Memorias prohibidas: capitulo 19

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Memorias Prohibidas

Capítulo 19: Antes y después de ti.

En Seúl el clima era frío, de esos en los que salir a caminar parecer no ser una opción poco menos que amena, parecía haber rastro de que empezaría a nevar y que el día se arruinaría con una molestosa tormenta que impediría moverse adecuadamente dentro de la ciudad, pero para Boa, aquello no fue un impedimento para que colocara una bufanda en su cuello y sonriera ante el espejo; con el pequeño almuerzo que había preparado para esa mañana de domingo.

Cuando salió el clima no era tan terrible como parecía y conducir hasta el hospital no fue tan molesto como había pensado, incluso la radio pareció estar de su lado con aquellas canciones que le mejoraron el ánimo y le trajeron bellos recuerdos. Llevaba cinco años yendo al hospital, se había hecho una costumbre una que ya formaba parte de su vida y que era de tiempo exclusivo para su hermano.

Y de aquellos cinco años, seis meses desde que Yunho despertó.

Minho había vuelto desde la costa y había estado dos meses en Seúl, Siwon lo visitaba pasando tres días y Rain por ende un tiempo similar. Pero ella, ella se había dedicado a visitarlo cada noche saliendo del trabajo y lo acompañaba en las terapias. Su pierna había quedado resentida, lo suficiente como para que necesitara más de seis meses para recuperar la movilidad absoluta. Y su ojo derecho, ese era el golpe que más había resentido a Jung, probablemente lo perdería y Yunho era consciente de ello.

La movilidad del cuerpo de Yunho había tomado tiempo después de años en estado vegetativo. Y el ánimo de su hermano no había sido el mejor durante los primeros meses, como si no poder valerse por si mismo le sobrellevara la carga emocional más grande de todos. Pero poco a poco y con esas visitas diarias, y las de sus amigos. Yunho parecía haber amortiguado el dolor; y por supuesto la charla con el psicólogo había ayudado tremendamente al parecer.

Cuando Boa llegó la clínica estaba tranquila y habían pocas personas rondando en los pasillos; ella tan solo estaba a la espera que el mayor tuviera el permiso para ir a casa y no estar más tiempo en aquel lugar que incluso Yunho había optado como su nuevo hogar, haciendo incluso amistades en todo el lugar.

Al llegar, la puerta de la habitación estaba abierta y Yunho no se encontraba solo, estaba de pie a pocos metros de su cama y en camino hacía donde se encontraba Hojoon; el hombre esperaba a Yunho con los brazos abiertos y una sonrisa en la cara, cuando Yunho finalmente estuvo cerca ambos se abrazaron con fuerza y Hojoon palmeó la espalda de su paciente un par de veces y ambos rieron a gusto.

Boa solo pudo sentir toda la emoción recorrer su cuerpo y tapó con una mano su propia boca y respiró hondo mirando a su hermano finalmente caminar, aunque hayan sido unos pocos pasos, solo. Hojoon la determinó luego de unos segundos y le sonrió abiertamente y casi hasta con un poco de orgullo.

—Nos arruinaste la sorpresa Boa, queríamos que Yunho caminara hacía ti hoy y te diera la sorpresa.

Boa negó suavemente y dejó la comida sobre la mesita antes de correr a los brazos de su hermano y abrazarlo con fuerza, sin medir las lágrimas que habían empezado a salir de sus ojos.

—Es fantástico Yunho, esperé tanto por verte así… Estoy tan orgullosa de ti.

A Yunho le costó un poco moverse por completo para poder abrazarla pero finalmente logró hacerlo y respiró profundo sintiendo ese  inevitable confort y empezar a sentir como las cosas tomaban finalmente un rumbo fijo.

—Lo hice para que estuvieras más tranquila, y por supuesto por mí.

