Corazón con fecha de expiración: capitulo 12

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Corazón con fecha de expiración

Ven, a joderme la vida, pero ven

Capitulo Doce

A Yoochun esa mañana de lunes se le antojaba tanto un cigarrillo, que pasó gran parte del día desconectado, lejos de aceptar que lo que lo mantenía en ese estado de letargo podía ser el fin de semana ya lejano para él en que Changmin durmió entre sus brazos, con toda la tranquilidad de la oscura y fría noche para los dos, en la salida trasera de un bar. En la penosa imagen que de pronto para él era algo idílico de recordar. Y tener semanas sin un contacto real con él, parecía tenerlo al bordo del colapso.

Pero entonces, para la mitad de la jornada su oportunidad llegó, se quedó a solas en el salón, mientras los estudiantes se dirigían al comedor y sintió unas manos invisibles aparentándolo fuertemente de los hombros, fuerte y determinadamente su fuerza de voluntad y promesa a Jaejoong se fueron al carajo. Rebuscó velozmente dentro de su maletín y el cigarrillo llegó a su boca más rápida de lo que demoró en encenderse.

De nuevo tenía la nicotina en su cuerpo. Inhalaba y exhalaba muy cerca de la ventana para que el olor no se encerrara.

Con uno bastaría.

—No sabía que fumaras.

De pronto la imagen delgada y alta de Dasom estuvo frente a él. Ella estaba ahí, con una sonrisa en el rostro y un vestido ceñido que lo hizo añorarla a pesar de que la última vez que se vieron no fue en la mejor de las circunstancias, pero ella era tan hermosa que se sintió complacido con la atención que le era otorgada.

—¿Te molesta?

Ella solo alzó un poco los hombros y se acercó lentamente, con sus tacos golpeando el piso como el único sonido, dejando su cartera sobre el pequeño escritorio y sentándose frente a él en una de las bancas.

—¿Cómo has estado?

Si Yoochun lo pensaba eso podía ser la visita más normal y atenta que hubiera tenido en meses, ella conocía cosas realmente personales y secretas de él a estas alturas. Pero se le antojo provocadora de repente y por un momento se preguntó si en realidad no se encontraba soñando. Y anhelarla sería un bendito regalo de su inconsciente, porque entonces indicaría que algo de Changmin se estaba desprendiendo de él.

—Más o menos.

—¿Cómo van las cosas?

Dasom apenas alzó una ceja, para no dejarle dudas de a lo que se refería, y esa pregunta lo dejó estático un minuto, antes de que Dasom le robara el cigarrillo entre sus manos y decidiera compartirlo. Yoochun la miró. Y el frío que se esparció en su estómago fue tan grande que tuvo que reconocerlo: Dasom se le antojaba realmente sexy en ese instante. Pero desearla lo llenaba de vacío. Como si en realidad buscara convencerse de que ella le atraía.

Repentinamente los ojos de Dasom se dirigieron a la puerta y Yoochun por inercia decidió mirar hacía el mismo lugar: Yoona, Jessica y Taeyeon estaban ahí, las tres mirándolo sorprendidas mientras permanecían estáticas y Yoona fue la primera en agitar su cabeza y sonreír nerviosa.

—Lo lamentamos, nosotras solo… Bueno, con permiso.

Yoona había jalado del brazo a Taeyeon y Jessica solo había alzado su rostro en alto, y agitando su cabello se alejó de ahí.

—Eso me suena a que serás el chisme de la semana. —Dasom lo comentó divertida, aún con el cigarrillo entre los dedos— ¿Te causaré problemas?

—No creo, se lo explicaré al director.

—No me refería a él —Dasom volvió a llevar el cigarrillo a sus labios, y lo miró de nuevo, con esos ojos profundos y determinantes, de pronto toda esa burbuja en su cabeza se destruyó y pudo verla en realidad— Quisiera hablar contigo, ¿tienes tiempo hoy?

—Claro —Yoochun pudo verla algo ansiosa, parecía más que todo necesitar hablar con alguien— ¿te paso recogiendo?

¿Qué tan desesperada podía estar para buscarlo a él?

¿Por qué él y no su mejor amiga?

—No es necesario. —Dasom relamió sus labios un poco y le sonrió de nuevo—. Nos vemos en la cafetería de la vez pasada a las cuatro.

