Corazón con fecha de expiración: capitulo 6

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Corazón con fecha de Expiración

Una vez y otra vez

Capitulo Seis

 

 

Cuando Yoochun había visto a Kim Junsu en el Colegio sufrió una de esas impresiones fuertes y chocantes. El hombre era terriblemente carismático, poseía una de esas sonrisas abrumadoras que seguramente todas las jovencitas iban a admirar de aquí hasta su graduación y se convertiría con gran seguridad en ese profesor a recordar durante sus reencuentros años después. Su risa era tan colorida como su voz.

 

Su voz… Esa voz que parecía desarmar a cualquiera, tan característica y tan de él, que Yoochun no cree haber escuchado una voz así antes, su porte seguro y su mirada firme lo mantuvieron estático durante algunos minutos incómodos. Había llegado temprano ese día y Junsu ya estaba ahí, hablando con la secretaria amenamente, cuando él había llegado ambos lo habían mirado y sucedió lentamente, la mirada de Junsu con su sonrisa aun en los labios lo habían enfocado de inmediato.

 

Dolor en el estómago y escalofríos.

 

Yoochun saludó escuetamente y percibió que la sonrisa de Junsu incluso había aumentado a su salida. Así transcurrieron los siguientes días él intentando evitar a Junsu quien parecía estar por todos lados, siendo que ambos como parte de las materias de arte deberían incluso sociabilizar por el bien del área, pero Yoochun no daba pie a que eso sucediera y Junsu sencillamente no parecía muy dispuesto a dar el primer paso.

 

Empezaba a pensar que no era solamente Changmin el motor de sus afectos complicados, ahora también Junsu aunque lo que sucediera con el profesor Kim fuera más bien algo así como una rama inconclusa de escalofríos. Pero le gustaba Dasom, mucho. Y entonces su perspectiva de vida cambiaba bastante, porque era ahí, cuando la veía a ella, que se sentía más confuso que antes.

 

Como fuera: Yoochun evitaba a Junsu.

Junsu lo ignoraba por completo.

Y Changmin había empezado a notar el ambiente tenso.

 

—Es un malcriado —la voz de Kim había sido lo primero en escuchar cuando ingresó en la sala de profesores y Junsu permanecía con el ceño fruncido sirviéndose un poco de agua mientras la profesora de biología y el profesor de historia sonreían livianamente— Y un altanero más que todo.

 

—Shim Changmin no es un mal muchacho, solo  es un poco especial. Yoochun pasó por lo mismo y ahora se llevan de lo mejor, sinceramente creí que le haría la vida imposible hasta el final de año al pobre profesor Park.

—A lo mejor solo tienes que ganártelo, igual que lo hizo él.

 

Cerró la puerta despacio, notando la mirada de las tres personas sobre él mientras caminaba lo más lejos posible de aquella charla de la cual definitivamente no quería ser participe.

 

—Oh, precisamente. ¿Yoochun porque no aconsejas al profesor Kim sobre cómo tratar con Shim? —la profesora había hablado sin preocupaciones de por medio, cómo si no hubiera notado lo mucho que ellos dos parecían evitarse desde el primer día— Al parecer están teniendo problemas en su clases, y me parece que el profesor Kim no es tan paciente como tú y ya le ha dicho un par de verdades en la cara por lo que el odio de Shim por el profesor ha incrementado bastante en unos pocos días.

 

Yoochun se movió incómodo, las miradas atentas sobre su cuerpo.

 

—Bueno, podríamos hablar un rato a la hora de la salida.

—Esa es una magnífica idea.

 

Sinceramente, la profesora de biología parecía ser la única entusiasmada con la idea.

 

 

 

—¿Y por qué tiene que salir con él?

 

Changmin parecía un niño pequeño en esos instantes, con los brazos cruzados y el entrecejo arrugado mientras él recogía sus cosas del escritorio. Ya era la última hora y por tanto la mayoría de estudiantes ya había abandonado el salón a toda prisa, a excepción por supuesto de Shim, que ahora renegaba ante el pequeño aviso de que hoy tampoco podría ir a su casa temprano. El menor esperaba una respuesta y a él no le parecía prudente tener que decirle que en realidad era por culpa suya, de otra forma jamás se hubiera rehuido con él, mucho menos a solas.

 

Kim le daba algo así como una mal espina, como si tuviera dos personalidades distintas y una de ellas fuera realmente atemorizante y traicionera. Colocó el maletín sobre su hombro y Changmin seguía con la misma expresión molesta y sus ojos esperando una respuesta que al menos fuera coherente.

 

—Me pidieron que lo ayudara con unos asuntos del área, somos colegas y debo ayudarlo.

—No me agrada.

 

—Ya sé, Changmin no tienes que repetirme constantemente lo mucho que me…

—No me refiero a usted —Changmin lo había interrumpido casi de inmediato— él en verdad no me agrada. Hay algo extraño en ese sujeto.

 

Yoochun no sabía por dónde empezar a dirigir sus pensamientos. Si a corregir a Changmin por expresarse de esa manera de un profesor, o mejor irse por aquellas cavilaciones inapropiadas que pasaban por su mente de repente. ¿En verdad lo odia? ¿Entonces a él nunca lo odio, al menos no en serio? ¿Qué significaba todo eso?

 

—¿Profesor Park?

 

Hubo dos golpes suaves en la puerta antes de que Junsu se asomara escasamente y al parecer alzara un poco sus cejas cuando descubrió a Changmin frente a él. Fue sencillamente veloz, la expresión de Shim se endureció por completo y luego simplemente giró el rostro hacía él ignorando a Kim por completo, con un gesto déspota de por medio.

 

—Suerte y que no deje que se lo lleve al infierno, aún tengo muchos libros suyos que leer.

 

Dudaba que la voz de Changmin hubiera sido lo suficientemente baja como para que Junsu no hubiera escuchado, pero finalmente eso al profesor de música no pareció importarle demasiado. Solo esperó pacientemente a que Changmin se fuera, y finalmente ambos salieran del lugar.

