Nirvana: episiodio 8

Posted on


 

Nirvana

Prisma

Episodio Ocho

 

 

 

 

Al entrar en la sala de interrogatorios, lo primero que el hombre de traje observó fue la figura alta y elegante del hombre sentado frente a él tras el pequeño escritorio en la sala de interrogaciones. No parecía cómodo y en realidad las gafas, que al momento de estar a solas se las hubiera quitado, habían ocultado las profundas ojeras del más alto, quien lucía ciertamente agotado y trasnochado.

 

—Le rogaría que fuera breve. Tengo un vuelo a Tokio en tres horas.

—De acuerdo… —El policía, tranquilamente prendió la grabadora y fijó sus ojos en el más joven— Nombre completo.

 

—Jung Yunho.

—¿Profesión?

—Soy cantante.

 

Hubo un corto suspiro por parte de Jung quien había movido un poco su cabeza y ahora lo miraba con parsimonia.

 

—Usted es del medio, y es miembro de una banda bastante famosa en estos momentos ¿cómo era su relación con Lee Jinki, lo conoció en algún estudio de grabación?

 

Yunho entonces respiró hondo.

 

—No, yo ya lo conocía de antes, meses antes de que mi banda incluso debutara. Éramos simple conocidos, pero cuando él comenzó a estar en el medio, nos topamos más frecuentemente, salimos a comer unas cuantas veces y terminamos por hacernos amigos, nos volvimos cercanos.

 

—Entonces… ¿sabía usted de la situación emocional de Lee?

 

Para ese instante una pequeña e irónica sonrisa se posó en los labios del cantante.

 

—La verdad, creo que eso de la amistad cercana era percepción mía solamente. Hay cosas de Jinki que empecé a descubrir luego de que todo este escándalo se desató.

—Pero eran cercanos, eso era obvio ¿o era solo un juego mediático?

 

—Sé cosas de Jinki, que no creo que cualquier persona sepa. Así que probablemente si éramos un poco cercanos.

—¿Sabía usted entonces sobre la relación que mantenían Lee Jinki y Choi Minho?

 

Para ese instante el suspiro de Jung fue como una respuesta, aunque al hombre apenas le tomara unos segundos asentir brevemente y volver a fijar su atención en él.

 

—¿Qué clase de relación era?

—Ellos… estaban juntos. —Yunho entonces se movió incómodo— Esto es raro, hay cosas que uno da por entendido que nunca lo dirá en voz alta.

 

—¿Esto es una de ellas?

—Por supuesto.

 

 

 

 

Las semanas de Onew habían dejado de ser lentas y aburridas, se habían vuelto el doble de cansadas con el pasar de las horas pero eran tolerables siempre que terminaba su turno en el trabajo y salía corriendo a las clases que Minho tan diligentemente le había conseguido, y disfrutaba mientras tomaba notas en las sesiones y aprendía y ensayaba y Onew vivía en perpetúa maravilla. Las clases eran diferentes en una Universidad de paga.

Lee Taemin había resultado un muchacho unos cuantos años menor, quien de paso aparentaba unos tres o cuatro años menos de los que decía tener, con su carrera casi culminada y el brillo de la juventud tan deslumbrante emanando de sus ojos, amable y sonriente.

Ah…

Onew a veces se sentía desmotivado ante tanta luz.

Pero curiosamente sus compañeros en el taller parecían encantados con él, con su gracia, con su sonrisa, con su apariencia y sus comentarios curiosamente soltados al azar, con algo de ironía que ellos no percataban tan fácilmente, esos comentarios crueles que parecían ser soltados con ingenuidad.

