Afecto: quinta parte

Posted on


Si alguna vez quieres regresar, yo estaré aquí esperando

..:: 5 ::..

 

 

 

 

Las manos de Namin seguían siendo pequeñas y hermosas.

 

Goongsu lo pudo comprobar después de que pasaran media hora hablando en una de las pequeñas mesas de la cafetería, y ella le sonriera cada tanto, contándole de cosas como sus estudios o los días duros de su carrera, pero él solo la miraba y sonreía como si el tiempo no hubiera pasado realmente.

 

—Ha sido realmente un largo tiempo.

 

Namin se movió confundida.

 

—Y aun así tú no dejas de pintarme un mundo de colores.

—¿De qué hablas? —preguntó divertida.

—Que sigues diciéndome cosas lindas de tu vida, pero tus ojeras, lo mucho que has bajado de peso y esa mirada tuya no te dejan mentir bien. ¿Estás perdiendo la práctica?

 

Ella se soltó, las manos de Goongsu de pronto le quemaban.

 

—¿Has visto a Yunho? —él decidió cambiar de tema y Namin solo rascó un poco su nuca.

—No, pero ya salió de la militarizada.

—Sí, he venido a verlo a él también.

 

Namin mordió fuertemente su labio, no iba a llorar otra vez.

 

—Sabes que cuando estés listas podrás contarme lo que sea que esté atormentando.

—No —su voz repentinamente sonó dura— Nunca podría.

 

Ella lo miró y él lo notó.

Ella ya no era la misma.

Y esta Namin no pensaba dejarlo entrar en su vida. Ella se había esfumado años atrás.

 

 

 

Cuando Jaejoong llegó, el restaurante no estaba con demasiados clientes aquella tarde, pero respiró hondo y decidió llenarse de valor y no retroceder. Había acordado encontrarse con Changmin en aquel lugar cerca de las cuatro de la tarde. En cuanto la mesera lo ubicó su apetito se anuló.

 

Miró la carta un sinfín de veces sin poder concentrarse en algo que pedir, como si el haber llegado antes fuera una mala idea tan solo pidió algo para ver. Realmente ninguno de los dos llegaba a ese lugar para poder comer amenamente y conversar de cosas triviales.

 

Contempló la hora en su reloj. Y Changmin parecía realmente demorado hasta ese instante. Así que decidió mejor respirar hondo y tratar de entretenerse con cualquier imagen a su alrededor en tanto el otro lograba llegar.

 

 

 

—¡Goongsu!

 

Yunho apareció por la puerta de su oficina con los brazos abiertos y esa sonrisa cálida que lo hizo sentirse realmente bien de haber vuelto y se puso de pie para poder corresponder el abrazo y lograr que la bienvenida estuviera completa.

 

—¿Por qué no me avisaste que vendrías?

—Quería que fuera sorpresa, además no estaré en el país mucho tiempo.

—Al menos dime que te quedarás unos días…

 

Yunho lo había encaminado hasta su oficina, tomando asiento en uno de los sillones que tenía y Goongsu solo pudo asentir despacio.

 

—Pero no será mucho apenas tres días, tengo que volver a lo de mi especialización, ya sabes…

—Claro, me imagino. Pero me alegra que sean unos días más. Porque justo hoy tengo un asunto impostergable.

—¿Vine en mal momento? ¿Me estás echando?

 

Goongsu se fingió indignado y Yunho de inmediato rio divertido.

 

—Claro que no, pero es importante. Aunque me puedes acompañar si es que no estás muy ocupado. Pero mañana sin falta tenemos que ir a cenar y conversar todo lo que has estado haciendo estos años. Ya sabes que yo no tengo mucho que contar.

 

—¡Vamos! El ejército tiene su lado de diversión. —Yunho sonrió y Goongsu respiró hondo, moviendo un poco sus manos —Y… ¿sigues con él?

Yunho sin embargo había levantado su mirada sorprendido. —Sí.

 

—Entonces si era en serio eso que sentías por él.

—Lo es. Aún.

 

Goongsu asintió, acomodándose mejor en el asiento y mirando la cara de su amigo.

 

—Te estás haciendo mayor Yunho.

—Mira quien habla, te recuerdo que tenemos la misma edad.

—Sí, si… lo que digas.

 

 

 

 

Junsu apenas se encontraba empacando unas cuantas cosas para su viaje cuando el teléfono celular comenzó a sonar, y en medio de la ropa regada y las maletas que viajaban por todos lados, finalmente pudo ver las pequeñas luces del pequeño aparato.

 

—¿Aló? —su voz sonó algo agitada sin embargo aquello a Jaejoong, del otro lado de la línea eso no pareció importarle— ¿Changmin? Si, sé dónde está, pero ¿para qué quieres saberlo? ¿Sucedió algo?— Jaejoong se escuchaba algo serio lo cual había logrado intrigarlo bastante sin embargo el mayor era todo lo educado que había sido siempre frente a él— Bueno, pero después me cuentas mejor. Te paso por mensaje la dirección.

 

No se demoró demasiado en encontrar la imagen que necesitaba y se la envió al mayor, aun sin saber demasiado el porqué de la urgencia en Jaejoong, pero en cuanto se hubo desocupado de aquello volvió a lo suyo, empacar despreocupadamente todo lo necesario para sus dos semanas de vacaciones y los días que pasaría con su familia después de tanto tiempo.

 

 

 

 

Changmin aplaudía divertido ante el comentario fuera de lugar que Kyuhyun había realizado mientras Minho avergonzado desviaba la mirada murmurando unos cuantos insultos hacía el mayor quien solo lo miraba de manera burlona y con una ceja levantada. El pequeño local se encontraba lleno de gente pero la música no estaba en volumen muy alto y varios se encontraban ya disfrutando de la noche que se había preparado.

 

—¿Y Junsu?

—No vendrá, mañana sale a primera hora de viaje y me pidió que te dijera que a la boda y a la despedida de soltero ni loco faltaba.

 

Kyuhyun rio divertido mientras asentía y Minho giraba un poco hacía donde repentinamente algo estaba pasando.

 

Fue cuestión de segundos, porque en cuanto Jaejoong atravesó la puerta principal, usando un poco de influencias y mencionando las palabras correctas, los murmullos se comenzaron a esparcir, y la gente prácticamente empezó a abrirle camino a su paso. Changmin incluso por instinto levantó su mirada hacía el lugar donde todos se encontraban atentos y su afilada mirada empezó a atravesar al mayor que sin problemas caminaba directo hacia él.

 

—¿Ese no es Kim Jaejoong?

 

Minho quien ya había tomado una de las copas que el mesero les había ofrecido se mostró curioso mientras Kyuhyun veía de reojo a Shim y este simplemente fruncía el ceño, completamente inconforme con la presencia del mayor ahí.

 

—No creí que realmente se atrevería… —Sin embargo, Changmin de pronto empezó a sonreír y Kyuhyun solo bebió del champagne, sonriendo ante lo que seguramente Shim había preparado.

 

—Vaya, Changmin. Tal pareciera que te equivocaste al enviarme la dirección… —Jaejoong tomó una de las copas que aún quedaban sobre la charola del hombre a su lado y sonrió abiertamente— Menos mal que fui lo bastante astuto como para dar con la dirección correcta ¿no?

 

—¿Me dejan solo un momento por favor?

 

De pronto la voz de Changmin se había alzado algo afable, a lo que Minho y Kyuhyun solo empezaron a moverse de manera automática mientras la gente los miraba disimuladamente en la distancia.

 

—Realmente estoy sorprendido. Mira que llegar hasta la fiesta de compromiso de mi mejor amigo y aun así entrar… Tienes que ser muy famoso como para que la gente hasta arriesgue su trabajo por complacerte.