La mano de Dasom se posó en su cuello y ella se acercó para besar su mejilla lentamente. El aroma suave y sutil de la mujer quedó prendado en él por un largo rato más; luego ella había agarrado su cartera y con el cigarrillo entre las manos se había alejado de ahí. Con su coleta de cabello moviéndose al ritmo de sus pisadas.

Para la hora de la salida, era como si el mundo se hubiera puesto de cabeza.

Los profesores lo acosaban divertidos sobre la hermosa mujer que ya todos habían asumido era su novia. Porque eso sí, la historia había pasado por tantas especificaciones que él ni siquiera reconocía como tal. Que habían estado compartiendo un cigarrillo, que se habían estado besando y coqueteando mucho tiempo. Dios… por poco y decían que acababa de tener sexo desenfrenado con ella justo antes de que las estudiantes llegaran.

Te conozco bien, y sé que gran parte de eso es una gran mentira, pero sé más cuidadoso con traer a tu novia a la institución.

El director había sido amable, había alegado que todo esa racha de mentiras se había originado gracias a su popularidad y las estudiantes enamoradas de él que se sentían heridas, pero por suerte y ni siquiera le había preguntado por lo del cigarrillo porque entonces si estaría en problemas. Pero las profesoras eran otra historia, todas ya le habían armado boda y otras lamentaban lo joven que era para casarse.

¿Cuándo había crecido en esas medidas toda esa tontería?

Dasom solo lo había ido a visitar por un lapso no mayor a quince minutos, y tan solo habían compartido un cigarrillo.

Yoochun anduvo tan preocupado en evitar a la gente. Que Changmin pasó a un segundo plano hasta que fue demasiado tarde.

Los chicos parecían haberle perdido un poco de respeto: le preguntaban por consejos para conquistar a una mujer así de guapa, y las chicas lo miraban con resentimiento y luego pretendían no escucharlo cuando les pedía que hicieran algo en clase. Todo tan molesto y estúpido que no pudo fijarse en Changmin hasta que fue la última hora de clase y el menor levantó la mano ofreciéndose a leer un extracto de Hamlet.

Pasaron muchas preguntas por su cabeza.

¿Cómo se sentiría luego de haber bebido así esa noche? ¿Habría escuchado los rumores de Dasom?

Pero lo pensó mientras Changmin leía y leía, no debía hablar con él, hacerlo implicaría que el menor pudiera hacerse ideas en la cabeza y es mejor que permaneciera con la idea equivocado, después de todo él ya había asumido que lo mejor era mantenerse lejos de él. Antes de que Shim pudiera terminar la campana interrumpió sus palabras y Yoochun alcanzó a reaccionar a tiempo.

—Bien continuamos mañana; es todo por hoy.

Los muchachos se levantaron contentos, al fin más preocupados en sus propias vidas que en prestarle atención a él y su tórrida historia de amor con la mujer más hermosa y sexy que había pisado esa institución. Todos se habían marchado más pronto de lo habitual y Yoochun solo se encontraba recogiendo sus cosas, dispuesto a ir velozmente a su departamento y ducharse veloz antes de encontrarse con ella.

Pero Changmin se había puesto frente a él luego de que los estudiantes abandonaran el lugar.

—Se sincero, no necesito explicaciones. Incluso me basta con un sí o un no, pero quiero que me digas la verdad —Y Yoochun ya sospechaba por donde iba la conversación— ¿fue por ella?

—No.

Decidió tomar la palabra de Changmin y ser breve, agarrando sus pertenencias dispuesto a marcharse de ahí.

Pero Changmin lo agarró del brazo con fuerza.

—Entonces ¿qué hacía ella aquí?

—Changmin por favor…

—¡Por favor ni una mierda! —La voz de Shim se alzó sin consideración alguna— ¿No ves lo humillante que es para mí comportarme así? Ni siquiera debería determinarte y yo…

—Entonces deja de hacerlo.

Se soltó y los ojos de Changmin lograron que se odiara así mismo vehementemente.

—¿Por qué eres así?… Te odio —Susurró tan bajo que si no fuera por la cercanía, Yoochun no lo hubiera podido escuchar— Eres… despreciable.

Así que esta vez fue Changmin el primero en irse, con la maleta a su espalda y la mirada acongojada de Yoochun a la distancia.

