Corazón con fecha de expiración: capitulo 10

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Corazón con Fecha de Expiración
El amor es cosa de sabios
Capitulo Diez

Changmin no había tenido un buen despertar, y para ser sinceros tampoco un buen continuar durante el resto de la mañana. De pronto todos los adolescentes le parecían más torpes de lo normal y las horas de clases se le hacían eternos, andaba mal humorado si lo veían desde lejos, pero más bien era una actitud estoica. Minho le había escrito para comentarle que no se había levantado con ánimos para ir al Colegio, pero Changmin sabía bien que era principalmente para no tener que encontrarse con Jinki.

Dio el receso cuando Changmin pensó que hubiera sido buena idea hacer exactamente lo mismo y mejor no asistir ese día, su madre había salido a trabajar temprano y Bomul simplemente parecía con más sueño de lo habitual cuando lo encontró sobre el sillón en absoluto reposo. ¿Y si se escapaba?

Los muros no parecían tan altos y él bien podría saltarlos casi sin ningún problema.

—¿Changmin?

La voz de Sunny había sonado tras su espalda con cuidado. Changmin, quien aún no salía del salón, tan solo giró y miró a la muchacha que parecía repentinamente tímida y alicaída.

—Sunny, dime.
—Yo solo quería pedirte disculpas por lo de anoche, yo en verdad quería que conocieras a Sungmin y salieras un rato. Nunca habíamos salido como amigos y….

—Sunny, soy yo quien debería disculparse, no tú. Minho es mi amigo después de todo.

Trató de sonar paciente, su estado de ánimo esa mañana no ayudaba precisamente y aunque sonara ridículo, la última persona a la que quisiera hacer sentir mal sería precisamente la muchacha que no parecía más calmada a pesar de sus palabras.

—¿Sabes qué? —Sonrió de pronto— Si me ayudaras con algo estaría muy agradecido y estaríamos a mano.
—¿Ayudarte? ¿Con qué?


—¡Changmin! ¿Estás seguro que esto es una buena idea?

Sunny trataba, lo mejor que podía, en no alzar demasiado la voz mientras miraba de un lado a otro tratando de percatarse si alguien más notaba su presencia en la parte trasera en tanto el más alto escalaba el dichoso muro con una presteza que le parecía hasta ese momento desconocido en él.

—Tú tranquila Sunny. Ahora pásame la maleta.

Desde el otro lado, el humor de Changmin parecía haber mejorado de pronto, Sunny podía ver sus expresiones desde entre las rejas ubicadas en un lateral del lugar; su rostro brillaba y sus ojos parecían repletos de una jovialidad acompañada por esa sonrisa encantadora que cargaba mientras estiraba los brazos en espera de la dichosa maleta que Sunny apretaba entre sus manos todavía un poco temerosa por ser descubierta.

—¿Vas a verte con ese tipo, cierto? —Preguntó bajito y la cara de Changmin le dio la respuesta inmediata, ella solo se movió un poco incómoda y apretó sus labios— Tú no sueles hacer estas cosas… ¿por qué no puedes esperar a la salida?
—Sunny me estoy muriendo de aburrimiento aquí. Además… está enfermo; por eso no pudimos vernos ayer.

—Oh… —Sunny había comprendido repentinamente— Eso era lo que querías que te confirmaran primero.

Changmin solo había asentido en ese instante.

—Procura llegar temprano a casa Changmin y ten mucho cuidado.

Sunny señaló brevemente su corazón y luego de un segundo lanzó la maleta por encima de las rejas. Changmin reaccionó rápido, atrapó la maleta todavía en el aire y luego solo sonrió como pocas veces lo hacía antes de agitar su mano y alejarse corriendo por las calles. Ella suspiró breve y pensó en las pocas veces que lo había visto sonreír de aquella manera, aquellas veces que podría contarlas con los dedos de las manos.

Changmin parecía un niño pequeño en esos instantes, uno adorable que merecía ser protegido contra el mundo cruel y despiadado que lo esperaba allá afuera.


Llegó pronto, un poco más de lo esperado y lo primero en lo que pensó fue en el interior de aquel departamento desconocido, en la librería del mayor, en ese espacio que hasta ahora él no había invadido, estuvo cerca de dos minutos mirando la puerta sin atreverse a tocarla y apretando los puños como si aquello le inyectara un poco de valor; pero finalmente aquello no ocurrió y prefirió tocar la puerta sin demasiada fuerza un par de veces.

Incluso a pesar de la sutil bulla que escuchaba desde uno de los departamentos cuando la puerta se abrió, pudo percibir claramente los pasos de Yoochun en el interior mientras se acercaban y finalmente abría la puerta. Los ojos de Yoochun lo atravesaron de inmediato con dejes de sorpresa e incertidumbre.

—¿Changmin? —El mayor miró el reloj en su muñeca y luego volvió a mirar sus ojos— ¿Qué haces aquí? Son apenas las doce.
—Sí, bueno… fue un día aburrido en la escuela.

Sonrió suavemente. Sunny siempre decía que las sonrisas se abrían paso a cualquier persona fuera cual fuera la situación. Así que decidió intentarlo y finalmente Yoochun pareció rendirse cuando le permitió el acceso y Changmin miró despacio el lugar que se posaba ante sus ojos.

