Se vio jalado por el menor, directo hacía el ascensor mientras Bomul ladraba y él seguía confundido.

 

 

 

 

—El nuevo novio de mamá preparó la cena, le dije que odiaba que usaran mi cocina pero como al parecer mi opinión importa un reverendo rábano igual cocinaron ahí, como se habían peleado ayer, se estaban reconciliando y toda la porquería. No entiendo cómo puede salir con él, es idiota hasta en la frase más simple que sale de su boca, y creo que apenas me gana como con cuatro años. Mamá es una inconsciente, entiendo que haya dejado a papá si ya no lo soportaba, pero ¿porque tiene que meter a su cama a todo jovencito con el cual se va encontrando por la calle?

 

Era la primera vez que lo veía hablar tanto, con su ceño fruncido mientras caminaban por las calles aledañas a su edificio con Bomul oliendo el asfalto de la vereda y moviéndose de un lado a otro gracias a la gran correa. Yoochun entendió cada cosa que salió de la boca del menor, la comprendió, pero incluso todo ese berrinche de por medio le pareció hasta enternecedor, y esa una palabra difícil con la cual se podía clasificar a alguien tan estoico como Shim Changmin.

 

—¿Qué es lo que le parece tan gracioso?

—Que te escuchado hablar más de lo que creo haberte escuchado hablar desde que empezaste a dirigirme la palabra.

 

Changmin rodó los ojos, porque no le parecía relevante prestarle demasiada atención. Así que ambos siguieron caminando por las oscuras calles, hacía un lugar que probablemente ninguno de los dos conocía mientras Bomul ladraba a ratos y parecía más que entusiasmado con la idea de pasear a esas horas.

 

Se pudo dar cuenta de algo en lo que no había reparado demasiado, Changmin era más alto que él, mucho más alto que él, quizá por media cabeza si es que no es más. Suspiró tranquilamente mientras sostenía entre sus manos el celular con el que apenas había llegado y las llaves del carro que apenas sonaron mientras estiró su cuerpo. Porque bueno, una caminata nocturna no había estado entre sus planes aquella noche.

 

Finalmente llegaron a un parque, uno lleno de gente a pesar de la hora, de niños jugando, gente haciendo ejercicio y otras personas también paseando a sus mascotas, incluso había un pequeño puesto de canguil en unas de las esquinas del parque. Changmin soltó a Bomul y el cachorro sin alejarse demasiado fue a correr por el verde césped antes de que Changmin se sentara en una de las bancas cercanas para poder observarlo.

 

Yoochun se encontró así mismo cómodo, con algo que le gustaría repetir cientos de veces porque la sensación era arrebatadoramente agradable y observar a Changmin de soslayo le provocaba una brisa helada en el estómago que desembocaba en un nudo indescriptible en su garganta. Recién parecía lo suficientemente maduro cómo para reconocer lo apuesto que era Shim, y la razón por la que tenía a un montón de chiquillas locas tras él.

 

—¿No va a sentarse?

 

Su voz masculina y agradable lo tomó desprevenido, Yoochun solo pudo asentir y sentarse junto a él, mirando a Bomul correr de un lado a otro junto a otro cachorro con el que parecía haberse encontrado.

 

—Es Terry, el perro de una familia a unas cuadras de aquí, por alguna razón parecen llevarse bien.

—Hasta él tiene más amigos que tú —bromeó Yoochun y Changmin únicamente levantó un poco los hombros—.

 

—Bomul es agradable.

 

De pronto un poco más de ese silencio, extraño y perturbador, con aquella voz en el interior de la cabeza de Yoochun que le decía que debía decir algo más, que su tonta broma parecía haber hecho sentir mal al menor, pero su pelea interna y desconsideraba desembocaba en algo que no quería y tal vez no debía salir de sus labios.

 

—Tú también lo eres Changmin —musitó despacio—, el problema es que no quieres enseñárselo al mundo.

 

Changmin sonrió, con la correa de Bomul entre sus manos, jugando con ella mientras bajaba la mirada y el poco viento que había sacudía sus cabellos. Changmin también parecía sumergido en sus pensamientos y Yoochun se sintió aliviado por no ser el único contrariado ahí.