 

Jaejoong entonces frunció el ceño.

 

—No hagas esto más grande de lo que es. Yo cargo con la responsabilidad de haberme colado ¿bien?

—Oh, pero que alma más caritativa resultaste Kim Jaejoong.

 

Changmin bebió de su copa con una sonrisa burlona en los labios y Jaejoong solo respiró profundo.

 

—¿Por qué hacer toda esta tontería?

—¿Te refieres al haberte dejado plantado? —Changmin volvió a sonreír cuando Jaejoong pareció molesto al escucharlo, pero se obligó a ponerse serio— Pensaba reunirme contigo, pero se me hizo muy tarde.

 

—Mientes.

 

Changmin solo lo miró y movió un poco la bebida en su copa.

 

—Solo quería mostrarte algo… —Changmin había ladeado un poco su cabeza, mirando fijamente justo atrás de donde Jaejoong se encontraba. Al mayor apenas le tomó un par de segundos fijarse en ello y girar hacía el lugar donde Yunho ingresaba, tranquila y formalmente saludando a varios de los invitados que había en el lugar— Siempre me he preguntado que hace con alguien como tú —la voz de Changmin comenzó a sonar como un susurro en su oído— Y creo que al final ni él lo tiene muy claro. Porque por lo visto tú ni enterado estabas de la fiesta de compromiso a la que él asistiría esta noche ¿no es así?

 

En cuanto Yunho estuvo lo suficientemente cerca como para notar la presencia de los dos, se acercó con pasos lentos y visiblemente curioso al verlo a él ahí. Changmin sin embargo solo sonrió ampliamente y alzó un poco su mano.

 

—¡Yunho hyung! Llegas tarde…

—Lo siento, pero me llegó una estupenda visita.

 

Yunho había estirado un poco su mano hacía su derecha y Changmin incluso sonrió más.

 

—Goongsu hyung, no sabía que estabas en el país.

—Fue de improviso. Qué bueno verte, pequeño.

—No me digas así, ni los años fuera del país te quitan lo molesto ¿no?

 

Goongsu sonrió, pasando junto a Jaejoong, con una leve mirada llena de incomodidad que ambos compartieron en medio de un asentimiento demasiado serio, justo antes que el hombre llegara a Changmin y que ambos se fundieran en un cercano abrazo y saludos abiertos llenos de confianza que él desconocía.

 

—Realmente me sorprende verte aquí.

 

Yunho ya se había parado junto a él, con una mano sobre su hombro, y Jaejoong pareció despertar suavemente de su letargo. Ver lo ojos de Yunho y sentir que el mundo de Yunho siempre parecía estarlo rechazando. Una y otra vez.

 

—¿Por qué? —Yunho lo miraba atentamente— ¿Por qué no me dijiste que eso tan importante era… esto?

—¿De qué hablas?

—Aquí están todos tus conocidos, tus amigos… Yo…

 

—Entonces Yunho hyung te invitó. La verdad es que si hubieras sabido que ibas a estar en el país le decía a Kyuhyun para que te invitara personalmente.

 

Changmin había levantado la voz con intención. Y Jaejoong apretó la copa en sus manos.

Su estómago ardía. Se sentía tan humillado en ese instante que su cabeza palpitaba de rabia.

 

—Jae…

—Es mejor que me vaya.

 

Jaejoong depositó la copa en una de las mesas y Changmin solo miró de reojo la escena, viendo a Yunho caminar detrás de Kim.

 

—¿Lo conoces?

—¿Eh?

—A Jaejoong, ¿lo conoces?

 

Changmin sonrió, negando levemente.

 

—No realmente, pero me imagino que sabes quién es él para Yunho hyung ¿verdad?

—Si —Goongsu se movió incómodo— Pero allá él…

—Jaejoong no entiende que para la gente como nosotros, de buena familia, los cantantes, actores son como payasos. No tienen cabida entre la gente seria y respetable, no importa de cuánto dinero se llenen. No forman parte de nosotros.

 

Goongsu se alejó un poco, mirándolo con recelo.

 

—¿Qué hiciste?

—¿Yo? —Changmin habló inocente— Fue Yunho hyung quien inconscientemente lo puso en su lugar.

 

—¡Goongsu hyung!

 

Minho apareció repentinamente, abrazando al mayor por la espalda mientras lo saludaba animadamente y Kyuhyun estrechaba su mano con un abrazo posterior que lo hizo entretenerse un rato mientras veía a Changmin y su sonrisa divertida en tanto continuaba bebiendo el champagne en sus manos.

 

Aunque eres tu quien se fue, soy yo quien está arrepentido

Y es curioso porque mientras te vas, veo nuestros recuerdos caer y romperse y tú no te das cuenta

Fin de la Quinta Parte

 

 

La canción pertenece a Vixx (Cold at night)

Los amo, no me maten por demorar tanto en estar activa otra vez ;D

 

 

 

Secretaria

Posted on Actualizado enn


Secretaria

el-imparable-retorno-de-la-maquina-de-escribir

“Por que secretaria no viene de maquina de escribir, sino de secreto”

{SasuNaru}

 


 

 

SECRETARIA

 

“Secretaria la que no habla”

 

 

Cuando Hyuuga Hinata cumplió los doce años, comprendió lo que quería estudiar.

 

Había visto muchas novelas, series y programas de televisión, acerca de las eternas historias de amor de aquellas mujeres con sus jefes, luego de mucho sufrimiento, al final de todo, siempre llegaba el final feliz, pero su decisión llegó cuando un día, Tenten, la amiga de su primo, varios años mayor que Neji cabe decir, llego con la noticia de que se casaba, nada más y nada menos que con su jefe.

 

Oh… Hinata adoró tanto esa historia de amor, que no dudó en ningún momento a partir de ese día, que cuando creciera se volvería la secretaria de un hombre muy apuesto, caballero y de buena familia.

 

Tenía doce años…

 

Era muy ingenua…

 

…Eran los sueños de una niña.

 

 

“Siempre atenta”

 

 

Llegó el día en que finalmente estudiaría lo que deseaba, con sus cortos años y la ingenuidad reflejada en su rostro, Hinata no tenía más felicidad que aquella de estudiar para lo que había soñado prácticamente desde que era una niña, a Neji no le gustó la idea, para nada, siempre le decía que la hubiera preferido como Ingeniera, Arquitecta o hasta Profesora.

 

Pero… sinceramente Hinata no se veía como una Ingeniera, ni como Abogada o Arquitecta, le faltaba carácter para eso y ella era muy conciente de cómo es, quizás profesora hubiera sido una buena opción, pero lo que ella deseaba, lo que más quería era ser secretaria de un hombre apuesto, caballero y de buena familia.

 

Aquel primer día de clases, en la facultad, se cruzó con un chico, apuesto y divertido, pero que nunca llegaría a ser su jefe lamentablemente, el muchacho estudiaba Artes, lleno de una vitalidad y confianza que Hinata carecía, el muchacho castaño de hermosos ojos café se volvió su mejor amigo.

 

Inozuka Kiba era su nombre.

 

 

“Diciendo nada”

 

 

Cuando cumplió sus veintiún añitos.

 

Hinata se marchó de la enorme mansión Hyuuga.

 

Hannabi lloró, su madre le suplicó por que se quedara, su padre la echó y Neji tan solo le pidió que recapacitara, la situación era muy sencilla, Hiashi le había dado un ultimátum o dejaba la carrera o la desheredaba por completo y con la firmeza y confianza adquiridos gracias a su mejor amigo, Hinata decidió luchar por su sueño y continuar con lo que ya había empezado.

 

Era un sueño demasiado simple, quizás.

 

Pero era su sueño.