Yoochun llegó quince minutos tarde, pero contrario a lo que esperaba, Dasom estaba ahí, mirando por la ventana la gente que caminaba por la calle y ella con una taza de café y un cigarrillo entre los dedos esperaba aún por él. Changmin aun daba vueltas en su cabeza. Y la imagen de ella solo lo hizo sentir un terrible dolor en el estómago.

¿En qué clase de persona se estaba convirtiendo?

—Lo lamento —se sentó frente a ella veloz, Dasom tan solo le sonrió, terminando el café que había pedido y que él esperaba fuera el primero.

—No te preocupes, a mí se me hizo tarde también. Apenas tengo unos minutos aquí.

Yoochun lejos de sentirse aliviado. Únicamente suspiró y empezó a revisar la carta, pero Dasom hizo que la cerrara y apagó su cigarrillo.

—Vamos a otro lugar —Levantó la mano para llamar al camarero y Yoochun se vio incapaz de negarse.

Habían salido de la cafetería y Dasom parecía incluso más seria de lo normal. Tenía la cartera entre sus manos.

—¿Has traído carro?

—No, vine en taxi.

Entonces ella sonrío. —Mejor así.

Dasom se detuvo de repente y le sonrió, agarrando su mano para poder ingresar a un pequeño bar restaurante que había cerca de ahí. Park únicamente se dejó arrastrar por la bella mujer y pronto sin pretenderlo, entre las palabras de ella y sus confesiones amargas, Yoochun bebió, más de lo normal, más que el sábado anterior. Más que esas historias extrañas que Dasom le había confesado y ahora penaban en su cabeza tan aturdidoramente que lo hacían sentirse más perdido de lo habitual.

—¡Eres un idiota! —Dasom rio con fuerza, y golpeó su brazo mientras se sacudía producto de la risa junto a él. Yoochun la acompaño en la risa. Todo parecía tan divertido y fácil, que el mundo entero le parecía incluso más brillante ahora, mientras transitaban las calles de Seúl en el asiento trasero de un taxi que la mujer con dificultad había logrado llamar.

El auto frenó y Dasom lo abrazó con fuerza.

—Llegamos señor.

La mujer le dio un beso en la mejilla y él solo volvió a reír.

—¿Seguro que no quieres ir a mi casa? Hyorin me está esperando, pero podríamos convencerla de beber un poco más.

—Es lunes… Mañana hay que trabajar, debes descansar.

Yoochun sintió la mirada sorprendida del taxista y su risa fue más bulliciosa de lo normal.

—Y si amigo, por si te lo estás preguntando su amiga es todavía más sexy.

Dasom los miró un segundo y luego rio divertida al comprender la situación.

—Lo que pasa es que él es asquerosamente decente —Dasom lo abrazó por el cuello y luego rio con más fuerza— Bueno, algo así.

Yoochun, todavía entre los brazos de la mujer miró por la ventana del auto y se sorprendió al ver el edificio ante sus ojos.

—¿Por qué me ha traído aquí?

Sintió su estómago entero revolverse ante su descubrimiento.

—Es la dirección que usted me dio señor.

Respondió el hombre y Dasom miró curiosa el lugar. —¿Qué sucede?

—Nada… —Se quitó cuidadosamente las manos de la mujer y le sonrió antes de besar su frente— Llévela directo a su casa por favor.

El taxista asintió y Dasom agitó su mano en señal de despedida, mientras le sonreía lo mejor que podía y él se bajaba del auto con algo de dificultad. El auto arrancó, y Yoochun contempló el edificio con algo parecido a la nostalgia. Pasó minutos quizá horas enteras sin poder moverse de ahí. Percibir el tiempo no parecía la mejor de sus capacidades en un momento así. Pero el ladrido que se empezó a escuchar a lo lejos logró despertarlo de ese aturdimiento y antes de lo esperado un pequeño cachorro rodeaba sus piernas emocionado, mientras movía la cola agitadamente se lanzaba sobre él con entusiasmo.

—Cuanto tiempo sin verte Bomul.

Se agachó para poder acariciar su cabeza, sabía que el encuentro con su dueño era ya inevitable. Así que sonrió con algo de pena. Con todos los recuerdos en su mente. Agitándose y haciéndolo sentir todavía peor.

—¿Qué haces aquí?

La voz de Changmin lo hizo mirar a un costado, los zapatos del menor fue lo primero que capturaron sus ojos antes de levantar la mirada, y ponerse en pie, con un pequeño mareo de por medio que hizo al menor mirarlo con algo de incredulidad.