 

Un pequeño almuerzo había sido la elección de esa tarde. Yoochun hubiera preferido un café, sin embargo cuando caminaban hacía sus respectivos autos –el de Junsu era cuatro veces mejor que el suyo– Kim había preguntado qué era lo que le apetecía y Yoochun solo había respondido con un ligero cualquier cosa estaría bien, porque no le apetecía hablar demasiado sobre el tema. Junsu había escogido el restaurante y él lo había seguido en su carro.

 

El lugar era agradable e incluso un poco costoso, mucho más de lo que él estaba acostumbrado a gastar en comida, pero tampoco pensaba quedar como un muerto de hambre, así que tendría que pagar y luego subsanar el dolor de su pobre sueldo. Cada vez entendía menos como un hombre como ese podía trabajar, aunque fuera temporalmente, en el mismo Colegio que él, cuando se notaba que Junsu podía darse una buena vida simplemente con el conservatorio que tan bien dirigía al parecer.

 

—Voy a empezar a creer que en verdad no le agrado.

 

Junsu habló despacio y un poco bajo, mirando la carta e incluso le pareció por un instante que hasta sonó ligeramente triste. O tal vez cansado, Yoochun no podía distinguirlo bien.

 

—No es eso.

—Me ha estado evitando toda la semana, profesor.

—Usted tampoco ha hecho algo diferente.

 

Junsu sonrió, antes de levantar su mirada y sonreírle un poco más cuando notó que tenía su atención.

 

—Sencillamente porque cuando no le agrado a alguien prefiero marcar distancias. Ya sabe, para evitar incomodidades entre ambos.

—No se trata de que no me agrade. Es solo que no hemos tenido la oportunidad para conversar y tratarnos.

—Bueno, ahora estamos conversando ¿no?

 

Yoochun asintió, regresando su mirada a la carta. Ahora, ya no le interesaban más los altos precios de cada plato, solo quería evitar sentirse tan transparente ante Kim, quien al parecer había notado desde el primer momento sus firmes intenciones por mantenerlo alejado. Y eso no solo era tres veces más incómodo de lo usual, sino también aterrador.

 

—Creo que deberíamos empezar a dejar los formalismos de lado para empezar. ¿Tenemos la misma edad, cierto?

—Sí, eso había mencionado el director antes.

 

—De acuerdo Yoochun, entonces ¿qué te parece si para amenizar esto me permites invitarte el almuerzo de hoy?

—Oh, no es necesario. En serio…

—No te preocupes, tómalo como una muestra de agradecimiento. Ya sabes, por ayudarme con Shim.

 

Yoochun intentó negarse una vez más, pero en esta ocasión Junsu ni siquiera lo dejó terminar de pronunciar dos palabras. Alegando que no aceptaría una negación más. Yoochun, lo agradeció profundamente. Su pobre sueldo de ese mes se estaba acabando y no le convenía hacer un gasto tan desproporcionado, así que luego de eso asintió despacio y sonrió.

 

Si, por vez primera sonrió, ante y por Kim Junsu.

 

 

 

Finalmente Shim Changmin había sido de lo último que habían hablado. Había descubierto que al profesor de música le gustaban mucho los deportes, especialmente el futbol. Le gustaban las bandas antiguas y que había ganado incluso unos cuantos premios internacionales debido a su voz, lo cual sencillamente no dudaba porque desde que lo escuchó tan solo hablar supo que había algo imponente en ese tono de voz que el otro tenía. Era agradable hablar con otra persona de su misma edad, que no fuera Jaejoong.

 

A Junsu también le agradaba leer, quizá no tanto como le apasionaba a él o a Changmin, pero Junsu era un lector asiduo y compartía un punto de vista interesante sobre algunos libros que por supuesto él ya había leído. Poco a poco se fue descubriendo tranquilo y ligeramente más cómodo de lo esperado mientras charlaban de cosas sin importancia, como el último partido de la selección de Corea, el nuevo libro de un autor en común o lo costoso que resultaba el mantenimiento de un auto como el de Junsu. En realidad ese fue uno de sus temas preferidos: el maravilloso auto de Kim Junsu.

 

¡Incluso había conseguido que Junsu le dejara conducirlo un día de estos!

 

Así que mientras el asesor subía, directo al departamento de Changmin, Yoochun cargaba una sonrisa enorme en los labios, porque después de todo ¿cuántas oportunidades tenía en esta vida para estar detrás del volante de un auto así? No es que fueran amigos ahora, pero al menos podía decir que ya no le provocaba escalofríos cada vez que lo veía, o al menos no todo el tiempo.

 

Tocó el timbre un par de veces antes de que la mirada un poco adormilada de Changmin fuera lo primero en recibir, seguido por supuesto por el saludo efusivo de un Bomul feliz que se paseaba entre sus piernas y la de Shim.

 

—¿Te levanté? —comentó sonriente y quizá hasta un poco divertido, sin embargo el menor solo había rodado los ojos ante su pregunta obvia, dándole la espalda y caminando hacía uno de los sofá mientras él se encargaba de cerrar la puerta—, si lo deseas podemos trabajar otro día. Luces cansado.

 

—No, está bien.

 

Changmin intentó reincorporarse lo mejor que pudo. No entendía porque seguía ayudándolo con cosas como esas, un estudiante elite como Shim no necesitaba ayuda para hacer su tarea. A veces pensaba que el menor lo veía simplemente como un cocinero, y niñero de Bomul.

 

—Termina de despertarte, iré a prepararte algo  para que almuerces.

 

Changmin solo había asentido, soltando un largo suspiro mientras restregaba sus ojos y al parecer iba al baño dispuesto a lavarse la cara. Yoochun se movió rápido dentro de la cocina, picó un par de cosas, encendió una hornilla, puso a trabajar la olla arrocera y en quince minutos ya tenía algo cocinándose e inundando de un agradable olor la estancia mientras el menor terminaba de colocar todos sus cuadernos y libros en la mesa en medio de los sillones, parecía sentirse más cómodo ahí.

 

—¿No es muy poco para dos personas?

 

Yoochun saltó. Changmin había hablado muy cerca de su oído, como recordándole la odiosa distancia de altura que los separaba. Así que tratando de que aquello en verdad no se notara, regreso a mover la olla que se encontraba hirviendo.

