La sonrisa de Apolo: capitulo 7

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La Sonrisa de Apolo

Si dejo a mi corazón hablar

(¿Estás dispuesto a escuchar?)

Si Minho lo miraba, estaba ahogándose.

Su presencia le recreaba instantes de inseguridad.

Y si Key se le acercaba, su sonrisa, su toque, todo lo que pudiera hacer alrededor de Jinki lo enloquecía y entonces Minho cerraba los ojos y sacudía la cabeza vehementemente, no podía ser tan descuidado, tan tonto. Tan impredecible de creer que las cosas  saldrían siempre a su voluntad.

—Hyung— La mano de Taemin se había posado sobre su hombro —¿Estás bien?

No, no lo estaba.

—Si— Y sonrió, como intentando convencer al menor que todavía parecía repleto de dudas. —Solo estoy cansado.

Podía sentir la mirada de Jonghyun a lo lejos, esa mirada extraña y culpable que su amigo le enviaba, Kim había intentado justificarse, decirle que había sido un impulso y tal vez estaba equivocado, pero ¿y si no lo estaba? Sus acciones imperiosas lo llevaban a Jinki, a su estado de complacencia mientras lo miraba junto a Kibum y ambos hablaban con tranquilidad.

Si la mirada de Key lo atrapaba. Lo miraba a los ojos por un par de segundos y luego volvía  a posar su atención en Onew. Entonces Minho volvía a sentir que faltaba el aire y todo estaba mal. Sus sentimientos apedreados y su confianza derrumbada. Su instinto gritaba, suplicaba por que no permitiera a la humillación tocarlo.

Y Minho, como buen escucha, prometía que eso no iba a pasar.

—Minho— Jinki se quejó, tratando de evitar que el menor siguiera jalando de su brazo por los pasillos, que al menos soltara una explicación —¿Qué diablos te sucede?— Y su paciencia murió cuando se soltó agresivamente y Minho por fin pareció detenerse.

—Necesito que hablemos a solas.

—¿Y por eso tienes que jalarme de esa forma?

—Hyung— Lo mira, como si deseara taladrar la respuesta en sus labios, pero Jinki solo soba su brazo y arruga el entrecejo —Dime la verdad— Traga duro, esperando que esos ojos lo miren, para que no pueda mentirle, para que no se atreva a hacerle daño —Antes de que empezáramos a salir ¿estabas enamorado de alguien más?

Jinki lo mira, largamente y luego suspira, desvía la mirada y continua con la mano sobre su brazo, no parece dispuesto a contestar y la sangre de Minho borbota llena de rabia.

—Onew— Decide ponerle punto final, se acerca un paso, otro. Y Jinki prefiere ahora no mirarlo —Jinki— Toma su barbilla, por que el mayor no parece dispuesto a devolverle la mirada, y cuando finalmente se encuentra con esos ojos Jinki tiene los ojos abiertos de par en par y la boca cerrada —Dime la verdad.

—¿Por qué te importa eso ahora? Estamos juntos… Yo…

—¿Tu qué?— Ríe Minho —¿Me quieres igual?— Suelta el desprecio a cuentagotas —¿Puedes dejar de verme la cara de idiota?

Está siendo agresivo, el cabello de Onew tapa sus ojos, ha logrado bajar la cabeza y Minho siente en el interior de su cuerpo que el sistema interno quema, arde como nunca antes, y sin embargo su mente obnubilada solo reclama por su orgullo muerto, sus instintos apasionados que han sido traicionados por él.

—¿De dónde sacaste todo eso?— Onew ni siquiera parece preocupado, no lo mira, le pesa la conciencia y sus ojos atraviesan la pared, espera que Minho deje de verlo con esa intensidad y lucha por que su corazón detenga los latidos acelerados —No entiendo por qué…

—¡Ya basta!— Minho pierde la poca paciencia, inconsciente de los tres muchachos que se han quedado a unos pasos de distancia, que observan todo desde aquel lugar —Dime por qué accediste a salir conmigo— Vuelve a acercarse, y esta vez la mirada de Onew sube sola hasta sus ojos —No me mientas.

