Corazón con fecha de expiración: capitulo 9

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Imagen a cargo de: Lu~

 


 

 

 

Corazón con fecha de Expiración

Corazones recién estrenados

Capitulo Nueve

 

 

—Algo te molesta.

 

Junsu había levantado su bolígrafo levemente, con los ojos puestos sobre su cara y esa expresión que parecía estar leyéndole la mente en ese momento. Y era incómodo, se quedó inmóvil y nada pasó por su cabeza en ese instante.

 

—¿Yoochun?

—Oh, lo siento… —Trató de sonar normal y se acomodó en su asiento mientras el resto de profesores entraba a la sala de juntas— Estoy un poco cansado, viajé en la madrugada de regresó a Seúl y apenes llegué como a las siete, así que… bueno.

 

—Oh, cierto. Fuiste a visitar a tus padres.

 

Junsu asintió varias veces y pareció restarle importancia al asunto, situación que Yoochun agradecía porque él y Changmin habían hablado hasta la madrugada y dormido poco, luego condujo de regreso a Seúl y apenas tuvo tiempo de ducharse en la casa del menor y cambiarse rápido con algo de ropa medianamente decente para ese lunes que iniciaban las clases en ese semana. Changmin al menos había dormido durante las horas de viaje y él agotado como se encontraba apenas había podido beber un vaso de jugo.

 

—Bueno, buen día señores. Estamos iniciando una semana de clases y quería hablarles sobre algunos datos muy importantes…

 

El director entró lleno de vida y entusiasmo. Conducir desde las cuatro de la mañana no podía ser fácil y mucho menos con Dasom dando vueltas en su cabeza una y otra vez.

 

 

—Así que todo el fin de semana me la pasé con Sungmin Oppa~ —Sunny tenía esa voz dulzona y algo exasperante, que hacía pensar a Changmin ¿cómo podían ser tan cercanos? No era definitivamente el tipo de chicas con las que le gustaría andar, pero ella era extrañamente divertida y cambiante, sin contar con el hecho de que parecía ignorarlo por completo como un ente atractivo del cual enamorarse. — Es tan lindo y caballero, fuimos a su competencia de artes marciales, luego al cine y al siguiente día fuimos al parque de diversiones, creo que podría enamorarme de él.

 

Los puños de Sunny se cerraron graciosamente bajo su quijada mientras se movía enérgicamente de un lado a otro con las mejillas sonrosadas y los ojos cerrados, de uno de sus oídos colgaban los audífonos blancos que hace poco acababa de comprar, y Changmin por primera vez no hacía otra cosa que contemplarla.

 

—¿Y dónde lo conociste?

 

Changmin apenas masticaba las papas que la muchacha le había ofrecido, mirando sin entusiasmo a la gente que caminaba por todos lados durante la hora de receso.

 

—Pues resulta que se mudó hace unas semanas junto a mi casa, ¿recuerdas? Te lo había mencionado. En fin, hace unos días mi mamá invitó a la familia de Sungmin a cenar con nosotros, puesto que la mamá de él trabaja en la misma compañía que mi mamá, así que charlamos, nos divertimos mucho y él me invito a comer helados al día siguiente, me comentó de su competencia y pues hemos estado como que saliendo desde hace unos días, pero aún no somos nada ¿tú qué opinas? ¿debería intentar algo con él?

 

—No es como si lo conociera en realidad…

—Pero te estoy hablando de él.

 

Sunny hizo un pequeño puchero, y Changmin suspiró inconscientemente.

 

—Mi opinión es relativa y severamente subjetiva, lo poco que sé de él es a través de ti, y dudo que estés siendo medianamente objetiva Sunny, así que no podría darte una opinión realmente valedera.

—Moh~ ¿por qué no puedes guiarte por tus instintos y ya?

 

Shim sonrió, acariciando un poco los cabellos rubios de la muchacha que solo hizo un puchero mayor.

De lejos ambos podrían ser algo así como una pareja ideal.

 

—¿Y qué hiciste en tu fin de semana? Me dijiste que tu mamá se iría de viaje —Sunny cambió por completo de tema, comiendo fervientemente la ensalada que había traído de almuerzo— Por favor dime que no te la pasaste de aburrido frente al computador o leyendo o jugando con Bomul, porque sinceramente voy a tener que presentarte a alguna amiga… Tifanny estaría bien para ti, es una amiga que está en primer año de universidad pero es realmente agradable y muy inteligente. Sería tu tipo ideal.

 

Por un momento Changmin se puso a pensar, ¿quién podría ser su tipo ideal?

¿Qué características debería tener?

 

—¿Me estás escuchando?

—Lo siento, ¿qué decías? —Sunny solo bufó y viró los ojos

—¿Qué hiciste el fin de semana?

 

—Pues vi unas películas, mi padre me visitó un rato el sábado y pues… el domingo fui a la playa.

 

Sunny estaba asintiendo tranquilamente hasta que sus últimas palabras la hicieron girar por completo y mirarlo a los ojos.

 

—¿A la playa? ¿Con tus amigos?

 

Changmin dudó mucho sobre sus próximas palabras y luego de un rato de silencio decidió entregarle un poco de confianza a la muchacha bajita que lo miraba expectante, con un suspiro en sus labios habló lo más bajo que pudo.

 

—No… estaba con un hyung.

 

Fue entonces que Sunny se acercó discreta, mirando de un lado a otro y bajando aún más la voz.

 

—¿Qué hyung?

—Un hyung, Sunny. No presiones.

—De acuerdo, de acuerdo. —Habló estirando un poco sus manos— ¿y él y tú? Bueno, ya sabes… ¿tienen algo?

 

—Quiero creer que sí.

 

Sunny ahogó un pequeño gritito de su garganta tapando sus labios con fuerza y sus ojos brillando como si fuera ella la involucrada en aquella relación.

 

—Espera, ¿entonces ya estás saliendo con alguien? —De pronto la alegría de Sunny pareció extenderse demasiado rápido— Oh, dios mío tengo que conocerlo. Necesito saber con urgencia la clase de personas te gustan. Tú tan extraño, anda cuéntame ¿cómo es? ¿Qué edad tiene? ¿Es guapo? ¿Cómo lo conociste? ¡Por dios! ¡Dime quien es!

 

Sunny se agarró del brazo de Shim sacudiéndolo un poco y Changmin no pudo dejar escapar una sonrisa ante la imagen de la muchacha. —Definitivamente no voy a responder nada de eso.

