Corazón con fecha de expiración: capitulo 11

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Corazón con fecha de expiración

Necesitaba tan solo un par de alas

Capitulo Once

Lo tenía en frente, como un farol inundando de luz todo a su alrededor, parecía tener tanta luz que lastimaba sus ojos.

¿Era producto del licor?

¿O era que su ausencia había marcado esa brecha inconexa entre el cerebro y su corazón y ahora lo hacía alucinar?

Poco importaba en realidad, Yoochun dejó de escuchar la música, dejó de sentir la presencia de Junsu sosteniendo su brazo para llamar su atención y los ojos preocupados de Jaejoong que parecía haber detectado algo casi inmediatamente  ¿y qué importaba si Jaejoong había descubierto que se trataba de Changmin? ¿Qué importaba si Jaejoong ya lo sabía todo de él? Si ya sabía la causa ¿por qué tenía que importar más el causante?

—Vaya, esto es extraño —Sunny había soltado sus palabras suavemente, con una pequeña sonrisa entres sus labios y un simple gesto de incomodidad que resultaba casual por el lugar en el que se encontraban. Yoochun entonces comenzó a escuchar la música de nuevo, el tacto cálido de Junsu y el suspiro de Jaejoong que se perdió entre el ruido de la noche agitada que Yunho había preparado en aquel lugar— Aunque es más incómodo para nosotros estar aquí, hay pura gente adulta.

Sunny volvió a sonreír nerviosa y ahí fue cuando sus ojos capturaron a Changmin otra vez, él estaba ahí, estático y serio a la vez. Lo miraba como si en realidad no le importara que el resto notara el espesor de sus emociones tan bien reflejadas en esos ojos oscuros que lo atravesaban cada segundo.

—Oh, vamos. Pero si van a tener que acostumbrarse, pronto van a graduarse y su vida será una fiesta tras otra —bromeó Yunho, con el vodka cerca de sus labios y una sonrisa amena, el único que parecía no haber captado cierta tensión en el ambiente— pero ¿ustedes se conocen?

Yoochun levantó la mirada hacía él y asintió, sin una sonrisa pero respirando profundo a la vez, sin que se notara algún deje de incomodidad repentina que pudiera resultar sospechosa. —Ellos son mis estudiantes.

—Oh, ¿en serio? Que extraño…

Rió Yunho y luego Jaejoong suavizó un poco su expresión, bebiendo el whisky en sus manos y mirándolo a él de reojo.

—Son mis alumnos también —recalcó Junsu repentinamente— Ya sabes, trabajamos juntos.

—Oh, sí. Tienes razón.

Yunho con el vaso en alto señaló a Junsu, y Kim sonrió.

—Iré a saludar a Chansung —de repente la voz de Changmin sorprendió a todos, el menor miraba a su primo sin expresión alguna, como si hubiera decidido ignorar a todos los presentes en la pequeña conversación. Yunho que logró sentirse rápidamente ante la actitud extraña del menor solo asintió mientras veía a la joven muchacha despedirse velozmente antes de volver a ponerse al nivel de Changmin y caminar junto a él.

—Discúlpenlo, él siempre ha sido así. No le gusta sociabilizar con facilidad. Pero eso ustedes deben saberlo.

—Créeme que sí.

Junsu sonrió y se movió un poco, mirando de reojo la expresión sin vida de Yoochun, que oculta entre las sombras del lugar no parecía querer cambiar con facilidad. Junsu sabía que algo no andaba bien, desde que Changmin empezara a faltar a clases y cortara todo tipo de contacto con Yoochun. Y si Yoochun no anduviera más muerto en vida, Junsu habría creído que lo de Shim eran tan solo problemas familiares ajenos a él.

Pero se obligó a sonreír cuando una broma de Yunho le llegó a los oídos y tuvo que despegar su vista de él.

Resultaba que Chansung era un primo de Changmin, uno alto, estudiante de leyes en la universidad más cara del país y que parecía tener a un montón de chicas a su alrededor “Es cosa de genética tal vez” había bromeado Jung, mucho no importaba en realidad, porque luego de unos minutos Changmin volvió a estar en su campo de visión demasiado pronto, en la pista de baile junto a Sunny que reía divertida en los primeros minutos.

Luego Changmin había agarrado su cintura y la muchacha había parecido querer encontrar respuestas en esos ojos profundos de Shim. Chansung ya reía junto a él mientras conversaba con Jaejoong y Yunho. Junsu en cambio parecía un poco callado desde hace rato y Yoochun tan solo bebió un poco más de cerveza y pasó una mano por su rostro. Debía dejar de mirar.

—Oye primo —Chansung había alzado un poco su voz y Yunho había dirigido su mirada hacía él— Esa linda señorita ¿es novia de nuestro Changmin?

—No lo sé, la presentó como una amiga. Pero han estado juntos toda la noche, tal vez —A Yunho de pronto pareció gustarle la idea y fue en ese instante que los enfocó con facilidad —¿ustedes saben algo?