 

—Es solo para ti, yo ya almorcé.

—Oh, sí. ¿Qué tal su cita con la reencarnación de lucifer?

 

Yoochun se encontró de nuevo sin saber muy bien por dónde empezar a corregir las ingeniosas frases de Changmin.

 

—Primero que todo no fue una cita, y segundo no te refieras de esa manera a un profesor.

—Fue una cita de trabajo ¿no? —Changmin volvió a cruzarse de brazos, odiaba cuando el menor hacía eso porque parecía ponerle una barrera— Además estamos fuera del Colegio, puedo decirle como me de la gana.

 

—No seas irrespetuoso Changmin —Entonces giró para poder verlo mejor— Siendo así entonces ¿debería suponer que hablas así también de mí cuando yo no estoy presente?

—Usted es diferente. Él no me agrada.

 

Yoochun se mordió el labio interior, moría por preguntarle por qué lo era, ¿por qué era diferente para él? Pero supuso aquello sonaría como un ligero coqueteo que definitivamente no quería compartir con el menor. De forma que calló, Changmin parecía esperar algo que nunca llegó porque lo miró fijamente. Luego bufó y se alejó un par de pasos.

 

—Como sea no deberías tratar de esa manera al profesor, él solo intenta hacer su trabajo.

—Tampoco es como si se fuera a morir de hambre por no trabajar en el Colegio.

 

—Changmin, ese no es el punto.

—A usted tampoco le agradaba, ¿qué cambio esta tarde?

 

¿Por qué últimamente estaba siendo tan transparente ante los demás?

 

—Eso no es cierto…

—Usted huye de él y lo mira como si… —Changmin mordió sus labios, lo suficientemente notorio como para que Yoochun sintiera que se le erizaba la piel, justo antes que Shim girara y sacudiera un poco sus cabellos— Agh, da igual.

 

—¿De qué estás hablando?

—Lo mira diferente ¿de acuerdo? —De pronto la mirada de Shim había ido directamente al piso— Por eso no me agrada.

 

Otra vez…

 

Su corazón latía apresurado de nuevo y suponía que los ataques de Changmin que eran demasiado directos últimamente. Yoochun se estaba equivocando mucho, le estaba permitiendo cosas que no debería, estaba dejando que Changmin avanzara demasiados pasos hacía él y él no hacía nada por detenerlo.

 

No era un juego por ocultar lo que sentían, al menos no esa terrible atracción compartida. Ambos lo sabían, de parte y parte. Se sabían correspondidos y complementados. Avanzaban lentamente, pero avanzaban y Yoochun presentía que eso terminaría mal. Muy mal, sino lo detenía a tiempo.

 

—Changmin…

—¿Lo sabe, verdad? ¿Cuánto tiempo más piensa seguir fingiendo que lo ignora?

 

No. Esto no estaba pasando, Changmin no lo estaba mirando a los ojos de esa forma y no le estaba recriminando lo que él suponía. De seguro se había quedado dormido en algún salón esperando la hora de la salida e incluso su agradable tarde con Junsu tampoco había sucedido. Pero Changmin dio un paso hacia él y Yoochun solo abrió un poco más los ojos. No retrocedió, no lo alejó. No hizo absolutamente nada más allá que mirar esos estupendos ojos que lo atravesaban por completo y hacían helar su estómago en un segundo.

 

—Yo…

 

No lo digas, Changmin no lo digas por favor…

 

—Yoochun yo…

 

Entonces sonó, su dichoso celular empezó a sonar, rompiendo el silencio en el que habían estado sumergidos. Yoochun sacó el celular vislumbrando el nombre de Dasom en la pantalla, después de eso todo fue un poco borroso. Changmin le había quitado el celular de las manos, dejándolo sobre el mesón sin el menor de los cuidados, agarrando sus mejillas con ambas manos y besando su boca tan directamente que Yoochun sintió que sus piernas podían doblarse.

 

Estaba mal. Era incorrecto.

 

Pero Changmin estaba ahí con su boca junto a la suya, esperando una respuesta de su parte, con su inexperiencia palpable, sacudiendo los sentidos de Yoochun y percibiendo las manos masculinas y suaves de Changmin sobre su rostro. Esas manos que de pronto habían bajado a sus brazos y lo sostenían con fuerza. ¿Sabría Changmin que lo estaba volviendo débil en ese instante?

 

La tapa de la olla cayó y sonó estrepitosamente mientras la olla hervía demasiado en ese instante. Yoochun giró para apagar la hornilla y le dio la espalda al menor un par de segundos. Una y otra vez, era como si el destino le enviara señales para que se detuviera. Pero en ese momento, por primera vez, Yoochun decidió mandar todo al demonio.

 

Giró intempestivamente y la cara de Changmin era más bien una mezcla de sorpresa y temor, como si en realidad no esperara que girara de esa manera, pero Yoochun omitió aquello y atacó su boca de nuevo, esta vez mucho más participativamente, colocó a Changmin contra el mesón y sintió que acorralaba al menor con su mano acariciando el cuello largo y desnudo del otro mientras su otra mano no se atrevía todavía a viajar por esa amplia espalda.

 

Changmin correspondía despacio, tratando de imitar sus movimientos como el mejor de los aprendices, Yoochun sintió sus cuerpos juntos, cerca como nunca antes, sentía que si tocaba el cuerpo de Changmin demasiado sería otro error más grande que cometer. Uno tras otro. Sin que pudiera detenerse.

 

 

 

 

Yoochun abandonó la casa de Changmin cerca de las ocho de la noche. Se habían besado en el sillón principal, luego en la mesa mientras Changmin hacía su tarea y finalmente cerca de la puerta a la hora de su partida, habían sido varios besos, cada vez más largos y sin demasiadas palabras de por medio, ni siquiera habían hablado del tema, como si de pronto besarse fuera algo tan natural entre ellos, casi como respirar.

 

Sentía que estaba haciendo muchas cosas mal. Muy mal.