—Oh, vamos Changmin. ¿Sabes el acontecimiento de lo que me estás contando? Eres por mucho uno de los chicos más populares aquí. Eres como el prototipo ideal: inteligente, atractivo y educado. Cualquiera moriría por saber tu tipo ideal. Podría cobrar en dólares por esa información.

 

—Y entonces yo dejaría de hablarte.

 

Sunny hizo un puchero de nuevo y se cruzó de brazos.

 

—De acuerdo no le diré nada a nadie, pero compláceme un poco. Anda… No es necesario que me digas su nombre.

 

Un guiño por parte de la rubia y Changmin no pudo evitar soltar una carcajada amplia y sonora.

 

—Es ligeramente mayor, unos cuantos más que yo. No demasiados —Se apresuró en decir en cuanto la vio alzar una ceja— Es inteligente, sabe mucho de libros y… le cae bien a Bomul.

—Es decir, pasó la prueba de fuego.

 

Changmin levantó los hombros y Sunny lo miró fijamente, tanto que luego de unos segundos se removió incómodo.

 

—¿Qué pasa?

—Te gusta demasiado ¿no es así?

 

Shim desvió la mirada. —Tal vez…

—Oh, dios mío… De verdad te gusta.

 

Changmin tuvo que respirar profundo y Sunny agarró sus manos con cuidado, con la mirada seria en esta ocasión. Veía sus manos unidas y tardó unos segundos en hablar, los suficientes como para que Changmin se sorprendiera ante su comportamiento.

 

—Yo perdí mi virginidad hace dos años con un patán que se disfrazó de príncipe. No vale la pena recordarlo, pero en realidad creí estar enamorada de él, luego él se fue con una tipa que estaba “más buena que yo”. Creí que nunca iba a enamorarme de nuevo, que el amor de mi vida se había ido. Pero no era eso… era solo mi primer amor, iba a estar ahí siempre, pero no iba a ser la única persona para mí. Me di cuenta que era demasiado joven como para haber perdido el único amor de mi vida. Changmin quiero que cuides mucho tu corazón, porque cuando te rompen el corazón duele como no tienes idea y parece que ese dolor no lo vas a superar, nunca entregues más de lo que están dispuestos a entregar los demás, o saldrás lastimado. Cuando te hieren, el corazón no vuelve a ser el mismo, no ama igual. Y solo quedan dos caminos: dejas de amar, o aprendes a amar. Y tú eres tan difícil, que no quiero que llegues a escoger la primera opción.

 

—Nos estamos conociendo, no es como si…

—Esa mirada que tienes, la tuve yo con él. No te enamores de una fantasía. Trata de hacer lo que yo no puedo hacer, míralo objetivamente, y adviértele que si se pasa de listo le daré con mis tacones en la cabeza.

 

Finalmente Sunny lo soltó y Changmin no pudo figurarse la imagen en su cabeza sin que una sonrisa saliera de sus labios ante la idea de Sunny correteando a Yoochun con los zapatos en mano.

 

—De cualquier forma, adviértele al tal Sungmin lo mismo.

—¿Irás a corretearlo con tus tacones rojos? —dijo Sunny divertida mientras reía tapando su boca.

 

—Sabes a lo que me refiero.

—Lo sé, lo sé… Y te lo agradezco.

 

Sunny le regaló una última sonrisa y Changmin respiró profunda una vez más, sintiéndose un poco más ligero, como si esa barrera que acababan de echar lo hiciera sentir un poco más libre aún.

 

 

 

 

Cuando Yoochun terminó jornada llegó a la conclusión de que había sido uno de esos días que parecían no terminar y sin embargo pasaban de largo sin importancia alguna. Las clases no fueron especialmente pesadas y tampoco flojas. No había visto a Changmin en lo que iba del día y de algún modo aquello le había servido para escribirle a Dasom en la mañana, y aunque ella tardara en contestar finalmente le había confirmado con un sencillo: “Cafeteria Hoon, 3 y media en punto”

 

Yoochun no tenía mucho tiempo para llegar y con lo cansado que se encontraba seguramente conducir velozmente no era la mejor de las ideas, pero no podía ponerle excusas a la mujer siendo que su charla no sería precisamente amena. Recogía sus pertenencias asintiendo suavemente ante la salida de los estudiantes que se despedían lejanamente. Sentía el cuerpo pesado y el sueño cargado sobre los parpados de sus ojos.

 

—¿Vas de salida?

 

De pronto la voz de Changmin sonó cerca de su oreja y esas manos imprudentes se habían colado por su cintura mientras lo abrazaba y Yoochun sentía que podía quedarse repentinamente dormido y descansando entre los brazos del menor que parecía acoplarse perfectamente a su cuerpo.

 

—Estamos en el Colegio.

—Pero no hay nadie cerca.

 

No importaba, Yoochun sabía lo peligroso que podía ser y a Changmin no parecía importarle y él en cambio no tenía las fuerzas para alejarse. —¿Vienes a mi casa? Mi madre no llega hasta muy de noche.

—No puedo, tengo que arreglar unos asuntos.

 

Giró soltándose lentamente, el rostro de Changmin lucía mucho más despejado que el suyo y había arreglado la maleta sobre su espalda mientras lo atravesaba con la mirada.

 

—¿Te sientes bien?

—Estoy un poco cansado, es todo.

—¿Y por qué no vas a casa a descansar?

—Primero tengo que hacer unas cosas.

 

Suspiró abatido, el maletín colgando de su hombro y Changmin parecía repentinamente haber olvidado que no estaban más fuera de la ciudad, y que aquel no era un buen lugar para aproximarse de esa manera.

 

—¿Y si vienes en la noche?

Yoochun sintió su corazón agitarse ante la voz ronca del menor. —Puede ser, déjame arreglar unas cosas.

—Me avisas. Kyuhyun y Minho irán a dejar a Bomul en la tarde, cuando estés por llegar los boto a sus casas.

 

Yoochun sonrió, apoyado en el escritorio, con una mano sobre el rostro de Changmin y sus ojos contemplándolo un segundo.

 

—No lo entiendo ¿cómo pueden existir rostros como el tuyo?

—Pues entonces eres un tipo muy privilegiado.

—Ni tanto, tú carácter distorsiona la atención de tu rostro.