Yoochun prefirió no opinar, y fue por suerte Junsu el primero en sacarlo de ese apuro.

—Pues en el colegio también andan juntos, pero son solo amigo a mi parecer.

Yoochun terminó su cerveza y prefirió pararse hacía el bar, sin mirar a la pista otra vez. El lugar no parecía lejano, pero sus pensamientos volando de un lado a otro no ayudaban y lo embriagaban mucho más que el licor. Cuando llegó la gente no parecía estar muy interesada en la barra, la mayoría se encontraba en la pista de baile, y gritaba, y bailaba, y saltaba. Yoochun se sentía terriblemente desconectado; así que dejó la botella sobre la barra y con sus manos sobre ella suspiró profundo, como desde hace un buen rato lo necesitaba.

Vio el vaso sin whisky junto a su botella y la mano masculina de Jaejoong; su voz llegó antes de que lo mirara.

—Es él ¿verdad?

Kim no lo miraba, parecía ver cualquier otra cosa menos a él,  Yoochun lo supo desde el inicio, no había necesidad de responder, Jaejoong lo sabían bien, preguntaba tan solo por no ser imperativo.

—¿Qué desean?

—Un whisky.

—Que sean dos.

Jaejoong lo miró instante, pero luego asintió y el joven bar tender se movió rápido, con una sonrisa en el rostro y ágil al igual que el resto de sus compañeros. Fueron pocos segundos antes de que el muchacho volviera con dos vasos en la mano y un leve asentimiento, corriendo a atender a una pareja a unos metros más allá.

—Cálmate.

Antes de marcharse Jaejoong apretó ligeramente su hombro, Yoochun estuvo un tiempo más sin moverse de su lugar, viendo la bebida calentarse frente a sus ojos. Y el aire acondicionado del lugar parecía enfriarlo todo, a él más que llevaba minutos sin moverse de su lugar. Todo podría ser más fácil si simplemente se marchara de ahí. Podría ser tan fácil fingir que se siente mal e irse de ahí, pero marcharse sería dejar de verlo, después de días sin saber de él.

Era patético, porque evitaba su presencia y aún asi se aferraba a él.

—Una cerveza —No necesito moverse para saber que era Changmin parado junto a él, no sabía si lo miraba, si se había dado cuenta de él, si aunque sea le importaba— ¿quieres una?

—Changmin no podemos beber.

Y Sunny parecía estar junto a él.

—Solo es cerveza Sunny, pero si no quieres no hay problema.

—No quiero que bebas.

—Voy a estar bien, ve a la mesa en un rato estoy allá.

De lejos la conversación solo lo hacía sentirse asfixiado. Con más frío todavía. Así que bebió un poco del whisky y lentamente su cuerpo pareció calentarlo falsamente. La canción sonaba con más fuerza ahora y la iluminación era mínima, apenas luces de colores que se esparcían por todos lados, cuando el humo hizo acto de aparición Changmin se giró por completo hacia él, con una cerveza en mano y sus ojos taladrando su cuerpo entero.

—Sabía que estarías aquí. —Esa afirmación hizo a su pecho entero helarse de nuevo— Entonces… ¿por qué aun así vine?

Estaba perdido, logró despistarse lo suficiente como para dudar si el menor le hablaba a él, o se estaba consultando todo así mismo.

Bebió lo que quedaba de licor y dejó que el sabor amargo le quemara la garganta. Sabía que con el suficiente licor sería capaz de comerle la boca en ese mismo instante y mandarlo todo al carajo.

Pero dos segundos después estaba pensando en las consecuencias y toda la adrenalina quedaba eliminada.

—Espera…

Changmin rompió toda intención que tenía por irse cuanto antes, el menor lo había retenido por el brazo y entre la marea de gente y la oscuridad a su favor, agarró a Changmin por las mejillas y besó sus labios con toda esa desesperación que brotaba en su interior desde que lo vio al inicio de esa noche, con esos labios que no le respondieron los primeros segundos, que lo hicieron chocarse contra una pared fría y áspera, que lo hizo separarse y mirarlo a los ojos, y maldecirse una y otra vez.

Pero antes de moverse un centímetro Shim lo agarró por la camisa y lo estrelló contra su boca otra vez, y estos besos eran como ninguno. Era como besarse siendo completamente diferentes, porque sus besos suaves repletos de afectos no tenían cabida ahí, había rabia y desesperación, ansiedad y premura. Sabían a alcohol. Sintió ese hueco en el pecho de nuevo, cuando sus lenguas jugaron y sus cuerpos se acercaron más, era un sentimiento de vacío y gravedad. Flotaba sin dirección.