—¿Estás borracho?

—No —negó absurdamente mientras carraspeaba y miraba a un lado. Tan patético— El taxista pareció equivocarse de dirección.

—¿Cómo puede equivocarse de dirección? Ni que me conociera para traerte hasta aquí.

Yoochun respiró hondo y miró fijo al menor.

—Bueno quizá yo le di mal la dirección. Pero ya me voy.

—Te vi —Changmin lo detuvo con sus palabras, luego de haber girado dispuesto a marcharse Yoochun no encontró la fuerza necesaria para moverse de ahí— Cuando venía para acá, desde la cuadra anterior. Si ibas a irte ¿por qué demoraste tanto en tomar la decisión?

—Porque quería verte.

Sus palabras salieron solas, y de pronto, gracias al aturdimiento del alcohol decir todo eso no le pareció tan malo, el mundo no pareció tan complicado. Todo era tan ligero.

Changmin lo miró, con Bomul ladrando divertido a uno de los autos que pasaba por ahí. ¿Cómo adivinar los pensamientos del menor si lo miraba así?

—Eres como un boomerang. —Dijo finalmente Shim— No importa cuán lejos parezcas irte, siempre terminas volviendo a mí.

—Pero si no sabes cómo manejar a un boomerang, te golpeará mil veces en la cara y te causará dolor. —Yoochun caminó torpemente hasta él y lo abrazó con fuerza, sintiendo la tensión del menor— Y yo te quiero evitar ese dolor.

Changmin jamás respondió a su abrazo, solo sintió su aliento cálido sobre el cuello al momento de hablar.

—Pero si no me enseñas jamás aprenderé.

Yoochun mordió sus labios y apoyó la cabeza en el hombro del menor, aferrado a él.

Lo había extrañado, había extrañado tanto su cuerpo. Cálido y reconfortante, como ninguna persona antes lo había logrado.

Como si perteneciera a ese espacio dedicado única y exclusivamente para él.

—Bebe.

Changmin le ofreció una taza de café, y a Yoochun se le hizo de tan mal gusto, que solo agitó su cabeza y recostó la cabeza en el sillón, todavía sentado en medio de esa sala que lo llenaba de recuerdos velozmente. Como si hubieran pasado apenas días desde la última vez que estuvo ahí. Pero en realidad resultaban semanas enteras.

—¿Te llamo un taxi?

El menor se encontraba con los brazos cruzados, mirándolo fijamente.

¿Cuántas horas llevaba ahí? ¿Qué tan tarde podía ser?

—Sí, creo que es lo mejor.

Changmin se había levantado, seguramente a buscar el teléfono y Yoochun pudo mirar el reloj en la pared, iban a ser más allá de las doce, y Changmin siempre sacaba a pasear a Bomul a las diez, así que probablemente tenía más de hora y media ahí, sentado en ese lugar, siendo tan patéticamente triste que Changmin tan solo lo había dejado ser mientras veía los minutos pasar. Y tan solo lo soportaba.

—Yo me odiaría tanto si estuviera en el lugar de él. —Murmuró con seguridad, mientras sentía que el mundo daba vueltas entre más tiempo pasaba con los ojos cerrados— Quiero regresar al mar.

Lejos, las cosas parecían mejor, las palabras de Changmin sonaban igual en su cabeza.

Allá fue un poco feliz. Ahora solo se estaba sintiendo cada vez más hundido.

—Sí, quisiera un taxi para la zona de… —Justo en el momento que escuchó su voz, Yoochun sintió unas nauseas incontenibles, Changmin solamente lo vio pasar junto a él a toda velocidad, mientras tapaba su boca y se encerraba en el baño. Las arcadas del mayor fueron tan sonoras, que el menor únicamente suspiró cansado.

¿Señor? ¿Me escucha? Me repite la dirección por favor.

Vio el teléfono en sus manos y cerrando los ojos volvió a hablar.

—Olvídelo, cancele el taxi por favor.

—De acuerdo. Tenga un buen día.

—Igualmente.

Changmin ayudó a Yoochun a darse una ducha a pesar de que el mayor se quejara constantemente por el frío lo mal que se sentía y lo triplemente mareado que se sentía luego de eso. Darle de comer definitivamente no era una opción, así que le puso una pijama y dejó que se recostara en su cama, cosa que pareció ser beneficiosa cuando el mayor se quedó dormido casi al instante, con el cabello un poco húmedo y esa expresión de relajación que mantenía en el rostro.