Era calmado y pacífico, el sol de la tarde ingresaba por un gran ventanal que ocupaba gran parte de una de las paredes, los colores eran algo fríos pero habitables y en el sillón reposaba un libro con separador que seguramente había mantenido a Yoochun ocupado esa mañana. Changmin dio pequeños pasos en el interior, un poco inestable y desacostumbrado.

Regresó su mirada al mayor; Yoochun tenía la zona baja de sus ojos hundida y parecía incluso un poco pálido. Entonces supuso que su imagen el día de ayer era mucho peor a cómo se encontraba ahora.

—¿Quieres tomar algo?
—Agua estaría bien.

Se quedó frente a uno de los sillones, el cuadro de Vermeer lo saludaba desde una de las paredes y el pequeño sonido de Yoochun moviéndose a través de la cocina logró intimidar un poco su mirada curiosa que se deslizaba por todos lados, quizá si se sentaba y respiraba profundo las cosas no parecerían tan grandes como transcurrían en el interior de su cabeza.

Pero era la sexta vez que mordía su labio inferior y pasaba las manos por encima de sus rodillas, de la tela oscura que raspaba las palmas de su mano en aquel pantalón que en algún momento estuvo correctamente planchado. Miró la mesa pequeña a la que el sol iluminaba majestuosamente ¿cómo sería tomar sus desayunos allí cada mañana? Parecía tan pequeña, apenas para unas tres personas y nada más. Y sin embargo la vista podría ser perfectamente hermosa.

—Supuse que la querrías fría, con el calor que hace.

Changmin de pronto notó el vaso frente a su cara, y lo tomó porque Yoochun quería pasar para sentarse junto a él en el espacio que había dejado del otro lado del sillón. Changmin sintió una vez más ese frío recorriendo en su estómago, pero ahora parecía más bien cortar desde el interior cada estructura de su cuerpo y la herida que quedaba se enfriaba y lo incomodaba.

¿Por qué se encontraba tan repentinamente nervioso?

—¿No es extraño? —Cuando la voz de Yoochun volvió a enfocarlo con la realidad, el mayor se encontraba con las piernas sobre el mueble y sonreía levemente, con sus manos sobre las rodillas y las mangas de su buzo colgando de sus manos al quedarle un poco más grande de lo habitual— No suelo tener compañía en mi departamento, pero no te siento como una vista más… ¿acaso me he acostumbrado tanto a ti?

—¿Y por qué lo haces sonar como algo malo?

Changmin no había bebido ni un poco de agua, quizá por eso sentía tan seca la garganta.

—¿Lo he hecho? —Yoochun pareció ligeramente sorprendido— No me he dado cuenta.
—Dijiste que querías hablar conmigo. —El menor logró dejar el vaso sobre la pequeña mesita frente a él— ¿De qué se trata?
—Es complicado… No me diste tiempo para prepararme mentalmente. —Yoochun sonrió, pero Changmin no le pudo encontrar la gracia a sus palabras— ¿Y si me besas antes?

—¿Antes de qué?

Yoochun repentinamente se había abalanzado contra sus labios, Changmin no pudo medir el momento exacto ni la razón por la que Yoochun logró vencerlo tan fácilmente con el peso de su cuerpo y tocar sus labios, pero apenas pudo sentir el roce de sus bocas cuando sus manos siguiendo la voz de su razón lograron apartar al mayor un instante. No importaba lo mucho que latiera su corazón en ese instante.

—¿Antes de qué Yoochun?
—No me hagas decirlo —rogó de repente— Déjame besarte una vez más.

Ahora era la mano de Yoochun colándose por su cuello, suavemente haciendo un camino hasta atraparlo frente a su rostro y que esos ojos hicieran tambalear la voz de su conciencia. Un beso. Solo uno. Changmin se entregó a ese pensamiento y dejó que los labios de Yoochun exploraran sobre los suyos una sensación ya conocida, dejó que sus bocas volvieran a perfeccionar ese contacto tan íntimo que le pertenecía solo a los dos. Tanto que incluso el beso lento y apasionado lo hizo suspirar despacio, carente de aire.

—¿Qué sucede?
—Diga lo que diga a partir de ahora me vas a odiar. Así que trataré de no sonar como un idiota ¿de acuerdo?

—Yoochun ¿qué pasa?

Changmin volvió a alejarlo, tenía esta vez el ceño fruncido y su voz se había endurecido.
Yoochun conocía esas reacciones en él. Las tenía bien memorizadas.

—Tenemos que terminar con esto, estamos tomando riesgos tontos por apresurarnos. —Changmin ahora si se alejó, se levantó del sillón y apretó tanto los puños que Yoochun empezó a hacerse a la idea de que recibir un golpe como respuesta sería algo lo suficientemente viable— Eres un adolescente todavía, si nos descubren puedo meterme en problemas legales, tus estudios quedarían manchados y tu futuro en la universidad…

—¿Por qué tienes que ser tan inestable todo el tiempo? —La voz forzada de Changmin lo hizo mirarlo a los ojos una vez más— Eres precisamente lo que jamás hubiera querido encontrar. Eres inseguro, inestable, no sabes que hacer conmigo, si irte o quedarte, eres la copia exacta de mis padres… ¿cómo no me di cuenta antes? —La revelación pareció dejar a Changmin sin respiración, tanto que tuvo que buscar apoyarse en el otro sillón, con los ojos abiertos de par en par y la mirada esquivando a Yoochun todo el tiempo— ¿O soy yo? ¿Es eso? Porque no puedo entenderlo de otra manera… Mi mamá, mi papá y ahora tú… ¿debo suponer que soy yo el problema?

