A libro abierto: capitulo 6

Posted on


A Libro Abierto

 

Capitulo Seis: Sin intención, es un delito culposo.

—¡¿Te volviste loco?!

La voz de Jinki se alzó en el pasillo, una vez hubiera agarrado al menor del brazo y hubiera jalado de él como si le faltaran fuerzas que afianzar y el otro se había dejado guiar, escuchando el paso de los demás a su espalda, mientras Jinki lo soltaba y daba vueltas de un lado a otro, las manos entre su cabello y los ojos desorbitados.

—¡¿Cómo pudiste hacerme esto?!— Gritó otra vez —¿Querías ridiculizarme acaso?

—Claro que no hyung— Se defendió Taemin, agitando sus manos en el proceso mientras buscaba esa mirada preocupada —Al contrario te quería ayudar. Demostrarte que puedes ser tan bueno como el mismo Kibum. Que él no es mejor que tú.

—Pero yo no necesito comprobárselo al resto del mundo.

—Hyung tu serías un mejor presidente que él.

—Eso no es cierto Taemin— Rezongó el mayor —Odio la política.

—Odias el juego de sociabilidad, es diferente.

Miró sobre el hombro de Taemin, por encima de ese muchacho más alto que él, vio esos ojos, los preocupados de Joon los inalterables de Tiffany.   Los pasos de ambos llegando hasta él, como si fuera un presentimiento inadecuado, y de repente fuera él, quien se encontraba equivocado.

—Esto no va a pasar— Musitó de nuevo —No los voy  dejar hacerme esto.

—¿Quieres calmarte un poco?— Tiffany fue quien pareció tomar el mando de la situación, ella reluciente y con su expresión serena se posó junto a él y sonrió —Es más, me declaro oficialmente tu jefa de campaña.

—¡¿Qué?!— Giró horrorizado —Por supuesto que no.

—Jinki…— Finalmente se dejó escuchar la voz de  Joon, suave y con esa sonrisa que sabía a ganadora, capaz de convencer al mundo entero si se lo proponía —Cuando Taemin me contó lo que pensaba hacer no me pareció correcto y la verdad era un plan medio estúpido.

—¡Oye!

Taemin se quejó, pero el otro solo levantó los hombros un poco volviendo a hablar.

—Como sea, después de pasar horas persiguiéndome por todas partes, casi acosándome— Reflexionó Lee antes de sacudir su cabeza y continuar —Él dijo algo muy importante. Es tú último año, ¿no crees que es momento de hacer cosas diferente, divertidas e importantes? Cosas de las que puedas hablar más adelante y divertirte recordándolas. Crear recuerdos que te sirvan el mañana. Onew solo tienes esta edad una vez. Ganes o pierdas lo que quede de cada locura que vayamos a hacer, va a sonar bien mañana.

Era él…

Onew apretó sus puños, y pudo notar la sonrisa inquietante de Tiffany mientras lo miraba y esperaba. Pero Joon tenía ese poder, de convencerlo con la mirada, incluso con los ojos cerrados. Y Taemin parecía saberlo a la perfección. ¿Cuándo Joon había logrado todo eso en él?

—Esto es absurdo…

Sus palabras sonaron a resignación, porque Taemin chocó sus manos repentinamente con Tiffany y ella sonrió un poco más complacida, en cambio Joon le sonrió de esa manera que hacía sus miedos desparecer.

—Bien como tu jefa de campaña, nuestro primer objetivo es aumentar tu popularidad, que todos sepan de ti. Aunque vas por buen camino— De repente la muchacha hablaba mucho y muy rápido —Es decir, con lo de Jessica llegaste a varios chicos que te miraban con odio creyendo que realmente tenías algo con ella, con la pelea de Kibum hace unas semanas llegaste a los chismosos y con lo del partido cuando ayudaste a Minho definitivamente acaparaste a lo que faltaba de chicos y varias chicas…— Tiffany de pronto pareció reflexionar —Curioso. Solo atraes a los chicos.

La risa de Taemin fue espontanea, quizá sin mala intención pero Onew solo negó suavemente antes de girar los ojos y cruzarse de brazos como si aún la situación no lo terminara de convencer. Pero Tiffany y Taemin se armaban de planes, hablaban de fiestas, de pancartas incluso de discursos que ni él mismo sabía como dar. Joon sin embargo lo miró y sonrió, le brindó ese apoyo que de pronto no sabía que tenía.