 

Kiba había hecho lo mismo, algunos años atrás cuando recién se graduara, sus padres simplemente no habían aceptado que su hijo menor dejara la medicina por seguir Arte, incluso le habían arrojado la opción de estudiar Veterinaria, el muchacho amaba a los animales, pero amaba más la libertad y el enfrascarse en enormes libros, decía Kiba, no era un futuro para él.

 

Aquella primera noche fuera de su casa, Hinata durmió en la cama de Kiba, entre los fuertes brazos de su mejor amigo, entregándole su primera vez a quien ella creyó el adecuado, pero aquella noche ella había estado llena de euforia, de libertad, pero no de amor.

 

Por eso, ambos decidieron olvidar lo sucedido.

 

…Al siguiente día Hinata buscó donde mudarse.

 

 

“Te firme mis veinte años”

 

 

No era lo mismo, no era condenadamente lo mismo, el vivir mantenida por sus padres, que ahora tener que trabajar para pagar sus estudios, casa y comida. Cierto, Kiba la ayudaba y apoyaba, quizás demasiado, pero ella no podía vivir dependiente de él todo el tiempo, el muchacho también tenía una vida, y con lo apuesto que era de seguro el dinero que gastaba en ella, Kiba lo necesitaba para sus citas, cuando Hinata fue conciente de eso, se sintió muy egoísta, por eso una mañana de viernes salió a buscar trabajo.

 

Entonces sucedió…

 

En medio de su búsqueda… Hinata lo encontró.

 

Era tan apuesto que ella apenas podía respirar ante su presencia, era tan caballero que se le notaba en cada palabra que decía y cuando saludaba a cada una de las candidatas, era de buena familia por supuesto, el hijo del dueño de la enorme empresa a la que acababa de ingresar en búsqueda de trabajo, no podía ser para menos.

 

Su nombre era Naruto.

 

Inusual nombre para un muchacho de buena familia como lo era él, tan apuesto que inevitablemente cada vez que lo veía, lo escuchaba, o que alguno de sus sentidos lo percibía, Hinata sentía que todos sus sacrificios hasta ahora habían valido la pena.

 

—Debo decir que tu apellido ayuda mucho, Hinata—san— en aquel momento hasta la voz del muchacho le pareció perfecta —Y aunque no has terminado tu carrera… Creo que eres la indicada para el trabajo— Hinata sonrió deslumbrante ante las palabras dichas por el hombre de ojos azules —Como te darás cuenta aún soy muy joven, y no se mucho de esto… La verdad no estaba entre mis planes convertirme en empresario, pero a veces el apellido pesa demasiado—

 

Cuando Hinata vió aquellos ojos debilitarse un poco de esa energía que despedía, sintió que no necesitaba más, ese sería su lugar de ahora en adelante.

 

—No se preocupe, Uzumaki—san. Yo lo ayudare en todo lo posible—

—Naruto, está bien—

—Pero…—

—Por lo menos cuando estemos a solas, Hina—chan—

 

El corazón de Hinata ese día estuvo a punto de salírsele del pecho.

 

 

“Te ayude a subir peldaños”

 

 

El día que Hinata se graduó, un año después de haber conseguido su primer trabajo para la compañía Namikaze, cuando el título que la calificaba como una verdadera secretaria se encontró en sus manos, las lágrimas en sus ojos fueron inevitables, muchos de sus seres queridos habían asistido.

 

Kiba, Hannabi, Neji, su madre, sus amigos… menos su padre.

 

Pero cuando aquellos rubios destacaron entre los presentes y esos brillantes ojos azules la encontraron, Hinata sintió que aquel día no podía ser mejor, recordaba como Neji había arrugado el entrecejo ante la presencia de su jefe e incluso Kiba se había sentido incómodo, sin embargo Hannabi se había sonrojado ante la presencia del mayor. Y ella… ella tan solo flotaba en una nube.

 

—Felicidades, Hinata—chan—

 

Un ramo de rosas rojas le fue ofrecido de manos de aquel rubio. Hinata jamás olvidaría ese día, ni ese día, ni cuando recibió el primer beso por parte de su jefe.

 

 

“Y entre copa y copa, me hice necesaria”

 

 

Cuando Hinata cumplió los veintitrés años, su ilusión se marchitó.

 

Fue justo el día de su cumpleaños.

 

Patético ¿No?

 

Esa mañana cuando Naruto le había regalado un enorme ramo de rosas rojas, ella había sentido sus esperanzas acrecentarse, pero ese mismo día la verdad le chocó en la cara. Naruto tenía una novia que había estado estudiando en el extranjero, acababa de graduarse y por lo tanto ella regresaría al país junto a Naruto, junto a su jefe.

 

Eso explicaba por que Naruto nunca había intentado algún acercamiento más directo.

 

Eso explica por que Naruto se había ausentado del trabajo por tres días.

 

De seguro regresaría con ella.

 

Hinata nunca se sintió más miserable en su vida.

 

Velozmente, unos días después de que la hermosa muchacha de ojos verdes arribara al país, comenzó a correrse el rumor por todas las oficinas, que la mujer de cabello rosa buscaba a toda costa que ella fuera despedida. Se sintió tan desamparada en ese día, a pesar de cuando sus compañeras de trabajo dijeron que la apoyarían en todo momento.

 

—¡No, Sakura!— ese día fue la primera vez que Hinata escuchó a su jefe levantar la voz —No te permitiré que te metas en mi trabajo, yo no me quejó de los doctores con los que trabajas—

—¡Es diferente! Esa mujer no me gusta…—

—Hinata es eficiente, confió en ella y he trabajado a su lado desde que mi padre me exigió que trabajara para la empresa. No puedes pedirme que la despida tan solo por tus inseguridades—

 

—¡No son inseguridades! Y tu no trabajas junto a ella, ella trabaja para ti— la novia de Naruto también se encontraba alterada, Hinata no pudo evitar temblar al escuchar tremendos gritos

—Da igual, no la despediré solo por que es bella. Hasta ahora no ha pasado nada entre nosotros y no voy a darme el lujo de despedir a alguien tan capaz como lo es ella—

 

—¿La necesitas?— la incredulidad en la voz de aquella muchacha, que según había escuchado hasta ahora era Doctora, sorprendió a Hinata

—Por supuesto que la necesito, es prácticamente mi mano derecha. Pero no la necesito del mismo modo en que yo te necesito a ti— hubo un poco de silencio y Hinata a pesar de que no quiso, supuso que era lo que sucedía —No tengas celos mi hermosa Sakura, tu eres imprescindible para mi también—

 

Hinata ese día lloró amargamente en su departamento.

 

…Hubiera preferido ser despedida.

 

 

“Y al negarme a ser amable, me ignoraste”

 

 

Trece meses después Hinata comprendió que las palabras de Naruto eran falsas.

 

Descubrió que Naruto era infiel.

 

—Na…Naruto—kun…—

 

Su voz temblorosa se esparció entre el encanto de la fiesta y los invitados que ignorantes a su situación reían felices ante el motivo de la dichosa reunión en la enrome mansión Namikaze, Naruto no hace más de media hora, teniendo del brazo a Sakura, había anunciado su futuro matrimonio. Y ahora la tenía a ella ahí, acorralada contra la pared en uno de los balcones.

 

—Eres muy hermosa… Hina—chan—

 

La mano de Naruto recorrió con sutileza su mejilla y Hinata sintió tan de cerca el aliento de ese maravilloso hombre que por un momento pensó que se dejaría vencer por sus sentimientos equívocos. Sin embargo lo descarado que podía llegar a ser Naruto al buscar algo de ella acabando de comprometerse, la hizo reprimir sus sentimientos.

