Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO DIEZ

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CAPITULO DIEZ

La Fiesta

—¿Una qué?

Doyoon había alzado una de sus cejas, con esa expresión controladora que pocas veces usaba mientras se cruzaba de brazos frente a los demás. Y Soonyoung había comenzado a sonreír y pasar las manos por sus hombros como si él necesitara un masaje. Como siempre Kwon siendo inmune a cualquier muestra de seriedad en el asunto.

—Una pequeña fiesta Yoon, vamos. Será divertido y tranquilo. Lo prometo.
—Tú, Seokmin, Seungkwan y la palabra fiesta no pueden ir junto en una oración si quieres algo tranquilo, Soonyoung.

—Oh, vamos hyung —Seungkwan zapateó despacito, con un puchero en los labios y mirándolo como si tuviera un helado en las manos— Nunca he ido a una fiesta, practicamente son mis únicos amigos aquí y vine muy joven a Seúl como para haber tenido una fiesta decente digna de un adolescente, me esfuerzo mucho y me lo merezco.

—¿Y no que la fiesta era para mejorar los ánimos del equipo?
—También —sonrió nervioso Seungkwan— Pero luego pensé que Hansol y yo nunca hemos ido a una fiesta decente. Él porque es todo raro, yo porque no he tenido la oportunidad.

—¡Oye!

Hansol sonó ofendido, pero lejos de estarlo Chwe más bien parecía divertido por ello. Seungkwan solo agitó su mano despreocupadamente y continuó mirando al mayor.

—Anda, mira pondremos un poco de música. Ming hyung preparará una delciciosa comida, jugaremos un par de juegos, haremos karaoke y todos nos volveremos a llevar igual de bien que antes.

—¿Por qué siempre tengo que ser yo el sacrificado en la cocina?
—Cállate.

Mingyu habló en voz baja, cerca del oído de Wonwoo, pero el otro solo lo codeó suavemente, mirando con atención la respuesta que Doyoon les daría. Dongjin quien se mantenía callado hasta ese momento solo sonrió cuando la mirada del mayor se posó sobre él, estaba nervioso, principalmente porque se sentía un poco intimidado pero Seokmin llegó a salvar el día. Igual de ligero que Soonyoung se acercó a Doyoon y lo abrazó por los hombros.

—Anda Yoon, todos necesitamos desestresarnos un poco. Será este viernes y tú no tendrás que hacer nada. Nosotros nos encargaremos de todo, ¿verdad chicos?
—¡Si!

Todos los demás asintieron de inmediato. Doyoon tuvo que respirar profundo y cerrar los ojos un segundo. La verdad es que las cosas en el departamento si estaban muy tensas útimamente y la verdad es que con lo de Mingming y Jun, no había tenido tiempo de preguntarle a Jihoon y Jisoo por lo que estaba sucediendo entre ellos últimamente ya que lucían tan lejanos de repente cuando anteriormente se la pasaban todo el tiempo juntos en el estudio. Seungcheol y Jeonghan habían terminado ¡por dios! Definitivamente no tenía tiempo ni cabeza para todos.

En medio de toda esa revolución, pensó que tal vez no era tan mala idea.
Es decir, ¿qué podía salir mal? ¿qué podía empeorar el de por si ya tenso ambiente entre los mayores?

—Está bien.
—¿En serio?

Todos los menores saltaron emocionados.

—Si, si… Pero ustedes organizan, ustedes limpian. SIN EXCUSAS.
—¡Hecho!

Era normal ver a Seungkwan tan emocionado, agarraba las manos de Hansol mientras jalaba de él por todos lados, planeando un sin fin de cosas que había visto en alguna pelicula o en la televisión. Seokim y Soonyoung seguramente estaban motivados por el escándalo mientras arrastraban a Dongjin entre risas en medio de su particular extravagancia. Cuando pudo darse cuenta Mingyu había tomado la mano de Wonwoo y se habían alejado lentamente mientras el menor le platicaba de algo a Jeon y este asentía tranquilo. Le gustaban, definitivamente le gustaban esos dos. Eran los únicos que jamás les daban problemas. Tranquilos y sin tanto drama de por medio.