—No. Por supuesto que no. Changmin solo eres muy joven para comprender…
—¡¿Comprender qué?! ¡Dime como comprendo que mis padres no se estén peleando por mi custodia sino más bien por quien tiene que soportarme!

Esta vez fue Changmin quien se abalanzó sobre su cuerpo, agarrando el cuello de su camisa y mirándolo con toda esa ira mal controlada. Yoochun tuvo demasiados pensamientos en su cabeza, revoloteaban incesantes y las palabras de Dasom y Jaejoong golpeaban en a cada instante.

—¡Di algo!

—¡Soy un idiota, ¿de acuerdo?! —Yoochun enfrentó esos ojos de nuevo y sintió su corazón desgarrarse por dentro. Lo había entendido al fin—. Me enamoré de ti y cometí el más grande error de todos, es… como si me hubiera estado aprovechando de todos tus puntos débiles sin darme cuenta.

—¿De qué estás hablando?

Changmin parecía exasperado, soltó su ropa y habló con ese tono que más bien parecía una súplica.

—¿No lo entiendes? ¡Porque yo sí, yo acabo de escucharte y darme cuenta de lo que nos está pasando!
—No, no te atrevas a echarme la culpa de…

—No es tu culpa, es la mía, ¿vale? —Yoochun acarició el rostro de Shim y sonrió casi sin fuerzas— Estás tan maltratado por dentro Changmin, que lo que buscas en mí no es una pareja, no es amor, tú buscas a alguien que te ayude a sub sanar ese dolor que han dejado tus padres en ti. Necesitas que te ayuden a superar ese dolor y lo estás buscando en mí. Yo tontamente creí que estábamos sintiendo algo, pero era solo este amor descabellado mío y ese refugio inconsciente que tanto deseas.

—No es cierto… —Changmin comenzó a negar fugazmente— Yo nunca he necesitado que…
—Que digas mil veces que nunca has necesitado a alguien, no lo hace real.

—Entonces ¿qué? —Changmin volvió a alejarse, con su cabeza en alto y la mirada desafiante de antes— ¿Me estás diciendo que si hubiera conocido antes al profesor Junsu y su inexplicable razón por caerle bien a todo el mundo hubiera terminado sintiendo cosas por él? ¡Déjate de tonterías Yoochun!

—Estamos mal ubicados Changmin. Yo no soy lo que quieres, porque soy lo que odias, soy el reflejo de tus padres. Y tú no me amas, me quieres porque soy la primera persona que ha mostrado afecto y preocupación por ti, sin eso… ¿qué soy para ti?
—Eres Yoochun, Park Yoochun. La persona con la que leo y hablo sin problemas, que está conmigo todo el tiempo, que…

Changmin volvió a morder su labio entonces.

—Soy lo que necesitas y al mismo tiempo lo que odias.
—¡Porque te las pasas cambiando de opinión! ¡Como si no supieras que hacer realmente con todo esto!
—¿Y si mañana llega una persona segura de sí misma, que te ame sin dudas y te complemente? Mi esencia quedaría por completo borrada de ti, porque en realidad estás queriendo la imagen presente de mí, no quien soy realmente.

—Eso no es cierto, te conozco…

—¿Ah, en serio? —Yoochun respiró hondo y caminó hasta el mayor— Mi mejor amigo ¿cómo se llama? —Changmin abrió la boca un par de veces, el nombre daba vueltas en su cabeza, pero no podía visualizarlo bien— ¿Sabías que tengo asma, que es una enfermedad que vuelve recurrentemente a mí y por la cual no puedo fumar ni estando loco? ¿Qué mi padre murió hace dos años y fue una etapa realmente dura para mí? ¿Sabes que mi hermano es actor y por eso apenas y lo veo? ¿Qué el invierno es la peor de las temporadas porque me recuerda a mi padre? ¿Qué le debo la carrera a él porque él fue quien siempre me incentivo a leer?

Changmin sintió su estómago contraerse una vez más, respiró hondo, porque parecía que el ambiente tenso se reflejaba incluso en el aire que entraba por todos lados en ese lugar.

—Yo en cambio sé, que Bomul es tu protector, lo único que has tenido cerca porque la relación con tu padres ha sido verdaderamente difícil y solitaria. Que Minho y Kyuhyun son tus mejores amigos, que los aprecias mucho y se conocen de pequeños. Te gusta comer diferentes platillos de otros países, pero te gusta mucho la pasta. Que fue tu abuelo quien te enseñó a amar la literatura y por eso tienes ese pequeño y viejo libro en tu habitación, para no olvidarlo… Incluso puedo suponer que si pudieras vivirías con él en vez de con tus padres. Que se divorciaron y que ninguno sabe tratarte como un hijo normal, que lo único que quieres es eso, una familia normal y que te gusta mucho la playa, te gusta mucho más observarla que sumergirte en ella. ¿Es su paz? ¿Es eso lo que te agrada de ella?