 

Changmin no era ningún niño inocente y desconocedor del mundo, que careciera de experiencia exquisita que él poseía no lo hacía ni ingenuo ni inocente. Pero la culpa estaba ahí, la gran diferencia era que no pesaba de la manera esperada. Yoochun había pensado, y no es que hubiera pensado demasiado en ello, que si algo así ocurría la culpa lo atormentaría terriblemente, sin embargo no se sentía tan abrumado por era de esperarse, al contrario, se sentía incluso más relajado de lo habitual y con una sonrisa boba en los labios, esa que se suponía solo Dasom debería provocar.

 

Pensando en ella recordó su llamada de tantas horas atrás, no se vio fuerte como para llamarla y mentirle descaradamente cuando hasta hace menos de media hora se encontraba besándose profundamente con Changmin, no tenía la sinvergüencería para hacerlo. Y pensar en ella lo hizo analizar también que no podía seguir viéndola… Porque nunca había tenido esas ganas inmensas de besarla como si le había pasado con Changmin, porque no quería herirla, y porque pasara lo que pasar con Changmin no quería arrastrarla a ella.

 

 

 

 

Temprano en la mañana Yoochun no quería ir a trabajar, se sentía como un torpe adolescente de quince años cuando comete un error y no tiene el valor suficiente como para afrontar sus responsabilidades. ¿Cómo enfrentar al muchacho de diecisiete con el que se había estado besando? Tenía a dos Changmin en la cabeza, el frío, estoico y maduro; y del otro lado estaba el inexperto y casi tímido. ¿Cómo podía ser Changmin así?

 

Quizá la inexperiencia de la que era consiente le provocaba esos dejes de timidez comprensibles. Después de todo, Changmin estaba acostumbrado a saberlo todo y ser bueno en todo. Ser vulnerable ante alguien, a lo mejor también era algo desconocido para él, sin embargo cuando llegó al Colegio todo fue lo habitual; jovencitas sonriéndole por doquier, la sala de profesores llena de charlas y un par de risas, clases durante casi todo el día.

 

Lo único diferente fue que Junsu lo saludó amenamente e incluso platicaron un rato. Y, oh por supuesto, que Changmin lo miraba de aquella manera fija, con sonrisas de las cuales nadie más parecía darse cuenta. Changmin lo estremecía constantemente y en el fondo, muy en el fondo, Yoochun agradeció no tener clases con él en todo el día.

 

—Hoy estuvo extraño, me ignoró por completo durante toda la hora de clase. No sé si eso es bueno o no.

 

Junsu reflexionaba junto a él en la hora del almuerzo. Por primera vez en mucho tiempo no almorzaba junto a Shim, para fortuna suya Kim había aparecido en el salón con un par de sándwiches en las manos alegando que debían continuar la conversación pendiente de ayer sobre Shim, que ni siquiera había empezado.

 

El dilema del profesor de música empezaba porque Changmin lo miraba como si fuera un asesino en serie y además se portaba altanero y malcriado con él, contestándole todo el tiempo, refutando cualquier tontería y resultaba tan irritantemente inteligente que no había siquiera como mantenerlo a límite al menos no con respecto a una baja en sus calificaciones, porque su conducta parecía valerle un pepino. La situación era que hoy Shim sencillamente no había dicho ni una palabra en toda la hora de clase, es más había ignorado a Junsu por completo y por primera vez para extrañeza de todos Junsu por fin había podido dar una excelente clase en paz dentro de ese curso.

 

A veces a Yoochun le resultaba hilarante todo aquello, le recordaba mucho a su situación tiempo atrás con el menor, pero Junsu hablaba y hablaba, mientras él escuchaba con tranquilidad cada una de sus palabras, comiendo el delicioso sándwich que seguramente el otro había comprado, porque sinceramente no lo veía cocinando, nadie podía ser así de perfecto después de todo.

 

—Lo siento, llego tarde porque Sunny me entretuvo pidiéndome que la ayudara con una… tarea de matemática.

 

Probablemente Changmin terminó la frase únicamente por compromiso y no dejar que Junsu notara lo mucho que lo había descolocado verlo ahí. Realmente Yoochun no esperaba verlo ahí, se había demorado más de media hora en llegar y Junsu había llegado apenas hace diez minutos, cosa que Yoochun había pasado gran tiempo de esa media hora solo, inconscientemente esperándolo.

 

Junsu parpadeó un par de veces, con la boca abierta dispuesta a darle un mordisco a su sándwich, cosa que hizo un par de segundos después, en el más absoluto de los silencios mirándolo a él y luego a Shim.

 

—Changmin…

—Puedes sentarte.

 

Por alguna razón Kim encontró razonable invitar a Changmin quien primero frunció el ceño y luego sencillamente pareció dispuesto a obedecerlo, sentándose junto a Junsu y mirándolo a él como en los viejos tiempos. Yoochun se sintió completamente tenso frente a ambos, en especial porque Junsu le enviaba miradas pidiéndole que hiciera algo por mediar esa discordia que el menor parecía sentir por él y a Yoochun parecía habérsele olvido incluso como respirar.

 

—Mmh… ¿no vas a comer nada Shim? —Junsu trató de sonar amable, a pesar de todas las tonterías del menor, Junsu en verdad quería llevar el año escolar en paz, sin embargo Changmin solamente negó con un ligero movimiento de cabeza, sin ofrecerle una sola mirada. Al parecer Yoochun no era el único hundido en el silencio, así que por lo mismo decidió volver a hablar— ¿Quieres un poco?

 

Junsu además de los sándwich había traído una pequeña bolsa de galletas, la extendió hacía el muchacho pero este solo miró la bolsa, luego a él y terminó por suspirar ante de tomar un par y llevarlas a su boca. Junsu creyó que de alguna manera estaban forzando lazos y agradecía que la presencia de Yoochun menguara un poco esa horrenda actitud del menor con él.

 

— Bueno ¿y cómo así iban a reunirse? —Kim esta vez miró a Yoochun— No me habías mencionado nada.

 

Trató de que no sonara a reclamo, y Yoochun pareció sacudirse un poco por ello.

 

—Lo que sucede es que Changmin siente un gran apego por la literatura así que suelo prestarle algunos de mis libros y hablamos de ellos durante las horas de receso.

 

No mentía, hasta ahora eso era lo que hacían a diario.