—Porque soy egoísta.

La duda se posa en los ojos de Minho, arruga el entrecejo sin entender.

Y se aleja… Lo mira como si hubiera sido atacado por él, como si la herida en su estómago no le permitiera respirar. Lo mira y siente que su imagen se ha opacado.

Los ojos de Jinki se desvían sobre el hombro de Minho y él por instinto gira. Jonghyun, Key y Taemin están detrás de él, los miran fuera de lugar, como espectadores de un circuito sin fin en el que la vergüenza pesa sobre los hombros de Choi y regresa su mirada a él, el causante de todo. Vuelve a acercarse y susurra, lo más leve que puede, tan cerca de sus labios como un veneno que desea ser traspasado.

—Terminamos.

Luego se va y Jinki baja la mirada, con el peso de esas miradas sobre él. Con los pasos de Minho a un ras de su presencia, cierra los ojos y aspira el sabor amargo de sus acciones. De esa parte retorcida suya, fundida entre el egoísmo y la desesperación, que ninguno ha podido detectar todavía.

—Onew ya basta.

La voz de Joon suena cerca de su oído, le quita el vaso entre las manos y lo mira seriamente.

—Ni siquiera eres bueno bebiendo.

Jinki sonríe, por que mantiene la cabeza baja todavía, y sobre la barra de aquel bar es imposible que alguien la detecte, por que Joon ha llegado apenas lo ha llamado, vestido todavía con ropa elegante, en medio de un maquillaje recién puesto y no le cuesta notar que ha ido tras él apenas ha terminado de grabar algún programa.

—Eres un buen amigo, Joon— Susurra, con su mano sobre la palma del otro que de pronto aligera sus expresiones y parece decidido a escucharlo —En serio, gracias.

—¿Qué ha pasado? ¿Por qué has bebido tanto?

Pero Onew no parece dispuesto a hablar, todo a su alrededor da vueltas, y tiene el estómago revuelto mientras la música que suena solo logra sonar lejana a sus oídos. Puede sentir la voz de Minho como si todavía resonara con fuerza en su cabeza, como si se repitiera a hiciera eco.

—Onew…

—Tengo frío.

Sus propios brazos suben, se abraza en medio del pequeño momento que ha tenido, encogido en su asiento, sintiendo como Joon empieza a moverse hasta que siente sobre sus hombros el peso suave de ese abrigo negro que el otro le ha entregado.

—Es hora de ir a casa.

Sale un suspiro, Joon no parece esperar una respuesta, lo hace levantarse mientras ajusta lo mejor que puede el abrigo a su cuerpo y le sonríe, dispuesto a encaminarlo a la salida.

—Joon…— Pronuncia su nombre como en los viejos tiempos —Eres un buen amigo, de verdad.

—Lo sé, lo sé…

Así que se deja guiar, mientras Joon pasa un brazo sobre sus hombros y lo guía a la salida, Onew tiembla un poco, el abrigo no ha llegado a tiempo tal vez pero aun así el aroma masculino del otro lo envuelve y él cierra los ojos una vez se ha subido al auto, porque siente la garganta áspera y una tremenda sensación de abandono que ni siquiera Joon puede notar.

—Ten cuidado.

Joon siempre ha sido de esos amigos que cuidan cada parte de él, aunque el tiempo jamás este de su lado, y apenas se puedan ver. Joon tiene esa costumbre de llamarlo, de acostúmbralo a él, de hacerlo sentir bien. Vive entregado a esas pequeñas nociones de amistad verdadera que sin saberlo el otro le entrega.

La puerta del departamento ha sido abierta gracias a sus llaves y Joon parece descansar un poco cuando lo deja sentado en el sillón y corre a cerrar la puerta, luego regresar por él, a Onew le arde la cara, el cuerpo entero de pronto arde, como si le hubiera llegado una fiebre repentina y se sintiera incluso agotado.

—¿Te sientes mejor?

Onew sacude un poco su cabeza y Joon lo mira preocupado.