Salieron dos lágrimas de su rostro, las mismas que borró de inmediato con un paso bravo de su mano por las mejillas y la voz cansada de Yoochun frente a él.

—Es la paz y los recuerdos que te trae.
—Basta —Changmin tragó duro, fue como si Yoochun obtuviera la respuesta tan solo con mirarlo, ¿podía hacer él eso con Yoochun? ¿Podía siquiera intentarlo?— No te conozco, tal vez es cierto. Pero ciertamente fue más fácil para ti conocerme. Estabas en cada espacio de mi mundo.

—Tu podrías haber estado en los espacio del mío. Pero curiosamente te bastaba con que yo estuviera ahí para ti.
—¡Ya! Dices que no quieres culparme y contradictoriamente es lo único que haces.
—Soy el adulto aquí, debí darme cuenta que estaba con un niño.

Changmin sintió el último golpe y sonrió. Como si de repente todo hubiera dolido tanto que de pronto desapareció.

—Perfecto. Entonces… se acabó. Suerte con tus relaciones adultas. —Changmin agarró sus pertenencias de nuevo y sonrió un poco más— Y por cierto, no vivo con mi abuelo… porque murió hace seis años. Tal vez fue lo único que te faltó por descubrir.

Así que entonces, luego de las pisadas sonoras, el azotar de la puerta fue el único sonido seco que le quedó a Yoochun.


Para los días siguientes no es que el estado de salud en Yoochun hubiera mejorado, pero sencillamente no podía darse el lujo de faltar demasiados días al Colegio y pretender que nada pasaba. Así que el jueves volvió a las clases regulares, recibió las buenas intenciones de sus compañeros de trabajo y estuvo con Junsu gran parte del receso charlando sobre cualquier arbitrariedad. Intentando que sus ojos no buscaran a Shim, suficiente tenía con tenerlo dentro de la cabeza las veinticuatro horas del día.

Era su culpa, debía cargar con ella. Pero no martirizare por ella.

—Así que Jaejoong me invito ayer por la noche a la reunión de este sábado ¿no tienes problema con ello?
Yoochun sonrió. —Es la fiesta de un amigo de Jaejoong, no tienes por qué preguntármelo, además mejor para mí que vayas, así no pasaré solo la noche cuando Jaejoong se la pase pegado a Yunho.

—¿Esos dos…?

Yoochun alzó un poco sus hombros y sonrió levemente, poco a poco la estabilidad de su cuerpo le devolvía los instantes tranquilos para volver a ser el mismo. —No lo sé… ellos siempre han tenido esa clase de relación extraña. Solo quisiera que Jaejoong no se haga ideas tontas, no se han visto en años y Yunho bien pudo haber armado una vida en este tiempo.

—Pero si Jaejoong no lo ha hecho, puede que Yunho tampoco.
—Tal vez…

Luego de sus palabras quedaran volando en medio del salón que solo era ocupado por los dos, Yoochun miró su ensalada. No le gustaban las ensaladas, pero era su dieta momentánea hasta que su condición mejorara y Jaejoong olvidara cuidarlo como si de un niño de seis años se tratara, hurgó entre la lechuga y los pequeños pedazos de brócoli. Tampoco le gustaba el brócoli.

—¡Profesor Park! —Sunny ingresó al salón, agarrándose de las paredes y con la respiración agitada. Situación que intentó disimular apenas divisó al profesor Kim comiendo frente al otro adulto que había ido a buscar—. Yo… lo siento. No sabía que estaba ocupado, pero necesito hablar con usted un momento ¿podría…?

—Oh, está bien. —Junsu se levantó de inmediato— Ya me estoy acostumbrando a esto.

Bromeó el profesor de música mientras agarraba lo que quedaba de su sándwich y salía del salón. Sunny se sentó con tranquilidad y colocó las manos sobre el escritorio todavía un poco tímida al parecer.

—Sunny, ¿qué sucede?
—Usted, ¿ha visto a Changmin?

La pregunta logró tomarlo por sorpresa. No, no lo había visto. Había intentado no hacerlo, no quería enfrentar la mirada adusta llena de cualquier sentimiento mortal en los ojos del menor, no podía hacerlo sin que su cuerpo entero sintiera las repercusiones enteras y volviera a arrepentirse de cada palabra dicha la tarde anterior.

—No, no tengo clases con ustedes el día de hoy.
—Bueno… ¿podría hablar con él? —Sunny de pronto alzó la mirada, parecía realmente preocupada— Él está actuando muy extraño, ayer no vino a clases y hoy simplemente no parece querer dirigirle la palabra a nadie.

“Bueno”, pensó Yoochun, “no es cómo si yo fuera la persona más indicada en este momento”.

—Sunny… quizá él necesite tiempo a solas.
—Él fue a ver a la persona con la que está saliendo el martes, creo que es por culpa de esa persona que está así.

Yoochun volvió a sentirse incómodo.

Su cabeza insiste en que sus descubrimientos son reales. Changmin es un adolescente, uno que no está listo para amar. Pero ¿qué adolescente lo está? No es culpa de Changmin que él haya reflejado sus emociones en el menor. Shim aún no sabe lo que es amar realmente y su situación no le permite amar a nadie hasta que su interior logre estabilizarse. Yoochun quisiera ayudarlo, quisiera estar ahí para él ante esos conflictos familiares, pero no quiere arriesgarse. No quiere exponer a Changmin a una confusión nuevamente. Y no quiere herirse todavía más.