Y ese vacío se transformó en emociones abriéndose paso una tras otra. Sin orden, sin consciencia y sin esperar a que su voluntad tuviera el control. Solo perteneció a ese beso tanto como pudo, tanto como sus bocas resistieron la una a la otra pegada sin que algún pensamiento pasara por su cabeza. Los labios de Changmin finalmente se alejaron y su aliento quedó sobre su boca, Yoochun solo esperó unos segundos y abrió los ojos, Changmin tenía su frente pegada a la suya y lo miraba de nuevo, sin que él pudiera adivinar lo que estaba pensando.

Era como un laberinto.

Entonces dio un paso hacia atrás y simplemente huyó. Fuera en el callejón de la parte posterior de la discoteca el viento soplaba con más fuerza que el aire acondicionado del lugar, Yoochun sentía los labios hinchados y la mente vacía. Le llegaba el humo de la gente y su cigarrillo, sus risas y conversas torpes, Yoochun se sentía mareado y estúpido. Así que decidió esperar un rato más apoyado en la fría pared, como si el tiempo le pudiera dar todas esas respuestas que tan ansiosamente necesitaba.

—¿Han visto a Changmin? —Sunny habló fuerte, pero aún asi la música del lugar no le permitió ser escuchada, así que Yunho se había acercado un poco y prestando atención —Que si han visto a Changmin, quedó de regresar enseguida pero ya han pasado como veinte minutos y no lo veo por ningún lado.

—Pues la verdad ni idea, debe estar por ahí, ¿por qué no le escribes? Con tanta gente aquí es casi imposible que lo encuentres fácilmente.

—Sí, tienes razón.

Sunny sacó su celular y Yunho asintió mientras bebía el coctel entre sus manos y veía a Jaejoong acercarse a él.

—Yunho, Junsu ya se va.

—Oh, ¿en serio? ¿Por qué no te quedas un rato más?

—No, la verdad es que mañana tengo que madrugar. Pero fue un gusto haberte conocido y bailar un rato.

Junsu puso una de sus sonrisas practicadas desde la juventud para no preocupar a los demás, Yunho a pesar de todo le sonrió y estrechó su mano, con un pequeño abrazo de por medio. Jaejoong le dijo un par de palabras más que él ya no escuchó bien, porque su mirada se perdió varias veces entre las personas y el paradero desconocido de Yoochun que a su mejor amigo parecía no importar.

—Despídeme de Yoochun ¿vale?

—Claro, lo más seguro es que esté en la barra o descansando en algún lugar.

Junsu no le creía mucho, lo sabía por su mirada y el estómago de Junsu recibió las consecuencias, como un golpe certero en la boca del estómago, sintió pesado el aire que respiraba y prefirió sonreír.

—Nos vemos

—Ve con cuidado.

Jaejoong se quedó agitando su mano un poco, Junsu lo vio despedirse de él y lo único que pudo hacer fue apenas levantar la mano y salir de ahí, lo antes posible, y recuperar el aire que no parecía llegar completamente bien a sus pulmones.

—Bueno, muchas personas dicen que los libros jamás deberían ser rayados. Yo en cambio no puedo evitar plasmar algo de mí en cada libro que leo, resaltar las frases que marcan algo importante, mis pensamientos, mis suposiciones, lo que creo, algo de mí se queda en cada libro y es bueno recordar las razones cuando decido abrirlo de nuevo un tiempo después… ¿Quieres decirme algo?

 

—Pienso igual, y moría por escribir un par de cosas y refutar algunas suyas, pero como es suyo me pareció imprudente y…

 

—Hazlo. Y si gustas luego podemos compartir experiencias, este es un libro muy especial para mí, me gustaría saber lo que piensas.

Yoochun no midió las consecuencias de sus pasos acercándose a la pequeña señora que expedía tabacos a unos metros de él, no tuvo tiempo de analizarlo cuando velozmente la mujer ya se encontraba ofreciéndole fuego y Yoochun sintió entonces la nicotina entrando en él, cerró los ojos a la primera bocanada. Años de abstinencia se habían ido al carajo diez minutos atrás y ahora solo desgastaba la colilla con cada pausada calada que le daba al cigarrillo, mientras la voz de Changmin lo enloquecía desde adentro.

Apretó el barandal en el que se encontraba apoyada y exhaló con lentitud otra vez.

Jaejoong lo iba a matar, y si no era él sería Changmin y si ninguno de los dos podía, este cigarrillo al menos lo haría de forma lenta pero eficaz.

La puerta tras de él se abrió con fuerza, Changmin volvió a estar frente a sus ojos, y el menor que no terminaba de creer su presencia solo agitó un poco su cabeza y luego trastabilló, Yoochun agarró su brazo pero a Changmin no pareció costarle evitar su contacto y mirarlo con todo ese reproche de horas atrás.

—Te odio —masculló— Eres la persona más desastrosa que ha pasado por mi vida. Y si pudiera, si tuviera la oportunidad, evitaría que nuestro primer encuentro existiera.  —Yoochun calló, con el cigarrillo entre los dedos y la vista de Changmin sobre el casi extinto tabaco— ¡Deja eso demonios!