 

—Oh, ya veo. ¿Tu biblioteca es grande? Porque siempre he querido ampliar la mía, pero no soy de comprar un libro a ciegas, siempre me gusta asegurarme que al menos hasta la mitad será bueno.

—¿Usted lee?

 

Por primera vez la voz de Changmin se dirigió hacia él, no hubo ironía en el tono de su voz, por lo que Junsu se permitió girar hacía él y sonreír un poco antes de responderle. —Sí, bastante. Pero creo que a lado de ustedes soy un simple aficionado.

—Has leído poco, pero has leído lo correcto. Eso es lo importante. 

 

Yoochun lo comentó casi sin percatarse y a cambio de eso recibió otra de esas miradas de Changmin que mucho no comprendía. Durante los pocos minutos que quedaban del receso Junsu intentó formular otros temas de conversación que Changmin siguió escuetamente y que él intentó continuar porque Junsu en verdad parecía esforzarse por saldar los malos ratos con el menor.

 

Para el final del receso Changmin pidió permiso y se marchó. Junsu está bastante complacido y no hacía más que agradecerlo por ello, aunque el pensara que no había hecho demasiado.

 

—Voy a agradecerte como es debido —Yoochun deseó que no fuera otra cena costosa, porque si no empezaría a sentirse terriblemente intimidado—  ¿Alguna vez has manejado autos de carrera? Tengo un amigo que es administrador de una de esas pistas y no creo que tenga problemas en dejarnos correr un par de vueltas en uno de sus autos de prueba.

 

Los ojos de Yoochun volvieron a abrirse bastante. Parpadeando despacio.

 

—¿Hablas en serio?

—Por supuesto, ¿este fin de semana estaría bien? —Junsu ya caminaba hacía la salida del salón seguramente a su próxima clase— Pero tendría que ser muy temprano, porque también va gente a entrenar con sus autos profesionales.

 

¡Oh, por dios!

 

Junsu iba a lograr que le diera un infarto si continuaba diciendo cosas como esas, ¿habría la posibilidad de que se encontraran con algunos de esos conductores profesionales que tantas veces había visto en la televisión los domingos de competencias? Kim no aseguró nada, pero si le menciono que no se sorprendiera si llegaba a encontrarse con uno o dos conocidos.

 

Entonces Yoochun creyó poder entregarle su fin de semana entero a Junsu si era necesario.

 

 

 

Junsu tenía una particularidad bastante especial. Lo hacía olvidarse de Changmin si se lo proponía, aunque no fuera a consciencia por supuesto, pero lo lograba que era lo importante. El resto del día laboral fue pesado como de costumbre, pero Yoochun tenía muchos planes en mente para este fin de semana y agradecía mentalmente que ya fuera jueves, solo un día lo apartaba del sábado, de los estupendos autos, de corredores profesionales y de Junsu que sería su segundo amigo de su misma edad. Lo cual lo hizo pensar que no llevaba una vida muy sociable que digamos, contrario a su época estudiantil obviamente.

 

Como fuera esa tarde había decidido ir a la casa de Changmin apenas habían concluido las clases, no sabía que decirle, no sabía que esperar del menor, peor aun así se había lanzado impulsivamente hasta aquel lugar, tocó el timbre y esperó, contrario a las veces anteriores no fue Changmin quien abrió la puerta aunque si fuera Bomul el que se lanzara a sus piernas emocionado.

 

—¿Si?

—Buenas… ¿está Changmin?

 

El muchacho de cabellos cortos asintió, pero no se inmutó siquiera por llamar al otro que seguramente ni enterado se daba de su llegada. Yoochun sintió que debía huir de ahí, por primera vez veía al que parecía ser uno de los amigos de Changmin y a diferencia de toda la madurez que veía en los ojos de Shim, ver a ese muchacho lo hizo sentir terriblemente mayor. Sintió una distancia abismal entre ellos. A Yoochun no le cabía en la cabeza involucrarse con un niño como ese.

 

Pero Changmin era distinto, sumamente distinto…

 

—¿Minho esperabas a alguien? —La voz de Changmin se escuchó por fin y Yoochun recordó que no había venido por nada en específico— ¿Que te he dicho de invitar a tus ligues a mi departamento? —Shim apareció al fin, con ceño fruncido y mirando en específico al muchacho que lo continuaba mirando directamente a los ojos— ¿Yoochun?

 

Carraspeó despacio, con una expresión tranquila mientras sonreía incómodo y algo nervioso, lo había besado ahí, en ese departamento, en la cocina. Y de pronto la presencia de los demás lograba intimidarlo bastante. ¿Changmin les habría dicho algo?

 

—¿Se puede saber por qué se han amontonado todos en la puerta?

 

Otro de los amigos del menor apareció, con su rostro un poco más serio y certeramente más maduro. Changmin al fin se movió dejando al tal Minho detrás de él y tragando duro. —¿Pueden entrar un momento? Necesito hablar un momento con él.

—¿Cuántos años tiene?

 

Minho habló, ignorando por completo a Changmin quien abrió bastante sus ojos sin embargo la mirada asesina que Shim le envío más el otro muchacho jalando de su brazo hacía el interior del departamento bastó para que ambos desaparecieran y Changmin lo mirara entre incómodo y molesto.

 

—Lo lamento, Minho a veces… en verdad puede ser frustrante. —Yoochun asintió, no quería poner ni un pie dentro de aquel lugar, ahora estaba mucho más incómodo que antes— ¿Quieres pasar? Podemos hablar en mi habitación…

—No. Estás con tus amigos, hablamos mañana mejor.

 

—Puedo decirles que se vayan. —Changmin había agarrado su brazos con fuerza, Yoochun lo había mirado directo a los ojos, Shim parecía un niño pequeño en ese instante— Los veo a cada rato. Yo… ellos pueden verme otro día.

—A mí me ves todos los días, en serio mejor hablamos mañana.

 

Changmin lo soltó, bajó la mirada brevemente antes de asentir. Él no era el tipo de personas que rogaba por algo a alguien. Yoochun quiso y no quiso irse, sin embargo caminó hasta el ascensor, y esperó a que las puertas se abrieran, supo que Changmin estuvo ahí hasta que desapareció de su vista y en eso en alguna parte de su corazón, le agradó.

