Corazón con fecha de expiración: capitulo 7

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Corazón con Fecha de Expiración

Conocerás de gustos y placeres ajenos

Capitulo Siete

 

 

Esa mañana de sábado Yoochun se quedó en su casa, Changmin le había mencionado que su madre saldría en la mañana pero nunca le había mencionado la hora y ellos tampoco habían pactado alguna de encuentro, así que prefiriendo evitar inconvenientes incómodos, aunque sus piernas quisieran salir corriendo de ahí, Yoochun optó por lo más sano, esperar a que dieran las doce del día y acudir a su cita pactada con el menor.

 

A pesar de aquello se percató de algo muy valioso que hubiera reducido por mucho su tiempo de espera mutuo: haber podido llamar a Changmin, no tenía el número de él. Sus contactos se restringían básicamente a gente de su edad, algo contemporánea y personas de su trabajo, luego su lista se acababa y Yoochun volvía a sentir como si tuviera quince años, esperando porque los padres abandonaran la casa para él ingresara por la ventana, aunque difícilmente podría hacerlo en un edificio de aproximadamente veinte pisos, pero la metáfora era válida.

 

Quizá porque ni en su adolescencia había hecho cosas como estas que la situación lo divertía en cierto punto. Encontrarse él en un punto así a estas alturas de su vida era para que Jaejoong se riera a carcajadas siquiera por veinte minutos más o menos. Pero era una situación que lo tomaba por sorpresa y algo desprevenido, la juventud palpable de Changmin a unos cuantos años de distancia de los suyos, sumado al hecho de que al menos él jamás había salido con un chico, los besos torpes en alguna borrachera no contaban mucho que digamos.

 

Lo suyo con Shim era una atracción fuerte que nacía desde su forma de pensar hasta su físico. Porque Changmin era terriblemente apuesto, de esas personas que no pueden sencillamente pasar desapercibidas por la calle, su porte, sus ojos, su rostro masculino, su aire de príncipe que lo rodeaba y jugaba con su cabello mientras encantaba al mundo sin la necesidad de mostrar siquiera una sonrisa y cuando lo hacía, pues sencillamente esclavizaba a todo el que tuviera la dicha de apreciarlo.

 

No era ni siquiera necesario mencionar lo mucho que adoraba esa compatibilidad que compartían, hablar con él por horas, sentirse tan abrumadoramente cómodo y saber que aunque no compartían los mismos pensamientos tenía alguien con quien hablar de esos libros que lo apasionaban y que en ocasiones Jaejoong encontraba aburrido, lastimosamente había perdido contacto con sus amigos de la universidad, apenas se veía con pocos y eso un par de veces al año. Así que Changmin con esa madurez e inteligencia suya había logrado capturar la atención y el afecto de Yoochun en niveles insospechados.

 

Pronto, cerca de las once de la mañana Yoochun se encontró guardando en una maleta pequeña un poco de ropa, el cargador de su celular, cepillo de dientes y supuso que nada más le haría falta porque solo iría a quedarse un día y él planeaba sacar a Changmin de ese departamento a algún lugar cercano pero discreto. Sabía que ellos no podrían al menos en un buen tiempo tener algo así como una cita. Y no quería ni imaginarse porque quería salir en algo así como una cita, pero Yoochun se había acostumbrado a seguir un protocolo y a pesar de que ya había habido besos, que se conocían bastante, que hablaban demasiado, Yoochun quería salir solo con él y posiblemente consentirlo un poco.

 

Pero antes de que dieran las once y media el timbre de su puerta sonó y entonces empezó el primer de sus males, lo supo sin tener la necesidad de siquiera abandonar la habitación, eso no podía ser bueno, caminó sin prisa hasta la puerta principal y desde ahí se dedicó a mirar la puerta un rato sin atreverse a ver en realidad quien se encontraba tras ella, pero cuando esta sonó de nuevo, Yoochun decidió afrontar lo que fuera.

 

—Buenos días.

 

Jaejoong estaba ahí, con una franca sonrisa en el rostro, lentes caros y ropa de fin de semana, de esa ropa medio deportiva y que en Jaejoong inexplicablemente continuaba haciéndolo ver elegante.

 

—Adivina con quien he pactado salir a almorzar e ir a vagar un rato por ahí. —Jaejoong ingresó al departamento sin ser invitado y eso a Yoochun no le hubiera importado, sino fuera porque de pronto quería salir huyendo de ahí cuanto antes— Con Dasom y Hyorin.

—¿No se supone que Hyorin te intimida?

 

—Lo hace —admitió sin reparo—, pero es para que vuelvas a salir con Dasom, en realidad ella y yo sabemos que solo somos el puente entre ustedes, ya que ninguno de los dos hace algo por continuar saliendo como es debido.