 

—Bomul estaba encerrado en mi habitación porque al parecer cada vez que ve al novio de mi mamá le ladra y parece que va a morderlo, en realidad lo hace con cada novio de ella que ha venido a la casa, con cada persona extraña que no sean mis amigos o mi papá—. Las manos de Changmin jugaban demasiado con aquella correa, tanto que incluso Yoochun lo notó—. Mamá cree que Bomul solo quiere a mis amigos,  yo creo que él acepta a las personas indicadas a entrar en mi vida. Él es como la prueba de fuego para ganarse mi confianza.

 

Yoochun lo sintió, con fuerza y sin consideración alguna, fue un solo latido, agresivo contra su pecho, porque suponía las siguientes palabras y porque la voz de Changmin era suave y baja. Muy diferente a la que solía usar comúnmente.

 

—…Usted es la primera persona adulta, que no es familiar mío,  a la que Bomul no rechaza. Es más, hasta parece que si se lo pidiera, se iría con usted a cualquier parte.

 

De pronto el estómago de Yoochun fue una marejada de sensaciones inconcebibles, Changmin lo atrapó con su mirada certera, y sus intestinos parecían consumirse a sí mismos. Su cabeza volaba en distracciones, Bomul era como Changmin, era la parte linda y tierna que Changmin no poseía, esa parte adorable desconocida para muchos.

 

Si… ¿Bomul venía, Changmin también la haría?

¿Es lo que le quería decir? ¿Por qué diablos pensaba esas estupideces?

 

Tragó duro, porque le pesaba enormemente cada palabra y porque debía medir cada sensación que saliera de su boca.

 

Pero Bomul llegó como el salvador que era, directo sobre las piernas de Yoochun resaltando cada palabra que había dicho Shim, rompiendo el ambiente tenso, el cachorro jadeaba emocionado sobre las piernas del mayor y Changmin pareció distraerse mientras acariciaba a Bomul en la cabeza, lo tenía cerca. Siendo el muchacho de escasos años que era, hablándole cómo si fuera un adulto, compartiendo partes de su vida que él no había imaginado compartir con alguien.

 

Yoochun comprendió el porqué de todos sus males. No era Changmin, no era Jaejoong, ni siquiera era la sociedad que no lo miraba con malos ojos cada que se veía a solas con el menor en su departamento.

 

Era él.

Exclusivamente él, el mayor de sus males.

 

Porque secretamente, Yoochun veía muy posible dejarse arrastrar por esa boca.

Aunque toda su moral y consciencia despertaran mucho antes que algo sucediera. Y ahora, debía convivir con aquello.

 

 

 

 

Eran casi las diez de la noche cuando finalmente regresaron al edificio y Yoochun insistió en acompañarlo hasta la entrada del lugar donde el guardia miraba distraídamente algún programa de música repetido. Había querido alargar un poco más los minutos, más de lo normal porque Changmin le resultaba de pronto magnético aunque el mismo utilizara sus manos para alejarlo, aunque eso no fuese necesario.

 

Shim era inteligente, inteligente y astuto. Jamás se metería en complicaciones absurdas como las suyas, nunca se le metería en la cabeza involucrarse en algo tórrido y complejo como lo que pasaba por esa loca cabeza suya. No, Shim Changmin era definitivamente un mundo tan aparte, que crecería y se expandiría en cuanto terminara el Colegio y terminara por alejarse de él, lejos de ahí, donde él se quedaría recordando cada espacio de clase compartida cómo el primer gran error que cometió al mirar demasiado lejos a un estudiante suyo.

 

—Supongo que debo agradecerle haberme acompañado hasta esta hora, pero en verdad no deseaba estar en casa ahora.

—No hay problema, pero intenta llevar las cosas bien con tu mamá, ¿de acuerdo?

—No es fácil, nunca nada es fácil con ella.

 

Yoochun quiso acariciar sus cabellos, esos cabellos algo alborotados del menor, pero ahora cada gesto le resultaba extensamente innecesario y prefería evitarlo, no quería llegar a descubrir más emociones que las producidas por alguien que sencillamente ha llamado su atención. Yoochun no quería inmiscuirse más. Ya no más.