 

 

 

 

Al siguiente día Yoochun se encontraba un poco más pacífico de lo normal, sentía que las cosas estaban un poco más calmadas y que aquel beso, si tenía suerte, podía quedar en el olvido. Aunque no fue uno y definitivamente no fueron cortos, pero creía firmemente que podía manejar la situación. El destino había intentado detenerlo, pero ya que no había lo había logrado, al menos intentaba que no hablaran prontamente, le daba tiempo a Yoochun de pensar más racionablemente.

 

Ese día Sunny se dedicó a mirarlo durante toda la hora de clase, casi ignorando a su amiga que le hablaba cada tanto. ¿Sabría Sunny algo? La duda lo atormentaba y lo hacía sentir peor persona. No quería una relación así, marcada por la culpa y la incomodidad, sintiéndose mal todo el tiempo. Y el hecho de haber pensado en tener alguna clase de relación con el menor, lo había tomado por sorpresa, así que por suerte pudo ignorar a Sunny lo que restó de la hora de clase.

 

—Pueden ir a su receso.

 

Changmin ese día ni siquiera lo había mirado demasiado, contrario a lo esperado se había ido pronto, esta vez había sido Sunny la que esperara hasta que el salón estuviera vacío para poder hablar con él. Yoochun temió aquello.

 

—Profesor ¿puedo hablar con él un instante?

—Claro, dime.

 

Trató de sonar afable, o al menos agradable a pesar de lo revuelto que estaba su estómago en ese instante.

 

—¿Usted fue al departamento de Changmin ayer?

—¿Disculpa?

—Sí, para las clases y esas cosas.

 

Sunny sabía de las clases, pero al menos no parecía saberlo todo en realidad.

 

—Bueno si, pero Changmin estaba con unos amigos así que decidí mejor dejarlo ese día para que disfrutara un tiempo con ellos ya que aquí rara vez se junta con alguien.

—Ya veo… —Sunny pareció reflexionar internamente— No sé lo que le pasa, ayer lo llamé para preguntarle sobre la página de un deber, pero me dijo que no quería hablar con nadie y que estaba solo en casa, luego me colgó. Y hoy está completamente irascible.

 

—¿A qué hora fue eso?

—Como a las cuatro de la tarde.

 

Yoochun sacó cuentas velozmente, eso fue apenas media hora después de que él se fuera del departamento del menor. ¿Acaso los había sacado de su departamento de todas formas?

 

—Intentaré hablar con él.

—Muchas gracias profesor —Sunny sonrió ampliamente— En verdad le agradezco, Changmin no tiene una figura adulta verdadera con la cual contar, y usted parece haberse vuelto bastante cercano a él.

 

Los pasos de la pequeña rubia se alejaron livianos y contentos del salón, con esa expresión dulce y agradable, pasando junto a un Jaejoong elegante que se asomó de improviso en el salón y la vio alejarse.

 

—¿Quién es esa niña?

—Una estudiante, prohibida para ti.

 

Jaejoong sacudió su mano de inmediato. —Demasiado linda y encantadora. Olvídalo. Parece sacada de algún cuento de hadas cursi y rosa.

—¿Qué haces aquí?

 

—Oh, sí. —Jaejoong se acercó sin problemas hasta él, con esa sonrisa grande en los labios y se sentó sobre el escritorio justo frente a él— Adivina quién viene al país~

—Oh, dios no. Jaejoong entiéndelo. Él no es gay y se supone que tú tampoco.

 

Yoochun frunció ligeramente el ceño y Jaejoong rió divertido.

 

—Ya hace mucho te dije que era Bi.

—Pues solo pareces ser Bi con él, de ahí solo te conozco ligues femeninos, porque ni siquiera una novia decente has tenido.

 

Jaejoong viró los ojos y Yoochun continuó guardando las cosas en su maletín. Jung Yunho era algo así como el amor platónico no correspondido de Jaejoong, lo había conocido en la universidad. Jaejoong estudiaba negocios internacionales y Yunho arquitectura mientras que él se dedicaba a estudiar Literatura en facultad de filosofía. Supo por Jaejoong que se habían conocido en alguna clase de inglés donde todas las carreras se juntan y puede tocarte con cualquiera de otra facultad. Desde entonces Yoochun se había cansado de escuchar el nombre de Jung Yunho,  aunque jamás tuvieron algo, ni siquiera cuando Jaejoong se emborrachó mucho y prácticamente le gritó en la cara que se lo quería follar.

 

Ah, esa época universitaria…

Vergonzosa a morir, al menos para Jaejoong.

 

—Como sea, siempre nos mantuvimos en contacto. Viene de visita a analizar un proyecto que le están ofreciendo, lo cual probablemente lo mantenga en el país un par de meses —La alegría de Jaejoong era evidente— Además de que aprovechará para visitar a un primo suyo que se mudó hace poco y por supuesto vendrá a ver a sus antiguos amigos un rato. Así que el próximo sábado habrá una pequeña reunión a la que estás oficialmente invitado.

 

—Oh, vamos. ¿En serio? —Yoochun miró directamente al rostro de Jaejoong— Yo apenas cruzaba dos o más frases con él cada que me lo topaba y la mayoría del tiempo era porque estaba contigo. Ni siquiera se ha de acordar de mí.

—¡Te recuerda! —Exclamó de inmediato— Eres mi mejor amigo, ¿cómo no se va a acordar de ti?

 

Yoochun negó despacio, y Jaejoong se agarró fuertemente de su brazo.

 

—No iré.

—Oh, por favor Yoochun… ¡No me hagas rogarte!

 

En ese instante Yoochun sonrió, el tono meloso y contraste de Jaejoong lograba divertirlo bastante.

 

—Yoochun…

 

Junsu se asomó por la puerta ligeramente, en ese instante Jaejoong perdió todo su encanto dulce para manipularlo y miró atentamente al recién llegado que los miraba un poco confundidos.