Respiró hondo y decidió que por el día de hoy ya había sido sufiente de ser la mamá del grupo. Se daría una larga ducha y luego se acostaría en su cama, para hacer nada en lo que resta del día, hasta que finalmente llegara la hora de dormir. Si, ese era su merecido descanso por tanto trabajo en el día.



Seungcheol lo sabe.
Algo le está pasando a Jihoon.

Han pasado unas dos semanas desde que su relación con Jeonghan terminó y aunque las cosas estuvieron un poco tensas los primeros días, luego de la incomodidad inicial ellos simplemente volvieron a ser los mismos. Conversas absurdas, bromas tontas, menos abrazos y cero besos. Jeonghan era agradable y le gustaba su extraño sentido del humor, aunque los primeros días haya estado un poco ausente, poco a poco su estado de ánimo había vuelto a ser el mismo. Aunque Seungcheol pensaba que todos esos cambios de ánimos no se debían a su fallida relación.

Jeonghan ya había estado un tanto taciturno desde antes que siquiera hubiera pensado que terminarían y no es como si hubiera pasado algo realmente memorable como para que Yoon repentinamente mejorara su estado de ánimo. Pero justo ahora, lejos de sonar cruel, quien más le preocupaba era Jihoon. El menor lucía cada vez más encerrado en si mismo y no quería hablar de nada referente a aquello, evitaba el tema por completo y a veces hasta aceptaba cosas que en su estado normal no haría con tal que dejara de preguntarle.

Con aquello de su lado Seungcheol había conseguido una salida al cine, al festival de cerezos y muchos descansos yendo a comer helado. A Seungcheol le gustaba pasar tiempo con Jihoon pero no le gustaba que el otro aceptara, solamente para que dejara de preguntarle por Joshua…

Había algo en su pecho que se comprimía a veces, porque a Jihoon le alteraba escuchar su nombre. Porque a veces lo veía fruncir el ceño cuando Hong iba llegando a la sala de ensayos con Yoon colgando de su brazo. Jeonghan con su amplia y bella sonrisa que se apagaba lentamente cuando se encontraban de frente y entonces solo arrastraba a Jisoo consigo y se iban un poco más lejos y entonces si, volvía sonreír. Pero Jihoon solo hacía una mueca molesta y mascullaba palabras sin sentido antes de mirar a otro lado y volver a enfrascarse en su guitarra.

Quería saberlo, pero al mismo tiempo le había empezado a dar miedo esa respuesta.
Así que un día solo dejó de preguntar.

Miró a Jihoon trabajar con el teclado mientras escribía un par de cosas en la pequeña libreta a su lado. Contempló su perfil, su ceño fruncido, lo concentrado que parecía mientras movía sus labios y de repente lo miraba molesto. Un momento, ¿molesto?

—¡Seungcheol! ¿Me estás escuchando?

Choi entonces saltó sobre su asiento y agitó su cabeza.

—Disculpa, ¿qué?

Jihoon solo rodó los ojos y volvió su mirada al teclado.

—Si tanto te aburre estar aquí, puedes irte. No tengo ningún problema —Murmuró bajamente— Jisoo al menos siempre estaba atento a mi música.
—¿Ah?

Eso, inesperadamente había dolido.

—Lo siento, me distraje un momento.
—¿Te distrajiste? ¿Se puede saber con qué? —Jihoon lo miró burlón— No tienes el celular en las manos y la computadora está apagada, ¿con qué más te puedes distraer aquí?

—Contigo. —Entonces su cerebro decidió no procesar lo que estaba pensando y solo lo soltó. Sincero y brutal— Me distraje… mirándote.
—¿Qué?

Jihoon se paralizó un instante, un largo instante en el que Seungcheol también lo miró a los ojos y que duró el tiempo suficiente como para que un largo silencio se instalara entre ellos. Pero Choi siempre supo como alivianar los momentos incómodos. Así que le regaló esa sonrisa fresca y divertida que Jihoon en secreto siempre le ha envidiado y desvió la mirada sentandose recto y acercandose un poco más a él mientras miraba el teclado.

—Vamos, enseñame otra vez esa tonada. Estoy seguro que será igual de buena que todo lo que compones Jihoonie.