“Ahí está tu encanto” Le había dicho en privado el tutor en una de esas horas en las que se quedaba ordenando las sillas, porque de pronto se le hacía incómodo venir a diferencia del resto sin cancelar el valor real del curso “La gente parece obviar tus intenciones mientras pongas tu cara por delante y sonrías, podrías hacer el chiste más misógino de todos y las mujeres caerían rendidas solo por tu aura”

El hombre había gesticulado con sus brazos y sonreído de una manera curiosa. A veces sentía que el hombre podía leerlo con facilidad, que lo descubría con cada mirada que le lanzaba y lograba ver que esa sonrisa que poseía estaba lejos de la persona que realmente era. Porque Jinki conocía su estado emocional mejor que nadie, su sencilla resignación con la vida y su pasividad odiosa que lo hacía detenerse a ratos entre los caminos de sus sueños.

Onew disfrutaba, pero no como los demás, siempre a raya.

Siempre sujeto a cambios.

—¡Hyung! —Taemin venía corriendo hacia él, con un pequeño bolso alrededor de su cuerpo y el cabello aparentemente recién lavado— Que bueno que te encuentro. Tengo unas cosas que contarte ¡y estoy realmente feliz por ello! Vamos a comer algo, yo invito.

Taemin venía como siempre, repleto de vida, pero hoy en particular más feliz que de costumbre, más hiperactivo de lo normal. Así que Jinki sonrío con gracia y asintió suavemente.

—De acuerdo, pero no podemos demorar mucho. Mañana tengo que madrugar.

—¡No te preocupes hyung!

—La verdad también quería llamar a Minho, pero me dijo que tenía una reunión de estudios con unos compañeros de clases, como está en parciales y eso, pues no podía venir. Aunque supongo que si le hubiera dicho que tú venías seguramente se hubiera venido sin pensarlo mucho…

Minho…

Su relación con Minho era bastante inconstante todavía. Si Minho solía visitarlo varias veces a la semana y salían al cine, a comer, y en ocasiones raras se besaban. No eran una pareja, Jinki no quería ponerle nombre a lo que tenían, no quería complicarse. Y cualquier cosa con Minho que involucrar la palabra relación parecía ser verdaderamente problemático. Así que él no había sacado el tema nunca, y Minho tampoco había hecho mención de algo así que las cosas seguían así. En medio de esa gran nebulosa.

Taemin seguía hablando de cosas de Minho y él. Soltando indirectas entre risitas discretas mientras caminaba por el restaurante directo hacía una de las mesas un poco lejanas. Jinki no terminaba de entender porque el menor se había vuelto tan cercano a él siendo del prototipo de personas que siempre estaba rodeado de gente, pero Taemin le tenía confianza, y le hablaba de cualquier cosa, incluso de lo consternado que se encontraba por las constantes peleas de sus padres.

—Total que una amiga me recomendó que fuera a las audiciones de SM, ella se graduó hace unos años y es maquilladora en la empresa así que me consiguió un buen número y así no tuve que hacer tanta fila ni perder tantas clases. Bailé una canción de Chris Brown ¡y les encantó!

Taemin no terminaba de sentarse cuando le contó la gran noticia que tenía a sus brillando mucho más de lo normal. Onew creyó que esperaría al menos un poco, pero con el menor nunca se sabía, y estaba repleto de sorpresas en cada conversación nueva que tenían.

—¿Y te aceptaron?

—¡Sí! —Taemin tenía sus puños apretados, cerca de su cara, mientras asentía fervientemente y con una gran sonrisa en la cara— ¡Aún no me lo creo! Bueno, aún tengo que ir a la empresa, mañana a primera hora, puesto que recién me llamaron hace unas horas para darme la noticia de que había sido aceptado. Eres la primera persona a la que se lo cuento. ¡Estoy tan emocionado!

 

¿Huh?

 

Onew por instante parecía haberse quedado paralizado.

¿Realmente la primera?

Resultaba un poco desconcertante que Taemin no tuviera más amistades a quien contarle todas esas cosas buenas que le pasaban en la vida, ni siquiera a sus padres y que viniera a soltárselas a él, tan confidencialmente siendo que apenas tenían unas semanas, seis cuando mucho, de haberse conocido.

 

—Me alegro mucho por ti, pequeño. —Así que sonrío abiertamente mientras agitaba los cabellos del otro y este renegaba graciosamente bajo su caricia.