 

—¿Eres Kim Junsu? —El mencionado asintió de inmediato y Jaejoong se bajó del escritorio con una gran sonrisa en la cara— Te conozco, eres el director de ese conservatorio al que asiste mi sobrina. En verdad le agradas. Soy Kim Jaejoong, el mejor amigo de Yoochun, mucho gusto.

 

—Igualmente —Junsu apretó despacio la mano contraria que le era ofrecida— ¿cómo se llama tu sobrina?

—Kim Sona.

 

—Oh, sí. Su voz es verdaderamente espectacular. Es dedicada y tiene talento, lo felicito.

—Puedes hablarme con confianza, no te preocupes.

 

Jaejoong rió brevemente y Junsu asintió.

Ah… esa costumbre de Jaejoong por ser sociable con medio mundo.

 

Al final, los tres terminaron comiendo algo ligero en aquel salón. Jaejoong era el que más hablaba, pero Yoochun no podía evitar mirar la puerta del salón cada tanto. Durante todo el receso, Changmin jamás dio señas de querer aparecerse por ahí.

 

 

No lo vio en lo que restó del día. Tampoco es que compartieran otra clase como para volverlo a ver, pero generalmente solía encontrárselo por ahí en los cambios de hora, o curiosamente le tocaba pasar por el salón del menor y lo veía ahí, usualmente hablando con Sunny, pero lo que faltó de horas hasta las tres ya no lo pudo ver más, así que igual al día anterior, apenas habían terminado las clases Yoochun se dirigió al departamento del menor y tocó el timbre.

 

Por primera vez tuvo que tocar hasta tres veces, parecía que el menor no estaba puesto que no le abrían la puerta, estuvo a punto de marcharse cuando escuchó los ladrido de Bomul y sus patitas seguramente raspando la puerta, ¿acaso Changmin no quería hablarle?

 

—Bomul, te dije que no salieras de la habitación.

 

La voz amortiguada de Changmin lo hizo afirmar sus suposiciones.

Se sintió como un idiota. ¿Por qué estaba ahí sino iba a ser bien recibido? Sin embargo antes de que pudiera dar media vuelta e irse, la puerta se abrió y Changmin lucía serio e impasible.

 

—¿Qué quiere?

 

Oh, y agresivo también.

 

—Vaya, creo que nada. No estás de humor al parecer.

 

Se iba a ir, con todo su orgullo por delante porque no iba a soportarle las malacrianzas al menor, hasta que claro la voz de Changmin lo detuvo en seco.

 

—Sí, claro. Váyase, me parece tan correcto que un día me bese y al día siguiente simplemente huya.

 

Yoochun giró horrorizado, Changmin lo había dicho sin el menor de los recatos. En una voz tan alta que había podido ser escuchado por cualquiera y estaba ahí, parado en la entrada de su departamento, cruzado de brazos, mirándolo de esa manera burlona y sádica que lo hizo empujarlo hacía el interior de la casa y cerrar la puerta tras de él.

 

—¿Qué es lo que te sucede?

—¡¿A mí?! —Changmin gritó indignado— No soy yo el que ando pegado como lapa al estúpido profesor de música, luego me besa y después simplemente me ignora.

 

—Changmin, escucha…

—Si va a decirme que lo que sucedió fue un error, mejor cállese. Porque un error no se comete tantas veces.

 

—De acuerdo basta. —Yoochun obligó a Changmin a sentarse en una de las sillas del comedor, pasó una mano por su cabello y respiró despacio— Primero tenme un poco de respeto, ¿de acuerdo? —Shim solamente rodó los ojos y bufó, de nuevo con los brazos cruzados— Yo nunca dije que hubiera sido un error.

 

No se atrevió a mirar a los ojos, hubo ese silencio asiduo, pero esta vez no fue incómodo.

¿Qué debía hacer exactamente?

 

—Ayer… en verdad quería que se quedara.

—Estabas con tus amigos, pensé que sería bueno que pasaras tiempo con ellos. No huía, lo prometo.

 

Changmin asintió, con sus manos moviéndose un poco, mirando fijamente la madera con la que estaba construida la mesa. Yoochun se sentó junto a él, miró su rostro, sintió esa imperiosa necesidad de pasar cada tarde con él porque amaba hablar con él de cualquier cosa, porque le encantaba la sensación de sentirse tan complementado por alguien por vez primera.

 

¿Qué debía hacer exactamente con todo eso que sentía?

 

Su estómago se retorcía a ratos, quería dar pasos hacia atrás, pero al contrario terminó pasando una mano por el cabello del menor que finalmente lo miró a la cara.

 

—Me gustas.

 

¡Maldición!

¿Por qué su boca no tenía conexión alguna con su cerebro? Aquello salió de repente y a pesar de que sintió la vergüenza en cada poro de su piel, al mismo tiempo sintió el alivio absoluto de no ocultarle nada a la persona que tenía en frente.

 

Changmin entonces se acercó a él, despacio, apenas moviéndose un poco sobre la silla, pegó sus rostros lo suficiente como para que fuera Yoochun quien cerrara la distancia que les quedaba. Yoochun volvió a probar sus labios esta vez un poco más lento que las veces anteriores y su pecho latía duro. Escuchaba fuertemente cada latido que parecía hasta hacerse más lento en cada ocasión. Era una mezcla de nerviosismo y euforia que no parecían repartirse por partes iguales en su interior.

 

 

Cuando dieron las ocho de la noche, Changmin ya había cenado y terminado su tarea. Miraban una película larga que había comenzado hace bastante, no es como si estuvieran demasiado cerca el uno del otro, pero si lo estaban lo suficiente como para que a ratos Changmin tomara su mano y Yoochun ya había aprendido que significaba eso, así que lo besaba y se perdían aproximadamente diez minutos de la película mientras cerraban los ojos y continuaban despacio o apasionadamente, cuando eso sucedía, Yoochun se alejaba lentamente, no quería ir más lejos de lo que él mismo se permitía, mucho menos con alguien como Changmin.

 

De todas formas, apenas la película terminó Yoochun comprendió que debía empezar a recoger sus cosas, era tarde y pronto la madre de Changmin llegaría a casa. No quería encontrarse con ella, mucho menos en la situación en la que se encontraban.