 

Yoochun se movió nervioso.

 

—Bueno, creo que eso no será posible. —Jaejoong alzó un poco sus cejas, y Yoochun soltó un respiro— Quedé de ir a visitar a mis padres este fin de semana.

 

Se iba a ir directo al infierno…

 

—Oh… —Jaejoong musitó bajito— Bueno, supongo que eso me pasa por no preguntarte antes.

 

La manera en la que Jaejoong rascó un poco su cabeza lo hizo sentirse contrariado, tentado a retractarse y acompañarlo aunque fuera hasta las tres de la tarde o menos, pero eso implicaría más tiempo de espera para Changmin y Yoochun ya sospechaba, que si demoraba más, al menos sin avisar, no podía esperar que siquiera le abriera puerta.

 

—Lo lamento.

—No te preocupes, debí llamarte. No sé cómo se me pasó por alto —Jaejoong sonrió ampliamente, odiaba dejarlo solo con esas dos mujeres, pero era algo irremediable—. Eso sí, no vayas a olvidar lo del próximo sábado.

 

Yoochun sonrió. —Sí Jaejoong, no te preocupes.

 

El mayor sonrió abiertamente y luego de platicar un rato, robarle una botella de agua de la nevera y finalmente despedirse, abandonó el departamento. Yoochun tuvo que esperar unos veinte minutos más hasta estar seguro que Jaejoong realmente se hubiera alejado mientras él dejaba todo seguro dentro de su departamento, agarraba su pequeño bolso y suspiraba antes de apretar las llaves de su carro y abandonar el lugar con un hueco en el estómago irracional y molesto.

 

 

 

 

Había sido demasiado tiempo desperdiciado, cuando llegó finalmente al piso del menor daban casi la una de la tarde, entre una cosa y otra el tiempo no parecía apremiarlo, pero finalmente tocó el timbre y los pasitos de Bomul se escuchaban contra la puerta antes de que la puerta se abriera y un despeinado Changmin le abriera.

 

—Si Kyuhyun ya te dije que… te hablo luego.

 

La manera en que Changmin colgó la llamada tan solo al verlo lo hizo sonreír notoriamente.

 

—Hola.

—Pensé que no vendrías.

—Bueno…

 

Sin embargo no logro articular alguna otra palabra decente, las manos de Changmin jalaron de su camisa sin reparo haciéndolo ingresar al departamento antes de atacar su boca sin premeditación y tomándolo enteramente por sorpresa, aunque tampoco es como si se hubiera negado o realmente lo hubiera dejado con las defensas bajas.

 

 

 

 

—Creí haberte dicho que se iría en la mañana.

 

Changmin seguía refunfuñando como niño pequeño, apoyado en el mesón con aquel yogurt entre las manos mientras Park se deslizaba por la cocina concentrado en el platillo que Jaejoong le había enseñado hace poco, Bomul jugaba entre sus piernas y perseguía una pelotita de juguete que a ratos Shim le lanzaba para alejarlo un rato.

 

—Sí, pero jamás mencionaste la hora, así que me pareció más prudente llegar un poco tarde.

—¿Un poco?

—Bueno, tuve un par de inconvenientes que no tenía previsto.

 

Changmin solo rodó los ojos mientras bebía el contenido a su disposición y Yoochun continuaba agregando verduras a la olla que se encontraba hirviendo sobre la hornilla.

 

—De todas formas algo bueno salió de todo esto —el menor velozmente sacó el celular de su bolsillo, entregándoselo en las manos— necesito tú número, no me había percatado de eso.

—De acuerdo —accedió Yoochun— pero ten cuidado con esta información.

 

Changmin volvió a sonreír, mirándolo atentamente mientras escribía su número en la pantalla táctil que el menor le había ofrecido, le resultaba incluso un poco extraño verlo sonreír de esa manera tan natural, aún más cuando lo miraba a él.

 

—¿No piensas llamar a tu amigo? —Murmuró despacio— quedaste en llamarlo cuando llegué.

—¿A Kyuhyun? —Changmin no parecía mínimamente afectado por recordar aquello—. Oh, no te preocupes. Él también hace lo mismo, podemos pasar días sin llamarnos que esas cosas se olvidan.

 

Yoochun asintió despacio, marcando llamar a su celular para que este sonara en su bolsillo y del mismo modo el celular quedara al menos  resguardado también en su teléfono, le devolvió el aparato a Shim y este solo logró guardarlo antes de acercarse a él y lograr que Yoochun sonriera, sabía lo que buscaba, pero a diferencia de hace unos minutos atrás, Changmin parecía dubitativo.