Changmin arrancó de sus manos el cigarrillo y lo lanzó contra el suelo, cerca de su rostro y con ese olor a licor que Yoochun reconoció de inmediato.

—Has bebido demasiado.

—Eres la clase de persona con la que le pedía a Sunny jamás se le ocurriera salir —Shim repentinamente rió— Pero ahora yo… mírame. Contradiciéndome una y otra vez.

El estado de Changmin cambió bruscamente, toda expresión murió en su rostro y su mirada parecía haberse perdido en la puerta tras Yoochun, su voz apagada susurrándole cerca da la cara.

—¿Por qué no me quieres Yoochun?

Park volvió a sentirse abatido. La nicotina no había durado lo suficiente y no lo había calmado. Agarró débilmente los brazos de Changmin y los apretó. —Te amo… —lo susurro despacio— pero mañana no lo vas a recordar.

—Abrázame.

Yoochun se permitió complacerlo, y dejar que sus manos viajaran por la espalda del menor que su quijada se apoyara en su hombro y se permitió incluso cerrar los ojos. Sabía que lo iba a olvidar, que sus recuerdos quedarían difuminados por el alcohol y que con suerte incluso olvidaría el beso.

Es lo mejor” se dijo. Y lo abrazó más fuerte.

—¿Por qué no volvemos a la playa? —el susurro de Changmin parecía un sueño lejano entonces— Allá todo está bien siempre, allá me di cuenta que me podía enamorar de alguien, allá dijiste que me querías. Acá todo es horrible… acá todo está mal todo el tiempo. Yo no quiero estar acá.

Sintió el abrazó fuerte de Changmin y sus palabras convirtiéndose en un susurro liviano.

Sintió su corazón amargarse un poco más por las decisiones que tomaba y por no poder cerrar los ojos y huir, hacía esa playa lejana que Changmin tanto evocaba en su delirio.

Sunny se cansó de buscar a las cuatro de la madrugada.

Changmin no le contestaba el celular, el cual al parecer lo tenía apagado. Y tanto Jaejoong como Yunho parecían más interesados en conversar y bailar que en preocuparse por Shim. Sin embargo a minutos de que el bar empezara a cerrar Yoochun finalmente dio señales de preocupación por su primo y decidieron buscarlo por todos lados. Así que cuando los lugares dentro de la discoteca se terminaron, Jaejoong tuvo la idea de ir hacia la parte trasera y casi abandonada del local.

Yunho había abierto la puerta con cuidado y el frío de la noche les había pegado directamente en la cara. Sunny sintió el frío en sus piernas y el cuerpo entero, no había nadie. Y las luces eran escazas, sin embargo justo al pie de las escaleras de incendios Yunho había visto las piernas de dos personas.

Yoochun permanecía arrimado a la pared, sentado en el frío suelo y con los ojos completamente cerrados, Changmin a su lado parecía apoyado sin reparo alguno en él, la chaqueta de Yoochun sobre el cuerpo de Shim y la respiración tranquila de ambos los mantuvo en silencio un instante antes de que Jaejoong decidiera quitarse su propia chaqueta y agacharse frente al mayor de los dos, con su voz tranquila y baja. Sunny no podía entender ese tono de preocupación en sus facciones.

—Chun… Chun, despierta —acarició el frío rostro de Park y este abrió lentamente los ojos— ¿qué haces aquí? ¿Has olvidado tu asma? Este frio no es bueno para tu salud. —Jaejoong había deslizado disimuladamente su mirada hacía donde se encontraba la chaqueta de Yoochun— Vamos a casa.

Jaejoong se movió un poco para permitirle ponerse en pie, pero el cuerpo de Yoochun no parecía poder moverse con facilidad y entonces tosió con fuerza sacudiendo su cuerpo y tratando de respirar hondamente por la nariz. —¿En qué estabas pensando al quitarte la chaqueta? —lo regañó Jaejoong, en la suficiente voz baja como para que nadie a parte de Park lo escuchara. Yoochun se dejó colocar la chaqueta de Jaejoong y algo decaído por el malestar de su cuerpo asintió.

Junsu había mencionado las acciones extrañas de Yoochun esa noche. Jaejoong deseó haber prestado más atención.

Paralelamente Yunho ponía en pie a un mareado Changmin que se había apoyado en Jung y murmuraba cosas sin sentido sobre alguna tarea escolar.

—Yunho, ¿podrías prestarme tu bufanda?

Jaejoong tocaba con preocupación el frío rostro de Yoochun y suspiró en cuanto el otro le pasó la dichosa bufanda en su cuello.

—Te llamo luego Jae.

—Ok.

Miró a Sunny y Yunho alejarse con Changmin y luego suspiró.

Yoochun frente a él permanecía con la cabeza caída y tosiendo cada dos minutos.