 

—No, Naruto—kun—

 

Lo alejó con cuidado, usando ambas manos para marcar una distancia adecuada, la sorpresa en los ojos de Naruto le hizo ver que el rubio no era ignorante de sus sentimientos, y eso la decepcionó todavía más.

 

—Esta bien, Hina—chan. Disculpa— cuando escuchó esas palabras se sintió aliviada, pero en el momento en que levantó el rostro y sus labios se encontraron con los de Naruto, en un mínimo roce provocado por el ojiazul, Hinata se quedó impávida —Y disculpa otra vez, Hina—chan—

 

Hinata no salió de su aturdimiento en varios minutos.

 

…Lastimosamente, nunca más volvió a probar esos labios.

 

                                              

“Y solo fui, tu secretaria…”

 

 

Al día siguiente del dichoso compromiso, Hinata atendió a un hombre que jamás en toda su vida había visto, pero que a partir de ese día nunca dejaría de ver y que jamás olvidaría.

 

—¡Sasuke!—

 

La emoción nunca antes escuchada de esa manera en la voz de su jefe fue notoria, el rubio prácticamente se abalanzó sobre el azabache, en un gesto tan afable que por un momento Hinata envidió.

 

—Tanto tiempo, dobe—

—Cállate, teme—

 

Los cinco segundos, contados por reloj, que esos dos se quedaron observando los ojos contrarios fue extraño, pero aún así Hinata prefirió pensar que era debido a esa gran amistad que todo el mundo en la oficina hablaba, según había escuchado su jefe y el tal Sasuke prácticamente habían nacido juntos. Tan solo se habían separado cuando inesperadamente y para sorpresa de todos Uchiha había decidido ir a estudiar al extranjero.

 

—Me entere de tu compromiso, mira que eres idiota. Casarte tan pronto—

—Pero no lo digas tan amargamente, teme. Cualquiera diría que no te alegras por mí— hubo un inesperado silencio que Hinata no terminó de comprender, pero que por suerte luego de un par de segundos, fue el propio Uchiha quien volvió a hablar.

 

—No veo a Sakura como la persona con la que debas compartir tu vida—

—¿Y con quien debería hacerlo entonces? ¿Contigo?—

—Podría ser una opción—

—¡No bromees, Sasuke!—

 

La risa de Naruto se escuchó fresca, igual que el primer día en que lo conoció.

 

Hinata descubrió, tiempo después que Sasuke no bromeaba.

 

 

“Pero allá a las siete en punto tú te ibas

Con los tuyos… Yo a mi casa”

 

 

La boda se efectuaría cuatro meses después.

 

Hinata recorría la iglesia admirando lo bella que esta era, Kiba había insistido en ir con ella, como apoyo, ese día Hinata también descubrió que Kiba todo este tiempo había estado muy pendiente a sus sentimientos, sin embargo en ese momento ella andaba sola por que quería felicitar a su jefe a solas y verlo por última vez como el Naruto que una vez conoció antes de que se convirtiera en todo un señor.

 

…Y más tarde en un admirable padre.

 

 

—No lo hagas— la voz del mejor amigo de Naruto la detuvo, y de inmediato Hinata se escondió tras la pared intentando pasar desapercibida —No te cases, dobe—

—¿De que hablas Sasuke?—

—Solo… no te cases—

—¿Por qué?—

—¡Solo no lo hagas, demonios!—

 

—¡Dame una verdadera explicación y no lo hago!—

—¡Por que yo me acosté con ella! ¿De acuerdo? ¡Ella te fue infiel a unos días de casarse!—

 

Luego de un oportuno silencio, la risa de Naruto inundó el lugar.

 

—Mientes— la voz de Naruto fue seria y determinante, como pocas veces lo era —¿Por qué no me dices la verdad, Sasuke?— luego de eso, Sasuke arruinó el elegante traje de novio de su jefe, agarrándolo por las solapas y atrayéndolo hacía a él, en un beso que duró demasiado, en un beso tan apasionado que Naruto también correspondió.

 

—Me marché por estos sentimientos que tengo hacía ti y regresé por que estos mismos sentimientos me impulsaron a evitar que te casaras—

—No seas tonto, Sasuke— el azabache no soltó el agarre y Naruto tan solo acarició su mejilla —Tu y yo necesitamos herederos que continúen con nuestro legado—

 

Hinata, esperó, esperó verdaderamente que Naruto no se casara, que Sasuke insistiera, por que algo en su interior le decía que si Sasuke hubiera insistido un poco más ese día, Naruto hubiera mandado todo al carajo y se hubiera ido con su mejor amigo. Aunque ella nunca supo por que lo prefería a él junto a su jefe.

 

…Ese día Haruno cambió su apellido por el de Uzumaki.

 

Sasuke después de la boda, no apareció en un par de años más.

 

 

“Era yo quien escogía las flores que cada día

Enviabas a tus jóvenes amadas”

 

 

Hinata había cumplido los veinticinco hace unas semanas, Naruto había vuelto a regalarle un ramo y ella ya sentía a su corazón más calmado con esas acciones. Naruto continuó con sus infidelidades y ella se volvió tanto de su confianza que incluso le encargaba el enviar cerca de tres ramos diarios a sus diferentes conquistas.

 

A Hinata le agradaba el hecho de que Naruto comprara las flores expresamente para ella, por que siempre se las entregaba él, personalmente. Nunca recibió un ramo de rosas de parte de su jefe a través de un mensajero, siempre recibió aquellas flores de manos del de ojos azules.

 

—¿Se encuentra Naruto?—

 

Ese día Sasuke regresó, inesperadamente, sin ser anticipado o esperado, fue algo completamente sorprendente, el rostro de Naruto lo demostró sin ningún problema y cuando volvieron a abrazarse después de esos largo años de ausencia, y cuando ese mismo día. Naruto le pidió que se marchara temprano.

 

…Hinata no pudo evitar sonreír cuando descubrió a Sasuke mirando descaradamente la parte donde la espalda pierde el nombre de su jefe.

 

 

“Era yo quien te firmaba las tarjetas

…Hasta en eso secretaria”

 

 

Naruto no volvió a salir con más mujeres.

 

Y Sakura quien no era ninguna tonta y se había dado cuenta de sus infidelidades, se creyó triunfadora, del brazo de su marido desfilando, sintiéndose como una reina y enviándole miradas de triunfadora a la pobre Hinata quien solo sonreía cuando la veía alejarse. Pobre mujer ingenua.

 

A cambio de eso, su jefe comenzó a pasar más tiempo con su mejor amigo, igual que antes, solo que en esta ocasión las visitas eran más largas, a puerta cerrada y duraban lo necesario como para que Hinata pudiera darse sus escapadas junto a Kiba… oh si por que repentinamente Kiba había tomado como costumbre invitarla a cenar, al parque diversiones, al cine… etc.

 

…Dos años después, Hinata se casó con su mejor amigo.

 

 

“Fui también la celestina, de tus citas clandestinas”

 

 

Fue cerca de los treinta años, muy tarde quizás cuando Hinata se enteró que Sakura estaba embarazada.

 

La mujer había llegado radiante, brillante en realidad a buscar a su marido el cual no hace más de media hora se había marchado junto a Sasuke, supuestamente a un partido de Baseball junto a varios de sus amigos, aunque lo de los demás amigos, Hinata seriamente lo dudaba.

 

—¿Cómo que no está?—

—Salió, pero dijo que regresaría cerca de las siete de la noche, Sakura—san—

—Pero… ni siquiera me contesta el teléfono—

 

Cuando vió la tristeza reflejada en los ojos de esa mujer, Hinata sintió pesar por ella, sin embargo ellas no mantenían ni la más mínima amistad como para que ella traicionara al hombre que desde hace varios años le ha confiado su vida ciegamente.