 

Así que tranquilamente y con un mayor reconocimiento de la piel del otro, deslizó su mano por el cuello largo y delgado de Shim que pareció respirar hondo ante la caricia.

 

—Me agrada tu aroma. —Susurró despacio, en medio de la intimidad de su cercanía logrando que Changmin asintiera y cerrara los ojos, lo contempló un instante, el cuerpo de Changmin parecía tenso y su labio inferior temblaba sutilmente. Yoochun lo entendió en ese instante, tan bruscamente que abrió sus ojos demasiado y se alejó de inmediato, cortando cualquier tipo de contacto—. Changmin, tú….

 

Los ojos del menor se abrieron abruptamente, Yoochun sintió su pechó a punto de explotar cuando se encontró con esos ojos grandes que lo miraban un poco intimidados por su deducción veloz que no lo había dejado intimar siquiera en un beso. ¿Changmin en verdad esperaba tener relaciones con él ese fin de semana? ¿Por eso estaba tan nervioso? ¿Por eso tomó la iniciativa en un inicio y luego parecía dudar de todo?

 

A Yoochun ni siquiera se le había pasado aquello por la cabeza, porque bien, primeramente nunca había salido con un hombre hasta ahora, y segundo porque apenas tenían días desde que todo había empezado por así decirlo. Pero Changmin parecía inseguro todavía, como si sus pasos los diera torpes y distantes todavía.

 

—¿Qué pasa?

 

Changmin parecía no entender repentinamente aunque Yoochun se había pegado un poco sobre el mesón y miraba a Changmin fijamente con un nudo en la garganta, se sentía casi tan inexperimentado como Shim en esos instantes. Y tragó duró porque su respiración se había vuelto irregular por un par de segundos antes de lograr calmarse.

 

—Changmin no quiero que sientas que…

—¿Qué? —Los ojos de Changmin se abrieron abruptamente—, ¡no! No es lo que… bueno, yo… —Tuvo un ligero sonrojo en sus mejillas antes de bajar la cabeza y notar como la respiración del menor se agitaba igual que la de él— Lo lamento.

 

—Está bien. —Se acercó despacio, tomando a Changmin lentamente entre sus brazos porque por un instante se sintió tan abrumado y confundido como él— Solo hagámoslo lentamente. A tu ritmo ¿de acuerdo? —Besó sus labios una vez, corto y despacio antes de sonreír vivazmente—. A nuestro ritmo.

 

La olla volvió a dejar caer la tapa logrando que ambos giraran hacía ella y Bomul ladrara animadamente. Una pequeña risa escapó de Changmin que lo hizo sentirse mucho más relajado de lo habitual.

 

 

 

 

Finalmente no había un plan armado, almorzaron, lavaron la vajilla y finalmente se sentaron a ver una de esas buenas películas que su madre parecía tener en una colección privada. La madre de Changmin parecía ser una buena cinéfila y Yoochun se encontraba descubriendo un nuevo mundo desde los ojos del menor, no es como si no hubiera apreciado antes las maravillas del cine, es solo que Changmin le mostraba cada obra de arte plasmada en película, que él ni siquiera hubiera imaginado existía.

 

Se encontraban en el minuto veintiocho de la película cuando bajo la manta en la que se encontraba, porque causalmente estos días hacía mucho frío, quizá producto del invierno, Changmin unió su mano con la suya y Yoochun giró un poco su cabeza, Changmin no lo miraba, parecía entretenido con la pantalla del televisor y Yoochun tuvo la oportunidad de mirar su perfil, admirar la forma peculiar en que los mechones de su cabello cubrían la frente del otro y como sus pestañas, más largas que las de cualquier otro chico, bailaban al compás de sus parpadeos. Changmin era realmente apuesto, digno de robarse miradas cada tanto.

 

—Voy a empezar a pensar que estás obsesionado con mi rostro.

 

Comentó burlón Changmin, con esa sonrisa socarrona en los labios, sin siquiera mirarlo y Yoochun solo regresó su mirada a la pantalla, bufando ante lo engreído que había sonado el otro y mordisqueando su labio inferior.

 

—Eres atractivo, pero no exageres.

 

La risa de Changmin se escuchó fresca y sin inhibiciones, de cualquier forma, con cualquier contestación, Changmin saldría ganando quizá por eso le resultó contagioso el buen humor del menor y suspiró al rato, adorando esa nube extraña en la que se encontraban en ese instante.

 

No lo había planeado de repente estaban muy cerca y su mano había empezado inconscientemente a acariciar el brazo del menor que en algún momento había girado hacía él y ahora lo miraba fijamente.

 

—¿Qué sucede?