Yunho le regaló una corta mirada a Hojoon quien asintió y sonrió complacido, tratar el estado psicológico del menor había resultado un poco difícil al principio, pero poco a poco Jung había ido rompiendo sus barreras y entonces Hojoon había podido trabajar enteramente con él, para él.

—Hojoon me ha dicho que ha hablado con el médico, y él le ha comentado que probablemente esta tarde me den de alta.

—¿En serio? —Boa limpió velozmente sus lágrimas— Eso sería fantástico, pero no he ordenado nada y tu habitación aún no está completamente lista y además…

Boa pareció ocupar sus pensamientos casi de inmediato. Y Yunho rió divertido.

—Tranquila, tranquila. No es necesario, tenía pensado ir a mi departamento y…

—¡Nada de eso! —Boa levantó la voz de inmediato e incluso Hojoon sonrió divertido— Al menos estos primeros meses te quedas conmigo. Quiero ver que te alimentes bien y quiero seguir acompañándote a tus terapias, ya que ahora tendrás que venir cada tres días me imagino. —Miró a Hojoon y él asintió tranquilamente— ¿Ves? Al menos estos meses déjame cuidar bien de ti.

—Pero ya has hecho mucho por mí estos años.

—Y lo seguiré haciendo, y no quiero hablar más del tema —Boa caminó presurosa hacía la mesita donde había dejado el almuerzo mientras Hojoon ayudó a Yunho a sentarse en el pequeño sillón junto a la ventana— Mira hoy traje un poco de comida pesada. Y una ensalada de frutas.

Yunho sonrió mientras la veía a ella estar tan emocionada por haberlo visto caminar solo y un segundo antes de que la mujer siguiera con su charla, acarició su rostro y la contempló unos segundos antes de sonreírle nuevamente.

—Muchas gracias.

Ella únicamente le devolvió la sonrisa y continuó abriendo las bandejas de comida y llevando un poco de esa comida a la boca del menor.

—Entonces necesito que me tenga listo ese informe para la junta de inversionista que tenemos este viernes. —Mir ingresó en el despacho en el instante exacto en que Changmin se colocaba la chaqueta con el auricular en su oreja como si el mayor continuara trabajando a pesar de ser fin de semana— Mañana hablamos con los ejecutivos de la empresa telefónica y veremos si podemos agregar esa información. De acuerdo nos vemos mañana entonces. Descanse.

Cuando Changmin terminó su llamada, giró dejando el auricular sobre la cama y descubrir a su hermano menor en el umbral de la puerta con los brazos cruzados y esa mirada burlona en el rostro.

—Por dios deja en paz a esa pobre mujer al menos hoy que es domingo.

—Pues para que te enteres, ella me llamó porque estaba cuadrando unos costos de la próxima junta directiva —Se excusó el mayor golpeando suavemente en el hombro al menor— Y tú deberías tener todo lo de tu departamento ya listo para mañana también.

Mir únicamente rodó los ojos, y Changmin solo sonrió antes de checar su imagen un par de veces ante el espejo.

—Definitivamente ella es tu secretaria perfecta. Adicta al trabajo igual que tú —Changmin únicamente sonrió, guardando el celular y las llaves en su bolsillo— ¿Vas a salir?

—Yoochun me pidió que nos viéramos hoy.

—¿Y cuándo es que ustedes no se ven?

—Que Rain pase más tiempo con criminales de mala muerte que contigo no es mi problema.

—Pues lo prefiero con criminales que con actores y actrices rodeándolo todo el tiempo.

La mirada de Changmin se afiló; ese había sido golpe bajo.

—Él es director, obviamente siempre va a estar rodeado de esa gente.

Mir solo alzó sus hombros divertido con las expresiones del mayor  y cuando Changmin estuvo listo, bajando las escaleras y hablando en voz baja para comprobar que no se le quedara nada, Mir lo alcanzó y rodeó con sus brazos al mayor.

—¿Y para qué es la cita?

—Pues ni idea.