 

—¡Hinata—chan! Olvide mi… ¿Sakura?—

 

Naruto apareció de la nada con Sasuke a unos pasos tras de él, Hinata pudo ver a la perfección como el muchacho de cabellos oscuros arrugaba el entrecejo al percatarse de la presencia de la mujer de ojos verdes, quien volvió a brillar al ver a su esposo.

 

—¡Naruto!— sin esperar respuesta, Sakura llevó una de las manos de Naruto a su vientre —Estamos embarazados— los ojos azules de Naruto se abrieron en sorpresa y una sonrisa deslumbrante asomó en sus labios antes de agacharse y colocar sus manos sobre el vientre todavía plano de la mujer, luego acercó su oreja al mismo lugar y sin salir de su ensimismamiento. Se levanto y besó largamente a la mujer que acababa de darle el mejor regalo de todos.

 

…Ese día, Sasuke volvió a desaparecer.

 

 

“Y  aprendí a estar bien callada”

 

Tres meses después, Sasuke volvió aparecer.

 

Con la repentina noticia de que contraería nupcias muy pronto.

 

La mujer era rubia, de ojos azules, entusiasta y un tanto gritona de vez en cuando, Hinata no pudo evitar pensar en lo parecida que era a su jefe, era la versión femenina de Uzumaki Naruto. Unos días después descubrió que se trataba de la hermana menor de Naruto, Uzumaki Ino.

 

Eso explicaba por que el día que su jefe se entero de la dichosa boda, sin pensarlo un minuto se agarraron a golpes, en medio de la oficina, asustándola un poco y a pesar de que media oficina quiso sacarle la verdad, ella no dijo nada, aunque tiempo después cuando la boda se celebró todo el mundo comenzó a sacar conclusiones no completas pero por lo menos tenían con que entretenerse.

 

…Hinata dos días después descubrió que también estaba embarazada.

 

Nunca vió a Kiba tan feliz cuando le comunicó la noticia.

 

 

“Luego un guiño de malicia, una caricia de cumplido

Y un gentil hasta mañana”

 

 

Un día, cuando ella todavía no se tomaba su licencia de maternidad y con la barriga un tanto abultada terminaba de guardar sus cosas en la cartera dispuesta a irse, descubrió a su jefe bebiendo solo en la oficina, el corazón de Hinata se contrajo en uno de dolor y no dudo en entrar a detenerlo.

 

—Naruto—kun, será mejor que ya se vaya a casa—

—¿Sabes que nombre quiero para mi hija?— el cambio brusco de tema le sorprendió pero aún así negó con la cabeza, esperando que a través de la conversación el rubio dejara de beber —Sora… es un lindo nombre… como el cielo, inalcanzable, perfecto, absolutamente bello… y yo quiero ese nombre para ella… Si es un niño ¡Jamás! Le pondría Sasuke… por que ese nombre está maldito…—

 

Hinata cuidó de su jefe toda la noche ese día.

 

Cuatro meses después el bebé de su jefe nació prematuro, pero aún así fue la adoración de todo el mundo.

 

Fue un niño, que llevó por nombre Keito.

 

 

“Hemos compartido juntos, tus fracasos y tus triunfos”

 

 

Luego de que su hija naciera, Hinata volvió al trabajo, casi un año de ausencia.

 

Cuando regresó al trabajo, Naruto la recibió con un enorme ramo de rosas rojas en el escritorio y cuando vió una cabellera azabache en la oficina de su jefe, Hinata supo que muchas cosas interesantes debieron haber pasado durante su ausencia. Kiba le había dicho muchas veces que si quería podía dejar el trabajo.

 

Pero aquel lugar se había vuelto imprescindible para su vida.

 

Esa noche, al igual que muchas otras noches más, Naruto le pidió que marchara temprano y las visitas largas y constantes de Sasuke volvieron a aparecer, los encuentros clandestinos continuaban y Hinata admiró mucho ese amor que a pesar de todo prevalecía.

 

Meses después la llegada de un nuevo heredero Uchiha era anunciado.

 

 

“Y hasta creo haber tejido yo tus canas”

 

 

Cerca de los treinta y cinco, Hinata encontró verdadera estabilidad.

 

Unos años atrás su hermana se había casado con un buen hombre y Neji, Neji se había reencontrado con Tenten y meses después habían huido juntos, siendo perseguidos por el marido de Tenten por todo el mundo. El error de Tenten había sido casarse demasiado joven. Todavía, por suerte no los encontraban.

 

La empresa se encontraba en su mejor momento, los premios y felicitaciones no dejaban de llegar, incluso habían pasado ya tantos años que los padres de Naruto ya habían fallecido, la empresa oficialmente le pertenecía a su jefe y ella era la digna asistente de presidencia.

 

Hubo muchas reuniones elegantes, a las que ella por insistencia de su jefe asistió, por supuesto del brazo de su esposo, hubo mucho más dinero del que alguna vez la empresa manejó en toda su historia, y los periódicos no hacían sino elogiar al brillante heredero de la compañía. Mientras que Sasuke recibía también sus reconocimientos como el mejor abogado del país, nunca estuvo bien informada de eso, puesto que su jefe tan solo era Naruto.

 

 

 

“Secretaria, Secretaria…

La que escucha, escribe y calla

La que hizo de un despacho tu morada”

 

Pasaron más años y más años.

 

Un día, melancólico como pocas veces lo era, Naruto la había llamado a su oficina, extrañamente había comenzado a hablar acerca de un tal Itachi, el hermano mayor de Sasuke que era piloto, no había entendido muy bien la situación pero por la manera en la que el rubio jugaba con su pluma, Hinata comprendió que se trataba de algo importante.

 

—Merezco… Ser feliz ¿Verdad, Hina—chan?—

 

Ella no había sabido muy bien que contestar, puesto que no sabía que juego tenía dentro de esa historia, pero luego de aquella al parecer simple pregunta, Naruto le había pedido que pasara lo que pasara siempre vigilara por el bienestar de su hijo y que se convirtiera en un buen muchacho. Nada parecido a él.

 

Hinata no entendió por que le decía eso.

 

Para ella, él era perfecto.

 

 

Dos semanas después en todos los periódicos del país se corrió la noticia de la inesperada muerte del experimentado piloto, Uchiha Itachi, de su hermano menor el exitoso abogado Uchiha Sasuke y del empresario más notable en los últimos años, Uzumaki Naruto… su jefe.

 

Durante un viaje en avión, atravesando las Bahamas, el avión simplemente se había caído.

 

 

 

“Casi esposa, buen soldado y enfermera”

 

 

Años después, por que Hinata ya no contaba los años.

 

Una mujer no cuenta los años, después de todo.

 

Hinata había recibido una llamada.

 

—Si, buenos días…—

—¡Hina—chan!—

 

Esa voz no dejaba de destilar alegría y vivacidad a pesar de los años, Hinata sintió su corazón encogerse y al mismo tiempo pensó que se trataba de una broma, sin embargo luego recapacitó ¿Quien se tomaría la molestia de hacer una broma así? Además de que nadie, jamás podría imitar esa característica alegría.

 

—¿Na…Naruto—kun?—

 

—Has sido siempre mi confidente, Hina—chan. Por eso no quise seguir preocupándote, aunque al teme no le gustó la idea, pero no importa eres muy importante para mi Hina—chan. Por eso quise llamarte para decirte que estoy bien y que nunca nos encontraran. Itachi incluso encontró a un tal Deidara que es artista, aunque se pelean mucho… Se quieren dattebayo—

 

Hinata no aguantó más y lloró.