—Quizá necesite hablar con sus amigos.
—Pero usted… —Yoochun negó de inmediato y la voz de Sunny se convirtió en un susurró— Pensé que querría ayudarlo.

—No es bueno que me involucre tanto con los estudiantes, Sunny. Hay un punto límite en medio de todo esto.

Sunny cabeceó, no parecía conforme, sin embargo tampoco se atrevió a devolverle la mirada y contradecir aquello, simplemente pidió disculpas y se marchó de ahí cuanto antes.


—No existe mujer griega que se hubiera atrevido a esto, y, sin embargo —unión odiosa y funesta para mí—, leona, no mujer. Pero no conseguiría morderte con mis infinitos reproches; tal es el atrevimiento que posees por naturaleza. ¡Vete, en mala hora! ¡Infame y asesina de tus hijos! A mí solo me queda lamentar mi destino, no podré disfrutar de mi nuevo matrimonio ni a los hijos que engendré, los he perdido para siempre.

Yoochun observó atento a los dos muchachos que se encontraba frente a todo el salón. Interpretaban sin timidez la escena que se les habías pedido como nota parcial. Ella tenía sus cabellos alborotados y la expresión desafiante. Él en cambio permanecía con su rostro consumido por el dolor y la desesperación. Y mantenían más que todo, a todos sus compañeros atentos a cada movimiento y línea que compartían.

Era viernes, y hoy se encontraba compartiendo el mismo aire que Shim.

—Podría extenderme mucho respondiendo a tus palabras. Solo el padre Zeus sabe los beneficios que recibiste de mí y el pago que me diste. Tú no deberías hablar después de haber deshonrado nuestro lecho. Tú, riéndote de mí junto a tu princesa, ni tú, ni ella, ni el mismo Creonte deberían haberme expulsado de estas tierras. Y ahora si te place, llámame leona. Que a tu corazón, como se debe le he devuelto el golpe.

Sunah se golpeó el pecho con fuerza y Yoochun sonrió complacido, los estudiantes parecían realmente comprometidos con su tarea. Dongwook entonces retrocedió y la miró estupefacto. Había una pasión desmedida en sus palabras y diálogos como si realmente hubieran encontrado la esencia de cada palabra que pronunciaban.

—Pero también tu sufres y eres participe de mi males.
—Sábelo bien: el dolor me libera, si no te sirve de alegría.

Estaba al final del salón, apoyado en la pared y con sus brazos cruzados, procurando pasar desapercibido y entonces ocurrió, deslizo libremente su mirada hacia la derecha y Changmin, quien se encontraba sentado al final de la misma fila se encontraba ahí. Con su quijada apoyada en la palma de su mano mientras movía sus labios, parecía recitar las líneas que se sabía de memoria, observó por primera vez en días, su rostro. Antes de ese día no había tenido el valor.

—¡Oh, amados hijos míos, que madre malvada os cayó en suerte!
—¡Oh, hijos míos como habéis perecido por culpa de la locura de vuestro padre!
—Pero no los mató mi mano derecha.
—Sino tú ultraje y reciente boda.

¿Qué habría pasado si se hubiera atrevido a hablar con el menor cuando Sunny se lo pidió? Tal vez Changmin tan solo lo habría vuelto a ignorar. No escuchaba su voz ya. No sentía su presencia más. Y afortunadamente su estoicismo parecía haber mejorado lentamente. Durante el receso lo vio charlar con Sunny, sentados en el mismo lugar de siempre, bajo el pequeño árbol donde solían almorzar cada receso. Y aunque no lo vio sonreír, supo que al menos parecía caminar hacía adelante.

—¿Te pareció sensato matarlos por los celos de mi lecho?
—¿Crees que ese es un daño pequeño para una mujer?
—¿Y por ello los mataste?
—Para causarte dolor.

Jaejoong había dicho que quizá y era lo mejor. Si el amor estaba de por medio podían encontrarse después. Ahora, debía comportarse como el adulto que es y simplemente tratar de sobrevivir. Para Jaejoong parecía tan fácil decirlo, que Yoochun solo podía asentir callado, ver el plato que el mayor había preparado y suspirar. Ni siquiera podía caminar tranquilo por las calles y escuchar a un cachorro ladrar, porque entonces la imagen de Bomul se formaba en su cabeza y como si fuera cuestión de tiempo las sonrisas de Changmin llegaban también y todo se volvía un caos molesto en su cabeza.

—¡Ay, de mí! Quiero, infeliz de mí, besar los labios de mis queridos hijos.
—Ahora quieres acariciarlos, ahora quieres besarlos, ¡cuando antes los rechazabas!
—Concédeme por los dioses, el acariciar la suave piel de mis hijos.
—No es posible. Tan solo lanzas tus palabras al viento.

Regresó a mirar a sus estudiantes, que estaban a punto de terminar. Esta vez Sunah le daba la espalda a Dongwook y rechazaba su toque. ¿Qué tan infantil podía llegar a ser? ¿Cómo pudo caer de esta manera en algo que nunca creyó? Respiró hondo y suspiró. Era hora de ocupar su mente, era hora de conocer gente y llegar cansado a casa para no pensar, para no soñarlo más. Quizá debería empezar algún curso, o buscar un trabajo después de las clases. No importaba ¡lo que fuera! El mal de Changmin acabaría en unos pocos meses cuando las clases acabaran.