Changmin aunque sonaba desinteresado, Mir lo sabía por esas experiencias conociendo de nuevo a su hermano que en realidad estaba ligeramente ansioso. Miró el perfil del mayor y lo abrazó un poquito más fuerte. Ha cinco años de todos esos meses de locura en las que se habían convertido sus vidas. Changmin finalmente no había podido recuperar la memoria, apenas tenía vagos recuerdos dispersos entre un pasado muy lejano o en ocasiones muy cercanos, pero nada concreto ni demasiado profundo.

Finalmente todos habían tenido que empezar a conocerse como si fueran completos extraños.

Yoochun era lo único que Changmin reconocía realmente y aquello había sido el pie para que el mayor empezara a retomar su vida desde cero. Logrando esa estabilidad que tanto había tomado conseguir.

—Vuelvo a la noche.

—Si es que vuelves… —le comentó divertido el menor, pero Changmin solo rodó los ojos— Cuidate.

—Igual.

Changmin le sonrió antes de marcharse, y Mir suspiró ante su salida.

Acostumbrarse había resultado duro, pero lograr la estabilidad que tenían ahora, lo tenía mucho más tranquilo.

Yoochun llegó al medio día al edificio que se alzaba imponente frente a sus ojos y sonrió divertido cuando distinguió el auto de Changmin estacionado en la misma acera, y al hombre apoyado en el carro, esperando por él mientras miraba el reloj aparentemente de manera impaciente.

—Siempre puntual ¿eh?

Él llegó con una sonrisa, pero Changmin únicamente lo miró y entrecerró los ojos.

—Llevó quince minutos esperando.

—Al menos hubieras demorado un poco, nunca habías estado por aquí. Ubicarse es difícil.

—No para mí.

—Ya no peleemos.

Yoochun se acercó con una sonrisa, dejando un beso rápido en los labios del más alto. Pero el rostro de Shim no cambió, así que Yoochun solo amplió su sonrisa y besó de nuevo su boca, esta vez los ojos de Changmin parecieron suavizar esa expresión dura en su rostro. Así que en esta ocasión Park lo tomó por las mejillas antes de besar profundamente su boca y acercarse todo lo que le fue permitido en ese instante.

—…Idiota.

Susurró el mayor, con esa sonrisa en su rostro que luchaba por salir de sus labios, por lo que Shim decidió empezar a caminar aunque no sabía hacía que rumbo se dirigían.

—¿Para qué me trajiste aquí?

—Quería enseñarte algo.

Yoochun estiró un poco su mano y Changmin solo miró su mano y desvió la mirada antes de tomar su mano y caminar hacia el interior del edificio donde el mayor lo había citado. Finalmente Yoochun había hablado un rato con el que parecía ser el guardia y subieron hasta el piso doce, donde se abrió imponente uno de los departamentos más espaciosos que había visto, y que por supuesto se escapaba de la neutralidad que solía tener Yoochun a la hora de escoger sus espacios.

—¿Piensas comprarlo? —Changmin miró curioso el lugar y el ventanal con la vista hacía la ciudad que este le otorgaba.

—En realidad: lo compré.

Changmin giró sorprendido hacía el mayor y este asintió con una sonrisa en el rostro.

—¿Y eso? Este lugar está como muy grande ¿no crees? —Yoochun tan solo alzó un poco los hombros— Tú sueles preferir gastar más en carros que en departamentos.

—Sí, bueno… pero pensé que este era el lugar perfecto en cuanto lo vi. Perfecto y espacioso como para tener un estudio, una gran habitación, una amplia cocina, una estupenda vista. Preciso para dos personas que están dispuestas a empezar otra etapa nueva en su vida.

En esta ocasión la sonrisa de Changmin se hizo presente sin tapujos, apoyado en el pequeño barandal del ventanal.

—¿Y eso que significa?

—Significa todo lo que tú quieras que signifique.

Si, el pecho empezó a latirle nuevamente desbocado.