 

—¿Hinata?— su esposo la miró preocupado, pero ella de inmediato le sonrió y movió su mano en señal de que no le tomara importancia

—¿Hina—chan? ¿Estas bien?—

—Si, Naruto—kun. Le agradezco mucho su llamada—

—Cuídate mucho, Hina—chan y cuida mucho de tu hermosa familia. Llamaré cuando pueda—

 

—Adiós, Naruto—kun—

—Adiós, Hina—chan—

 

Hinata continuó recibiendo esas llamadas esporádicas, que le alegraban la vida de vez en cuando. Que la llenaban de nostalgia otras veces, pero escucharlo feliz, la hacía feliz.

 

Según supo, Uzumaki Keito y Uchiha Jin se volvieron inseparables, tal y como alguna vez lo fueron sus padres, llenando de nostalgia a sus madres, Ino y Sakura a pesar del tiempo nunca perdieron las esperanzas por encontrarlos, de creer en que aún estaban con vida.

 

Y es que esas mujeres no comprendían lo que Hinata si.

 

Sasuke y Naruto habían estado muertos muchos años y recién ahora estaban viviendo.

 

Después de todo, el amor a veces es egoísta.

 

—Oka—san— la preciosa niña de cabellos castaños y ojos claros se aferró a sus piernas con una mirada verdaderamente tierna —Oto—san dice que te apresures—

—Claro que si, Yuuki— la niña sonrió al sentir su misión cumplida y salió corriendo hacia la salida de su casa donde su padre ya las esperaba, Yuuki era su segunda hija. Muy parecida a ella, sin embargo su primogénita era tan parecida a Kiba.

 

—Oka—san…— la castaña adolescente bajó las escaleras con lentitud, vestida con una falda Jean y una blusa negra semi transparente que estaba segura a Kiba no le gustaría —¿Tenemos que ir?—

—Si, así que apresúrate— la muchacha hizo un puchero que le recordó mucho a su jefe y Hinata no pudo evitar depositar un dulce beso en la frente de la adolescente quien la miró extrañada.

 

—¿Y eso por que fue?—

—Por que te quiero mucho, Sora—chan—

 

Cuando toda la familia Inozuka — Hyuuga abandonó la casa, el teléfono sonó varias veces.

 

No importaba, la llamada proveniente de otro país se repetiría la siguiente semana. Como cada semana desde hace varios años atrás.

 

Donde los nombres Keito, Jin, Sakura, Ino, Hinata, Kiba, Yuuki y Sora seguirían siendo pronunciados… por que eran importantes.

 

 

 

“…Y un poquito enamorada…”

Corazón con fecha de expiración: capitulo 14

Posted on


 

Corazón con fecha de expiración

Sermones de sentimientos vacíos

Capitulo Catorce

 

 

 

 

Fue la primera vez que lo vio centrar su atención con preocupación en alguien externo a los dos, la manera en la que el ceño de Changmin estaba fruncido, podía hacer fácilmente creer a cualquiera que en realidad estaba enojado, pero Yoochun que conocía cada línea en el rostro del menor identificó esas escasas muestras de preocupación, la manera en que apretaba de vez en cuando su abrigo y la manera en que miraba hacía la calle y como cada luz roja parecía lograr aumentar su exasperación. Yoochun lo observó en silencio, porque aquello es lo que sabe hacer mejor.

 

Tanta veneración para él, que a veces lo asustaba.

 

Cuando llegaron el pequeño dispensario que estaba en la esquina a unas pocas calles del departamento de Changmin se encontraba relativamente vacío, no había más ruido que la lejana televisión en el que la voz de alguna presentadora de farándula contaba las últimas noticias que podían interesarle a alguien más, Changmin entró con sus pasos un poco acelerados, llamando la atención de la primera enfermera que encontró y antes de que ella pudiera siquiera responder el nombre de Changmin se alzó a través de una voz gruesa que los hizo a ambos girar en su dirección.

 

—¡Changmin!

 

La mano de Minho se alzó en alto y Yoochun decidió, mientras vio su espalada alejarse por el pequeño pasillo, que lo mejor para ese instante era mantenerse un poco al margen.

 

 

 

 

Kyuhyun estaba sobre una de las camillas, tocando un poco su mejilla izquierda, como si hiciera una revisión momentánea del estado en el que ésta se encontraba y tenía además una pequeña venda en los labios, como si hubiera estado en una pelea que en definitiva la familia Cho no entendería porque eso estaba fuera de todos los límites posibles. Sin embargo Changmin redujo poco a poco el paso y sus ojos se cruzaron con los de Kyuhyun y el otro solo suspiró y rodó los ojos.

 

—¿Qué te ha pasado? —Changmin había arrastrado uno de los pequeños bancos frente a la imagen de Kyuhyun quien además ahora que lo notaba tenía un ojo morado— ¿Te has puesto a pelear con alguien?

—No cuenta como pelea, cuando he decidido no responder a los golpes.

 

Changmin entonces miró a Minho confundido, y el menor solo se cruzó de brazos, dejando a Kyuhyun como dueño total de aquel relato. Pero Shim únicamente tomó el rostro de Kyuhyun moviéndolo  de un lado a otro como para intentar evaluar los daños.

 

—Si tus padres te ven así, te desheredan.

—Lo sé, Changmin. Por eso esto no debe salir de aquí.

—Entonces, ¿qué ha pasado?

 

Kyuhyun volvió a suspirar.

 

—Ha sido Sunny.

—¿Qué?

 

En esta ocasión Changmin abrió sus ojos, parpadeó confundido y volvió a mirar a Minho quien suspiró resignado.

 

—Me encontré con Sunny cuando iba de camino a comprar algo, así que le dije que sería buena idea que tomáramos algo y entramos a una cafetería— Minho había tomado la palabra en vista de que Kyuhyun no parecía muy cooperativo— Pero cuando entramos Kyuhyun estaba ahí con Sungmin. Demasiado afectivo, diría yo.

 

—¿Sungmin? ¿Ese no es el nombre del novio de Sunny?

—Exnovio de Sunny ahora.

 

La mirada de Changmin regresó a Kyuhyun y este únicamente rodó los ojos.

 

—¿Qué diablos Kyuhyun?

 

Pero contrario a lo que esperaba, el menor solo resopló y desvió la mirada, tenía ese moretón molesto en el rostro, Changmin no podía evitar mirarlo y sentir que cada vez se hacía más notorio. Así que suspiró y se sentó junto a él, justo frente a la imagen de Minho de brazos cruzados mientras esperaba porque terminara de contar todo de una vez. Changmin los miró un rato más y luego suspiró de nuevo. Tan cansado.

 

—Yo había estado saliendo a discotecas ¿saben? —Kyuhyun empezó repentinamente a jugar con la pequeña sábana que cubría sus piernas— Discotecas gay —aclaró— Y un día simplemente lo conocí, y seamos sinceros Sungmin es demasiado atractivo como para ser ignorado, había un montón de tipos rodeándolo. Y no es que yo tuviera mucha experiencia en esto de los bares o discotecas, pero él se veía asustado, parecía la primera vez que pisaba un lugar así, por lo que supuse que en realidad estaba apenas descubriendo esto de que te atraigan otros chicos, así que opte por ayudarlo.

 

—Oh, sí. Claro. Tú tan samaritano.

 

Minho habló con toda la ironía que pudo acumular en su voz y Changmin incluso sonrió divertido, enviándole una mirada corta para que le permitiera a Cho continuar.

 

—Bien, también me acerqué con mi segunda intención, dios era la cosa más atractiva y sexy que habían visto mis ojos. Y siendo sincero, Sungmin me gusta más que lo que me ha gustado cualquier chica.

—¿Incluyendo a Victoria?