 

Changmin rió divertido al parecer, Yoochun apenas pudo sonreír. El día había sido especialmente tedioso sin embargo la presencia de Shim en pocos minutos había logrado sugestionarlo lo suficiente como para hacerlo sentir ligeramente mejor. Miró velozmente de un lado a otro y con su mano atrajo el cuello del menor quien abrió bastante los ojos sorprendido ante su atrevimiento, pero el beso que fue corto y suave logró que al separarse se encontrara con la sonrisa de Changmin y sus ojos puestos en los suyos.

 

—Nos vemos más tarde.

 

Así que simplemente palmeó un poco el brazo derecho del menor y luego caminó hasta el parqueadero, con las llaves entre sus manos y un sentimiento extraño en el estómago.

 

 

 

Cerca de las cuatro de la tarde Dasom llegó a la cafetería, parecía atareada entre sus pertenencias y un montón de carpetas que traía bajo el brazo, su cabello estaba recogido de manera rápida y sus lentes caían graciosamente por el puente de su nariz. Yoochun había consumido una taza de café y un pequeño muffin mientras tanto, incluso el aire acondicionado de la cafetería había hecho su cuerpo tiritar un par de veces.

 

—Lo lamento mucho —Susurró despacio antes de sentarse— Tuve unos contratiempos en el trabajo. Incluso de aquí tengo que regresar a la oficina pero no podía dejarte esperando.

—Me hubieras simplemente avisado, y podías postergarla para el día de mañana.

 

Yoochun hubiera preferido aquello, hubiera querido descansar y dormir un poco.

 

—No. Esto es algo que no puede esperar.  —Dasom pidió velozmente un té y un dulce francés que alguna vez había probado, su mirada parecía todavía atareada con las cosas de su trabajo pero opto por dejarlo todo en una silla y luego de un suspiró concentrarse en su cara— He estado pensando en todo esto. Eres un hombre Yoochun, uno capaz de tomar sus propias decisiones y ciertamente yo no soy nada en tu vida. Pero lo poco que pude conocer de ti, y quiero creer que no es una equivocación, esto no es algo que harías, arriesgarlo todo… de esa manera.

 

—Dasom, sé que suena a una idiotez, pero no estoy seguro de a dónde me va a llevar esto, pero él es lo más cercano que he sentido en toda mi vida, nunca me he sentido así con otra persona, y como dices no podría poner en riesgo mi carrera y mi imagen sino fuera por alguien realmente importante.

 

Ella arregló un poco su cabello, mirándolo confundido y sin demasiada firmeza.

 

—¿Estás enamorado?

—Aún no, pero supongo… que es cuestión de tiempo. No lo sé. A veces siento que no sé lo que estoy haciendo.

—Es un niño, ¿sabes que existe la posibilidad de que ni siquiera sepa de los riesgos de esta relación, que en un par de meses simplemente se desenamore y ya?

 

Yoochun colocó un codo sobre la mesa, su mano acariciando lentamente la frente y respirando lo más hondo que podía.

 

—Changmin… no es como cualquier chico que de esa edad que hayas podido conocer. No por nada estoy haciendo todo esto ¿me entiendes? Suena loco, y parezco un completo idiota, pero él es… él me hace sentir como si debiera conocerlo de una forma u otra en algún momento de mi vida, solo que estas no son las circunstancias ideales. ¿Nunca has sentido algo así?

 

—No —La respuesta seca de Dasom lo tomó desprevenido un instante— Pero espero sentirlo algún día. ¿Has pensado en sus padres? ¿En sus amigos? ¿En los tuyos? Yoochun, ¿qué va a ocurrir cuando todo esto se descubra? Porque en algún momento va a pasar si es que lo que sientes es tan fuerte como dices que es.

 

—Hay que tomarlo con calma. Primero quiero descubrir cómo es estar juntos. Sé que luego cuando la gente lo sepa va a ser horrible, especialmente para mí, pero no quiero que creas que esto es algo del momento en el que busco sacar provecho de algo o…

—Yoochun, ya te dije. No soy quien para entrometerme. Solo quiero que tengas cuidado. Vas a arriesgar muchos años de carrera y estudios, solo espero que cuando lo hagas estés seguro y sea lo correcto.

 

En aquel instante Yoochun sonrió un poco, el té llego directo a las manos de Dasom quien apenas agradeció cuando el mesero terminó de servir la orden. Los ojos de ella se posaron en la expresión cansada de Yoochun y frunció el ceño sin poder evitar la preocupación de su rostro.

 

—¿Te sientes bien?

—Si… solo estoy un poco cansado.

 

Hacía frío. El aire acondicionado del lugar estaba en su nivel más alto, entonces Dasom no podía entender cómo era posible que por la frente de Yoochun hubiera rastros de sudor. Lamento no haberse dado cuenta antes, especialmente porque en algunas partes de su charla prefirió no mirarlo a los ojos. Sin embargo el estado de Yoochun no era bueno y casi sin mediarlo se cambió de asiento, a uno justo a su lado, tocando su frente y arrugando el entrecejo una vez más.

 

—Tienes fiebre —Susurró bajito— Y estás sudando frío.

—¿Qué? No… —Yoochun se removió inquieto— Estoy bien… solo es…

—¡Yoochun!

 

Dasom se quedó estática en el momento que el cuerpo de Yoochun cayó sobre el suyo, agradeciendo internamente porque ambos continuaran sentados y el cuerpo del mayor no la hubiera desequilibrado tanto. Yoochun acababa de desmayarse entre sus brazos y lo único que pudo hacer fue llamar velozmente a uno de los meseros.

 

 

 

—Entonces ¿qué tal tu día en la playa?

 

Minho saltó sobre uno de los sillones y Changmin continuó acariciando a Bomul sobre sus piernas quien se movía inquieto y feliz por igual. Kyuhyun repartió las bebidas y esperó al igual que Choi por la respuesta de Changmin, quien no parecía muy dispuesto a hablar, entretenido como estaba con el cachorro.

 

—Changmin…

—Estuvo bien.

—¿Bien y?

 

Shim suspiró, dejando de lado a Bomul y bebiendo un poco de la soda que Kyuhyun le había ofrecido. Miró a sus amigos y volvió a pensarlo. Dejando pasar los segundos uno tras otro.

 

—¿Qué es lo que quieren saber?

—¿Quién es?

 

Kyuhyun se acomodó mejor en el asiento, atento a las siguientes palabras del otro.

 

—¿Por qué es tan importante saber eso? Solo confórmense con saber que estoy bien con él, que me agrada hablar con él, estar con él y hasta discutir con él. Cuando sea el momento indicado se los diré.

—No entiendo por qué tanto misterio —Musitó Minho, achicando los ojos y frunciendo el ceño— ¿Acaso ese sujeto tiene negocios ilegales o algo por el estilo?