Para las últimas horas de clases en ese día, Jinki no terminaba de analizar que eso podía ser posible. Pues, porque sencillamente era imposible que de la nada la popularidad hacía él creciera y se estableciera como para que una gran mayoría le permitiera ocupar un lugar así.

Además estaba el hecho que de perder en las elecciones, Kibum definitivamente lo iba a odiar y hacerle la vida imposible con el triunfo entre sus manos. Y si ganaba, pues de todas formas Key lo iba a odiar. Evitaba encontrarse con él, que sus pasos lo alcanzaran o que lo acorralaran en cualquier lugar, porque después de todo Kibum tiene un carácter digno de temer.

Las personas seguían preguntándole si en verdad se iba a lanzar como candidato. La gente seguía dudando en él.

En serio…. ¿Cómo pensaban Tiffany, Joon y Taemin que él podía ganar en algo así?

Lavó su cara una vez más, miró el reflejo de su imagen y el cabello mojado que ahora caía por su frente. Su imagen iba a estar en todas partes. Plagando lugares que no esperaba, tendría que hablar demasiado, sociabilizar como no sabía y hacer cosas que no quería. Estaba a tiempo de hacerse para atrás y dejarlo todo como una broma de mal gusto. Igual que siempre, caminando entre la ignominia, pasar desapercibido siempre era un poco más fácil para él.

El reflejo de pronto le mostró a Minho, entrando el baño y sorprendido de encontrarlo ahí. Onew contó los segundos, seis para ser exactos, antes de que fingiera lavar sus manos y Choi terminar de soltar la puerta y entrar. Miró apenas, como si no lo pretendiera, la manera en la que Minho limpiaba sus manos llenas de pintura. Seguramente saliendo de la clase de arte que él particularmente gustaba ir.

No habló, porque no había necesidad de hacerlo. Si bien Minho y él no habían tenido un buen encuentro, es cierto también que el muchacho desde aquel día se dedicó a mirarlo mal y torcer los gestos, a empujarlo cada que podía y ahora luego de haber recibido su inesperada ayuda, había optado por ignorarlo otra vez. Quizá así estaban las cosas mejor.

Así que cerró la llave y secó sus manos, tratando de huir como si fuera vital.

Pero Onew no tiene tanta suerte, nunca la ha tenido en verdad.

—¿De verdad lo piensas hacer?— Como si le importara, la voz de Minho había sido suave y masculina a la vez. Entretenido en limpiar sus manos aún —La candidatura siempre es complicada. No es algo para personas como tú.

—¿Personas como yo?

Onew de pronto se giró hacía él, con el ceño fruncido y esa expresión que Taemin odiaba ver en él.

—Ya sabes… Key ha ganado el año pasado porque es increíblemente popular y sus fiestas son las mejores ¿cómo ganaría alguien como tú? Ahórrate los problemas y la desilusión posterior.

—Eres de ese tipo de personas ¿no?— Se acercó, como si de pronto no temiera llevar poca ventaja ante esos músculos que Minho seguramente poseía —Te crees que por ser popular eres dueño del mundo y la verdad. Eres patético en verdad. Ni siquiera muestras respeto porque soy mayor a ti.

Minho sonrío de repente, cerrando la llave al fin y mirándolo por el reflejo que el espejo les regalaba a los dos.

—Mira hyung tómalo como mi agradecimiento. Es un consejo sano, si lograras convencerme de ser un buen presidente, hasta yo votaría por ti. Lamentablemente alguien como tú, no puede liderar algo que no puede controlar.

—Terminarás votando por mi Choi Minho, eso te lo puedo asegurar.

Onew ni siquiera sabe cómo eso salió de su imprudente boca, solo sabe que cuando pudo reaccionar ya se encontraba con su patética y dramática salida del baño. Sus pies avanzaban entre los pasillos desolados y su rostro rojo de vergüenza permanecía agachado. ¿De dónde salió toda esa arrogancia para hablarle así a Minho? Horror… Minho definitivamente sacaba lo peor de él.

Quizá ni siquiera era solo Minho, Key también, después de todo había terminado gritándole cosas que en su vida había imaginado.