—¡Zeus! ¿Oyes como he sido rechazado? ¿Qué ultrajes he padecido por culpa de esta odiosa e infanticida leona? Así que por cuanto me es permitido y puedo, invoco a los dioses y les pongo como testigos ¡que tú después de haber asesinado a mis hijos! Me impides tocarlos y enterrarlos como es debido. ¡Nunca debí haberlos engendrado, para verlos morir bajo tu mano!

Dongwook cayó de rodillas al piso, con la cabeza baja y entonces el salón entero estalló en aplausos. Sunah y él se tomaron de las manos, y sonrientes, hicieron una pequeña reverencia. Yoochun aplaudió también con una sonrisa en el rostro mientras veía a los menores caminar hasta sus asientos y él regresaba a su escritorio, tallando la calificación de ambos con orgullo.

—Bien, bastante sintetizada esa escena final que es bastante larga. Pero me alegro que hayan leído la obra entera para poder dramatizarla. Estoy muy orgulloso muchachos. Un cien cerrado.

Ambos sonrieron ampliamente y la campana sonó como dándole final a la clase de esa semana. Los demás estudiantes se apresuraron de inmediato en levantarse y tomar sus pertenencias.

—¡Y antes de que se vayan! No olviden dejarme sobre el escritorio la tarea que les envíe con el profesor Junsu.

Luego de las repentinas quejas que hicieron a Yoochun sonreír, los estudiantes fueron uno a uno dejando la tarea y otros disculpándose por haberla olvidado, a Yoochun le tomó un par de minutos planear una tarea rápida con la que pudieran cumplir los pocos estudiantes que habían fallado. Cuando estos ese fueron agradecidos y sonrientes el salón estaba ya casi vacío.

Sunny llegó hasta él con una sonrisa en los labios. —Hasta el lunes, profesor— Y depositó sobre el escritorio dos carpetas. Justo la de encima con el nombre de Shim Changmin. Las coletas de Sunny se agitaron ante su salida veloz y el salón entonces quedó sin estudiantes. ¿En qué momento se había ido Shim?

En su cabeza era lo mejor, en secreto hubiera deseado que al menos lo mirara con rencor una última vez hasta el siguiente lunes que lo volvería a ver.


—Solo pienso que sería genial ir todos a Jeju, hace años que no voy.

Jaejoong hablaba y miraba cada tanto los escaparates de cada tienda que encontraba en el centro comercial. Aparentemente tratando de encontrar el regalo perfecto para Jung. Un regalo de bienvenida decía él. Junsu tan solo bebía un poco frapuccino que acababa de comprar y paseaba en medio de los dos por los pasillos fríos del dichoso centro. Yoochun estaba cansado ya y miraba cada tanto la hora en su celular.

—Pero lo divertido de vacacionas es ir por lo menos tres días en una semana y con nuestro trabajo no se puede.— Argumentó Junsu sensatamente, pero Jaejoong sonrió y se detuvo repentinamente.
—Bueno, pronto serán las vacaciones de invierno. Podemos aprovechar esas fechas.
—¿Ir a Jeju en invierno?

Yoochun por fin habló y Jaejoong pareció emocionarse por ello, sacudiendo su mano y pasando un brazo por encima de los hombros de Park. —En realidad Jeju es lo de menos, podemos ir a vacacionar a cualquier lugar. Sean sinceros ¿hace cuanto no salen de vacaciones de verdad?

—Pues… —Junsu levantó un poco su mirada— La verdad es que no lo recuerdo.

Curiosamente Yoochun tampoco lo podía recordar.

—¿Ven? Deberíamos aprovechar para divertirnos un poco. ¡Aún somos jóvenes señores!
—¿Qué es esto Jaejoong? —Sonrió Yoochun— ¿Una crisis temprana de mediana edad?

Pero Kim tan solo lo golpeó en el brazo y retomó la palabra.

—¿Qué dicen? Podemos ir a París, o Canadá o alguno de esos países en los que el invierno es realmente bello.
—Japón estaría bien.
—¡Exacto! Junsu sabe de lo que hablo.

Yoochun los miró hablar sobre viajes escolares de años atrás en los que Japón era siempre el lugar predilecto para ir y que no habían podido disfrutar. Y se preguntó internamente ¿en qué momento Junsu se había vuelto tan cercano a ellos? No importaba en realidad por que se sentía a gusto con él. Y Jaejoong parecía haberlo adoptado como un miembro más sin problema alguno.

Hubo un instante, pequeño y ligero mientras él se mantenía un poco al margen; en el que Junsu y Jaejoong hablaban emocionados y en un rápido segundo, Junsu lo miró y sonrió, tan breve y fugaz que Jaejoong ni lo notó y Junsu volvió a concentrarse en el mayor y sus planes que sonaban tan bien saliendo de su boca.


El sábado en la mañana Yoochun había podido terminar su libro de poesía que había dejado a la mitad meses atrás, ahora permanecía sobre su pequeño librero cerrado y ubicado en el mejor de los lugares. Lo había terminado de leer cerca de las once de la mañana, luego de eso Jaejoong lo había llamado para recordarle lo de la dichosa reunión de Yunho y él había tenido que murmurar un escaso ‘Ok’. Muchas ganas no tenía de salir después de todo.