Lo contempló unos segundos, antes de mandar unos mechones tras su oreja y contemplar nuevamente el rostro del mayor sin que el cabello se interpusiera.

—Te odio tanto…

Suspiró agotado, antes de acostarse junto a él y utilizar sus propios brazos como almohada y cerrar los ojos unos segundos.

Solo para descansar.

Yoochun parpadeó confundido cuando con los brazos estirados por completo y la sábana mal colocada sobre su cuerpo lo hizo sentirse incómodo, con el cuerpo adolorido y un terrible dolor de cabeza. Con el sol iluminando la habitación y un calor molesto que lo había hecho sudar incluso, se sentó sintiéndose un poco mareado todavía y miró curioso el lugar. No era su habitación, ni siquiera era la habitación de alguien a quien conociera.

—Mierda…

La reconoció unos segundos después y el dolor de cabeza se intensificó.

Eres como un adolescente estúpido Yoochun, solo cometes un error tras otro. Se recriminó internamente y llevó una mano a su cabeza. Bomul ingresó corriendo y saltó sobre la cama inmediatamente. Yoochun solo suspiró y acarició al can durante unos segundos, hasta que su celular empezó a sonar, buscó de un lado a otro tratando de hallar el sonido, por suerte el aparato se encontraba cerca de dónde él se encontraba y cuando vio el número de Junsu respiró hondo para no sonar tan mal.

—Hola.

—Oh, Yoochun ¿cómo te sientes? —La voz de Junsu sonaba calmada y ligeramente preocupada— La secretaria me comentó que tu hermano menor había llamado para avisar que no podrías venir porque te sentías muy mal y te harían algunos exámenes.

—Oh, bueno… —Yoochun se sintió bastante confundido e idiota a la vez. Changmin cubriéndole la espalda otra vez y él sin saber muy bien cómo reaccionar— La verdad es que… algo así.

—Pues no te escuchas muy bien la verdad. Algo me decía que no te veías muy bien ayer.

Ni ayer, ni las últimas semanas en realidad.

Últimamente pasas mucho tiempo enfermo, deberías hacerte unos exámenes exhaustivos, no vaya a ser que se trate de algo grave.

—Sí, lo haré.

Llamaré a Jaejoong hyung para ir a visitarte en la tarde ¿te parece bien?

—Si… los espero entonces.

Ok, nos vemos a la tarde. Cuidate.

Luego de eso Junsu había cortado la llamada y Yoochun apenas veía la hora en su celular. Casi las once la de mañana.

¿Qué tanto había alcanzado a dormir? Ni siquiera puede recordar la hora cuando cayó rendido en la cama de Changmin. Y pensando en él, se preguntó si el muchacho simplemente lo había dejado ahí o se encontraba en algún lugar.

—¿Cómo que decidiste no ir al Colegio? ¿Qué clase de irresponsabilidad es esa? —Primero escuchó esa voz lejanamente y luego mientras avanzaba por el pasillo pudo distinguir la silueta de la mamá de Changmin quien discutía acaloradamente con el menor— Se supone que confió plenamente en ti para que cumplas con tú única tarea en la vida que es estudiar. Llego de un viaje de negocios de seis días y con las sorpresa que me encuentro es que mi hijo decidió no ir a clases.

—Bueno ¿no debería preocuparte más si no estuviera en casa? Porque estoy aquí, en casa, sin drogarme ni tener sexo descontrolado y sin sentido. Creo que eso al menos me da un poco de mérito al menos ¿no?

—¿Por qué me estás hablando de esa manera Changmin?

—Porque toda esta pantomima de madre abnegada y preocupada me jode ¿sabes? Nunca antes te preocupaste por mí, ¿y ahora a mis casi dieciocho años vienes con esos aires de súper madre a querer controlar mi forma de vida, cuando prácticamente vivo solo desde los catorce años?

La mujer solamente afiló su mirada sobre el menor y arrugó el entrecejo.

—Todo esto es por esa muchachita que te trae ya todo idiota ¿verdad?

Pero el menor solamente rio.

—No sé de qué diablos estás hablando madre.