—Ni tan pequeño —Rezongó Taemin con un puchero mientras peinaba como podía su cabello— Debo apresurarme en hacerme notar si quiero debutar, mira que después por mi edad y me consideran viejo.

—Tiene apenas veintiuno. Tienes muchas oportunidades.

—Sí, si lo que digas hyung.

Taemin aún peleaba con su cabello cuando llegó la mesera dispuesta a tomarles la orden, Jinki suspiró lento. A veces las épocas frías de invierno lo mantenían un poco más melancólico de lo normal.

—Taemin parece realmente emocionado con esto de los entrenamientos en YG.

Jinki caminaba por las calles de Seúl, con un café en las manos, envuelto en aquel gran abrigo azul y con Minho a su lado mientras las decoraciones de Navidad y las parejas de novios pululaban por todos lados, casi igual que la fría noche de diciembre por esas fechas.

—¿YG? ¿No se suponía que había entrado a SM?

—YG, SM, da lo mismo. Igual siguen siendo dos siglas molestas que nadie sabe que significan.

Jinki sonrió ante el tono despreocupado del otro, y se encogió un poco ante la pequeña ventisca que se filtró entre ellos y lo hizo estremecerse del frío. Casi de inmediato las manos de Minho se pasaron por sus brazos mientras parecía estarlo abrazando un poco.

—Son las siglas de sus dueños.

—¿Eh?

Minho parecía distraído por su comentario y Onew sonrió ampliamente.

—Los nombres de las empresas, son las siglas de sus dueños.

Al caer en cuenta de aquello, Minho solo sonrió, y apretó un poco más a Jinki contra su cuerpo.

—A veces pienso que esto de que quiera debutar en un grupo es una idea momentánea y que cuando pasen unos años se va a aburrir, desde que tengo memorias ha sido así.

Onew sonrió mientras veía como colocaban la comida sobre la mesa. Y Minho seguía hablando de la inestabilidad decisiva de Taemin quien solía cambiar de opinión cada dos semanas. El poder de la juventud suponía Jinki en ocasiones.

—Pues que aproveche lo que pueda conseguir. Y aún más si se vuelve popular.

Solo fue instante,  la mirada de Minho se posó sobre Jinki ante sus palabras y como si reflexionara tan brevemente que apenas y lo sentía, lo observó. Sacudido por instinto débil que lo hizo sacudir la cabeza ante sus propias emociones sin sentido que con temor se habían alzado entre los dos. Eso solamente había sido un comentario despreocupado por parte de Jinki. Nada más

En un rato se esparció un silencio suave entre los dos, que no pareció incomodar a ninguno. En especial cuando se anunció el inició de la transmisión del concierto de navidad que Britney Spears estaba ofreciendo en la ciudad. La mirada de Onew se había puesto atenta sobre el televisor entonces.

—¿Te gusta?

Pero Onew solo le sonrió un poco y alzó los hombros.

—¿A quién no?

Minho sonrió, posando su mirada sobre la pantalla al igual que Onew, en especial cuando se anunció al grupo que abriría el concierto con una canción suave de acuerdo a la fecha. Entre el instante en que al fin la cámara se posó en los cinco chicos sobre el escenario y la música se comenzó a esparcir en todos lados ese aire suave los recorrió a ambos.

Jóvenes y atractivos, cantando a capela. La letra de la canción. El día.

Minho sintió esa abrumadora sensación del ambiente perfecto, aún más cuando Jinki frente a él miraba entretenido el televisor,  sin devolverle la mirada una sola vez. Así que en un par de segundos, el ambiente perfecto dejó de ser.

Esperó a que la canción terminara que los aplausos del público se escucharan y entonces la mirada de Jinki llegó hasta él después de un largo suspiró. Y cómo si de repente recordara que Minho se encontraba ahí le sonrió y volvió a comer.

Frío… aquella noche de navidad Minho sintió más frío del habitual.

Y sabía en el fondo que aquello no era precisamente producto del clima.