…Tal vez y era el estrés.

—Auch— El quejido llegó un poco retardado a sus oídos, primero fue él chocando al muchacho y luego el reconocimiento llegó, como si su mente trabajara un poco más lento de lo habitual —Contigo quería hablar.

—Kibum, ahora no. Tengo que ir a clases y…

—No me interesa— Kibum enroscó su brazo como en antaño, solo que ahora tenía el entrecejo arrugado y lo llevaba a uno de los laterales, y no precisamente para hablarle bonito —¿Qué demonios es eso de que te vas a lanzar a candidato? ¿Es un chiste acaso?

Oh, genial… Otro más que no tomaba en serio su candidatura.

¿Tan ridículo era que ni eso podía aspirar?

—No es una tontería para mí.

—Oh, vamos Jinki— Bufó Kibum —No hablarás en serio.

Key tenía esa capacidad de desarmarte con la mirada, que esos afilados ojos te miraran y te atravesaran, tan enloquecedoramente que Jinki siempre había preferido que, sus familias pensaran que se llevaban bien, aunque él le tuviera miedo en verdad. Desde que fueran niños y Kibum inventara historias terroríficas sobre alguien ahorcándose en los columpios del parque para que nadie más ocupara un lugar que él consideraba suyo.

Kibum siempre fue así… Absolutista y posesivo.

—Es muy en serio— Pero no era un niño más, podía pelear por ese lugar que Kibum erróneamente creía que le pertenecía, después de todo, Jinki muchas veces también quiso ocupar ese lugar, ese pequeño columpio al que nadie más podía llegar. Cosas de niños podrían pensar los adultos, pero desde eso tan pequeño, la personalidad de Kibum se definió —Y voy a dar lo mejor de mí para demostrarte que puedo llegar a ganar.

Fue como picar en la herida, los ojos de Kibum fueron genuino hielo de repente.

Solo un poco de respeto… Eso era lo que quería alcanzar.

—Pues vete preparando Onew, porque me conoces a la perfección ¿no?

—¿Qué vas a hacer?— Habló de pronto, como si su boca ya no respondiera a su cerebro —¿Inventar cosas horribles de mí?

—No— Sonrió Key —Pienso ganarte por las buenas, solo para que veas que conmigo nunca podrás.

Y la amenaza quedó instaurada de repente, con ese andar elitista y cargado de confianza que solo Kibum tenía, Onew lo vio marchar,  mientras sentía que el pasillo lo tragaba y sin pensarlo, solo quiso huir de allí y despertar, con la seguridad de que todo ese día solo había sido parte de una gran pesadilla.

—¿Lo invitarás a salir?

Baja y reticente, así fue la voz de Mir mientras miraba a Joon terminar de guardar sus pertenencias en la pequeña maleta, apretaba con fuerza uno de los lados de esa maleta que colgaba tras de él, pero el otro solo sonrió, como lo hacía desde hace una semanas atrás cuando comenzó a reunirse con Onew.

Joon brillaba de repente.

—Sí, quiero invitarlo a tomar algo, ya ves que sus clases me ayudaron a mejor el promedio.

Mir sabía que eran excusas, que él no necesitaba porque conocía a la perfección al mayor, sin embargo asintió y sonrió, como si  no terminara de entender la razón.

—Nos vemos luego Mir.

Joon volvió a hacerlo otra vez, le sonrió como no lo hacía nunca y salió de ahí, como si el piso quemara y sus pies necesitaran alejarse cuanto antes de ahí. Mir sintió esa desazón otra vez, pero se obligó a pensar en algo más, como ese proyecto de ciencias que le tocaba presentar mañana y ni siquiera había empezado a investigar.

Cuando salió Joon estaba por ahí, cerca del salón de Jinki, con esa expresión de idiota y esa sonrisa complaciente que no suele entregarle a los demás, excepto a él. Jinki parecía agotado, hablaba bajito y Joon no parecía notar que esa mirada estaba un poco más apagada de lo habitual. Sin embargo bastaron unas palabras que Mir no escuchó para que de pronto esa sonrisa virtuosa en los labios de Jinki hiciera aparición.

Se percató de algo en ese instante, Jinki y Joon era tan distintos como la luna y el sol.