 

—Yo… —Repentinamente Changmin habló, entrecortado pero se dirigió a él, y Park recordó que seguían uno frente al otro—. Yoochun yo… —Era su nombre, por primera vez en la boca del otro, se sintió tan desprotegido que solamente quiso salir huyendo. Tal vez lo había demostrado demasiado, porque la mano de Shim se cerró sobre su brazo, y él sintió un escalofrío tremendo en el lado derecho de todo su cuerpo, de aquel lado que Changmin había tocado—. ¿Podría…? Quiero decir, hasta mañana.

 

Changmin  se dio la vuelta, Yoochun esperó hasta que desapareció entre las puertas del ascensor, hasta que incluso los ladridos agitados de Bomul se perdieron cuando las puertas se cerraron, había quedado la presencia de Changmin frente a él como un espejismo cualquiera, Yoochun se obligó, firmemente, a no hacer suposiciones en su cabeza.

 

A que las palabras entrecortadas de Changmin murieran al igual que lo hizo su dueño al simplemente despedirse, retrocedió entonces con la idea firme de marcharse de ahí, de no mirar atrás y de suspirar cuando estuviera en su auto, porque las palabras de Dasom sonaban en su cabeza y ahora las sentía como crueles agujas entrando por esquinas de su mente.

 

Lo que tú estás haciendo Yoochun, es realmente admirable

 

Supuso que esa noche no dormiría bien, que tendría incluso pesadillas y que se encontraría al día siguiente incluso más despistado de lo normal, pero encendió el auto, en medio de la oscuridad y sus pensamientos, en medio de sus deseos reprimidos y su cabeza dando vueltas una y otra vez, a la firme idea de alejarse antes que fuera demasiado tarde, aunque ahora hubiera prometido no alejarse más.

 

Faltan 85 días

Si, lo sé… he demorado años en actualizar, soy una incosciente y todas me odian xD

Pero en verdad necesitaba prestarle atención a mi vida universitaria. Así que ya terminé ofialmente mis examenes y he vuelto, el capitulo iba a ser un poco más largo, pero he decidido dividirlo en dos porque sino se me aburrían xD

Gracias a todos los que leen. Mi Lu~ este capitulo va totalmente dedicado para ti.

Se me cuidan mucho, hasta la próxima actu.😉

16 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 5

    Chunsadycta escribió:
    6 agosto, 2015 en 10:44

    ChangMkn ChangMin ChangMiiiiiin ¡¡¡¡¡ >.< eso justo ronda por la cabecita de mi Raton juro que amo todos sus dilemas morales y existenciales en este fic en serio es tan hermoso verlo divagar entre sus convicciones y sus deseos no descubiertos. Mira nada mas Changmin imcluso has causado una pecaminoooosa imagen tuya bajo mi hermoso jajaja. Nesly yo sabia que tu estabas en este rollo de las letras y la literatira. Saves una cossaaa me Jae me mato de risa con esa forma de soltarle las verdades s Yoochin jajaja eso de su frase favorita aigoooo hasta me sonroje jajaja. y luego lo de las religuines Niña tu si que sabes como hacerme el dia con esto lap slapsus tremes en mis hermosos mil gracias por eso. Jae mi buen u lindo Jae tu s siii que eres una luz al final de camino jajaj. Por otro lado Kim Junsu … cositoooo puede aue me equivoque pero tu sola mencion me hizo imaginar peliiigro porqud una de dos o te pones de coqueto con mi Chinnie y le haces la vida de cuadritos al YooMin oooo de plano te vielves un confidente celestino que le lia los dilemas existenciales a mi Chunnie en pro de su Tooorido amor con Min ♡.♡ Esto se pone bueno demaciado buenl porque Min tuteo a Chunnie le abrio parte de su mundo y Chuunie sabe que lo que siente ea mas que deber como profesor. Por piedad Neslyyyy un besito en el proximo cap siii???

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    6 agosto, 2015 en 10:50

    Ay Nes tal parece que este va a ser el unico comentario que te escribo sin errores por dedasos de por medio… y pa acabarla es uno breve breve 😦 Pero es que me emooocionooooo y c😁reo que de mas….😳Un asiii disculpa y Graaacias

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s