 

—No, Minho y deja de armarte historias en la cabeza.

—No hace nada ilegal, no es tan mayor, no está casado. —Enumeró Kyuhyun— ¿Me puedes decir entonces por qué carajos no puedes presentarlo?

 

—Porque parecen viejas chismosas.

 

Changmin rodó los ojos, tomando lo poco que quedaba de su bebida y levantándose de su asiento para ir por algo de comer, con Bomul siguiéndole los pasos mientras escuchaba a sus amigos quejarse de él todavía. Sonrió divertido, aún eran las cuatro de la tarde y Yoochun no daba señales de vida. Sin embargo cuando un mensaje en su celular llamó su atención lo sacó del bolsillo de inmediato y suspiró desanimado en cuanto leyó el nombre de Sunny en él.

 

“¿Ocupado?”

“No tanto, estoy con unos amigos. ¿Por?”

 

Se acomodó un poco mejor en el mesón y esperó paciente por la respuesta de la muchacha que no demoró en contestarle mientras las voces de sus amigos en el salón lo divertían. ¿Qué si su supuesta pareja era un asesino, narcotraficante o algo por el estilo? Resultaba gracioso que en realidad pensaran que sería tan idiota como para meterse por sí solo entre tantos problemas con una persona así. Sería arriesgar tanto.

 

“Sungmin y unos amigos de él irán al club deportivo a ver el partido de la selección. Me ha invitado pero no quiero ir sola, y unas amigas no pueden ir. ¿Me acompañas? Puedes traer a tus amigos si quieres ;D”

 

Visualizó el reciente mensaje un instante. Su análisis repentino dándole vueltas en la cabeza, Yoochun si estaba arriesgando mucho y era la primera vez que Changmin realmente se ponía a pensar en la situación por parte del mayor, consultó la hora en su celular y movió su boca un poco. Yoochun seguía sin dar muestras de desocuparse e imaginaba lo incomodo que iba a ser para Sunny ir con los amigos de Sungmin a ver un deporte que ni siquiera comprendía. Y aunque no sonará bien se veía en la obligación de ayudarla.

 

“¿A qué hora?”

“Nos encontraremos en Daily Sports a las cinco”

“Te confirmo en una media hora, estoy esperando a alguien, si no me responde te pasamos a recoger en el auto de Kyuhyun”

“¿En serio? *o*. Eres un amor, solo no te olvides de escribirme para avisarme si vas o no”

 

Llevó el celular inconscientemente bajo su boca, pensaba en Yoochun, su posición como profesor dentro de la Institución sus años de carrera, el esfuerzo que ponía en cada clase, en cada estudiante. Lo mucho que le había costado aceptar que algo le pasaba con él, Changmin lo había pensado, pero no lo había analizado. ¿Estaría constantemente preocupado? ¿Constantemente dudando? ¿Cuánto podía quererlo para arriesgarlo todo con una sola mano?

 

Marcó su número lentamente, pensó varios segundos antes de marcar llamar y finalmente llevó el celular a su oído, sonó varias veces y finalmente escuchó la voz de la operadora que le pedía dejara un mensaje cualquiera en el buzón. Cortó y marcó otra vez. ¿Cómo podía Yoochun con tanta presión? Su mano podía atrapar la de Yoochun pero no sería capaz de sostenerlo como Yoochun lo haría con él. Changmin detestó su posición. Odió ser menor de edad, que no tuviera la edad que lo plantara frente al mayor como un igual, no ser ni mínimamente rentable a sus ojos.

 

La operadora fue lo único que volvió a escuchar. Cortó de nuevo y suspiró mirando el celular, Yoochun había dicho que si se desocupaba lo iba a llamar. Quizá ni siquiera quería contestar, tal vez debía dejarlo estar.

 

—¿A quién llamas?

 

Minho se había subido sobre el mesón, asomando su cabeza por encima del hombro de él y tratando de ver la pantalla de su celular. Changmin solo había escondido el celular en su bolsillo. Kyuhyun detrás de Choi mirándolo fijamente.

 

—¿Quieren ir a ver el partido de la selección?

 

A Minho le brillaron los ojos de inmediato, pero Kyuhyun solo había alzado una ceja.

 

—¿En serio?

 

El unísono de la voz de sus amigos lo hizo sonreír, antes de asentir tranquilo y apretar sin fuerza el celular en su bolsillo.

 

 

 

 

Jaejoong llegó corriendo, el abrigo ligero de ese día se caía por sus hombros y su cabello alborotado carecieron de importancia en ese instante, había parqueado su automóvil descuidadamente y subió por las escaleras lo más rápido que pudo, incluso corrió directo por el pasillo del asfixiante hospital, visualizó a Dasom inmediatamente, se encontraba sentada en uno de los asientos continuos a la habitación, su mirada en el suelo, las manos juntas y ligeramente alicaída.

 

—¡Dasom! —Llegó sin pretender gritarle realmente, pero la mujer pareció no tomarle importancia a lo ocurrido y levantó su mirada como si se sintiera aliviado con tan solo verlo ahí— ¿Qué pasó?

—Yoochun y yo salimos a almorzar algo ligero, pero se veía muy mal, cansado no lo sé… Estábamos hablando cuando empecé a notar que estaba sudando frío a pesar del frío que había en el café, entonces se desmayó y tuve pedir que llamaran  una ambulancia.

 

—Pero ¿qué es lo que tiene? ¿Fue su asma?

—No, o no lo sé… El doctor dijo que tenía una fiebre de 39 grados, que para empezar era un poco riesgoso, al parecer ha estado muy estresado, no ha dormido bien y el cansancio, todo eso acumulado pareció desequilibrarlo. Le están haciendo exámenes.

 

Jaejoong asintió, un poco más calmado luego de la llamada de Hyorin.

 

—¿Está despierto?

—No. Pero el doctor dijo que en unos minutos podremos entrar. —Dasom soltó un extenso suspiró— Yo… será mejor que ya me retire. — Jaejoong la miró levantarse y tomar sus cosas una a una— Ahora que estás aquí puedo irme tranquila.

 

—¿Debes ir al trabajo?

—También, pero preferiría no quedarme más tiempo. Dile que le escribiré mañana para saber cómo sigue.  Quedarme a su lado no me hace bien y me hace formarme ideas en mi cabeza que solo… bueno ya debes saberlo.

 

—¿Tanto te gusta Yoochun?