 

Pero esta vez Changmin no respondió y a cambio se lo quedo mirando por largo rato, sus ojos impactantes chocaron contra los suyos y una sonrisa apareció en sus labios, volvió a besarlo, porque los labios de Changmin resultaban grandiosos cuando se mezclaban con los suyos, porque le agradaba acariciar el cuello de Shim mientras este deslizaba las manos por su cintura con lentitud pero con firmeza.

 

La manta estorbaba, molestaba porque se enredaba entre sus cuerpos y lograba poner más distancia entre ellos. De pronto el frío se marchó, el calor que empezó en sus mejillas se deslizó por su cuerpo de manera desnivelada, cuando se pudo percatar Changmin se había recostado un poco en el sillón y Yoochun se encontraba casi sobre él, besando esos labios que de pronto no le parecieron suficiente.

 

¿A qué sabría la piel de Changmin?

 

Tan rápido como la duda intervino en su mente, la boca de Yoochun buscó respuesta, repartió besos cortos por la mandíbula estrecha de Shim quien cerró los ojos y dibujó una curva con su espalda al sentir los labios de Park ganar terreno hasta su cuello, Yoochun escuchaba por primera vez esos quejidos poco sonoros que se le escapaban al menor mientras hacía camino; pero cuando llegó finalmente y su boca probó el cuello extenso del menor lo escuchó, un gemido suave y bajo que se coló en sus oídos como el mejor de los sonidos hasta ahora, proporcionado por supuesto por la voz grave y masculina de Changmin.

 

Lamió un terreno corto antes de cerrar su boca en la pequeña extensión que había escogido y Changmin volvió a quejarse, se revolvió bajo su cuerpo y Yoochun sintió cada parte de su cuerpo estremecerse ante aquello, porque las manos de Changmin ya no lo agarraban de la cintura, ahora apretaban los bordes de su camisa con fuerza, los apresaba como si fuera a hacerla añicos entre sus manos mientras Yoochun succionaba despacio ese pequeño espacio y su propio cuerpo se movía sobre el de Shim con cuidado.

 

Su corazón latía veloz, debía detenerse, ahora, antes de que sus acciones contradijeran a sus propias palabras minutos atrás, pero la sensación que lo recorría en ese instante era vertiginosa y nublaba cada espacio de raciocinio que pudiera quedarle. Changmin continuaba arrugando la camisa de Yoochun, la apretaba con fuerza, con su cuerpo sufriendo los estragos de una sensación poco conocida y que reaccionaba superando sus límites ante las caricias de aquella boca ajena.

 

—Yoo…chun…

 

No, no y no.  Yoochun rogó en su fuero interno porque Changmin parara de decir su nombre, porque entonces las cosas se pondrían en un terreno aún más peligroso, quizá por eso regresó a su boca y el cuerpo de Changmin se levantó, rozó el suyo con descaro a pesar de la posición en la que se encontraban y Yoochun encontró inevitable no gemir entre sus bocas unidas, jalando el labio de Shim al final cuando este sonrió descaradamente por haber logrado lo mismo que él hace unos segundos.

 

—No hagas eso.

—¿Por qué?

 

La mirada de Changmin estaba repleta de una falsa inocencia, Yoochun frunció el ceño, porque Changmin jugaba y él no quería jugar, no con esas cosas que eran un terreno aun no habitable para ambos, pero Changmin no pareció comprenderlo y volvió a levantar esta vez su pelvis, sus cuerpos se rozaron y esta vez Yoochun cerró los ojos con fuerza, mordiendo su propio labio para callar antes de que Changmin buscara su boca de nuevo, tomándolo por el rostro y guiándolo hasta él.

 

En serio, hacía mucho calor de repente.

 

Resultaba gracioso que la camisa de Changmin fuera de botones porque cuando decidió alejarse de él un poco y provocar que ambos estuvieran sentados, con la película andando todavía,  sus manos traviesas viajaron hasta esos botones, desabrochando despacio ante la atenta mirada de Changmin que lucía rojo por la agitación seguramente como él también se encontraba.

 

—¿No que no querías avanzar rápido?

 

Yoochun se detuvo de inmediato, luego de que el segundo botón fuera descubierto.

 

—Si no quieres…

—Yo nunca dije que te detuvieras.

 

Así que la boca de Changmin atacó la suya de nuevo, ahora con sus piernas mezcladas entre el sillón, sentados frente a frente a mientras Changmin sin problemas logró quitarle la camisa. Yoochun se sintió terriblemente descubierto ante Changmin en ese momento y cuando sintió las manos del otro en su cintura un escalofrío tremendo lo recorrió, su piel pareció estremecerse y lamentó a su cuerpo por reaccionar ante la más mínima caricia del menor.