Sin embargo Lee se sintió un poco extraño. Como si estuviera nervioso de repente. Traqueó sus dedos y respiró profundo. Maldito Seungcheol y esos ataques brutales de sinceridad que lo perturbaban a veces. Aunque al menos él no llegaba tan lejos como Jisoo quien lo besaba un día y al otro ya estaba de vuelta pegado a Jeonghan como chicle.

«Seguramente se enteró que este par ya había terminado y mandó todo lo que me dijo al carajo. Claro, como el perfecto Jeonghan es mil veces mejor que el mal humorado Jihoon. Estupido Hong. Ojalá te golpees contra una pared y se te caiga un diente para que se te arruine esa estúpida sonrisa tuya»

Jungchan ha pensado por mucho tiempo en la educación que le han impartido, en lo hermosa persona que es su madre, en lo valiente que es su padre, y en el buen ejemplo que siempre han procurado ser para él, entonces ¿por qué se comporta de esta manera? ¿Por qué sus ojos brillan de esa manera cuando lo ve? ¿Por qué no ha dejado de pasar cada minuto de tiempo que puede con el? ¿Por qué? Si a pesar de todo siente la mirada dolida de Mingming a unos cuantos metros de distancia.

Pero Junhui está ahí, con una suave música saliendo de su celular, mientras mueve un poco los brazos y anota unas cuantas cosas que le parecen interesantes para la nueva coreografía que está armando y que Soonyoung le ha pedido que elaboren juntos. A Jungchan le gusta mirarlo, le gusta la manera en que su pequeña sonrisa se asoma, sus ojos oscuros y la forma en que sus pestañas adornan el contorno de sus ojos.

No puede dejar de mirarlo, no puede dejar de sentirse culpable aunque el fondo sabe que no es ningun tipo de amenaza para Mingming. Pero el sentirse feliz por su compañía lo hacer sentirse irrefutablemente una horrible persona.

Para Mingming los últimos días han sido tensos, apenas y cruza palabras con Jungchan y mejor ni mencionar a Junhui, es como si tratara de evitarlos a toda costa, porque la punzada en su pecho cada que los mira amenaza con obligarlo a llorar frente a ellos, pero sabe que al mismo se está portando como un como un cobarde, no puede afrontar a Jun y que de pronto le diga que simplemente no quiere volver a lo mismo.

Está cansado de quererlo así.

Y los últimos días Chan se la ha pasado pegado al mayor, todo el día juntos como si buscara algo, como si quisiera demostrarle algo. Y los ve sonreír, ve los ojos de Chan brillar, igual que lo hacían los suyos cuando lo miraba a él, cuando escuchaba sus tontas historias y lo abrazaba por la espalda, ¿cuánto faltará para que Junhui empiece a abrazarlo a él también?

Doyoon insiste en que si hablaran, las cosas se solucionarían, pero a estas alturas Mingming ya no sabe como hacerlo.

Se siente herido, porque él aun lo ama. Porque su presencia todavía lo abruma y porque el tiempo y el convivir juntos no ha ayudado en nada. Jeonghan también se había acercado a él, con una expresión seria y concluyó en que si en realidad lo quería entonces hablaran sobre aquello al menos una última vez. Mingming sabe que Chan es el consentido de Jeonghan, y que probablemente sospecha lo mismo que él.

Entonces, ¿por qué confundirlo más?


Los dias han comenzado a pasar, Jeonghan en el fondo se siente feliz de volver a tener a Jisoo a su lado, de verlo sonreír, y que le hable con su voz masculina y suave de cosas que hacía con sus amigos en Los Ángeles, que ría de esa forma que hace calentar su pecho tan solo al distinguir aquello y lo mucho que le gusta la forma en que rie, aunque su mirada ya no luce igual y parece triste todo el tiempo, solo el se de cuenta, solo él parecer darse cuenta.

Por eso, a veces sonríe y palmea sus manos suavemente, Jisoo lo mira y sonríe también. No han hablado todo este tiempo sobre Jihoon, Jisoo casi ni lo menciona, pero aún está siendo lastimado por él, por la manera en que parece haberlo dejado de lado, por la forma en la que convive con Seungcheol ahora. Jihoon a veces puede ser tan hiriente por culpa de ese caracter suyo.