—Me había empezado a gustar demasiado, pero ahora sé que no tengo ninguna oportunidad. Y sé perfectamente cuando es el momento de retirarme para no arriesgar aún más el corazón.

 

Si, Jaejoong sabía eso bien. Era un experto en aquello.

 

—Ve con cuidado.

—Dile que espero que se mejore pronto.

 

Dasom se marchó, y Jaejoong tuvo que sentarse a esperar en el mismo pasillo solitario varios minutos antes de que una de las enfermeras le permitiera pasar. Yoochun estaba recostado y dormía aún. Sus labios estaban resecos y esa máquina para mejorar el estado afiebrado de Park lo hizo suspirar. Jaló uno de los asientos junto a la cama del menor, mirándolo con algo de nostalgia.

 

No tenía de esos sustos desde la adolescencia, cuando Yoochun empezó a fumar y sus ataques de asma empeoraron tanto que lo llevaron al hospital incontables veces. Ni siquiera cuando eran niños se había asustado como en aquella época. Pero ahora Yoochun no fumaba, al menos decía haberlo dejado atrás. Se apoyó sobre la cama y suspiró.

 

—¿Qué es lo que te ha puesto así?

 

 

 

—Tú. ¡Tú eres el culpable de todo Shim Changmin!

 

Shim solo tapó uno de sus oídos y miró aburrido a Minho, quien parecía verdaderamente molesto mientras lo picaba con su dedo en el pecho, el entrecejo arrugado, ambos cerca de la barra mientras la mayoría de los comensales prestaba total atención al partido y varias mesas más allá. Sungmin, Kyuhyun y Sunny conversaban sobre sabrá dios quien. Pero lo importante no era aquello. Lo que había alterado a Minho es ver a su dichoso hyung ahí.

 

Jinki parecía ser amigo de Sungmin, al igual que Hyukjae, Donghae y Jonghyun. Quien para alteración de Choi parecía ser la pareja estable de Jinki desde hace más de tres meses, así que enterarse que su adorado hyung era gay y de paso que su pareja era el tal Jonghyun no parecía haber sido una buena idea. Desde ese instante Minho solo se había movido incómodo cada tanto y finalmente había jalado de él para empezar a reclamarle cosas sin sentido.

 

—De acuerdo, ya basta. ¿Cómo iba yo a saber que Jinki conocía a Sungmin? ¡Ni siquiera conozco al tal Sungmin, y mucho menos a tu dichoso Jinki! Así que no vengas con tonterías. Además ¿cuál es tu problema? ¿No se supone que ni te gusta?

—¡No me gusta! Pero… ¿por qué no me dijo que él y Jonghyun…?

 

—¿Minho?

 

La voz cantarina de Jinki sonó tras los dos, Minho pareció palidecer pero Changmin solo abrió los ojos, aprovechando que lo tenía a su espalda.

 

—Hyung….

—¿Está todo bien? Parece que estuvieran discutiendo.

 

Changmin respiró hondo, sabía que nada tenía que hacer ahí. Así que palmeó un poco el hombro de su amigo y asintió a modo despedida hacía Jinki. Apenas escuchó de lejos la voz indecisa de Minho y la paciente de Onew. Caminó despacio de regreso a la mesa, miró su celular, que seguía sin llamadas o mensajes. No quería marcarle otra vez, no quería atosigarlo porque él odiaba eso. Así que decidió que enviaría su último aviso en ese día al mayor.

 

“¿Todo bien? Te he estado llamando y bueno, creo que estoy algo preocupado.

Escríbeme cuando puedas.”

 

Lo volvió a guardar después de enviar el mensaje. En la mesa todos parecían mucho más animados. A Changmin le había sorprendido saber que Sungmin era un año mayor a él. Por lo tanto todos los de esa mesa eran universitarios, exceptuándolo a él, Sunny, Kyuhyun y evidentemente Minho. Era extraño al principio pero luego todos parecían haberse acoplado bien. Donghae y Hyukjae eran divertidos. Sungmin encantador como había dicho Sunny y Jinki parecía ser una mezcla de ambos: divertido y encantador.

 

El que lo había sorprendido un poco era Jonghyun, ligeramente serio mientras miraba el partido y apenas cruzaba un par de palabras con los demás, sin embargo cuando volvió, Jonghyun parecía más entusiasta, soltaba un par de comentarios llenos de sarcasmo y reía junto a Hyukjae cuando molestaban a Donghae. Los miró de lejos y le sorprendió cuando vio incluso a Kyuhyun acoplarse tan bien ante aquellos desconocidos. Pensó entonces que sería bueno divertirse un poco también.

 

Tratar de integrarse aunque fuera un poco, aprender a hacerlo aunque le fuera difícil relacionarse con tantas personas a la vez. Respiró hondo y se forzó a pasarla bien, a tratar de llevar la velada al menos medianamente aceptable aunque le costara relacionarse con todos ellos por igual.

 

 

Cuando Yoochun parpadeó confundido lo miró que captó su mirada fue una habitación desconocida, se sentía un poco mareado y la garganta reseca, le dolía el cuerpo y la cabeza. Cuando intentó moverse sintió el cuerpo mucho más pesado de lo habitual y encontró a Jaejoong sentado en una silla, apoyando la mayoría de su cuerpo sobre la cama, cerca de sus piernas. Sonrió ante la imagen del mayor y lo sacudió con cuidado.

 

—Jae…

—¿Yoochun? —Parecía dormido aún, mientras lo miraba confundido— ¡Yoochun! ¿Cómo te sientes? Espera, mejor voy a llamar al doctor.

 

Jaejoong había hecho el intento de levantarse, pero Yoochun lo había agarrado del brazo, negando suavemente antes de mover un poco su cuello y quejarse ante el malestar.

 

—No es necesario, solo me siento como si un carro me hubiera pasado encima pero creo que es por la gripe ¿no?

—Bueno, si… supongo. Dijeron que no tenías nada verdaderamente grave. Pero que querían controlarte la fiebre así que te quedarías hasta mañana.

 

—¿Qué hora es?

Jaejoong miró el reloj en su muñeca. —Las once y media.

 

—¿Me desmayé?

—Eso dijo Dasom —Jaejoong respiró hondo antes de sentarse otra vez— Me pidió que te dijera que esperaba que te sintieras mejor y que mañana te escribía.

 

Yoochun asintió, moviendo de nuevo su cabeza y Jaejoong se acomodó sobre la cama con cuidado.