Park Yoochun abrió los ojos cuando el reloj de la habitación de Jaejoong marcaba aproximadamente las once y algo más de la mañana. No creyó haber dormido bastante pero al menos si lo suficiente. Se sentó con la espalda doliéndole demasiado y enfocando a Jaejoong que parecía buscar ropa entre sus cajones, vestido únicamente con una toalla a la cintura. El mayor no se había girado para mirarlo y aún asi le habló, con la más tranquila de las voces.

—¿Qué tal la resaca?

—Casi no bebí anoche.

Yoochun podía predecir que Jaejoong había rodado los ojos.

—¿Entonces me puedes explicar porque estando en tus sentidos, te quitaste la chaqueta en medio de todo ese frío? —Jaejoong giró con una camisa en la mano y enfocando sus ojos en los de Park quien solamente suspiró y prefirió desviar la mirada. —Es él ¿verdad?

—Es mi alumno, me preocupo por él, además había bebido demasiado. No podía dejarlo andar solo por ahí.

—Es él.

A Jaejoong no pareció importarle sus últimas palabras. Solo soltó aquello con resignación y se sentó junto a él.

—¿Qué estás haciendo con tu vida Yoochun?

—No lo sé… —susurró vagamente— Créeme que no lo sé…

Luego de unos segundos, finalmente Yoochun pudo sentir el reconfortante abrazo del mayor. Susurrándole palabras de aliento en las que ya no podía creer. Ya nada podía estar bien, ya nada iba a estar bien. Yoochun no quería estar bien, si eso implicaba alejarse de él.

—Despierta ya. O te quedas sin almorzar.

¿Almorzar?

Changmin quitó la almohada que Yunho había lanzado a su cara y arrugó sus expresiones en cuanto la luz dentro de la habitación le dio en la cara y podía sentirse incluso un poco mareado aún. Le dolía el estómago y la cabeza a la vez. Rascó su cabeza descuidadamente y luego se arrepintió por ella.

—¿Qué tal tu primera resaca? —bromeó Yunho y Changmin tan solo agitó su mano pesadamente provocando una divertida risa en el mayor— Mejor vete a dar una ducha, ya estoy terminando una comida decente que tu estómago pueda soportar.

El menor que prefirió no hablar, su garganta seca y el mal sabor en su boca se lo impedían, camino excesivamente lento hacia  la ducha y espero que el agua fresca relajara un poco ese malestar fuera de lugar que lo volvía loco. Se quedó bajo la ducha largos minutos sin mover un solo músculo, tan solo respirar con la cabeza gacha y los recuerdos alborotados dando vueltas en su cabeza incompletamente.

—Nos besamos… —susurró— luego, bebí y en algún momento ¿golpeé a alguien?.. ¡Ahh! —Changmin llevó las manos a su cabeza y exhaló con fuerza; frustrado y cansado a la vez. Su mente se borraba a partir de ahí, con Yoochun huyendo de él después del beso y él estacionado en la barra. Bebiendo un vaso a la vez. Uno tras otro. Seguida y repetidamente.

—¿Ya estás listo?

—Ya voy…

Habló sin fuerzas, sintiendo que si alzaba demasiado la voz, su dolor de cabeza empeoraría.

Se vistió lo más rápido que pudo, con ropa en los cajones de la habitación del mayor y luego sin secar su cabello y con la peor expresión de todas se sentó a comer junto a Jung.

—Come lo que puedas. Tu estómago puede estar delicado en este momento.

Yunho sencillamente tomó un poco de jugo, leyendo el periódico en sus manos, con las noticias del día seguramente. Changmin observó la comida sin ganas y luego de acomodarse por quinta ocasión en su asiento, sin probar nada aún, suspiró.

—Toma al menos un poco de jugo y come algo de fruta —aconsejó el mayor, con esa mirada condescendiente que siempre tenía con él— Por cierto llamé a tu mamá. Le dije que no se preocupara que te quedarías conmigo hasta la noche puesto que iríamos a un par de lugares y me acompañarías a comprar.

—No creo que a mamá le importe si llego con resaca o no —Changmin mordió un poco de verdura sin ganas— Para el poco tiempo que pasa en casa hasta dudo que su hubiera podido dar cuenta.

—De todas formas quise evitar que te metas en problemas —Yunho bajó el periódico y acarició el cabello del menor— Me pidió que te dijera que en la noche saldría de viaje a Taiwán unos días, y que volvía el viernes. Que tú ya sabías que hacer.

—Sobrevivir y darle de comer a Bomul. Básicamente eso.

Yunho notó que ese malestar de Changmin no se debía únicamente a la resaca o el viaje repentino de su mamá.

Así que se apoyó en la mesa y sonrió, mirando con atención al menor.

—¿Me vas a decir qué sucede?

Changmin solo lo miró en silencio un par de segundos, antes de intentar comer un poco de arroz y cerrar los ojos.

—No sé a qué te refieres.

—Te vi crecer, niño. Sé cuándo algo te pasa.

Repentinamente Changmin había afilado sus facciones y apretado la cuchara con fuerza.