Pero se parecían tanto al igual que los dos, en esa la luz que cada uno solía brinda a la oscuridad. Tan esenciales, que es inevitable que quieran permanecer cercanos el uno al otro ahí.

Finalmente los vio alejarse, entre sonrisas y conversaciones que no le pertenecían más.

Joon era otra persona cuando estaba con él, brindaba una luz tenue y agradable cuando estaba con Jinki. Era esa luz fuerte e inevitable, que Jinki había posado sobre él.

Después de las clases, Taemin adoraba los entrenamientos, lograban quitarle el estrés, y su  mente se aligeraba con el cansancio que le exigía a su cuerpo. Podía pasar rato agradables con sus compañeros y expandirse en risas cuando algo sucedía, incluso miraba a las porristas a metros de distancia, con sus pasos elevados y sus coreografías rayando en la perfección.

Pero Taemin no había llegado particularmente temprano al entrenamiento para observar a las muchachas en faldas cortas, había esperado más bien por Minho, sin embargo Choi no se presentó sino hasta la hora justa en que el entrenador los recibía y como una máquina de costumbres, Minho se sentó en la banca y bebió toda el agua que podía. Asi que sus pasos dieron hasta él, con una sonrisa mínima en los labios y un suspiro que lo abandonó repentinamente.

—¿Qué tal?

Trató de ser sutil, luego del beso la tarde anterior, intentaba al menos ir despacio, pero Minho le habló sin problemas, afable y sonriente como siempre.

—Bien, el profesor de matemáticas no me dejó salir antes por culpa de un estúpido deber.

—Si me imagino, esas cosas son horribles— Pronunció sin interés. Llevar las cosas con calma se recordó —¿Y bien? ¿Quién te gusta?

Minho escupió el agua y Taemin pensó seriamente que eso de la sutileza y él definitivamente no se podían llevar bien.

Tal vez debería pedirle consejos a Onew…

—¿De qué diablos estás hablando?— Habló bajo el mayor, como si le contara un secreto —A mí no me gusta nadie.

—Oh, vamos Minho— Soltó de pronto —Me besaste porque sentiste curiosidad, y por el beso estoy seguro de que no soy yo quien ha despertado tus dudas ¿no es así?

—¿De qué hablas?

—Una maña no despiertas simplemente pensando ‘me gustan los chicos’— Taemin movió exageradamente los brazos y Minho solo se hundió en su lugar un poco más —Hay alguien, y es el origen de tus dudas.

—No es así, y deja de darle tanta importancia a algo como esto.

—Solo quiero ayudar hyung— Su voz se volvió dulce de repente y Minho alzó una ceja confundido —Me besaste, ahora soy parte del problema. ¡Tienes que confiar en mí!

—Hay algo muy malo y perverso en ti Lee Taemin.

—¡Hyung!

Taemin hizo uso de sus pequeñas expresiones que solía usar cuando Onew se negaba a hacer algo por él, sin embargo no pareció tener efecto en Minho quien solo empezó a reír por las caras que podía llegar a poner.

—¿Alguien ha visto a Jonghyun?— El entrenador caminaba por la cancha con la lista en mano, mirando entre los jugadores, esperando encontrar al muchacho que parecía no estar —¡Maldición ya hay que entrenar! ¿Dónde demonios está?

Kim Kibum empezaba a tener ese mal presentimiento que lo hacía lanzar las cosas contra el casillero como si en verdad no le importara en lo más mínimo el cómo quedarían al día siguiente. Jinki de pronto se había convertido en un ente ajeno a él. Se había propuesto desajustar su perfecta y sincronizada vida, con esa rebelión que el mocoso jirafa comenzó con su llegada al instituto.

Primero Joon, el primer chico que tenía el privilegio de llamar su atención. Resulta estar atraído por Jinki. Luego la presidencia ¿qué maldito demonio había poseído a Onew para querer quitarle todo lo que él tenía?  Sí, todo era culpa de Taemin. De ese mocoso y el idiota de Jinki que era tan influenciable que daban ganas de golpearlo.

—Si solo pudiera agarrarlo por el cuello…

Encerró sus manos sobre el pequeño cuaderno, jalando de él y mostrando los  dientes como si en verdad quisiera que se tratara de Jinki. Pero sus deseos asesinos se vieron interrumpidos por la llegada de un muchacho de sonrisa amplia y uniforme de fútbol. Kibum sabía quien era él, pero la lógica dictaba que fingiera que no era así. Porque sencillamente no tenía ánimos de ver a alguien más.