 

Cuando termino de desabrochar la camisa de Changmin el beso era cada vez más intenso, la lengua de Changmin se deslizaba dentro de su boca con un hambre voraz que lo hacía olvidarse por completo de lo que estaba haciendo y que para empezar ni siquiera era correcto. Sus manos pasaron por el estómago de Changmin viajando despacio hasta su espalda, Yoochun sintió los espasmos del cuerpo de Shim al sentirlo y fue gratificante cuando Changmin rompió el besó para respirar, como si tantas sensaciones lo estuvieran abrumando demasiado como para respirar normal.

 

Así que Yoochun volvió a atacar su cuello, ese cuello largo y hermoso que tenía a su disposición mientras Changmin se retorcía entre sus brazos, soltando jadeos suaves y quedos. Claro, todo demasiado bien, antes de que el timbre de la puerta sonara y tanto él como Changmin se alejaran el uno del otro como si sus cuerpos quemaran y no pudieran ser tocados. Guardaron silencio un rato, reaccionando por fin a lo que estaban haciendo y mirándose sin comprender lo que sucedía.

 

Entonces el timbre volvió a sonar.

 

—¿Quién es? —preguntó velozmente el mayor mientras recogía su camisa y se la colocaba de inmediato ante la mirada confundida del otro.

—No lo sé — Changmin corrió a su habitación trayendo consigo su maleta y lanzándola sobre la mesa un poco antes de que el timbre sonara de nuevo y Changmin terminara de abotonar su camisa— Pon los cuadernos sobre la mesa.

 

Yoochun no tardó en entender el plan del menor, sacó un par de cuadernos, bolígrafos y calculadoras y los esparció sobre la mesa sin cuidado, borrando un lugar cualquiera para que los rastros quedaran sobre la mesa como una prueba innecesaria, todos aquellos trucos aprendidos por Jaejoong durante la secundaria.

 

—¿Papá?

 

El cuerpo entero de Yoochun se detuvo, sus ojos seguían en la mesa pero se encontraban ahora más abiertos de lo normal. Todo rastro de excitación o calor logró borrarse casi de inmediato.

 

—¿Por qué no abrías? Pensé que no te encontrabas, estaba a punto de irme.

—Lo lamento, es que estábamos tan concentrados que no logré escuchar el timbre.

 

—¿Estás con alguien? Tu mamá me aviso que estarías solo en casa y como estaba en la ciudad quise venir a verte.

—Sí, estoy con mi tutor.

 

La última línea de Changmin fue dicha despacio, casi en un susurro mientras Yoochun decidió respirar profundo y caminar hasta donde los otros se encontraban.

 

—¿Oh, en serio? ¿El profesor Park? Tu mamá me habló de él, nunca creí que necesitarías un tutor o cosas como esas, me sentí verdaderamente sorprendido.

—No es porque vaya mal en la escuela, es solo que odio la clase de ética y creyeron que era necesario para no dañar mi reputación y puntaje perfecto a nivel nacional.

 

Ahora la voz de Changmin sonaba dispersa y cansada.

 

—De todas formas, quiero conocerlo.

 

Apareció en el momento en el que el hombre alto ponía un pie dentro del departamento y Changmin parecía muy dispuesto a detenerlo, el hombre era ligeramente más alto que Changmin, con su rostro serio y mirada fría, parecida a la de Changmin en sus primeros días de clases.

 

—Profesor Park, buenas tardes —el mayor se acercó con paso seguro y la mano extendida, tenía una expresión un poco más amena en el rostro, una de esas sonrisas indescifrables más bien— lamento que tenga que pasar aquí su fin de semana.

—Oh, no se preocupe. Mucho gusto.

 

Apretó la mano del hombre con desconfianza, pero trató de no reflejarlo, de plasmar una sonrisa mientras Changmin se removía inquieto tras de él.

 

—¿Podemos hablar un momento?

 

Changmin en ese instante abrió bastante los ojos, miraba la espalda de su padre con trémulo desconocimiento y Yoochun no pudo más que asentir ligeramente y dejarse guiar tranquilo hasta uno de los sillones luego de que el hombre le pidiera a Changmin los dejara solos unos segundos.

 

 

 

 

—Entiendo que está haciendo todo esto por Changmin debido a que es su tutor de salón este año y que no cobra ningún valor adicional como es debido, lo cual no parece correcto. Así que me gustaría remunerar un poco la atención que le presta a mi hijo si me permite.

 

El hombre se sentaba elegantemente, con su pierna cruzada y su rostro estoico mientras sacaba una chequera del bolsillo de su traje, entonces Yoochun capturó sus palabras como es debido y agitó sus manos azorado.

 

—No, no es necesario.