 

—¿Qué sucede? —Preguntó Yoochun— Tienes esa mirada de preocupación que me exaspera.

—Yoochun dime la verdad… el doctor dijo que mucho de tu estado se incrementó por culpa de tu estrés. No soy ningún tonto ¿sabes? Soy tu mejor amigo, sé cuándo te pasa algo con alguien. ¿Qué clase de persona te puede poner en este estado?

 

—Jaejoong no creo estar listo para hablar de esto con alguien más…

—Pero yo no soy cualquier persona Yoochun, soy tu mejor amigo, tu hermano —De repente, las manos suaves de Jaejoong tomaron las suyas— Pareces estar en el limbo todo el tiempo ¿cómo puedo ayudarte? ¿Cómo puedo hacer algo por ti si todo el tiempo esquivas la situación? Es como si estuvieras esperando que las consecuencias simplemente lleguen y no hacer nada por ello.

 

—Es complicado… —Yoochun apretó suavemente las manos de Kim, miraba sus manos juntas y pestañeó abatido. Como si decirle todo a Jaejoong fuera extremadamente fácil—. Estoy haciendo las cosas mal, pero no quiero dejar de hacerlas, debí esperar a que al menos este año terminara. Dime ¿es justo? ¿Arriesgarlo todo por una persona sin que haya nada seguro todavía?

 

—¿Quién es?

—Jaejoong…

—¿Es una mujer casada? ¿La mamá de uno de tus estudiantes?

 

—No es una mujer, Jaejoong.

 

El mutismo por parte de Jaejoong duró varios segundos antes de sacudir un poco la cabeza y exhalar algo de aire antes de hablar.

 

—De acuerdo, eso me tomó por sorpresa. ¿No se suponía que te gustaban las chicas?

—Si… así era. Me gustaba mucho Dasom, hasta que apareció él.

 

—¿Entonces todo tu malestar es por eso? ¿Por qué te gusta un chico?

—Claro que no. Es como si nunca hubiera pensado demasiado en ello ¿sabes? Lo conocí, hablé con él y fue él en su esencia lo que me atrajo, no importaba si se trataba de un chico o una chica. Irremediablemente terminaría… gustándome.

 

Jaejoong intentó por un segundo ver a través de esos ojos. De su mejor amigo que repentinamente parecía ocultarle un mundo entero tras la espalda, como si la silueta de la otra persona detrás de él no fuera visible  a sus ojos, como si esa persona lo mirara de reojo y entre las sombras, sentía en el fondo que no importaba la fuerza que usara para jalar a Yoochun con él, Park no querría venir y entonces tan solo lo vería de lejos sin poder hacer algo por él.

 

—¿Entonces qué es Yoochun? ¿Qué puede estar mal en una relación en la que pareces estar realmente comprometido?

—Que a veces dos personas pueden quererse mucho, y del mismo modo tal vez no es el momento indicado para conocerse.

 

Jaejoong soltó un suspiro mucho más largo esta vez.

 

—Trato de entender, en serio que trato pero… —Intempestivamente los ojos de Jaejoong se alzaron y lo miraron tan fijamente que Yoochun se sintió terriblemente desnudo ante él— ¿Es un estudiante tuyo? —El silencio de Yoochun marcó una respuesta que Jaejoong entendió de inmediato. De pronto las manos de Jaejoong se soltaron y el mayor camino de un lado a otro con una mano paseándose por su cabello—. ¿Te has vuelto loco acaso?

 

Yoochun solo bajó la mirada.

 

—¿Qué clase de mierda tienes en la cabeza Yoochun? ¡Puedes ir a la cárcel! —Jaejoong trató de calmarse, de respirar hondo y no soltar sus palabras a la ligera— ¿De qué puedes hablar con él? ¿Qué tiene que te atrajo?

—No es un niño snob que cree que lo más importante es ser popular y guapo Jaejoong.

 

—Pues sinceramente eso espero Yoochun, porque puedes arruinar tu vida entera por culpa de ese niño. ¿Cuántos años tiene?

—Diecisiete.

—Oh, genial tu casi veinticinco. ¿Es en serio Yoochun? ¿Tanto quieres ese niño como para ponerte en riesgo?

—Te dije que nada esto era justo.

 

Jaejoong optó por sentarse de nuevo, repentinamente Yoochun había empezado a toser, con expresiones en su rostro que le demostraban que no se sentía bien del todo.

 

—No lo apruebo Yoochun, no lo acepto y mucho menos pienso que esté bien todo esto. Es que… ¿Has pensado que cuando ese mocoso tenía siete años tú ya eras un adolescente entrando a los quince? ¿En verdad vale la pena? ¿Ese niño siquiera está dispuesto a sacrificar algo en comparación a que tú le estás poniendo tu vida entera en bandeja de plata?

 

—No tengo porqué pedirle nada para empezar. Sé que eres mi mejor amigo, mi hermano. Y que por supuesto no quieres que algo malo resulte de todo esto, pero lo he pensado como no tienes idea y quiero intentarlo.

—¿Y por qué no esperas al menos a que termine el año escolar?

 

Fue un instante pequeño antes de que Jaejoong lo mirara con desesperación, esa misma mirada de años atrás cuando el ataque de asma lo agarró desprevenido justo frente al mayor, Yoochun había caído a sus pies y Jaejoong joven y empalidecido apenas había alcanzado a gritar por ayuda, Jaejoong tenía esa misma exacta mirada llena de espanto y temor.

 

Yoochun comprendió que sus pensamientos solitarios debían empezar a tomar forma.

 

—Ese es un asunto que me estoy empezando a replantear.

 

—Si ese niño te quiere sabrá entender que justo ahora no es el momento indicado para estar juntos. Lo ideal sería en la mayoría de edad pero con que terminen su trato de alumno/profesor me conformo. No es un juego Yoochun. Es tu carrera y lo mucho que amas tú trabajo como para que lo tires a la borda, si ese niño te apasiona tanto, algo de madurez debe tener y sabrá entender, sino…  sabes a la perfección lo que debes hacer.

 

El punto final de su conversación parecía haber quedado marcada por Jaejoong, por sus palabras severas y adusta que mordían la conciencia que lo taladraba cada tanto. Era más difícil de lo que Jaejoong pensaba y se sentía devastadoramente solo y cansado.

 

—Yoochun no me hagas comportarme de una forma en la que termines odiándome.

—¿De qué hablas?

—Prometí que siempre iba a cuidarte, y cumpliré con eso, así sea que tenga que salvarte de ti mismo.