—Es tarde…— Murmura, y los ojos de Joon corroboran la hora —Es mejor que te vayas a casa, mañana seguramente tienes algo importante que hacer.

—No puedo dejarte así…

Onew sonríe, por que le parece que únicamente quiere huir, salir de ese departamento e irse con Joon hasta que su alma y pesar se hubieran recuperado un poco al menos, parece envuelto por el abrigo de Joon, escondido entre los pliegues de la gruesa tela que lo abriga y Joon solo toca su rostro.

—Tienes fiebre— Levanta un poco su rostro y puede ver en los ojos de Joon que está un poco más preocupado todavía —No debiste tomar tanto.

—Voy a estar bien.

Con debilidad estira su mano, intenta alejarlo porque no quiere que perciba el ambiente de ese lugar, la tensión que se respira en cada uno de sus pasillos, porque se avergüenza de haber llegado hasta ese punto en aquel lugar, que alguna vez debió ser su segundo hogar.

—Onew…

Pero Jinki sacude su cabeza, logra levantarse con cuidado y lo vuelve a empujar.

—Vete ya. Se van a preocupar por ti.

Joon todavía parece inseguro, mira su rostro y camina despacio, pero Onew parece seguro, con sus pasos serios y firmes mientras lo conduce a la salida y le regala una última sonrisa.

—Te llamo mañana a primera hora.

Onew asiente, lo ve traspasar el umbral de la puerta una vez ésta hubiera sido abierta, mira su espalda alejarse aunque de vez en cuando Lee gire preocupado para mirarlo, pero Jinki sonríe y agita un poco su mano y cuando finalmente Joon desaparece con las puertas del ascensor cerrándose Onew suspira en paz.

Cierra la puerta del departamento y se deja caer, arrastrado por las pocas fuerzas que tiene y cierra los ojos, sentado en el suelo frío y con un abrigo sobre los hombros que no le pertenece.

—¿Onew?

Escucha la voz de Jonghyun y prefiere no abrir los ojos, sus manos tocan su frente.

—Tienes fiebre.

Siente que lo levanta, que intenta que se mantenga en pie y sin embargo por primera vez, prefiere dejarse guiar.

—Parece que la fiebre le bajo un poco durante la noche.

Kibum toca su frente otra vez y permanece sentado junto a él sobre la cama, vigila su respiración pesada y la forma en que el cabello parece pegársele todavía sobre la frente, el sudor que emana, ligero, mientras Jinki murmura cosas sin sentido y se remueve apenas sobre la cama, con los labios un poco resecos y suspiros que se le hacen constantes.

—No podrá ir al programa de hoy— Murmura Jonghyun mirándolo todavía, cruzado de brazos mientras espera que Kibum se levante y salgan de ahí —Al  menos Taemin hoy no tiene que salir y puede cuidar de él.

—Si, supongo que si.

Key mira a Onew sobre la cama, su respiración todavía pausada mientras su pecho sube y baja de una manera poco constante, muerde su labio inferior y aún así decide dejarlo solo, cerrar la puerta de la habitación tras de si mientras Minho permanece sentado en el sillón con las manos entrelazadas y un mudo Taemin junto a él.

Minho levanta la mirada, Kibum sabe que no se atreve a pronunciar palabra alguna, así que él no tiene por que dar explicaciones y continúa caminando hasta donde se encuentran sus pertenencias y Jonghyun se queda en la sala, mira a Minho que baja la cabeza y muerde su lengua todavía.

—Le ha bajado la fiebre. Aunque aún parece delirar— Comunica de repente, lo suelta como si no fuera tan importante mientras revisa los mensajes en su celular —Esperemos que para el medio día la fiebre le haya bajado por completo.

Taemin mira a Minho removerse un poco sobre su asiento, aunque por último suspira y deja sus manos descansar, luego los pasos de Kibum se escuchan y finalmente los tres abandonan el departamento, Taemin suelta un suspiro ahogado mientras se ve solo en aquel lugar y vigila a Onew cada tanto.