—No soy un niño —Yunho prefirió zanjar el tema por el momento. Changmin nunca había reaccionado así antes— Así que no lo vuelvas a repetir.

—De acuerdo… pero cuando quieras hablar, sabes que cuentas siempre conmigo ¿vale?

Changmin asintió y el resto del almuerzo pareció estar mejor en silencio. La mirada de Yunho se deslizaba cada tanto hacía Changmin y esa expresión extrañamente desolada que parecía no querer abandonarlo a como diera lugar. Changmin había accedido a lavar los platos y Yunho a colocarlos en su respectivo lugar. El departamento apenas en decoración parecía tener establecido lo suficiente como para vivir adecuadamente hasta que terminara de estar todo en orden. Yunho tan solo se entretenía en recordar donde había decidido poner cada cosa cuando la voz seca de Changmin lo detuvo.

—¿En verdad te parece que soy muy joven?

—Tienes diecisiete —sonrió Yunho— evidentemente lo eres. Pero no es algo malo Min, al contrario. Es algo que deberías aprovechar, cuando empiezas a crecer las cosas de antes no las puedes volver a recuperar. Ni siquiera tus pensamientos son iguales cuando empiezas a crecer.

—¿Alguna vez quisiste mucho a una persona?

Changmin no lo miraba, simplemente lavaba los platos, como si fuera lo más importante en ese lugar.

—¿Me estás hablando de amor? —Changmin pareció realizar una mueca ante sus palabras y Jung simplemente sonrió— Pues sí… Una vez.

—¿Y qué pasó?

—A veces los miedos pueden ser más fuertes que el amor.

Shim lo miró por fin y Yunho solamente sonrió, terminando de secar los vasos y colocándolos en su lugar.

—¿Nunca más te has vuelto a sentir así?

—No.

—¿Y no te arrepentiste?

Yunho suspiró, mirando fijamente al menor y notando toda esa inseguridad recorriendo su cuerpo.

—Cada día, Changmin. Pero quizá fue lo mejor —Yunho guardó los cubiertos, tratando de evitar la mirada de Changmin— Esa persona era muy valiente, no merecía a un cobarde como yo que lo estuviera llenando de inseguridades e inestabilidad a cada instante. En el fondo aunque lo amaba demasiado, quería que fuera feliz, que encontrara a una persona que lo pudiera querer por completo. Yo no tenía el valor y si yo estaba mal, no quería verlo a él de la misma forma, mucho menos por mi culpa.

Yunho iba a buscar refugio en el ventanal de su departamento, hablar de ciertos temas lo sofocaban lo suficiente como para preferir alejarse un poco, pero la mano de Changmin sostuvo su brazo y él se tuvo que detener.

—¿Entonces te alejaste para no arrastrarlo contigo y tus miedos?

—Yo no podía estar con él abiertamente. Y él a diferencia de mí, tenía el valor suficiente para gritárselo al mundo entero. Un día me pregunté: ¿sería justo obligarlo a permanecer a escondidas? A largo plazo terminaría lastimándolo. Así que mejor herirlo ahora, y no cuando estuviéramos más enamorados y doliera mucho más.

—Eso es egoísta y cobarde.

—Exacto. Por eso lo mejor para él era que yo me alejara. Changmin hay un dicho que cita: Que cuando amas a alguien debes salvarlo incluso de sí mismo. Pues yo creo que en ocasiones, también hay que salvar a la persona que amas de estar contigo.

Yunho luego de aquello apenas y le había dicho que iría a comprar un par de víveres para la nevera, que descansara un poco más y se tomara la pastilla para el dolor. Changmin no obedeció, tan solo se sentó en el sillón. Y pensó, una y otra vez, en las decisiones extrañas que Park Yoochun pareciera estar tomando por los dos.

—¿No sería mejor que se tomara un tiempo para vivir antes de tomar una decisión como esa?

—¿Y no está embarazada o algo por el estilo?

—Según ella no.

Changmin bebió un poco del jugo que les habían traído y suspiró mientras veía a Minho y Kyuhyun discutir sobre la decisión extraña de la prima de Kyuhyun, quien apenas se había graduado el año anterior del colegio y ya planeaba casarse con su novio de dieciocho años igual que ella. Kyuhyun parecía alterado y Minho curioso.

—¡Se está jodiendo la vida, te digo! Me importa un carajo todo ese amor que se dicen tener, ¿por qué no pueden esperar a terminar su carrera universitaria? Todo esto es absurdo.

—Bueno a veces dos personas se pueden querer mucho y no poder estar juntos, quizá esta es la única manera que encontraron para poder estar juntos sin que los vuelvan a separar. —Tanto Minho como Kyuhyun miraron sin entender a Changmin quien había jugado con su vaso mientras hablaba por primera vez en mucho tiempo, Changmin ante el silencio de sus amigos había levantado la mirada y se había incómodo en su lugar—. ¿Qué sucede?

—¿Qué acabas de decir?