Y, sí. Changmin no pudo controlar esa sonrisa que Yoochun ignoró para poder darle un amplio beso que el menor aceptó sin problemas.

—Eres tan molesto, dando por sentado que me quiero venir a vivir contigo.

—¿Y es que no quieres? Porque a mí no me molestaría comer decente todos los días de mi vida.

—No voy a cocinarte todos los días.

—Pero al menos contigo comeré a todas las horas y como es debido.

Changmin solo golpeó suavemente en el hombro y esta vez fue él quien se acercó para darle un beso. Tan molesto y odioso a la vez, que Changmin no podía evitar rotar a su alrededor todo el tiempo, y permitirle todos los besos que fueran necesarios para hacerlo olvidar de aquello. De lo bien que se sentía entre sus brazos.

Cuando Son Hojoon conoció a Yunho, el menor no era ni de cerca más que un remedo del hombre que es ahora, tal vez Hojoon no había tenido la oportunidad de conocerlo antes, pero descubrirlo con el paso de los meses le había hecho olvidar por un momento esa brecha inquebrantable entre paciente y psicólogo.

Pero ahondar con él entre sus problemas y esa inevitable aura que el hombre expedía lo hicieron caer en una especie de imán que al parecer no supo manejar con mucho cuidado, y que al final remontó en una profunda sensación de amistad en aquellos meses de trabajo en el que Yunho le confió no solo sus secretos, sentimientos y emociones. Sino también en sus esperanzas y miedos.

Terminó incluso acompañándolo en las terapias, saliendo a los jardines de la clínica junto con Boa mientras Yunho tomaba un poco de aire y respiraba ese aire a libertad que tanto anhelaba desde hace semanas. Y ese día finalmente había llegado.

Yunho ya se encontraba listo y con la maleta preparada para poder salir de ahí; Boa había preparado todo y se encontraba checando que la apariencia de Yunho fuera poco más que perfecta. Hojoon desde la esquina de la habitación los veía con ese sentimiento de familiaridad tan inexplicable para él todavía.

—Listo.

Boa sonrió orgullosa, y Yunho le devolvió la sonrisa. Luego había desviado la mirada hacía Hojoon  —¿Nos vamos?

Hojoon no había esperado aquello, pero tampoco se había sentido incómodo, por lo que asintió de inmediato y ayudó a Yunho a levantarse de su cama para que se sentara en la silla de ruedas mientras Boa lo empujaba directo hacía la salida.

—Boa ¿trajiste tu carro?

—Si, lo tengo en el parqueadero.

—De acuerdo —Hojoon sonrió— entonces te ayudo a llevarlo al carro y los alcanzo en mi auto. ¿Te parece?

—Claro, no hay problema.

Los acompañó hasta la salida y el auto de la mujer, tal y cual había dicho. Yunho le había indicado un par de cosas acerca del aparcamiento en la zona donde vivía su hermana desde que se había mudado a Seúl y que él por supuesto conocía.  A Yunho le había costado un poco ubicarse en tiempo y espacio cuando se había levantado, pero había sido cuestión de dos meses para que se hiciera a la idea.

En cuanto el auto de Boa arrancó, Hojoon sonrió y respiró profundo.

Las personas como Yunho merecían esa felicidad que poco a poco le estaba siendo otorgada luego de un incidente fatídico como ese. Del cual había sobrevivido casi de milagro.

Siwon se había tomado ese fin de semana para reunirse con su hermano. Había viajado las pocas horas en avión y finalmente se había encontrado con su hermano quien lo había recibido con abrazo de por medio y todo un itinerario de paseos en lancha, tardes en la playa y mucha comida.

Frente suyo Jinki y Minho platicaban despreocupadamente entre sonrisas y anécdotas que hacían a Siwon sentirse como demás en medio de la habitación y comer sin muchas ganas empezando a sopesar todas las posibilidades que esa cercanía involucraba. Eso claro, hasta que su celular empezó a sonar.