 

No era un secreto, al menos no entre ellos. El recuerdo de Victoria pesaba como un veneno instalado en el cuerpo de Kyuhyun, uno que no pensaba abandonar su cuerpo en ningún momento y que siendo sinceros los había mantenido preocupados durante un buen tiempo luego de que la relación simplemente acabara.

 

Kyuhyun levantó la mirada y respiró hondo.

 

—Probablemente sí.

—¿Tanto así te gusta?

 

—Es raro… Siempre he pensado que esto con los chicos es una etapa. Que de todas maneras terminaré casado algún día y que todo será aburrido pero pleno. Sin embargo cuando lo veo, y tienen prohibido reírse —Kyuhyun los amenazó, tomándose el tiempo de mirarlo a cada uno a la cara y señalándolo directamente— Cuando lo veo es como si en mi mente sonara una estúpida canción de amor, pero no de las tristes o melancólicas, sino de esas que tienen un ritmo alegre que incluso te dan ganas de llorar.

 

—Porque sientes que en el fondo lo vas a amar tanto, que en algún momento va a acabar.

—Y solo te quedará un recuerdo molesto y vacío. Que nunca nadie podrá llenar.

 

Kyuhyun los miró, tanto Changmin como Minho luego de haber hablado habían fijado su mirada en el suelo y entonces Cho había fruncido el ceño.

 

—Damos asco. —Bufó Kyuhyun y volvió a acostarse en la cama— No, más bien somos patéticos.

—Te entiendo. —Afirmó Changmin— El otro día mí hermana estaba escuchando a Kelly Clarkson y pensé en el imbécil de Yoochun.

 

Tanto Minho como Kyuhyun estallaron en carcajadas y Changmin solo llevó una mano a su cara y negó constantemente. Tan patético y avergonzado a la vez, pero con esa estúpida sonrisa en la cara que lo hacía sentir más imbécil todavía.

 

—Un momento —Minho se aclaró la garganta, en medio de la risa que el comentario de Changmin le había provocado y sonrió— ¿qué canción era?

—No me jodas —Changmin ni siquiera dudó en quitarle una de las almohadas a Kyuhyun y lanzársela por la cabeza a Minho. Kyuhyun quien solamente se quejó ante la acción, volvió a sentarse, con la mirada divertida y sobando un poco la parte trasera de su cabeza.

 

—Minho estás mal enfocado. Lo importante aquí es que el susodicho ¡al fin tiene nombre!

 

Minho señaló en afirmación a Kyuhyun y amplió su sonrisa. Para ese momento Changmin solo había rodado los ojos.

 

—Así que Yoochun…

 

Finalmente Minho se acomodó en la cama también, cerca de las piernas de Kyuhyun mientras Changmin se encontraba sentado junto a Cho. Hubo un rato de silencio mientras la información parecía estar siendo digerida con lentitud y cada uno parecía ubicarse más bien en un espacio y tiempo apropiado en el que Changmin sintió un peso menos sobre la espalda. La información había llegado a sus amigos y a diferencia del encuentro anterior, ellos parecían tomárselo bien. Y de una forma que se reprochaba así mismo, aquella aprobación lo hacía sentir sutilmente liberado.

 

—Seré sincero —habló primero Changmin— pero antes necesito que termines de explicarme porqué estúpida razón le quitaste el novio a una de mis pocas amigas.

—No fui yo aquí el de los errores —Suspiró Kyuhyun— El caso es comenzamos a salir, ya saben, cine, partidos de baseball, sexo en mi casa o en la suya, incluso le gustan los libros ¡los libros! Era mi pareja perfecta. No es solo una cara bonita, Sungmin me puede mantener conversaciones inteligentes.

 

—Sí, creo que esa era la principal razón por la que le gustaba tanto Victoria en el pasado.

—Sí, yo también lo creo.

 

En cuanto Kyuhyun notó que Minho solo se dirigía a Changmin y él le respondía, golpeó en la cabeza al menor  y éste solo se quejó por lo bajo.

 

—Estoy hablando. Bien, en lo que iba, sinceramente me estaba enamorando de él. Jamás se lo diría. Pero sabía que estaba pasando y en un ataque de pánico cuando él me comentó que su padre estaba empezando a sospechar y que si se enteraba de la verdad lo mataba, pues no pude afrontar lo que estaba sintiendo y simplemente le dije que lo nuestro era solo sexo.  Y había que admitirlo, si mi padre se llegaba enterar de esto, matarme sería lo más condescendiente que me haría.

 

—Entonces se jodió todo.

 

Concluyó Changmin y Kyuhyun solo suspiró, asistiendo.

 

—Bueno, si seguimos viéndonos, pero no como antes que literalmente pasábamos todas las tardes y parte de la noche juntos. Ahora nos veíamos dos o tres veces a la semana. El sexo seguía siendo increíble pero ya no era igual. Yo lo sabía.

—Sí, Kyuhyun ya entendimos que lo mejor de tu relación con él era el sexo, lo mencionas a cada rato.

 

Kyuhyun solo sonrió y Minho rodó los ojos.

 

—Como sea, para ahorrar la historia cuando las cosas parecían no dar para más de repente se armó esta reunión en la que Minho armó tremendo escándalo por besar a su hyung a dos metros de donde se encontraba su dichoso novio, y pues, sinceramente no esperaba encontrarme a Sungmin ahí, y menos siendo el novio de Sunny. —Repentinamente Kyuhyun calló y tapó su cara— Dios esto es peor que la jaula de las locas, tenemos puros homosexuales por todos lados.

 

Changmin solo rodó los ojos y golpeó en la cabeza a Cho.

 

—Bien, ahora al menos sé que a quien tengo que romperle la nariz es a Sungmin. No puedo creer que le haya hecho eso a alguien como Sunny, ella es como tan linda y ya saben, adorable. —Changmin suspiró y notó la mirada de Kyuhyun. Entre incómoda y molesta— Ni lo pienses, digas lo que digas ese tipo se metió con los dos e hirió a Sunny. Tú no importas, lo suyo era solo sexo.

 

—¡Te acabo de contar que no era solo sexo para mí!

—No me interesa, tú no necesitas que te defiendan.

 

—Como sea… —Intervino Minho— ¿Qué pasó después de eso?

—Pues al siguiente día le reclamé serenamente por lo que había estado haciendo. Ya saben, de una forma muy madura, tranquila y responsable.

 

 

—¡¿Cómo carajos  te atreves a salir con una mujer a mi espalda?!

—¡¿De qué diablos me estás hablando?!

—¡Tú y yo estamos saliendo, Sungmin! No me vengas con estas mierdas.

 

—¿Saliendo? —Sungmin repentinamente soltó una carcajada— ¡Dijiste que lo nuestro era solo sexo!

—¡Pero eso no quiere decir que te puedas andar revolcando con todo lo que se mueva, diablos!

 

 

—Si bueno, no te creo ese ‘serenamente’, pero digamos que te creo.

—El caso es que nos dijimos el abecedario completo de insultos conocidos y por conocer.

—Y dejame adivinar, terminaron teniendo sexo.

 

—Pues si —Kyuhyun alzó los hombros y Minho rodó los ojos— En fin, seguimos teniendo lo nuestro mientras él salía con Sunny, pero hoy pues estábamos en la cafetería, le estaba confesando mis verdaderos sentimientos y pidiéndole que tengamos algo exclusivo, cuando ustedes llegaron. Sunny se acercó nos pidió explicaciones de porque estábamos tan cerca y tomados de las manos. Sungmin empezó a disculparse Sunny lo cacheteó y comenzó a llorar. Se armó el escándalo, nos sacaron de la cafetería y…

 

—Sunny lo golpeó. ¿Quién iba a pensar que un cuerpo tan pequeñito pudiera guardar tan fuerza? Fue increíble, en serio. Y no lo cacheteó ni nada de eso, literal lo golpeó, que casi le parte la nariz, hombre. En fin, Kyuhyun iba a detenerla pero como ella comenzó a llorar mientras lo golpeaba pues Kyuhyun simplemente la dejó. Y como evidentemente no podíamos ir a la casa de Kyuhyun así golpeado ni a la mía, terminamos acá, nos inventamos que le habían robado, lo curaron y nos dieron esta cama para que descansara.