El auto de Minho se estacionó lentamente frente al edificio de Jinki, luego de unos minutos de haber salido del lugar donde habían cenado Onew empezó a sospechar que algo estaba sucediendo porque de pronto la atención de  Minho se había mostrado dispersa y justo ahora apretaba el volante y miraba hacía el frente sin la menor intención de mirarlo de regreso.

—¿Sucedió algo?

En ese instante Minho pareció reaccionar repentinamente.

—¿Qué? No, no. Lo siento… Solo pensaba, es todo.

Jinki pareció ligeramente conforme con esa respuesta, porque sonrió y acarició débilmente su brazo derecho.

—De acuerdo, me voy entonces.

—Nos vemos.

Antes de abrir la puerta, Jinki se acercó lo suficiente para poder besar sus labios y sonreírle antes de poder bajar del auto. Minho pareció volver a su estado contemplativo ante su sonrisa y le sonrió mucho más ampliamente mientras lo miraba entrar en el edificio y suspiraba desde el interior de su auto.

Cuando Onew hubiera desaparecido dentro del edificio Minho suspiró profundo y miró hacía la calle un par de segundos antes de decidir arrancar de nuevo, sus dudas intensas sobre Onew parecían disiparse después de su beso y eso le resultaba ligeramente preocupante.

Así que justo en el instante en el que el auto arrancaba, aturdido por los pensamientos que Onew le generaba fue incapaz de ver al mismo Onew saliendo del edificio a un paso veloz y precavido.

¿Estás ocupado?

Onew se había sentido sorprendido al escuchar la voz de Victoria y mirando el reloj en su muñeca decidió que no era tarde, que después de todo era la noche de navidad y la gente allá afuera aún se encontraba dando vueltas por las calles y que no había nada de malo en  verla de nuevo, aunque el sentimiento de culpa se instalara un poco sobre él al haberse despedido de Minho hace apenas unos minutos, así que mientras las puertas del ascensor que él mismo había llamado se cerraban, sonrió ampliamente y con voz suave y ligera le contestó a la bella mujer al otro lado de la línea.

—No, la verdad no.

—Entonces ¿qué te parece una taza de chocolate caliente?

La voz de Victoria sonaba ligeramente alegre y Onew se sintió motivado por eso.

—Me parece perfecto, pero solo si me permites invitarte.

—De acuerdo ¿dónde nos vemos?

—¿A qué jugaba exactamente Lee?

 

Yunho pareció perderse en sus pensamientos por un instante.

 

—Él era un personaje público ¿sabe? No es como si pudiera exponerse así de fácil ante todo el mundo, ni siquiera ante sus amigos, por muy cercanos que estos fueran. ¿Puedo? —Inesperadamente Jung había extendido su atención hacía los cigarrillos sobre la mesa que el detective había dejado ahí hace unos minutos.

 

—Adelante.

 

Yunho en ese momento llevó uno de los cigarrillos a su boca, y lo encendió de inmediato en cuanto el hombre frente a él le ofreció el encendedor.

 

—Estamos en una posición peligrosa. El más mínimo de nuestros actos es expuesto a miles de ojos de manera casi inmediata. Así que… confiar es algo peligroso. Tienes que saber en quien hacerlo. Y a veces ni siquiera puedes saber quién estará dispuesto a darte la puñalada por la espalda en un momento de necesidad de dinero o simplemente una torpe pelea. Siempre estarás expuesto. Y Onew era perfectamente consciente de ello, no creo que realmente alguien haya visto cada una de sus facetas. Al menos las reales.

 

Fin Episodio Ocho

Anuncios

Un comentario sobre “Nirvana: episiodio 8

    Maka escribió:
    8 noviembre, 2015 en 22:10

    Por fin encontre este fanfic de nuevo!
    Es simplemente excelente, atrayente e interesante.
    Por favor sigue escribiendo, veo sonreír así a onew, y pienso que puedo ser yo. Además que lo entrelazas con el tiempo de TVXQ, simplemente perfecto.

    Se que nadie leerá esto.

    Me gusta

☆ Por que mi único sueldo, son sus bellos comentarios ↓ ツ

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s