Sin embargo la tarde pasó más rápido de lo habitual y antes de que se diera cuenta eran las ocho de la noche y estaba subiéndose al auto de Junsu como habían acordado el día anterior.

—Jaejoong me ha dicho que iría en su auto —Comentó de repente Kim y Yoochun salió de su trance y asintió tranquilo. Debía concentrarse un poco más en el mundo real y no tanto en las fantasías que lo atontaban— Últimamente luces extraño. ¿Ha pasado algo en estos días?

Junsu giraba en una de las esquinas y Yoochun mordía su labio inferior.

—No realmente… Solo estoy un poco cansado. Ya sabes, lo de la recaída que tuve al principio de la semana y luego el reincorporarme.
—No creo que sea estrés lo que te tiene así. —Junsu lo miró y sonrió— Ese malestar tuyo viene de acá.

Junsu palmeó su pecho un par de veces y luego regresó sus manos al volante. Yoochun prefirió callar, y pareció convertirse en un acuerdo tácito cuando Kim también calló y continúo conduciendo hasta el dichoso bar que Yunho había alquilado. Lastimosamente era extraño para él no haberse encontrado con Jung antes de la reunión, pero el tiempo y su salud no se lo habían permitido. Y Jaejoong que se lo había encontrado un par de veces antes se había encargado de disculparlo.

—¿Es aquí?

Yoochun trató de mirar el lugar y compararlo con el de la invitación.

—Parece que sí.

En tanto encontraron estacionamiento, Yoochun pensó que sería una buena noche para relajarse al fin, para dejar ir todos esos fantasmas que sobrevolaban su cabeza y lograr sentirse libre al menos esa noche que no tenía nada más en lo que preocuparse al fin.

—¡Junsu, Yoochun! —Jaejoong apareció entre un montón de gente, con un vaso entre las manos y vestido realmente como un modelo de pasarela internacional. Yoochun pensó que él ni siquiera se había arreglado demasiado, pero Jaejoong lucía realmente genial y Junsu, ahora que lo notaba, también—. Al fin llegan. Bueno, al menos te pusiste lo que te dije.

La broma de Jaejoong lo hizo sonreír, al menos en eso si lo había podido complacer.

—Vengan, Yunho los quería saludar.

Yoochun tan solo se dejó guiar por la mano de Jaejoong, se sentía tan bien estar rodeado por gente adulta en cada lugar. Gente que bebía un coctel cualquiera mientras charlaba y reía con tranquilidad. Lejos de todo ese mundo adolescente en cada paso que dio Yoochun se pudo sentir realmente conforme al fin. Como si respirara un aire nueve de repente.

Lo reconoció incluso están de espalda. El porte elegante y sofisticado del mayor que apenas había girado un poco su rostro para poder escuchar lo que uno de sus amigos le decía al oído debido al sonido de la música, reconoció su sonrisa característica y sus ojos que parecían brillar con cualquier cosa. Aunque claro ahora, ya no era más el joven universitario luchador de sus ideales, ahora se veía como todo un adulto, imponente y masculino a los ojos de cualquiera. Luego miró a Jaejoong y la manera en que su sonrisa se alargaba entre tanto más se acercaban a él.

—¡Yunho! —Entonces Jung giró y sus ojos se conectaron de inmediato— Mira quienes acaban de llegar.
—¡Yoochun! —La sonrisa en el rostro de él se amplió, y como si fueran los grandes amigos, se lanzó a su cuerpo y lo abrazó con fuerza. Yoochun apenas recordaba haber hablado lo suficiente con él como para ser conocidos con amigos en común— Han sido varios años ¿no? Es como si todos nos hubiéramos convertido en adultos de la noche a la mañana.

Jung rió. Y su alegría parecía ser contagiosa.

—Mira, te presento a Junsu. Es compañero de Yoochun en el trabajo, y dueño de la academia de música donde va mi sobrina.
—Mucho gusto. Jung Yunho, arquitecto. —Estrechó su mano con la de Junsu y Kim le devolvió la sonrisa—. ¿Les resultó difícil encontrar el bar?

—No, no en realidad.

Yoochun había olvidado por completo lo excelente que era Yunho para sociabilizar incluso casi al mismo nivel que Jaejoong. Tal vez por eso habían logrado llevarse tan bien desde el primer instante. La música que sonaba era realmente genial, pasaba una y luego otra y Yoochun parecía haber llegado al lugar indicado, así que cuando uno de los meseros pasó junto a él tomó uno de los cocteles y ni siquiera le importó la mueca que hizo Jaejoong ni la mirada de Junsu.

Necesitaba dejar de pensar por un par de horas nada más.


Cerca de las once de la noche, la gente bailaba por todos lados. Yoochun no se había emborrachado, Jaejoong y Junsu se habían encargado de eso. Pero al menos había alcanzado a beber lo suficiente como para sentirse con ganas de bailar y reír como idiota en la mitad de la pista de baile. Así que mientras veía a Yunho y Jaejoong conversar cerca de las escaleras y como no le apetecía en lo más mínimo tomarse la molestia de conquistar a una chica –Yoochun solo quería bailar– agarró a su amigo y jaló de su brazo hasta la pista de baile.