Tal vez eran las dos de la tarde cuando ingresó otra vez para vigilar que todo estuviera bien con Jinki, había entrado y salido tantas veces, se había recostado a dormir en la cama junto a la de Onew inclusive, veía su rostro cansado y esa mueca de dolor que se posaba a veces en su rostro y Taemin no hacía más que suspirar y darle su respectiva medicina de acuerdo a la hora.

Pero fue en su séptima visita luego de eso, que notó que la fiebre del mayor había subido, se apresuró en buscar la pequeña tina que Kibum le había dejado y corrió a llenarla hasta la mitad de agua, remojó una de las toallas y la exprimió lo suficiente como para que esta pudiera posarse con cuidado sobre la frente de Jinki.

El quejido que salió de los labios del mayor lo hizo asustarse por un momento, abrió los ojos de par en par cuando otro quejido salió de sus labios y su voz rasposa se dejó escuchar.

—Está frío…

Taemin apretó sus manos.

—Hyung… ¿Quieres algo? ¿Te sientes tan mal?

El menor ya calibraba entre sus opciones el poder llamar a un doctor que lo sacara de su apuro mientras Onew se removía y quitaba la toalla de su frente para luego tirarla al suelo sin miramiento, todavía sin abrir los ojos, Taemin empezaba a rendirse sin saber que hacer, pero Onew solo suspiró en tanto su pecho subía y bajaba cada tanto.

Los segundos pasaron sin que alguno se atreviera a pronunciar palabra, Taemin pasa una mano por su rostro y suspira, mirando su rostro, su perfil y sus labios gruesos que parecían resecos todavía, aquellos que apenas y se veían húmedos cuando bebía agua para tomar su medicina.

Y se pierde, entre sus propias emociones y vicisitudes.

—¿Qué tienes?— Pregunta bajito, mirándolo y buscando esa sonrisa por la cual Minho ni siquiera había podido dormir en toda la noche —¿Qué es eso que él ve en ti?— Murmura sin apremio, con un nudo en el estómago. Sus sentimientos tan amortiguados por una resignación que todavía no tocaba a su puerta —¿Por qué tú?

Onew finalmente tose, su pecho se sacude fuertemente y Taemin corre a ayudarlo, a que se siente sobre la cama.

—Bebe agua, hyung.

Susurra despacio, luego de que Jinki se hubiera calmado y él recibe el agua como un regalo, bebe bastante,  y luego respira abiertamente, por primera vez abre los ojos, lo mira, lo reconoce.

—Taemin…— Su voz aún suena extraña, pero esos ojos lo miran con pena y de repente baja la mirada ante él —¿Qué haces aquí?— Parece estar todavía con bastante fiebre, seguramente delira piensa Taemin mientras lo acoge entre sus brazos para volverlo a acostar sobre la cama.

—Descansa mejor.

Y sin embargo esta vez la mano de Jinki apresa su brazo delgado y lo detiene justo sobre el rostro del otro, ante su mirada perdida y su respiración cansada, el aliento cálido que emana del otro lo hace quedarse quieto.

—Taemin….—  La puerta se abre tras él, pero Onew parece no notarlo —Tú eres el culpable de todo— Entonces la atención del menor se posa en Onew, olvida la puerta recién abierta, olvida incluso que se encuentra prácticamente sobre Jinki y sus labios están cerca —Tú y mi estúpido egoísmo tienen la culpa de todo.

Y esa mano que lo tomaba por el brazo lo hace caer, resbala por su cuello y lo apresa como si nada más le importara, el aliento del otro choca contra el suyo y sus manos se sostienen en el pecho de Onew, su boca se ha encontrado con esos labios, impertinentes que soslayan sus reacciones y lo hacen abrir los ojos. Asustado, confundido y mareado.

—…¿Qué están haciendo?

El susurro de Minho a sus espaldas lo hace alejarse, retrocede asustado y su cuerpo trastabilla contra la pequeña mesita a unos pasos de la cama, sus ojos están abiertos de par en par y Onew pasa una mano por su frente, recostado todavía, aunque Minho parece mirarlo a él, frunce el ceño y camina hasta la cama, tiene las facciones rígidas, sus ojos centrados en el cuerpo pesado de Jinki sobre la cama.