—¿Boa? —Inmediatamente la atención de Minho se había posado sobre él y Siwon quien no se había levantado de la mesa, sonrió de inmediato apenas escuchó la noticia de boca de la mujer quien irradiaba alegría— Eso es fantástico… No, no estoy en Seúl ahora. Estoy con mi hermano, pero el lunes a primera hora llego y apenas salga de trabajar voy para tu departamento… Por supuesto, avisame a penas lleguen para poder hablar con él. De acuerdo, cuidate.

Apenas cortó, Minho se acercó un poco hacía él y sonrió.

—¿Es sobre Yunho? ¿Qué pasó?

—Le dieron de alta.

Minho dejó escapar un suspiro de alivio y Jinki le regaló una sonrisa cómplice de nuevo.

—Voy llevando los platos.

Onew susurró aquello y Minho únicamente asintió, mientras el mayor empezaba a recoger los platos. —Dile a Yunho que iré a visitarlo el próximo fin de semana, esta semana estoy con el trabajo a todo lo que da. Pero este viernes me doy una escapada.

—Ok… —Siwon tosió delicadamente y miró de reojo que Jinki se encontrara ocupado en la cocina— Oye, Minho… ¿Jinki y tú que se traen?

Minho inmediatamente se enderezó y carraspeó discretamente.

—Nada… —Pero para Siwon aquello sonó tan falso que no pudo evitar cruzarse de brazos y rodar los ojos— Bueno, quizá si haya algo… pero lo estamos tomando con calma ¿de acuerdo? Cuando tengamos algo serio, serio. Te lo informaré de inmediato ¿bien?

—Eso espero.

Siwon luego de aquel rictus firme en su rostro, le sonrió condescendientemente y volvió a comer lo poco que quedaba en su plato con un poco más de calma.

Cheolyong un poco impaciente ante la demorada llegada de uno de los amigos más cercanos de Jihoon, movió un poco la cabeza y el mayor sonrió divertido por la expresión infantil que el otro había tomado.

—¿Qué pasó? —preguntó Mir y el otro solo alzó sus hombros.

—Nada.

E inmediatamente el otro lo beso sin premura y con una sonrisa en los labios, cuando las puertas del ascensor se abrieron ambos lograron separarse oportunamente y Boa sonrió divertida al verlos.

—Oigan ya dejen de comer frente a los pobres.

Resultaba que Jihoon y Cheolyong llevaban poco más de tres años saliendo oficialmente, luego de que claro Changmin pusiera el grito en el cielo por la diferencia de edad, que finalmente no era tanta, pero que Rain había solucionado con una charla directa con los padres del menor y por supuesto con el hermano mayor.

—Íbamos a traer una botella de champagne —Comenzó Rain— pero como tú aun estás medicado, preferimos no arriesgarnos y mejor compramos una deliciosa canasta de frutas.

Yunho inmediatamente rodó los ojos.

—Que pereza con las frutas, estoy igual de harto con las verduras.

Jihoon sonrió antes de acercarse y abrazarlo con fuerza.

—Qué bueno es verte de regreso. —Jihoon entonces reconoció de inmediato al hombre tras Yunho y sonrió estirando su mano hacia él— Que tal Hojoon.

—Bien.

Finalmente habían ingresado al departamento, Mir había iniciado platica con Hojoon y Boa se encontraba preparando unos pequeños bocadillos mientras Jihoon se acercaba con el teléfono en mano hacía un tranquilo Yunho que revisaba curioso el departamento.

—Es Siwon.

—Oh, gracias —Yunho había sonreído de inmediato. Aceptando el teléfono sin problemas— Choi ¿cómo así no te tengo por estos lugares amargándome la recuperación?

Boa desde el mesón escuchó la risa fresca de Yunho y sonrió de inmediato al verlo mientras se levantaba con dificultad de la silla de ruedas y caminaba hasta las pequeñas sillas en el balcón de su departamento.