—¿Me quieres decir algo?

Preguntó luego de un rato que Jonghyun pareciera mirarlo, esperando algo que a él se le escapaba de las manos.

—Me alegra que podamos estar frente a frente al fin.

—¿Disculpa?

Frunció el ceño otra vez, se le venía haciendo mala costumbre y Kibum lo sabía, pero no estaba para adivinanzas, así que cerró el casillero y lo miró, esperando que hablara de una vez. Porque quería irse a casa y dormir.

—Soy yo— Dijo el muchacho. Seguro de sí mismo —Quien te ha estado escribiendo estos días.

Fue casi sin intención, la mirada de Kibum, escrutiñadora y fija recorrió a Jonghyun de pies a cabeza, deportista, popular, conquistador y cabeza hueca. Por supuesto que lo conocía bien, Kibum se jactaba de conocer a cada persona en su lugar, porque el saber es poder y Kibum ama el poder. Pero sabe, igual que muchas otras cosas más, que no tiene tiempo que perder, que el muchacho con sus mensajes había sido agradable, pero no iba a morir de amor si le decía que no.

—Oh, eres tú— Pronunció sin entusiasmo —Que bueno que al fin te presentas. Bien, pues muchas gracias por tu amabilidad. Pero no estoy interesado.

Sonrió, justo como Jinki le había enseñado. Con ese toque de ingenuidad y confianza que eran parte de él. Camino sin problemas hasta la salida y ni siquiera miró atrás, ni la expresión de sorpresa, ni la indignación del rechazo. Camino por que estaba apurado, porque necesitaba armar campaña, porque tenía demasiadas cosas en las que pensar.

Joon encontraba a Jinki fascinante, como esa clase de personas que uno no termina de conocer, con esa inteligencia abrumante, pero ese sentido de la diversión tan aminorado como pocos adolescentes, le gustaba mirarlo sonreír, cuando él hablaba y su voz se convertía como en música para él, pero más que todo le gustaba cuando lo sorprendía con momentos así.

A Onew de pronto le habían nacido ganas de ir a un parque cualquiera, de sentarse el columpio y mecerse por unos minutos ahí, tan metido en sus pensamientos, que parecía un niño pequeño ocupado de alguna batalla a punto de enfrentar. Sonrío porque el otro no parecía dispuesto a irse de ahí.

—¿Qué tiene este columpio de especial?

Jinki sonrió un poco y se meció una vez más —Es como una metáfora para mí— Hubo un silencio corto y espeso antes de que Joon se decidiera por pararse atrás de él y empujarlo con suavidad —Quiero hacer las cosas bien, Joon.

—Te vamos a ayudar Jinki. Verás que la campaña será un éxito total.

A Jinki aún le dolía el estómago de tener que pensar en todo lo que le tocaba hacer y decir de ahora en adelante. Sus movimientos controlados por una estructura que no compartía. Sin embargo estaba ahí, combatiendo sus recuerdos de niño pequeño, sintiéndose un ganador, tantos años después, aunque fuera por un simple momento y en la cosa más simple que su entendimiento pudo apartar.

—Oh, ya sé…

Tiffany habló de repente, con el sorbete en su boca todavía, con el batido a medio beber mientras Jessica levantaba la mirada y la miraba expectante. Cada una en cosas diferentes pasando por su cabeza. Tiffany en la campaña. Jessica se angustiaba cada que pensaba en Yuri y el escándalo que le armaría cuando se percatara que había faltado al entrenamiento de esa tarde.

—¿Qué sabes?

—La manera de llegar a las demás chicas para Onew.

—¿Ah?

—Dime Jessica, ¿qué es más tentador que un hombre perfecto?

El puchero en los labios de Jung llegó pronto, subiendo la mirada un momento al techo del local y pensado seriamente en lo que la otro habría logrado preguntar.

—No sé… ¿Uno que sea inalcanzable?

—¡Exacto!— Jessica se sorprendió al ver tanta efusividad en Tiffany —Si Jinki se vuelve frio y perfecto de repente sería muy raro y falso, porque él es todo amabilidad y sonrisas— La mano Hwang se agitó descuidadamente en al aire —Pero si tiene una novia perfecta, sería algo así como inalcanzable. Todas querrían saber que vio ella en alguien como él.