—Insisto…

 

Park respiró hondo, el eje en el que se encontraba atrapado lo mantenía inestable todavía, respiró hondo, antes de que el hombre terminara de sacar la chequera y puso la mejor de sus sonrisas en ese momento.

 

—En verdad no es necesario. Changmin es un excelente estudiante, sino fuera por ética no necesitaría ningún tipo de ayuda. Además no ocupo tantas horas de mi día en esto. En verdad no es necesario señor Shim.

—Oh, si —el hombre que parecía contrariado por un momento, sonrío ligeramente— mi nombre es Hyunsik.

 

Yoochun tuvo muchas cosas pasando por su cabeza en ese instante, como que el padre de Changmin parecía saber muchas cosas del menor a pesar de que no vivieran juntos, lo conocía casi a la perfección y parecía exigirle a su hijo incluso un poco más de lo que daba, y al menos eso contrarrestaba con el desinterés que parecía tener su madre. Yoochun no entendía entonces porque ambos no vivían juntos si parecían ser bastante cercanos, pero Park no se atrevió a preguntar, la situación ya era lo bastante incómoda.

 

—Así que le parece si los invito a comer algo para que descansen un rato.

 

Quizá este fin de semana no había sido tan buena idea.

 

—No lo sé…

—Tengo planes papá. Voy a salir con Minho y Kyuhyun.

 

Hyunsik se giró sorprendido con sus ojos abiertos, ignorando por completo las palabras de Changmin que acababa de ingresar a la sala. —¿Has estado escuchándonos?

—No es agradable tener a personas hablando de ti en la sala de tu casa.

 

—Soy tu padre.

—Pero es incómodo, ya detente por favor. Incluso el profesor Park está incómodo ¿no te das cuenta?

 

Yoochun no supo muy bien cómo reaccionar, tantas cosas pasando a su alrededor sin que él se pudiera dar cuenta. Hyunsik no tuvo que insistir demasiado, Changmin parecía reacio a cambiar sus planes y finalmente se marchó, con una breve despedida para él y una abraza extenso para el menor quien solo suspiró luego de que se cerrara la puerta.

 

 

Luego de que se cerrara la puerta hubo un amplio silencio antes de que él tomara la iniciativa de tomar un poco de té y que Changmin esperara tranquilo en la mesa de la cocina mientras el agua se calentaba y Yoochun se sentaba frente a él, jugando con sus manos y mirándolo de soslayo.

 

No podía recordar a precisión lo que estaban haciendo justo unos segundos antes de que el padre de Changmin entrara y contradictoriamente no se sentía abrumado por su conciencia o algo por el estilo, solo era esa latente incomodidad y la pasión perdida que había quedado en la nebulosa para ese instante.

 

—Lo lamento.

 

El susurro de Changmin había sonado bajito y dicho entre dientes, como si le hubiera costado mucho decir aquello.

 

—¿Por qué te disculpas?

—…Por lo de mi padre  —Shim finalmente había suspirado, sentándose más cómodamente en la silla y despeinándose con un poco de frustración en el rostro— nos interrumpió y supongo que bueno, ya sabes. El ambiente no es igual.

 

—No importa —sonrió Yoochun— Siempre podemos terminar de ver esa película.

 

Changmin solo lo miró un largo rato antes de reír abiertamente, Yoochun a veces no podía imaginar lo que pasaba por la cabeza del más joven, pero de todas maneras prefirió seguir bebiendo un poco de té y sonreír un poco ante la refrescante risa del menor.

 

 

 

 

A las nueve de la noche Yoochun se sentía muy cansado, Changmin se encontraba en la ducha y Bomul por fin había despertado de su siesta, el cabello húmedo de Yoochun todavía mojaba sus hombros, por lo que había optado por una toalla sobre ellos mientras recorría la habitación de Changmin que antes no había tenido la oportunidad de contemplar. Llegó hasta su librero, aquel resguardado en una de las esquinas junto a una guitarra que antes no había podido ver.

 

—No sabía que tocabas la guitarra.

 

Habló un poco fuerte, y la voz de Changmin desde el baño no demoró en hablar amortiguada por las paredes.

 

—Desde los ocho años, pero fue más por insistencia de mamá. Aún la toco de vez en cuando pero no soy tan bueno.

 

Yoochun sonrió ligeramente, rozando suavemente el instrumento, recordando su época de estudiante cuando él también tocaba la guitarra y en la época universitaria incluso se reunían en las  zonas verdes para él tocar mientras Jaejoong y algunas chicas interpretaban canciones dulces y románticas, esa época bohemia que lo había hecho tan popular entre los estudiantes.

 

—Es extraño —la voz de Changmin sonó repentinamente a su espalda y Yoochun no tuvo la oportunidad de girar porque los largos brazos de Shim se habían colado por su cintura y lo abrazaban con fuerza, esos espasmos de Changmin a veces lo agarraban con las defensas bajas— ¿por qué hemos desperdiciado una hora bañándonos por separado?