—¿Qué haces? —Preguntó divertido Junsu.
—Sacarte a bailar.
—Pero somos hombres.
—¿Y? ¿Quién dijo que el baile era solo para un hombre y una mujer?

Junsu sonrió aún más y Yoochun agarró su cintura apenas, moviéndose al ritmo de la música que pasaba de suave a intensa a ratos, con la letra sonando por todos lados y luces parpadeando a cada instante. No había tenido la oportunidad de bailar junto a Changmin y se lamentó por eso. Pero luego sacudió su cabeza y pensó que no era el momento para pensar en él. Junsu sabía bailar, sabía hacerlo muy bien y entonces decidió dejarse guiar por él.

Rió divertido y se dejó dar un par de vueltas cuando la canción cambió bruscamente y fingieron ser una pareja más con volteretas y expresiones sensuales en sus rostros. Junsu reía con ganas y Yoochun logró distraerse lo suficiente como para reír luego de días enteros sin hacerlo de verdad.

Era una fiesta. Y Yoochun estaba disfrutando de verdad, cuando su sombra lo detuvo todo por completo.

—¿Yoochun?

La voz preocupada de Junsu lo hizo despertar al fin. Lo había visto caminar y perderse entre la gente. Estaba seguro de eso.

—¿Yoochun? —Lo había vuelto a llamar— ¿Qué pasó?
—Es Changmin.

—¿Changmin? ¿Shim Changmin? —Lo había dicho sin pensarlo, pero Junsu había guiado su mirada curiosa hacía el mismo lugar que él— ¿Qué haría aquí? Esta es una fiesta de adultos.
—No lo sé, pero…

Entonces se detuvo una vez más. Cerca de las escaleras lo pudo ver al fin, con Sunny junto a él. Ambos realmente atractivos a la vista de cualquiera. Recién en ese instante reparó en lo bien que se podían llegar a ver juntos. Parecían conversar con Yunho. Y Jaejoong junto a ellos tan solo los miraba un poco más que sorprendido.

—¿Yoochun?

No se dio cuenta del instante en que se encontró caminando hacia ellos, ni siquiera se fijó en si Junsu lo seguía o no, apenas pudo percibir lo que sucedía cuando llegó frente a ellos y la mano de Junsu, un poco preocupado en verdad, lo sujetó con fuerza sin saber lo que sucedía o que hacer.

—Oh, Yoochun, Junsu… Les presento a mi primo: Shim Changmin, y su amiga Lee Soonkyu.

Las palabras de Yunho cayeron sobre él como un yunque directo a sus sentidos, y la mirada preocupada de Jaejoong lo atravesó dos segundos después, cuando su mirada se encontró con la fría y violenta de Changmin, esa noche tan lejana de primavera.


Faltan 71 días.

Bueno, antes que nada esta dichosa fiesta está divida en dos partes. Así que la siguiente parte para el próximo capitulo la continuación 😉

Con respecto a la obra que interpretan en el salón, solo por si les interesa saber es una de preferidas de Erupides: Medea. Si alguien gusta de grecolatina, es totalmente recomendada.

En fin, nos vemos a la próxima. Se cuidan.

 

11 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 10

    Itayuyi escribió:
    22 junio, 2014 en 12:39

    No sé, sólo sé que va a doler más. De verdad podemos ser tan extremos a veces los adultos, pero es que nos costó trabajo llegar a serlo, que el hecho de que saber que podemos perder el control de nosotros nos asusta, y Chun está demasiado asustado, tanto que prefirió lastimarse y lastimar a quien más quiere en su vida. Ahora que esperaba!!!! Debe seguir actuando como el adulto que alego ser, aunque Min lo odie, aunque él lo odie y aunque yo me muera, porque creo que en mi mundo nunca encontraré un Yoomin con final feliz, bueno éste aún no termina, pero con ésto, esos 71 días no pintan muy bien para mi!!! 😦

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    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Corazón con fecha de expiración: capitulo 10 […]

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    Chunsadycta escribió:
    7 agosto, 2015 en 17:37

    Nuemero Uno Medea tambien es una de mis preferidas la reconoci de inmediato 😉aunque francamente soy mas de Esquilo aigoooo tragica tragica … A ver ahora sip Chuunieee que tan masoquista cres poder llegar a ser ah? ?? Ser adulto es comllicadito siii pero el amor es maas complicado y tu amor mio has sido muy duro y sensato en cuanto a tus emociones con Min y aun asi no puedes con eso por que lo amaas. La cosa es que Min como que no ha dicho todo lo que tiene que decir. Porque todo lo guarda y si deb verdad fuera lo maduro que intenta mostras debe ser tan o mas esroico de lo que Yoochun lo ve, eso de mandar la carpeta y huir de su vista no es como crei que lo enfrentaria. Pero Dios se han dicho cosas que la verdad tan camplicaaadas. Ok vamos por el cap 10 porque aqui elmmundo es tan pero tan pequeño que primo Yunho al fin a dado luz a esto ademas … Junsu no me salgas con que te interesa Chunnie eee porque esto debe ser un Yoomin eh. Nesly Gracias por esas citas mis dias de Universidad pasaron por mi mente al paso de cada mencion del area y mas con este cap 이것은 좋압니다 고마워요¡¡¡¡¡

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