—Has hablado como el cursi de Minho.

Choi únicamente golpeó en el brazo al mayor, pero este apenas se quejó y siguió esperando por la respuesta de Shim.

—Solo… fue lo único que se me vino a la cabeza.

—Mientes. Además mi prima y su novio tienen como cuatro años juntos. Se conocen entre sus familias y lo sabes. Pero ellos no son el punto. ¿Qué está sucediendo contigo Changmin?

Changmin volvió a sentirse incómodo y sin ganas de hablar.

—¿Es sobre ese sujeto? —Minho se acercó un poco a Changmin— No lo has querido presentar, nunca hablas demasiado de él, pero tú en verdad te estás… bueno, tu sabes.

—Changmin… —Insistió Kyuhyun— ¿todo está bien entre ustedes?

—Es mayor.

—Eso ya lo habías mencionado.

—Ocho años mayor.

—Oh…

Minho se había quedado inmóvil un rato y Kyuhyun había optado por usar el respaldo de su asiento para ver a Shim quien no parecía muy cómodo compartiendo sus cosas en aquel instante. De pronto ninguno se atrevía a decir algo más. Y Changmin sentía haber cometido el peor error de todos al hablar, no quería exponerse, no quería compartir absolutamente nada de él y su patética situación. Y ahora Kyuhyun lo miraba de esa manera y Minho parecía hacerse pequeño en su lugar.

—¿Terminaron?

Kyuhyun sonaba serio, un poco arisco quizá.

—Él cree que lo quiero por ser la primera persona que me demuestra afecto. Que soy muy joven para entender…

—Y tiene mucho miedo… —Minho repentinamente había apoyado los codos sobre la mesa, doblando una de las servilletas, con esa insegura sonrisa en los labios— No quiere arriesgarse por alguien que en medio del camino puede retirarse y decirle que simplemente está pasando todo muy rápido, que es algo que no puede manejar. Y está bien, porque soy joven y no tengo que pelear por algo que no conozco bien, algo que en mi casa no conocí bien…

—Minho —La mano de Kyuhyun se había colocado sobre el hombro de Choi— ¿hay algo que nos tengas que contar?

—Le dije a Jinki hyung que me gustaba —Sonrió Minho— pero muy a parte que él está con Jonghyun, dice que yo aún… que él no quiere estar conmigo por esa y otras razones más. No se quiere ilusionar con un chiquillo.

—Pero él apenas tiene tres años más… es un idiota.

—Dice que está enamorado de Jonghyun.

—Miente —Changmin suspiró ante la mirada de los otros dos— Si lo amara simplemente con eso bastara y no tendría que usar excusas de más, pero te dio muchas explicaciones, cuando una persona se explica demasiado en la mayoría de los casos está mintiendo.

—¿Entonces…?

—Tiene miedo. Que te haya mentido con lo de que ama Jonghyun, no quiere decir que sus excusas sean mentira.

—¡De acuerdo! ¡Ya basta ustedes dos! ¿Qué les sucede? ¿Desde cuándo esto se volvió el club  de las amas de casas desesperadas?

Kyuhyun reaccionó molesto, con sus manos sobre la mesa y la mirada de Minho y Changmin curiosa sobre él, pero fue Minho el primero en romper en risas ante la reacción del mayor que ahora bufaba sin gracia, arrimado en su asiento y con Changmin sonriendo levemente, al menos ese lapsus de Cho había logrado borrar un poco la tensión que había entre ellos. Finalmente Kyuhyun lo miró y rodando los ojos habló.

—¿Y bien? ¿A ti qué te pasa? Termina de hablar pues…

—Nada, estuvimos juntos un tiempo y terminamos, no hay mayor drama.

—Pues eso no es lo que a mí me parece, al contrario. Tú tienes todo el drama en la cabeza.

Changmin odiaba lo transparente que podía ser ante Kyuhyun.

—Eso es todo Kyuhyun, lo único es que… fue algo que no me esperaba. Ya todo está bien.

—¿Y tú Kyuhyun? —Minho decidió intervenir y molestar al mayor— ¿no tienes algún drama que compartirnos?

—¡No, dios! ¡Qué asco! Ahórquenme el día en que salga con un algún dramatismo de estos.

—¿Y Victoria?

—Victoria ya es algo superado. ¿Cuántas veces se los tengo que decir?

—Nah… a mí no me engañas. Sé que ahí todavía hay algo.

—¿Minho quieres que te golpeé?

Mientras esos dos continuaban discutiendo, Changmin se permitió descansar y sentirse más relajado, mientras veía la cara del mayor agriarse cada vez más ante los comentarios imprudentes del menor. Changmin sonrió, un poco más calmado. Verlos discutir de alguna manera lo hacía olvidarse de su propio infierno personal.

Aunque en el fondo quisiera escapar de ahí.

Tener alas y volar lejos, donde le diera la gana, con quien le diera la gana.