 

La boca de Shim de pronto estuvo contra su cuello, Yoochun sintió su cuerpo entero estremecerse.

 

—Changmin no hagas eso.

—¿Por qué?

 

Park ni siquiera tuvo ganas de responder porque lo único que hizo fue girar y descubrir a Changmin envuelto en una toalla a la cintura de su cuerpo, los ojos de Yoochun recorrieron despacio la imagen ante sus ojos, pero lo único que pudo hacer fue retroceder un paso y agitar su cabeza, las ganas de besarlo era mejor fueran suprimidas.

 

Su corazón latía fuerte, indescriptiblemente fuerte y sonoro que Yoochun sintió podía tener un infarto controlando sus emociones.

 

—Yoochun…

—Aún no Changmin, tu no…

 

—Tengo diecisiete años, ¿qué te hace pensar no lo he hecho antes?

—¿En serio lo has hecho?

 

Lo miró a los ojos, esta vez Changmin solo guardó silencio, perpetuo en esa lucha de miradas y con el silencio de por medio antes de que los sonidos extraños de Bomul sobre la cama llamaran la atención de ambos, el cachorro se encontraba mordisqueando y jaloneando de un lado a otro cosas dentro de la mochila de Yoochun.

 

—Bomul, no.

 

Changmin logró quitarle pronto todo lo que tenía por ahí disperso, dejando que Yoochun se encargara del resto de sus pertenencias mientras él sacaba de la habitación al cachorro y suspiraba incluso un poco frustrado.

 

—No se trata de haberlo hecho antes o no —Yoochun le hablaba, pero le daba la espalda todavía mientras continuaba con su trabajo de guardar sus pertenencias en la mochila— lo que sucede es que apenas llevamos un par de días desde que esto inicio. No sé qué clase de relaciones te gusta tener pero a mí no me gusta simplemente tener sexo y luego dejar que el resto fluya. Así nunca funcionan bien las cosas.

 

Changmin respiró hondo y Yoochun no sabía cómo interpretar esos silencios del menor.

En realidad… ¿qué clase de relación quería Shim con él? ¿Qué clase de relación tenían ellos?

 

Las dudas lo acorralaron de repente. Changmin era un joven en plena edad de tener relaciones por montón aprovechando su atractivo, de tener sexo incluso con quien se le diera la gana, que Yoochun fuera más mundano, no significaba que Changmin también lo fuera. Y quizá desde el inicio intentar ¿una relación? Con un mocoso de diecisiete años no era la mejor idea. Pero he allí el mayor de los problemas. Yoochun había cedido a sus instintos, estaba con él. Siendo así, ¿qué clase de relación quería él con Changmin entonces?

 

—Estás confundido —la voz de Changmin fue una afirmación chocante que hizo a Yoochun retroceder asustado, ¿qué tanto podía ver en él, el menor?— Será mejor que te vayas.

 

De pronto Changmin había empezado a buscar ropa en su armario, seguramente para cambiarse, con el ceño fruncido y sus movimientos bruscos. Yoochun solo vio la espalda del menor y sus pasos se dirigieron solos hasta donde él se encontraba, tomando una de sus manos y haciendo que soltara la ropa mientras su pecho se juntaba a la espalda desnuda del otro que de repente pareció temblar ante la respiración del mayor en su cuello.

 

—¿Por qué insistes en llevarme hasta el límite de mi paciencia?

 

La mano derecha de Yoochun viajó hasta el estómago de Changmin que pareció contraerse ante la caricia, ante el recorrido suave que sintió cuando esta llego hasta el borde de la toalla, Changmin gimió bajito, encorvándose un poco y bajando la cabeza, mordiendo su labio inferior ante la respiración de Park que continuaba siendo lenta sobre su cuello.

 

El dedo pulgar de Yoochun entonces quedó bajo la toalla, recorriendo despacio toda la zona frontal que tenía a disposición y Changmin tuvo un par de sobresaltos ante cada espacio de su cuerpo agitado.

 

—Tú no lo has hecho con nadie Changmin, tú cuerpo te delata.

—Quizá tú me excitas más que cualquier otra persona.

 

La mano de Changmin se había deslizado al cuello de Yoochun, y este había empezado a dejar besos en su cuello. La mano del mayor había dejado de moverse y Changmin seguía aprisionado entre el cuerpo de Yoochun y su armario.

 

—Quizá… Pero tu cuerpo, tu voz, todo en ti me dice que no lo has hecho.