Jeonghan ha estado a punto de enfrentarlo, de gritarle que dejara de ser tan cruel y enfrentara a Jisoo, que lo mandara a la mierda o le pidiera disculpas y comenzaran algo. Pero siempre se detiene a mitad de camino, porque no sabe si podría sobrevivir a ello. Por eso vuelve con Jisoo y se sienta muy cerca de él, Jisoo a veces comprende rápido, otras veces no tanto, pero al final siempre termina sonriendo y acariciando su cabello. Jeonghan ama que haga aquello, lo hace sentir relajado y seguro.

Durante el tiempo que estuvo con Seungcheol, Choi solía hacer lo mismo, pero no se sentía igual.
Había extrañado tanto a Jisoo, que acaparaba casi todo su tiempo libre y Jisoo parecía no incomodarse con aquello.

—Bueno chicos, ¡libres al fin! —Seokmin había aparecido con una toalla sobre los hombros, y su brillante sonrisa en el rostro— ¡Hora de preparar todo para la fiesta!
Seungkwan y Hansol que se encontraban jungando frente al televisor saltaron de inmediato en medio de aplausos y vitoreos. Jeonghan sonrió, sentando en el sofá junto a Jisoo lo miró y apretó un poco su brazo, los ojos de Hong parecían entretenidos con la vista que el pequeño balcón les ofrecía de Seúl.

—¿Ah? ¿Qué sucede?
—Los chicos van a comenzar con lo de la fiesta, ¿no te emociona? —Jisoo entonces desvió un poco la mirada, con esa sonrisa débil y poco entusiasta— Josh… lo prometiste.

—Lo sé, pero realmente no me apetece.
—Josh, los chicos han armado esto para mejorar la interacción entre los miembros, es cierto que no todos tienen las ganas pero igual no hay que desanimarlos y ¿quien sabe? A lo mejor y la pasemos todos bien.

A pesar de todo Jisoo lucía un tanto desencantado.

—Está bien, supongo que no perdemos nada con intentarlo.

Jeonghan sonrió, aun no perdía su toque, aún podía lograr que Joshua hiciera todo lo que el quería, todo, menos que lo quisiera a él. Sin embargo y a pesar de sus pensamientos locos, agrandó un poco más su sonrisa y comenzó a jalar del brazo de Hong para que caminara su habitación a alistarse.



Seungcheol camina perfumado por los pasillos de Pledis, con una gran sonrisa en el rostro y tarareando una canción que ha venido escuchando mientras caminaba hacía el edificio, ve la puerta del estudio de Bumzu un poco abierta, con la luz saliendo por aquel pequeño espacio y no le toma mucho tiempo verlo ahi, concentrado en algunas cosas en la computadora, con su imperdible libreta junto a él mientras toma algunos apuntes que considera importante.

Jihoon ha estado horas en aquel lugar, tantas que ni siquiera recuerda haber salido a almorzar cuando algunos de los miembros vinieron a buscarlo, pero repentinamente el olor masculino de la colonia de Seungcheol inunda sus sentidos y él solamente rueda los ojos antes de girar para poder encararlo. Sabía que lo enviarían a él.

—¿Qué haces aquí?
—Me vine directo de la fiesta para hacerte entrar en razón. Los chicos se han estado esforzado mucho, no puedes hacerle ese desaire.

Sin esperar respuesta alguna de su parte. Seungcheol ya había empezado a recoger algunas de sus pertenencias regadas por ahí dentro del estudio.

—Seungcheol no tengo tiempo para esas cosas, ya desde el comienzo me parece mala idea.
—Oh, vamos un poco de diversion no te va a matar.

Choi comienza a jalar de su brazo, primero sutilmente luego y ante la resistencia de Jihoon el mayor empieza a emplear un poco más de fuerza, con un puchero en sus labios al ver que Jihoon no parece dispuesto a rendirse, sin embargo en el momento en que decide jalar con un poco más de fuerza, Lee parace rendirse, puesto que había soltado un corto suspiro, lamentablemente cuando se percató de ello, Seungcheol ya había vuelto a jalar de él y lo que sucedió fue que Jihoon se levantó abruptamente de su asiento, producto de su jalón, y se estrelló contra su pecho.