—No era Key— Susurra Choi, tomando a Onew por el cuello de la camisa, obligándolo a sentarse, y esos ojos turbados tardan en enfocar a Minho, que busca sus ojos, busca que se logre estabilizar —Nunca fue Key ¿verdad?

—¿Cuándo se trató de Key?

La voz de Onew es pesada y su respiración se vuelve agitada.

Minho solo cierra los puños sobre la ropa de Onew que aprieta entre sus dedos.

Porque soy egoísta

Las palabras de Onew pesan sobre sus recuerdos, lo mira, lo observa como nunca antes, su rostro rojo por la fiebre y los pasos de Jonghyun y Kibum se escuchan suaves entre los pasillos. Minho no tiene un mundo aparte de Onew, todo se ha reducido a él y su propia conclusión.

—Es Taemin.

Pero Onew se suelta del agarre, tose agrisetadamente y lleva una mano a su cuello, la garganta arde y la fiebre todavía no baja, el mundo parece no sufrir de gravedad y las palabras salen solas de su boca.

—Soy una mala persona Minho— Masculla imperceptiblemente —Aléjate de mí.

—Saliste conmigo para que Taemin no pudiera estar conmigo, si tú no lo podías tener, él tampoco iba a estar con alguien más, ¿verdad?

Minho lo agarró del brazo, pero Onew volvió a toser y esta vez las pisadas de Jonghyun y Kibum estuvieron dentro de la habitación.  —¿Qué está pasando?

Taemin permanecía incrédulo alejado de la cama, Minho buscaba esos ojos de Onew que se negaban a él.

—¡Mírame, maldición!— Esta vez lo sostuvo con más fuerza y Jinki gimió de dolor —¡Solucionemos esto de una vez!

—¡¿Qué es lo que quieres escuchar de mí?!

Sus ojos se encontraron. Esos ojos de Onew que ya no brillaban como antes.

Y Minho solo frunció el ceño, apretando más el agarre.

—Minho basta, no es el momento— Las manos de Jonghyun se posaron sobre los hombros de Choi —Deja que se sienta mejor para que puedan hablar.

—¿Qué clase de persona eres?

—Fuera todos— Por primera vez, la voz de Kibum se dejó escuchar. Jonghyun entonces tomó por los brazos a Minho y lo sacó de ahí, sin embargo Taemin solo vio a Jinki caer recostado en la cama, agitado y con la respiración constipada, sus brazos fueron tomados por Kibum, su voz suave y afilada —Te lo prometí ¿no?— Esos ojos de Kibum lo enfocaron —Es tu turno para entrar en Minho. Prometí que te daría a Minho en bandeja de plata.

—Hyung…

—Ahora solo deja las cosas reposar y no olvides tu lugar— Kibum acentúa el agarre —Tú no tienes la culpa de nada.

Taemin apenas da pasos torpes fuera de la habitación y cuando Key se encuentra solo en la habitación, cierra la puerta colmado de calma, con su respiración profunda y los pensamientos dando vueltas rápidamente en su cabeza. Se acerca lo más lento que puede a Jinki y vuelve a exprimir la toalla que reposa a un lado de la almohada y renovada la coloca sobre la frente del mayor.

Jinki se queja, pero Kibum solo sonríe levemente.

—Así que era Taemin, ¿no?

Y su susurro se pierde, escucha la voz de Minho discutir con Jonghyun, pero el ruido ajeno le es inerte y sus manos tranquilas únicamente buscan esa piel suave que necesita bajar el calor. Esa sensación de victoria que poco a poco se abriendo paso hasta él.

Fin de la Séptima Parte

Un comentario sobre “La sonrisa de Apolo: capitulo 7

    emina sakurai escribió:
    30 enero, 2015 en 3:28

    Era Taemin, jamás lo imagine; simplemente se pone más interesante. Espero que actualices pronto porque tu historia simplemente me atrapo

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