 

Las caricias de Yoochun volvieron a subir por su estómago, la debilidad de Changmin desapareció, girando contra Yoochun para buscar su boca y besarlo con desesperación, con toda esa excitación que recorría su cuerpo con solo un toque. Yoochun agarraba su cuello con fuerza, lo besaba como si buscara quitarle hasta el último respiro e incluso mordía sus labios a diferencia de las veces anteriores que lo había hecho despacio y conscientemente.

 

—Vamos despacio ¿de acuerdo? —Yoochun se alejó un poco, mirando sus ojos y sonriendo—. Ve a cambiarte.

 

Extrañamente esta vez Changmin obedeció, el pecho de Yoochun todavía latía acelerado, Shim había dicho que podían dormir juntos, y Yoochun ya se encontraba sentado en ella revisando un par de cosas en el celular, entre ellas un mensaje de Jaejoong pidiéndole que saludara a sus padres de su parte.

 

Yoochun prefirió ignorar lo que pudiera sentir en ese instante, por haberle mentido de esa manera a su mejor amigo. Cuando Changmin regresó en medio de su sencilla ropa para dormir, con el cabello un poco seco, el otro lo miró fijamente y con un poco de resentimiento antes de apagar la luz y meterse en la cama dándole la espalda, cubierto las sábanas.

 

El mayor sonrió dejando de lado el celular y acostándose también, abrazando al menor por la espalda y colocando la quijada sobre su hombre. —Aléjate, no vaya a ser que un par de horas te arrepientas de nuevo.

—No seas niño Changmin.

 

Shim intento removerse un par de veces, pero sin demasiada fuerza, cuando Yoochun pudo ser medio consciente seguían en la misma posición y esta vez Changmin apresaba un poco su mano sobre la cintura del otro. Yoochun adoró dormir de esa manera, el cuerpo de Changmin era cálido e inesperadamente suave. Besó su cuello cortamente y suspiró leve antes de acomodar mejor su cabeza y empezar a cerrar los ojos.

 

Changmin parecía olvidarse que tenían el domingo todavía.

 

Faltan 78 días

 

 

¡Hola~!

Volví. Para las que siguen precedentes, actualizaré en unos días. Volviendo al tema el fin de semana YooMinesco he decidido separarlo en dos capítulos porque sino se me hacía muy corto. ¿Ustedes que dicen? ¿Yoochun tiene razón y todo esto es nuevo para Changmin o se está equivocando? xD

Espero que les haya gustado, muchas gracias por el amor que le dan al fic. Y espero que les haya gustado. Y si, ya sé que quieren matarme por haberles roto el futuro lemon como 7 veces, he de quemar en el infierno xDDD

Se cuidan un montón y gracias por sus bellos comentarios. 😉

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18 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 7

    halmonieyunjae escribió:
    15 enero, 2014 en 18:15

    Oh mai gahhh ~~ me he leído todos los capis es una sentada!!! 😄 y estoy en el trabajo~~ LOL!
    Jaesus mio!!! Este YooMin esta taaan perfecto!! *^* amo a esos dos~~ despues del YunJae, el YooMin ha empezado a ser mi segunda couple favorita!!
    Uhuhuhuhuhuhu~ pa mi que el Chango de Changmin ha tenido sus queveres con el Kyusss lol digo, desde el principio se noto que al Changminsss le gustaba su profe xD asi que alguna miníma experiencia, si debe de tener 😉

    No dejes abajo este fic!! Que me he enamorado de el(?)

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    Kiki Daba escribió:
    3 febrero, 2014 en 8:34

    por favor nesly! que nos has dejado con mucho suspenso y ya hace mucho que no actualizas el fic porfassssssssssssssssss

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    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Capitulo Siete: Conocerás de gustos y placeres ajenos […]

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    Chunsadycta escribió:
    7 agosto, 2015 en 0:26

    Cachuuchas que manera de romoer pasiones jajaj el suegro llegoooo>.< y a mi Chunnie casi que le da el soponcio jajaj pobre le toco montar la escena del disque estudio jaja. Por dios santo que Min es de temer ese niño es un encato y mi Chunnie coosita como aqui no dice mentiras con una chiquita ya se ve achicharandose en el averno. Amo que sea asi de pasiente y amoroso con Min.
    Sabes que Nes? hace un par de cap me entraron ganas de saber que pensaba ChangMin de toodo lo que esta pasando, tanto sus cavilaciones como las enociones que Chunnie le despierta, la cosa es que esta este momento jamas la sdejas ver, para las lectoras casi siempre es un misterio la mente de ChangMin nadie sabe que maquina esa mentesita en esta historia y es porque todo esta narrado desde las perpectiva de Yoochun. Y Felicudades por este manejo de naradores¡¡¡¡ te esta quedando increibleeee¡¡¡

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