Seungcheol se congeló un momento, ¿podría escuchar Jihoon los latidos desbocados de su corazón justo ahora?
Pero Jihoon solo carraspeó un poco, marcó una distancia prudente entre ellos y llevó un mechón de cabello tras su oreja.

—Iré, pero solo un par de horas, luego quiero dormir un poco.

A pesar de la voz seria de Jihoon, Seungcheol sonrió ampliamente y fingió una seriedad que no tenía mientras juntaba sus pies y llevaba una mano a su frente.

—Como usted mande, capitán.

Jihoon no habría querido, pero aquel gesto tan tonto por parte del mayor, lo había hecho sonreír.

—Mingyu hyung eso se ve realmente delicioso.

Dongjin se había acercado guiado por el olor de la comida y se encontró con Mingyu destapando una de las ollas mientras Wonwoo sentado en el pequeño mesón hacía de asistente pasándole los integrantes que Kim le pedía, era chistoso verlos así, porque cada que Mingyu tomaba alguno de los ingredientes que Wonwoo le ofrecía, aprovechaba entonces para robarle un beso, Jeon al segundo lo golpeaba y Kim sonreía divertido.

Llevaban haciéndolo tres veces desde que el había llegado hasta ahí.

—Y lo está Dongjin, espera un momento y te daré a probar un poco.
—¡Eso sería grandioso hyung!

Mingyu asintió, concentrandose una vez más en la preparación de la comida y Wonwoo volvió a andar en su celular mientras Kim parecía realmente concentrado en los suyo. Dongjin que no tenía nada mejor que hacer, decidió sentarse junto a Jeon, quien lo miró por un segundo antes de sonreír y extender un poco más hacía él, el celular y que juntos pudieran ver el programa de comedia que se encontraba viendo.

—¡Hansol ya te dije que no cuelgues eso ahí!

El grito de Seungkwan resonó entre los pasillos del pequeño departamento y Chwe volvió a rodar los ojos al ser desubierto. El solo quería colgar unas cuantas calaveras como adorno. Bien, no estaban celebrando Halloween y obviamente no estaban ni cerca de Octubre, pero a él realmente se lo antojaban geniales.

—Esto dejo de ser divertido cuando le dejamos la decoracion a Boo.

Soonyoung soltó su pequeña queja junto a Seokmin, cruzado de brazos mientras veían divertidos como por cuarta vez Hansol intentaban colgar sus extrañas calaveras en una de las paredes del departamento. Seokmin solo sonrió divertido mientras asentía y huian velozmente de ahí antes de que Vernon abriera la boca y soltara que ellos habían sido los de la idea.

—¡Gente! —Seungcheol había ingresado bulliciosamente por la puerta principal, llamando la atención de todos los presentes— ¡Miren a quien les traigo!
—¡Jihoon hyung!

Dongjin había salido corriendo de la cocina directo hasta él, con su amplia sonrisa y jalando de sus brazos. Los demás se habían acercado sonrientes también, algunos más sorprendidos que felices. Realmente era dificil tener a Jihoon en esta clase de situaciones. Lee solía enfrascarse mucho en sus trabajos personales, pero Soonyoung pensó en ese instante que las cosas realmente funcionarían, si Jihoon había decidido poner un poco de su parte.

En tanto Jisoo se mostró un poco tenso, pero fue cuestión de segundos para que Jeonghan parado junto a él, sostuviera su mano discretamente y cuando lo miró. Jeon le regalaba una sonrisa. Una tranquilizadora y bella sonrisa.


Para las nueve y media de la noche la fiesta estaba a punto de empezar, ya todos habían cenado y alabado a Mingyu por sus estupendas manos heredadas por su madre y mientras reían de las palabras de Dongjin quien aludía que Wonwoo también había colaborado, entre risas y anecdotas practicamente les habían dado las diez de la noche. En el fondo muchos de ellos había asumido que esa sería toda la «fiesta» del día de hoy, cenar un poco, charlar un tanto y listo la mayoría era demasiado joven como para realmente saber como funcionaban las fiestas.