 

Yoochun sacudió la mano que Jaejoong había tomado sutilmente y frunció el ceño.

 

—No soy el niño asmático de hace quince años Jaejoong.

—¡No me importa! Te lo prometí entonces y lo hago ahora. No tengo hermanos y tú eres para mí como uno, no puedo quedarme sentado mientras veo como lanzas a la nada lo que tanto esfuerzo te ha costado conseguir. Razona un poco Yoochun, tú no eres así.

 

Los ojos preocupados del mayor lo tomaron desprevenido, Jaejoong siempre fue tan estoicamente reservado con sus palabras que tenerlo tan dispuesto a hablarle de sus sentimientos de esa forma lo descolocaba un poco. Changmin era muchas cosas en su vida, pero Jaejoong lo era prácticamente todo. Y si fuera la situación al revés muy seguramente no le estaría hablando al mayor con tanta contemplación, él ya habría actuado para separarlo a como diera lugar de aquello que lo ponía en riesgo. Él jamás permitiría que Jaejoong se destruyera.

 

—Dame un abrazo.

 

Pidió despacio, y Jaejoong solo se arrojó a sus brazos con premura. Justo en ese momento el mundo no parecía un mundo tan oscuro, lleno de abismos e incontables caminos sin terminar.

 

 

 

 

Cuando dieron las once de la noche, Changmin llegó a su departamento, contrario a como las había dejado las luces estaban encendidas y Bomul no había corrido a sus piernas, lo que muy seguramente significaba que su madre ya había llegado y el cachorro se mantenía saltando de un lado a otro sobre la cama de la mujer entusiasmado con verla de nuevo. Dejó las llaves sobre el mesón y suspiró cansado con su intento de velada que había terminado de la peor forma posible.

 

Changmin no sabía como pero en algún instante Jonghyun se había levantado para ir a buscar a Onew y tan solo un rato después un alboroto se había armado en el lugar y lo único que había alcanzado a escuchar antes de correr hacia Minho había sido el grito alterado de Sungmin mientras se levantaba a toda velocidad de la mesa.

 

¡Jonghyun, no!

 

Entonces había empezado una locura en la que Jinki sostenía a Jonghyun de los brazos pidiéndole que se calmara y Minho observaba detenidamente la sangre que emanaba de su boca debido al golpe. Fuera de lugar y sin saber muy bien que hacer solo había alcanzado a medio entender que Minho besó a Jinki, Jonghyun los encontró y se formó el escándalo. Finalmente su noche había acabado con Donghae y Hyukjae llevándose a Jonghyun. Jinki a Minho y suponía ciertamente que aquello no implicaban cosas buenas para el menor.

 

Kyuhyun, Sungmin, Sunny y él habían estado en silencio en el trayecto a la casa de la muchacha quien al llegar se disculpó de nuevo, Changmin pensaba que si alguien debía disculparse en ese auto era él, Minho era su amigo después de todo. Un amigo que treinta minutos antes de aquello había  negado sentir algo por su hyung, y quien además se creía heterosexual, solo en su cabeza por supuesto. Prometió llamarla luego, pero tanto Sunny como él sabían que eso no iba a pasar, su cabeza había estado en otras cosas la mayor parte de la noche. Y eso no iba a cambiar de un momento a otro.

 

Luego lo habían dejado a él y su noche oficialmente había terminado. Sin que su celular volviera a sonar.

 

Alguna vez cuando era un niño detesto la manera constante en la que el celular de sus padres solían sonar, era el indicativo directo a que abandonarían la casa en algún instante, o simplemente se encerrarían a trabajar. Por eso Changmin odiaba los celulares y su sonido molesto y constante. Sin embargo ahora estaba ahí, esperando una llamada que parecía no llegar. Apenas bebió un poco de agua y miró el aparato que acababa de dejar en el mesón.

 

—No va a llamar…

 

Cerró la puerta de la nevera y casi de inmediato, como si planeara burlarse de él, el celular empezó a sonar. Changmin apenas tuvo tiempo de ver las siglas de PYC antes de contestar y tratar que su voz no sonara tan alterada como en verdad estaba.

 

—¿Si?

 

¡Hey! —La voz del mayor sonaba agotada, baja y realmente abatida— Lamento no haberte devuelto las llamadas.

—Está bien, pensé que te había pasado algo. ¿Todo bien?

Se me descargó el celular.

 

Changmin saboreó la mentira tan cerca de sus oídos que solo pudo soltar un pequeño sonido en señal de respuesta, apoyado en el mesón como si de repente se sintiera cansado también.

 

—Ya veo… entonces ¿nos vemos en la mañana?

No lo creo… Pero quisiera verte después de clases, tengo algo que decirte.

 

Sintió ese frío en el estómago del cual alguna vez le había escuchado hablar a Kyuhyun, aquel tiempo atrás cuando su primera novia logró destruir gran parte del que alguna vez fue Cho Kyuhyun, de esa inocencia sutil y esas sonrisas de adolescente vivaz y lleno de energía controlada que alguna fue su mejor amigo. Ahora quedaban restos de todo aquello, la seriedad en ese rostro la había calcado del suyo tan bien, que Changmin siempre se preguntó ¿qué pasaría con él si algún día le rompían el corazón?

 

—Está bien. ¿Vendrás o nos veremos en otro lugar?

Preferiría que fuera en otro lugar. —Hubo un poco de silencio, Changmin solo escuchó algo de ruido cuando una puerta se cerró del otro lado de la línea— En la mañana te paso la dirección de mi departamento ¿está bien?

 

¿Su departamento? Changmin sintió un escalofrío desde los hombros hasta la espalda entera, Yoochun había invadido sus espacios en diversos sentidos, pero él no conocía del mayor nada más fuera de su carro.

 

—Si… Al salir de la escuela iré para allá —Mordió su labio discretamente, simplemente no podía dejar que las palabras salieran con facilidad de su boca, él no podía ser como las demás personas, algo parecía atorarse en su pecho y las emociones quedaban igual de escondidas que la mayor parte del tiempo— Cuídate… Yo, bueno… adiós.

 

Colgó apurado, sin escuchar la voz de Yoochun que parecía despedirse también, apretó el celular y dejó el aire de sus pulmones escapar odiando su cobardía nefasta y cardiaca.

 

—¿Entonces mañana irás a ver a esa señorita que tiene a mi niño tan distraído últimamente?

 

La voz de su madre a su espalda lo hizo girar de inmediato, con las emociones borradas de su rostro casi de inmediato.