Jessica de pronto abrió mucho los ojos.

—¡¿Vas a salir con él?!

Tiffany tardó en comprender la deducción de Jung y luego rió divertida.

—Oh, querida gracias por considerarme perfecta— Suspiró, mirando significativamente a la otra —Pero no hablaba de mí.

Esta vez fueron los ojos de Jessica abriéndose poco a poco mientras el entendimiento llegaba y sacudía inmediatamente su cabeza de un lado a otro. —Oh, no. Ni lo intentes siquiera Tiffany. No voy a ser parte de tus jueguitos extraños para hacerle ganar la presidencia.

—Pero Jess…

—He dicho que no.

La puerta del local se abrió de repente y los ojos de Tiffany se levantaron casi por inercia. Así que cuando los reconoció sus manos se agitaron, solicitándole a Jung que bajara la voz mientras veía a Onew y Joon sentarse una mesa alejada de ellas dos, probablemente sin percatarse que ellas estaban ahí.

Fue curioso mirarlos interactuar, especialmente porque no había nadie más alrededor de los dos. Onew sonreía a ratos y comentaba cosas que obviamente no podían saber. Pero Joon sonreía y lo miraba, con una atención que incluso hizo a Tiffany virar los ojos por la cursilería.

—No sabía que a Joon le gustaron los chicos.

Miró a Jessica que junto a ella miraban a la pareja, lo más discretamente que se podía y sonrió. Sin embargo antes de que se atreviera a sacar conclusiones, las risas y empujones de un grupo numeroso inundaron el lugar, ocupando una de las mesas más grandes que había y ella fácilmente los pudo identificar uno a uno. Los jugadores de futbol que Minho comandaba.

Sin embargo desde ese lugar los podía ver bien, Jonghyun iba conversando indignado de algo con Choi, pero este no parecía escucharlo desde que hubiera cruzado el umbral, su mirada se relegaba cada tanto a Joon y Onew. Tiffany no pudo encontrar a Taemin por ningún lado, seguramente por la hora suponía que el menor se había ido a casa, pero no podía despegar la mirada de ese particular drama que ni siquiera sabía que existía. Sus manos cruzadas bajo la quijada, y Tiffany se sentía mejor que viendo una novela.

—¿Qué tanto ves?

Jessica parecía intrigada, mirando a ratos hacía atrás, tratando de ubicar eso que la tenía tan entretenida. Pero Onew que parecía dispuesto a ignorar al ruidoso grupo se levantó de su lugar, directo a la caja para hacer su pedido y como si de un resorte se tratara Minho se levantó también.

La caja se encontraba lejos, desde un lugar que ella no podía ver. Mucho menos apreciar. Joon escribía algo en su celular, parecía importante porque fruncía el ceño cada tanto y el equipo de Minho parecía inmiscuido en su alboroto. Pero entonces su despiste le costó el drama.

—¿Ah? ¿Dónde están?

Se encontró parada de repente, mirando de un lado a otro el espacio vacío que esos dos habían dejado sin tener la menor idea de adónde habían ido. Pero Jessica de pronto la agarró del brazo y ella se desconectó.

—¿Qué pasó?

—Son Yuri y las muchachas— Jessica parecía nerviosa —Vámonos de aquí, si descubren que me fugue del entrenamiento por pasar la tarde contigo me matan.

Jessica ni siquiera espero una respuesta de su parte, medio agarró las cosas de ambas y a Tiffany no le quedó de otra que dejarse guiar mientras salían por uno de los laterales, justo antes de que las porristas entraran por la puerta y ella se quedara con la duda, carcomiendo duramente su cabeza sobre el lugar donde esos dos se habrían podido ir.

Fin Capitulo Seis.

Un comentario sobre “A libro abierto: capitulo 6

    Lorraine escribió:
    28 enero, 2015 en 17:51

    Sigue por favor *,*
    De todas las historias que he leido, realmente quede enamorada de la tuya, me encanta todo, el estilo, la historia, las reacciones; definitivamente me gusta mucho.
    Estare esperando el proximo capitulo :3

    Gracias!! ♥

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s