—No me tomes como idiota Changmin. Sé muy bien, que esas saliditas, esas noches de me quedo a dormir en la casa de mi primo y esta actitud tuya tan repentina tienen una explicación. Pero ya te advertí que si quieres andar hecho el enamorado ridículo puedes hacerlo pero que no permitas que una tonta relación adolescente arruine tu futuro. Alguien como tú, que tiene todo un futuro por delante no puede arriesgar su vida entera porque cree que está enamorado. Del amor no se vive querido.

Pero a pesar de las palabras, Changmin solo guardó silencio antes de que sus palabras frías como el hielo llegaran hasta su receptor.

—Pues eso es algo que creeme, y lo he aprendido bastante bien. Especialmente de ti. Estás llena de lujos madres, pero no tienes con quien gastarlo, no tienes ni el tiempo para hacerlo. Porque ese modelo barato con el que salías ya no anda por aquí, así que seguramente es uno más en tu larga lista de relaciones fallidas. Tan fallidas como la relación que tienes con tu hijo.

La cachetada llego, la verdad Changmin la esperaba. Sabía que vendría pero no por eso el dolor mitigó ni un poco.

—Excelente manera de darme la razón madre.

—Solo recuerda algo muchachito insolente —La mujer se acercó sumamente enojada hacía el menor, mirándolo fijamente a los ojos— Ustedes no son más que unos mocosos, que ni siquiera saben valerse en la vida y mucho menos saben cómo es el mundo real allá afuera. Y cuando el hambre entre por la puerta, el amor se les irá por la ventana.

Changmin solo sintió su estómago rugir con violencia antes de escuchar como la mujer tomaba su cartera y dejando la maleta a la mitad del pasillo optaba por marcharse del departamento completamente enojada. Luego los quejidos de Bomul llegaron a sus oídos y miró a Yoochun en el pasillo, sosteniendo al cachorro entre sus brazos, pero al cabo de unos segundos Park soltó al cachorro que corrió hasta él, acariciando sus piernas y soltando quejidos suaves a sus pies.

Yoochun lo miró de esa manera odiosa y lastimera que él tanto odiaba pero no fue capaz de decir palabra alguna cuando los brazos de Yoochun lo rodearon y él se sintió tan terriblemente pequeño que tan solo se abrazó a su pecho y lloró silenciosamente sin que lo pudiera evitar. Yoochun ya había sacado lo peor y más débil de él. ¿Qué más le daba soltar un poco de debilidad por algo que el mayor ya conocía?

Esa terrible y cancerígena relación con sus padres.

—¿Yoohwan llamó al Colegio para avisar que Yoochun no iría?

Jaejoong sonó un poco consternado, y Junsu al otro lado de la línea le contestó casi de inmediato.

Sí, eso fue lo que me dijo la secretaria. Le dije a Yoochun que iríamos a visitarlo a la tarde.

—Ya veo… —Susurró bajamente— Entonces nos vemos allá, Su.

Ok, hyung. Hasta la tarde.

Jaejoong miró el celular en sus manos y Yunho frente a él lo miró curioso.

—¿Pasó algo?

—No, espero… —Jaejoong aun así no podía borrar esa preocupación de su rostro— ¿me permites un momento?

—Claro.

Jaejoong se levantó de la mesa que estaban compartiendo y caminó hasta el pequeño balcón del restaurante. Buscando entre sus contactos el número del hermano pequeño de Yoochun, que hace algunos meses no veía. Estaba seguro de que Yoochun le había comentado algo relacionado a él hace unos días. Pero cuando el buzón de voz lo recibió. Jaejoong optó por marcar el número de la casa de los Park, aunque repentinamente le pareciera imprudente.

Residencia Park, buenos días.

—Señora Park buenas, soy Jaejoong ¿cómo se encuentra?

—Oh, mi muchacho encantador. Estamos muy bien, ¿y tú, cómo así esta maravillosa sorpresa?

—También bien, y es que quería consultarle algo a Yoohwan pero no me contesta el celular. Así que pensé que podía haber cambiado de número y cómo Yoochun está dando clases no lo puedo llamar en este momento.

Oh, no. Nada de eso. Yoohwan está de vacaciones en la universidad ¿no te lo dijo Yoochun? Se fue a Japón con unos amigos.

—Así que está en Japón… —Murmuró tranquilamente— Está bien señora Park ya le hablaré cuando regrese entonces, muchas gracias y disculpe las molestias.