 

—Ya debo irme.

 

Changmin asintió, sentado todavía sobre el sillón mientras él ya empezaba a recoger sus cosas, de pronto la boca de Changmin le parecía un refugio tan habitual, que apenas tuvo el maletín sobre sus hombros, se acercó a su boca y lo besó asiduamente, Changmin ya correspondía sus besos de la misma manera y esta vez fue el menor quien lo agarró del cuello y lo mantuvo cerca de su boca cuando el besó acabó.

 

—Mamá va a irse a un viaje de negocios mañana en la mañana y no regresa sino hasta el lunes en la noche. —Yoochun repentinamente tragó duro— Me gustaría que te quedaras.

 

Park pensó en Junsu primeramente, la pista de carreras, los conductores profesionales que el otro iba a presentarle, su genial fin de semana ya planeado desde días atrás. Pero quizá Changmin vio a través de sus ojos porque hizo lo que faltaba para convencerlo aprovechó de su mano en el cuello y jaló de él hasta besarlo de nuevo, entonces las prioridades de Yoochun cambiaron totalmente.

 

—De acuerdo.

 

Tendría que mandarle un mensaje a Junsu más tarde, disculpándose por no ir y avisarle a última hora, buscar una buena excusa y dedicarse a pasar el fin de semana entero entre los brazos fuertes y cálidos que Shim Changmin le ofrecía.

 

Faltan 79 días

14 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 6

    Lucy Pam escribió:
    19 octubre, 2013 en 15:31

    Ay Nia Nia Nia ¡¡¡¡NÍA!!!!
    Osea me he muerto,revivido y vuelto a morir con tu actualización, la esperé tanto que pensé que tenía que coger mis maletas e ir a Ecuador y obligarte a postearla de una vez. kljsjgasksgskldgakñagdñakgaisghxiaugxdsliavfslidkya Osea ¿Mo fue un sueño? siento que lo he soñado alucina ._. por que lo leí en mi camita y fue extremadamente hermoso que me dije : Pa mi que mi mente enferma a hecho que alucinara~~ y …NO,NO FUE ASÍ. ;;;;;;;_;;;;;;
    Júrame por tu santísima cosas orignales que tienes que NO,NO,NO Y NOOOOOOOO no te demorarás en la siguiente actu please.
    tengo miedo que el wn de YooChun se arrepienta o cometa la peor estupidez de su vida….Dejarlo. Ya pues ;;_;; aún sigo en shock por lo que me contaste en el bus aquella vez en Perú ,por eso le temo a los días que faltan~~ ¿No puedes hacer que cambie? ME DA PENA QUE SUFRA CHANGMIN ;;;;_;;;;; Desata tu íra con YunHo o Junsu ya para tal caso,justos pagan por culpables ¿no? Ay mi Yoomin ¿Por qué harás que lo ame mucho más?
    LA ESCENA DE LA COCINA LA UFFF UFF AMÉ,ADORÉ,BABOSIE,ALUCINÉ,CASI CASI LLORÉ- Conste que si lloré dentro de mi corazón- De verdad a sido una de las más hermosas actualizaciones que he leído de ti y vaya que si te inspiraste demasiado. Se nota que también en mi – se golpea contra la pared-
    Aún me da mala espina Junsu, pa mi que algo tendrá que ver él con ESO PUES…cuando culmine los días… Recuerda que el Junsu de blogger no debe de aparecer aquí ¿eh? xDDDDDDD
    Te quiero demasiado,haz hecho que casi quiera ir corriendo descalza a Ecuador a darte un abrazo de oso por esto~~ ;_; ♥ Te quiero y POR FAVOR NO TE DEMORES EN LA PRÓXIMA ¿Si? Tengo un pedido ,pero eso lo arreglaré contigo por inbox~~ Love ♥

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    mars escribió:
    19 octubre, 2013 en 17:57

    Creo q me va a dar algo… todabia grito po este fabuloso capitulo!! Fue genial!! Rayos fue todo tan… tan… hay no tengo palabras!! @@ por fin se besaron… literalmente pegue un grito cuando lei la parte del beso!! Jajaja wooo creo q lo volvere a leer… gracias creo que te amooo!!

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    Tati Schreiber escribió:
    19 octubre, 2013 en 23:25

    Me encanto lo adore me facino! NO TE ATREVAS REPITO NO LO HAGAS SUFRIR A CHANGMIN NI A YOOCHUN PORQUE VOY PARA ALLA Y TE GOLPEO XDDD es broma! de verdad que no quoiero que termine mal! por favorrrrrrrrrrrrrrrrrr

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    Lu Garcia escribió:
    20 octubre, 2013 en 8:42

    Me me mememememememme aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh no se me ocurre como esxpresar tudu estu! es hermoso hermosototototote tu fic No lo demores que quiero que llegue aun lo mejur

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    Kiki Daba escribió:
    20 octubre, 2013 en 8:46

    Ok… este es el mejor yoomin que he leído lejos Te felicito genia a ver cuando lo actualizas que ya quiero saber que pasa con los tortolos @.@

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    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Capitulo Seis: Una vez y otra vez […]

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    Chunsadycta escribió:
    6 agosto, 2015 en 12:45

    Siiiiii Siiii siiiiiii que hermoooso todo el YoooMin desde su primer Beso que juro por un momento crei noo pasaria por la aparicion y descripcion de Junsu hasta ese ultimo cambio de prioridades de mi Chunnie wey que te juro que me enamoroo cada vez mas de tu fic bueno mas vien de este Yoochun tan corecron y moralon aigooo. Sunny… niña de porra por un momento crei que eso de Min No tuene una imagen adulta en quien apoyarse…reultaria ser como la piedrita en el zapato entre todos lo dilemas morales de Yoochun pero nooooo gracias a dios no fue asi. Ahora que aun me da miedito que Junsu haga que Chunnie olvide a Min claro. Siiiii Gracias gracias al fin el YunJae hara acato de presencia y eso le da maas sabor al caldoo. Diis Miooo ese fin de semana Yoomin me ha puesto muy curiosaaa¡¡¡ Caramba Junsu no sea que vengas a fregar las cosas ok???

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