 

—¿Por qué escuchabas mi conversación?

 

—¿No piensas ni siquiera saludarme? —La mujer caminó junto a él y sacó un poco de agua para beber también— Quiero que sepas que puedes salir con la chica que te dé la gana, siempre y cuando no te dejes influenciar por enamoramientos tontos que te trunquen tus estudios ¿de acuerdo? —Changmin volvió a apretar el celular en sus manos, la voz de su madre fina y estilizada lo atravesaba repentinamente— Ningún amor de adolescencia vale la pena lo suficiente como para que arrojes a la basura un esfuerzo de años.

 

—¿Por eso se divorciaron papá y tú? ¿Por qué ninguno pudo arriesgar un poco de su vida por cuidar a su hijo o siquiera tratar de mantener en pie esa farsa de matrimonio que llevaban?

—No me vengas con esas tonterías Shim Changmin. Creí que eras un poco más consciente, que estabas por encima de toda esa niñería de que el amor es lo más importante. De que el amor lo puede todo.

 

Changmin sonrió lentamente.

 

—Por supuesto que no creo en esas tonterías, ¿de quién podría aprenderlas en este lugar?

 

Por primera vez, Yonhee frunció el ceño.

 

—No te permito que me hables de esa manera.

—No estoy hablando de ninguna manera en especial. Ahora me voy a dormir.

—¿Dónde estuviste? Es bastante tarde…

 

Changmin apenas había alcanzado a girar. Sonrió y suspiró de nuevo, antes de que su madre le volviera hablar.

 

—Estuve cenando con unos amigos.

—¿Hasta la media noche?

 

—Soy un adolescente ¿no es eso lo que los chico normales hacen?

—No quiero un hijo que sea uno más del montón.

 

—¡Tú ni siquiera querías un hijo! —Changmin gritó, con sus puños cerrados, esperando que su madre dijera algo de una buena vez por todas, pero luego de varios segundos cuando giró ella estaba ahí, y lo miraba con los ojos abiertos de par en par, su rostro había perdido la severidad de hace unos segundos y ahora parecía completamente fuera de lugar— Te escuché años atrás, en una discusión con papá. Tú nunca quisiste quedar embarazad, yo fui un error para los dos.

 

—No es así… —Yonhee respiró hondo, con las manos en sus caderas y la mirada incluso más débil que antes— Cuando tu padre y yo nos casamos planeamos no tener hijos los primeros años, para centrarnos en nuestras carreras y tener sustentabilidad suficiente, pero un año y medio después de habernos casados por alguna razón fui parte de ese porcentaje escaso en que los anticonceptivos dejan de funcionar. Pero eso no quiere decir que nosotros no te queramos y….

 

—¿Por qué me quedé contigo mamá? ¿Por qué papá no quiso? ¿Por qué se supone que lo correcto es que la madre se quede con los hijos? ¿Por qué mandar a tu propio hijo a un orfanato se vería mal ante la sociedad?

—¡No te permito que…!

 

—Pero tenías razón en algo… —Changmin habló lo más serio que podía— No estabas lista para ser madre.

 

Luego de eso Changmin solamente llegó hasta su habitación y cerró la puerta tras de él, apoyado en la madera a su espalda se dejó caer contra el suelo y llevó las manos a su rostro compungido por aquel enfrentamiento que había preferido jamás tener. Sus lágrimas salieron solas, y los sollozos de su boca fueron tan bajos que a pesar de eso se odió un poco más.

 

Por ser tan débil como su madre sospechaba, por no poder guardarlo todo y simplemente pasar la página.

Porque hubiera dado lo que fuera, porque alguien lo quisiera de verdad, como una verdadera madre debe querer, como un padre debe amar. A cambio de esa soledad que él tanto posee y otros adolescentes envidian, él hubiera dado lo que fuera por un solo día junto a una familia normal. Aunque fuera una mentira, aunque tuviera fecha de expiración.

 

E igual que noches atrás, a pesar de tener a su madre a metros de ahí, estaba solo otra vez, una noche más.

 

 

Faltan 76 días.

 

 


 

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Imagen a cargo de: Lu~


 

 

Bueno little girls, yo aquí reportandome una vez más. En verdad lamento mucho la demora, pero seguiré dando de mi parte para cumplirles. He aquí un capitulo más. Por cierto las imagenes que aparecieron al inicio y al final del capitulo son propiedad de Lu~ quien ha hecho un increible trabajo, especialmente con la segunda imagen ♥o♥. Así que si alguien tiene tiempo y gusta deleitarse con esta bella pareja pueden darse una vuelta por su página → Kiss Couple.

Sin más, no ocupo más su tiempo y me despido ;D

Se cuidan. Bye~

 

 

 

11 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 9

    Itayuyi escribió:
    10 mayo, 2014 en 18:02

    No puedes! Di que aunque sea un riesgo, te gustaría hacerlo!! Porfa no dejes a Min!!! Deja tu trabajo, es más fácil :p ok no pero algo tienes que hacer. Y no quiero enterar me que esos 76 días son lo que dura su relación ok!!!

    Por cierto lindas imagenes Lu, sobre todo en la que están con Bomul!!!

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    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Capitulo Nueve: Corazones recién estrenados […]

    Me gusta

    Chunsadycta escribió:
    7 agosto, 2015 en 12:37

    Por que??? Señora porque es tan estupiiida pobre Min es el quien tiene unos padres del monton aigooo este capitulo me piso muy llorona. Mi hermoso Raton enfermo casi que me da el ataque en serii Nes qye me asuste porque contigo no se sabe si solo se rataba de una gripe o de una terrible enfermedad en dase terminal que ya ha abansado a grado terminal 😢😢😢😢gracias a la autoora no fue asi y gracias por esooo¡¡¡ Ok Jae es justo asi como esperaba que reaccionara mi flaco pero la cosa es que creo que Yoochun debe presentarlos porque se que el daria su aprobacion de Hyung. Tengo miedo porque no quiero que se separen y esa sita me da la imprecion de que es para terminar. Aigooo ahora si que veo a mi Chuunie MUY Fragil y bulnerable. La pregunta es Junsu…. de que la rifa??? aun no ha dado indicios de peligro ciertamente ni tampoco de heroino jajaja. Ay Minho Minho mira lo que sacas por impulsivo y falso que te cuesta aceptar que estas loco por Owen lo siento pero me gusta mas Owen que Onew a JinKi le va mejor Owen😋 Caramba siento una gran tristesa por Min y los que se le viene a ambos.

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