No te preocupes muchacho y a ver si le dices al ingrato de Yoochun cuando nos pega una visita en estos días. Que hace meses que no lo vemos.

Jaejoong abrió sus ojos de par en par. ¿Yoochun no había cancelado hace unos meses su salida con Dasom y Hyorin porque supuestamente iría a visitar a sus padres?

—Sí, claro… Yo hablo con él.

Ok, ok. Hasta pronto Jaejoongie.

—Hasta luego, salúdeme al señor Park.

Cerró la llamada con un suspiró en sus labios.

Estaba con ese muchacho, no le quedaba duda alguna siquiera.

—Te estás metiendo en problemas Yoochun.

—Te ves horrible.

—Y me siento peor.

Changmin sonrió un poco ante la respuesta del mayor. Parecía que el tiempo se había detenido para los dos luego de ese abrazo. Como si nada hubiera pasado en realidad. Sentados en el largo sillón de la sala de estar y Yoochun abrazando a Changmin que con las piernas recogidas se encontraba cómodamente arrimado entre sus piernas y con sus brazos rodeándolo.

—Te haré un poco de té, Yunho dice que eso siempre lo ayuda cuando bebe de más.

Shim hizo el amago de levantarse, pero Yoochun lo agarró de la cintura y hundió su nariz en el cabello de Changmin.

—Quédate.

Lentamente, Changmin apretó entre sus manos las de Yoochun y se quedó un rato más ahí, en esa posición que ambos habían extrañado, de sus cuerpos cercanamente percibiendo la esencia del otro. Por unos segundos Changmin se preguntó si Yoochun seguía ebrio, pero más bien el mayor parecía estar sufriendo estragos de la resaca.

—Soy patético ¿sabes? —Changmin habló bajito— Debí botarte a patadas ayer, pero incluso cuidé de ti. Mi orgullo herido, mi dignidad no me dejan alejarte.

—Pues ya somos dos, repito una y otra vez que no debemos estar juntos, pero a la menor oportunidad estoy corriendo hasta ti. Digo que no quiero lastimarte, pero con esta actitud solo logro herirte más y más.

A pesar de sus palabras ninguno se vio capaz de mover un solo músculo.

—Es como si te empeñaras en joderme la vida.

El comentario ligero de Changmin hizo sonreír a Yoochun que solo se vio capaz de abrazarlo un poco más y hundir su rostro en el cabello de Changmin, en su aroma que lo había hecho anhelar esa cercanía.

—¿Te vas a quedar hoy?

—Tú madre podría regresar, y si me ve…

Esta vez Changmin se movió para poder mirarlo a la cara y observarlo como hace tiempo no lo hacía, con algo que no fuera frialdad y odio. Así que Yoochun acarició su rostro, recordando lo mucho que le gustaba hacer eso, contemplar su rostro y lograr perderse en él.

—Pero podríamos ir a mi departamento si no tienes nada más que hacer.

—Entonces salgamos antes de que esa mujer loca vuelva.

Changmin se puso de pie velozmente, guardando un par de cosas en la maleta y llevando consigo incluso un poco de comida para Bomul que se movía perezoso en su pequeña cama, guardó la ropa de Yoochun y cuando salió el mayor se encontraba sentado en el sillón, mirando la pared, encerrado en sus pensamientos todavía. Changmin pensó que dejar a Yoochun solo implicaba dejarlo tener miedo, lo descubrió justamente ayer cuando a mitad de la noche el mayor lo abrazó por la espalda y le repitió mil veces lo mucho que lo había extrañado.

Así que se propuso erradicarle esos miedos.

—¿Vienes? Podemos tomar un taxi abajo —Se colocó la maleta en su espalda y estiró su mano hacía él. Pero Yoochun solo se dedicó a mirar su mano y Changmin supo que en ese momento, no era tan solo tomar su mano para poderse levantar, era mucho más, había un gran significado tras esa simple acción—. Ven, Yoochun… —Susurró con cuidado, con una de esas pequeñas sonrisas que rara vez dejaba ver, bajando sus defensas y permitiéndole ver a Yoochun otra de esas capas que tanto prefería ocultar de los demás— A joderme la vida, pero ven.

Despacio, Yoochun estiró su mano hacía él y se puso de pie, con una respiración profunda y entrecruzando sus dedos para poder salir con calma del lugar. Como si no hubiera más palabras que decir…

Se rindió ante él.