Ver a su hermano volviendo a ser el mismo la tenía más que complacida rebosante de felicidad. Y le resultaba inquietante que en estos meses desde que Jung hubiera despertado, ninguno de esos días, siquiera por error el hombre hubiera preguntado por Kim Jaejoong.

Le resultaba curioso recordar al hombre todavía, pero le sorprendía aún más que Yunho no tuviera ningún atisbo de duda sobre el paradero de Kim. Y sinceramente no sabía cómo sentirse al respecto.

Heechul había cambiado el color de su cabello hacía unos tres meses atrás.

Ahora portaba un curioso color rojizo que entonaba con la palidez de su rostro y la delgada estructura de su cuerpo, ahora que había regresado a Seúl después de años de ausencia en el país. Pero volvía con esa paz y tranquilidad de al menos poder cumplir con su palabra.

Cuando fue a visitarlo, recordó lo mucho que le incomodaba esa clase de lugares y esperar fue casi una tortura. Pero decidió soportarlo, tenía entre sus manos esos papeles que lo sustentaban como el portador de buenas noticias.

Jaejoong había ingresado con su cabello largo y un poco menos delgado desde la última vez que lo visitó hace dos años. El hombre había sobrevivido, si podía denominarlo de alguna manera, y estos años habían logrado incluso endurecer al más joven, quien a pesar de todo mantenía esos ojos ansiosos aunque lo ocultara.

—Heechul.

Jaejoong estiró una mano hacía él, y él apretó su mano formalmente.

—Qué bueno verte, ¿cómo has estado?

—Sobrevivo.

Heechul no se sentó y a Jaejoong le pareció fuera de lugar hacerlo mientras el otro se mantenía de pie, así que espero que el otro sacara a aquellos papeles del sobre entre sus manos.

—Pues ya no vas a tener que seguir haciéndolo. —Heechul había estirado unos papeles hacía él— De ahora en adelante vuelves a vivir.

Jaejoong que no entendía bien lo que estaba sucediendo, por más que vio una y otra vez los papeles empezó a exasperarse.

—No entiendo, ¿qué es todo esto?

—Eres libre, Jaejoong. El juez te otorgó libertad condicional por buen comportamiento.

Jaejoong bien el mundo iluminarse de repente, llevó una mano a su boca y luego simplemente corrió a abrazar al hombre frente a él y respiró hondo. Como si todos los planes llegaran de golpe uno tras otro a su cabeza. Como si todos sus asuntos pendientes afuera aún estuvieran esperando por él.

Fin Capitulo Diecinueve

Fin Capitulo Diecinueve

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8 comentarios sobre “Memorias prohibidas: capitulo 19

    Chunsadycta escribió:
    18 octubre, 2015 en 1:40

    Ohhhhv por dioooos oooooh por dioooos Oooohhj de verdad que estoy muy muy feli por esta breve pero muy annhelada actu¡¡¡ y por que Yunhoo desperto¡¡¡¡ wooo increible forma la tuya de retomar la historia Nes. Sie do muy sincera yo le quedo con las ganas de saber mas detalles de este inter de 5 años?? por que psararon cosas super interesantes que realmente merecen ser descritas con mayor produndidad. Ejemplo ese RainMir que no deja de emocionar mi corazón. adoro tus couples tipo 40 y 20 jajaj. ¿Que onda con el Yoosu y el ChangMino??? ese adunto de su adios quedo en total suspenso y no dudo que al igual que con el YunJae mas adelante nos regalaras muchos de estos detallitos para esclarecer tu trama. Asi que muchas gracias por esto que la verdad fue muy muy bueno. Hasta la prox acu aqui porque te juro que o me chuto interlubio o me reeeleeeo Cronicas de un tonto mejor amigo que me fascina por las ocurrencias de Yoochun ybChangMin .

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