Yoochun llegó esa mañana sin desayunar. Parqueó el auto y respiró hondo antes de acomodar los lentes en su rostro, había cortado su cabello el fin de semana y se sentía extraño con el cabello corto, se sentía extraño volviendo a clases como si fuera un día normal. La mayoría de estudiantes ya se encontraban ingresando y entre un saludo y otro. Yoochun pronto se dio cuenta que había olvidado sus problemas personales por sus ocupaciones profesionales, como los prontos exámenes que tenía que preparar, como la participación que tenía como jurado en el concurso de cuentos organizado por la institución.

Para Yoochun fue un poco fácil perderse en sus pensamientos y planes para el mes siguiente.

Pero apareció en el momento menos indicado, con su paso lento y cómodo sin ser cercano a ninguno entre esa marea de gente al ingresar. Con su altura resaltando entre los demás. Changmin se detuvo al momento en que sus miradas se encontraran, Yoochun esperó que el menor simplemente ignorara su presencia o a lo sumo lo mirara con odio. Pero finalmente Changmin asintió a forma de saludo, con esa indiferencia casual entre un maestro y estudiante que apenas y se reconocían por los días de clase habitual.

Yoochun permaneció estático un rato más, mirándolo perderse en los pasillos dentro del lugar y con los saludos matutinos de los demás estudiantes a su alrededor. Changmin lo había reconocido como un ser más. Simplemente lo había saludado y continuado sin mirar atrás.

Faltan 69 días

15 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 11

    Liseth escribió:
    24 octubre, 2014 en 11:43

    OMG! esto es ilegal porque nos dejas asi >< aigoo estos dos me hacen sufrir 😦 awwww estas de regreso Muchas Gracias por continuarlo 🙂

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    Luda escribió:
    26 octubre, 2014 en 18:10

    Oh gracias por actualizar! lo estaba esperando >_<
    ¿Que sera esa cuenta regresiva? ¿69 días para el caos?

    Espero que no te tardes mucho en actualizar, me gusta mucho este fic~ Por cierto ¿Le quedan muchos caps? parece que no… *ansias*

    Gracias por escribir historias tan interesantes, sigue así 🙂

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      Lucy Chirinos escribió:
      18 mayo, 2015 en 15:02

      No, no será un caos, será un cataclismo
      así que a prepararse tanto mental como físicamente :s
      -Lú-

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    annyvillarroel escribió:
    27 octubre, 2014 en 13:13

    Que intensooo todo >< Lastima que Changmin no se acuerda que Yoochun le dijo que lo amaba T.T …. Yo creo que Junsu vio algo… por la manera en al que salio….
    Yo defiendo un poco a Yoochun en este fic.. en esa relación es el,. el que mas se ve expuesto a perder y salir mal de todo eso…. porque tiene q se todo tan dificil T.T
    Y ahora Changmin lo ignorara y el va a seguir sufriendoo BUU T-T mueroo por saber como siguee porfisss no tardes tanto en actualizar este ficcc. Graciass

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    Anónimo escribió:
    5 noviembre, 2014 en 16:57

    ohhhhhhh espere tanto este capitulo , fue emoconanate pero estaba muy corto 😦 pero igual gracias yno tarde mucho plisss , ya quieroque changminrecuerde ese te amo aaaaaaaaaa

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    keparasa12 escribió:
    15 noviembre, 2014 en 23:41

    Estoy terminando de leer el fic por 3 vez…por favor nesly, lo AMO, por tu culpa empecé a leer YooMin y ahora es mi OTP favorita *-* NO LO ABANDONES….actualiza pronto, te mando miles de brazos virtuales, que sirvan como pago por tu hermosa tarea. Miles de voltios de la mejor de mis energías para que todo vaya genial en tu vida. Te queremos *.*

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    Corazón con Fecha de Expiración | ~ Nesly Fanfic ~ escribió:
    5 enero, 2015 en 10:22

    […] Corazón con fecha de expiración: capitulo 11 […]

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    Chunsadycta escribió:
    7 agosto, 2015 en 19:23

    Ese Te amo fue tan hermoso y tan lastimero a la vez lo dijo asi de la nada conciwnte de que no lo recordaria y eso me ha dejado con el corazon latiendo quedito despues de un monton de pulsaciones. Este cambio de imagen Aigoo Chunnie es guapisimo como sea¡¡¡¡ Yunho aigoooo que siempre saca cosas tan hermosas todo el es comprencion absoluta pero ese Te Vi crecer Niño … Juro que fue super tierno 😯 No puedo creer lo frustada que me siento porque este YooMin parece tan impisible.Changmin ennserio que me enternecio con su añoransa de la playa y no seria descabellado irse a donde nadie los conozca 😔 Esto de las relaciones con diferencia de edades me encantaaa¡¡¡¡¡ Neslyyyy por favor actualiza prontooo muero y suplico por una actu. Hasta la proxima que espero sea muy muy prontooooo¡¡¡¡

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