Pero cuando el timbre del departamento sonó Wonwoo saltó de su lugar corriendo diligentemente para comprobar de quien se trataba, algo muy poco común en él.

—¡Noona!

Seokmin había sido el primero en reaccionar al verla ahí. Nana se encontraba con una pequeño abrigo cubriendo su vestido, aparentemente iba de salida para algún lugar, así que fue cuestón de segundos para que todos se amontonaran en la entrada mientras la mujer sonreía ampliamente e ingresaba a través del pequeño pasillo.

—Noona, ¿qué haces aquí?
—Yo la llamé.

Wonwoo sonrió orgulloso ante aquello y Nana solo despeinó un poco sus cabellos.

—Bueno, la verdad no estaba muy de acuerdo al principio cuando Wonwoo me lo contó, pero luego que me platicara lo tensas que estan las cosas por aquí, pues decidí que portarse por una vez como verdaders adolescentes no les vendría mal.

Recién en ese momento se pudieron percatar de la funda de supermercado que traía la mujer entre sus manos y que luego dejó en las de Wonwoo. Soonyoung corrió curioso hasta donde se encontraba Jeon y abrió la funda.

—¡Es un six pack! —Soonyoung incluso hasta sonrió nervioso— ¡Noona con una lata nos habríamos conformado!

Nana no pudo evitar reír divertida ante aquello, en especial cuando Seokmin y Seungkwan fueron a observar curiosos si en verdad se trataba de cerveza o tan solo bebidas energéticas.

—Con lo muchos que son, esa lata se acababa antes de llegar a la mitad de ustedes. Pero en serio disfruten, son muy jovenes y viven muy presionados comportándose como adultos responsables, viviendo solos, haciendose cargo de otros —Se dedicó a darles una mirada rápida a Doyoon, Seungcheol y Jihoon— Diviertanse por una vez, desestresense un poco, pero sin exagerar —Recalcó aquello con una directa mirada al grupo grande que ellos eran y volvió a arreglar su abrigo antes de comprobar la hora en su reloj.

—¿Te vas Noona?
—Si, tengo un compromiso que atender.

Por un momento pensó que realmente no estaba haciendo mal, eran apenas 6 latas de cerveza sin mucho licor, se había encargado de vigilar eso y pensó que vivir como adolescentes por una vez en su vida no les vendría mal, y en parte era mejor que dejarlos salir por la puerta que por la ventana. No quería que luego algunos de esos lindos muchachos terminara haciendo alguna tontería tan solo por nunca haber tenido la oportunidad de vivir algo común para cualquier otra persona.

Les sonrió una vez más y estaba a punto de retirarse, cuando recordó lo más importante.

—Ah, por cierto Dongjin, Hansol, Seungkwan y Chan tienen comletamente prohibido siquiera acercarse a las bebidas
—¡Pero noona! —Saltó de inmediato Seungkwan— Mingyu y yo casi tenemos la misma edad.

A pesar del adorable puchero que Boo había puesto la decisión de Nana parecía inamovible.

—Créeme Kwan, Mingyu está mas vivido que ustedes cuatro.

Extendió un poco su mirada donde Kim ya se encontraba abrazando por la espalda a Wonwoo mientras sonreía diciéndole algunas cosas al oído al mayor y este lo codeaba, por lo que Kim simplemente se conformaba con dejar un pequeño beso en su cuello. Pero al sentir la mirada de todos sobre ellos Wonwoo solo se removió un poco y Mingyu accedió a soltarlo pero sin aflojar una de sus manos en el proceso.

—En fin, se me cuidan. No hagan tonterías, y yo vendré por la mañana a invitarlos un delicioso desayuno ¿vale?
—¡Adiós, noona!

En cuanto la puerta se cerró, Soonyoung apretó los puños con fuerza y sonrió abiertamente, con la emoción desbordante que sentía ante el favor que les acababa la mayor.

—¡Muy bien chicos, oficialmente, que empiece la fiesta!

Todos, incluyendo Doyoon quien se había estado preocupando por la conducta de los muchachos, apegándose al consejo de Nana decidió relajarse y por esa noche preocuparse solo de él. Así que al igual que el resto de sus miembros levantó su puño en alto y silbó en compañia de los demás.

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