—Bomul.

Changmin llamó despacio al cachorro que corrió a toda velocidad hacía los dos. Yoochun lo agarró entre sus brazos y Changmin se encargó de cerrar bien la puerta. Cuando caminaron hasta el ascensor esperando que la puerta se abriera, Yoochun recordó esa primera vez cuando el menor en fiebre apenas y lo pudo guiar hasta el departamento, la primera vez que pisó aquel lugar, tantos meses atrás. Todo era tan diferente.

Las puertas se abrieron cuando Changmin fue el primero en ingresar y Yoochun acomodó mejor en uno de sus brazos a Bomul, unos segundos antes de que las puertas se volvieran a cerrar, tomó la mano del menor y cruzó sus dedos otra vez. Procuró evitar su mirada pero sonrió levemente, sabiendo que Changmin seguramente se encontraba con la misma estúpida sonrisa que él.

Si le iban a contar chismes a la madre de él, entonces que se los contaran bien.

Faltan 54 días


Lalala~ no me odien. Demoré la vida entera xD

Pero aquí está y el tiempo se agota. Tick tock en el reloj…  No se si se sentiran aliviadas cuando se acaben los días, o solo será peor xD Pero las amodoro por seguir, presionandome porque continue con esta historia, que adoro la verdad.  (tengo mis propias presiones por whatsapp pero las del blo también sirven) x’D

Bueno espero que les haya gustado, nos vemos en la próxima.😀

11 comentarios sobre “Corazón con fecha de expiración: capitulo 12

    mars escribió:
    25 enero, 2015 en 20:37

    rayos nesly!! porque nos dejas asi? de verdad amo esta historia y quiero saber en que terminara pero a al vez no quiero que termine… amo al yoomin!! hay porfis que vuelvan… y 54 días ya faltan? quiero saber para que!?
    te agradesco mucho!!! pero porfavorrr no demores tanto siii”?

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    Yis escribió:
    27 enero, 2015 en 15:09

    Me encantó! De verdad que es un placer leerte, me gustaría tener mucho dinero y pagarte para que seas escritora a tiempo completo y termines todos tus fics, porque los amo.
    “Ven, a joderme la vida pero ven” , esta frase da mucho para pensar.
    Pd. Cuándo lleguen al departamento de Yoochun, se van a encontrar con Jae y Junsu? Que nervios!

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    ♡♥☆★카리나☆★♡♥ (@ItaDestita) escribió:
    28 enero, 2015 en 6:00

    Que tal cómo estás? Espero que bien!!! supongo que mucho muy ocupada por eso la demora, pero mira, yo firme esperando actualización, ahora que si queres saber como estoy yo, ps bien, aquí llorando por los rincones por estos dos, dios es que de verdad!!! me duelen, me duelen siempre que los leo -si hasta estoy chillando- desde que leí el título, sabía, lo sabía que iba a llorar, pero tenía una remota esperanza que aconteciera algo diferente, pero no parece ser así.

    Mira que haberle tocado semejante madre a mi Momo min!!! Digan lo que digan es mil veces mejor que esté con Chun.

    Ahora me tienes con los pelos de punta por saber que va a pasar cuando se enteré Su!!!!!! no, va a estar bueno el asunto!!!

    Cuidate!!!! y no importa tarda más si gustas, realmente no quiero que llegue el día 1😦 -algún día se cumplirá mi deseo de un Yoomin así todo bonis-

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    Chunsadycta escribió:
    16 octubre, 2015 en 22:46

    Aaaaahhhhhhhh casi muero poeque crei que ademas de no checar como se debe las actu de este fic que me tiene vuelta looca, crei que no habia cap 12 y gracias a todo este rollo me relei el fic comlmetito nomas por el puro gusto de disfrutarlo ya hiladito luego de descubrir el link del cap 12 y juro que cada ves me gusta maaas¡¡¡😢😢😢 Crei que no llegaria la actu y mira que sorpresa. Dios que Este YooMin esta maravillos¡¡¡¡ VEN, A JODERME LA VIDA PERO VEN eso sonoo tan a ChangMin que casi me ataco de risa . me sentia mal por que Jae se dio cuenta de las mentiritas de mi ratita pero el fin justifica los medios o no ??? Yaaa pa que mas Amooo este Fic .

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