 

Luego de la larga anécdota, a Changmin no le quedó más que suspirar. Miró a Kyuhyun quien parecía incluso más calmado. Lo conocía, lo conocía prácticamente desde que era un niño y sabía que en el fondo todo este asunto lo alegraba, tener a Sungmin exclusivamente para él finalmente era su objetivo, que las cosas ocurrieran apresuradamente eran otro asunto. A Kyuhyun parecía gustarle tanto Sungmin, que olvidaba con facilidad lo letal que podía ser su padre.

 

—¿Y Sungmin? ¿Sunny? ¿Qué pasó con ellos?

—Pues Sunny estaba algo alterada. Así que Sungmin trato de calmarla y se ofreció a llevarla a casa, supongo que deben haber hablado ya.

 

Kyuhyun instintivamente miró a la pequeña mesita junto a la cama donde reposaba su celular, seguramente esperando noticias de Sungmin y el hecho de que aún esperara sin respuesta alguna le provocó una sensación amarga a Shim.

 

—No te preocupes —agregó repentinamente Minho, mientras palmeaba la espalda de Cho— mientras se iba con ella te miró con su mejor carita de perrito arrepentido, como si realmente lamentara dejarte. Seguro en un rato te llama.

 

Kyuhyun carraspeó, avergonzado por que hubieran prácticamente leído sus emociones absurdas y vergonzosas de ese instante.

Changmin incluso sonrió ante ello. Él era incluso irreconocible cuando se trataba de sus asuntos con Yoochun.

 

—¿Y qué piensas hacer? Digo, tu familia no puede verte con ese moretón en el rostro y tu nariz hinchada y medio torcida.

—¡¿Qué?!

 

Kyuhyun inmediatamente intentó mirar su rostro en algún espejo pero Changmin solamente rió, y Kyuhyun por instinto lo golpeó con una almohada mientras Minho reía abiertamente y el otro solo bufaba molesto.

 

—La verdad es que…

 

Justo en aquel instante las expresiones de Kyuhyun cambiaron por completo. Era como si hubiera estado sediento por días y aquella llamada fuera su primer vaso de agua en mucho tiempo, agarró el celular y prácticamente sin mirar el emisor contesto y se fue alejando varios pasos de ellos.

 

—¿Aló?… Si, estoy con mis amigos, ¿cómo estás tú?… ¿Hablaste con ella?

 

Luego Kyuhyun se había alejado lo suficientemente estratégico como para que apenas escucharan, Changmin lo miró más por instinto que por curiosidad ante aquella conversación. Y en aquel instante Minho hizo una seña con su cabeza para que salieran un rato y pudieran darle toda la privacidad que el otro necesitaba.

 

—Todo tan extraño…

 

El comentario de Minho quedó flotando en el aire, Changmin únicamente suspiró y guardó las manos en los bolsillos de su pantalón mientras identificaba a Yoochun a varios metros de distancia sirviéndose un poco de café de la maquina dispensadora. Se había quedado observándolo, simplemente porque mirar a Yoochun a veces era incluso relajante. Identificarlo y sentirlo cerca eran como sus cosas favoritas a lo largo de un día cansado y abrumador.

 

¿Así se sentiría el amor?

 

—No deberías mirar de esa manera a quién no es tu pareja, hyung—. Minho bromeó divertido mientras se acercaba un poco más a él y dirigía su mirada directamente a Yoochun quien ahora estaba de perfil bebiendo un poco de café y leyendo algunos anuncios en las paredes—  Aunque he de admitir que el tipo es MUY atractivo. Por cierto, ¿dónde anda tu Yoochun?

 

Changmin solo rodó los ojos, soltando un suspiro antes de alzar un poco la cabeza y mirar directamente al mayor.

 

—Park Yoochun.

 

Entonces esos ojos negros se clavaron directamente sobre él, era como una maldita conjugación perfecta. Sus ojos, su boca. Tan atractivo que Changmin extrañamente apenas empezaba a darse cuenta de ello. Es como si hubiera estado eclipsado por otras cosas antes que su rostro.

 

—No me jodas…

 

Minho lo susurró sumamente bajito, mientras Yoochun se acercaba a ellos, sus pasos lentos y seguramente desconfiados al tener que enfrentar a uno de sus amigos tan directamente.

 

—Él es Minho.

—Mucho gusto.

 

Ambos asintieron casi al tiempo, estrechando brevemente sus manos y notó que Minho se sentía incluso hasta un poco intimidado, lo suficiente como para no poder ni siquiera mirar a los ojos a Yoochun y que Changmin incluso encontrara aquello divertido.

 

—¿Cómo está tu amigo?

—Vivo. Lo golpeó una chica, con un buen puño al parecer.

 

Yoochun sonrió y Minho abrió tanto los ojos ante lo bien que se veía el mayor que entonces aquello dejó de ser divertido para Changmin y por instinto golpeó en la cabeza al menor quien inmediatamente carraspeó y desvió la mirada de nuevo. Casi al instante de aquello, Kyuhyun salía apresurado de la habitación.

 

—Sungmin viene en camino, necesito que se… larguen—. Entonces se detuvo,  vio al hombre de cabellera negra, con un pequeño vaso de café en sus manos mientras se encontraba ligeramente sonriendo. Los pasos de Kyuhyun se detuvieron, sus ojos se abrieron de par en par y se irguió ante la presencia del desconocido, ligeramente sorprendido.— Wow… ¿es él?

 

La mirada de Kyuhyun fue directamente a Changmin, pero este ya se había cruzado de brazos y rodado los ojos otra vez, empezaba a cansarse de aquello. Yoochun, es atractivo, pero no era para tanto, no para que sus amigos se quedaran casi estupefactos. ¿Acaso todo el mundo miraba de esa manera a Yoochun? ¿Quizá por eso sentía amenazas constantes rondando al mayor todo el tiempo? Dasom, Junsu y casi media población femenina rodeándolo todo el tiempo en el Colegio.

 

Ante su nula respuesta, Kyuhyun miró a Minho quien asentía fervientemente.

Changmin torció la boca.

 

—Y él es Kyuhyun. Kyuhyun él es Yoochun.

—Hola.

 

Volvió a ocurrir lo mismo, un leve cruce de manos y entonces a diferencia de Minho que se encontraba un poco cohibido, Kyuhyun encontró verdadera diversión mientras los miraba uno junto al otro. Y Changmin tuvo deseos de golpearlo de verdad.

 

—Eso va a ser difícil de ocultar— comentó Yoochun bajito mientras analizaba el rostro de Kyuhyun— tengo un amigo que es bueno ocultando esas cosas, ya sabes cuando estábamos en nuestra época de rebeldes él siempre se metía en peleas y cosas así. Pero no creo que pueda ayudarte en estos momentos…

 

Fue como si repentinamente mientras hablaba, Yoochun recordara que no se encontraba en buenos términos con Jaejoong.

 

—Pero…— habló de nuevo— tengo una amiga que es maquillista, puedo darte su número, dile que es de mi parte y te ayudara sin problemas a ocultarlo y te dará un par de tips para evitar que se te note hasta que baje la hinchazón.

 

Kyuhyun abrió los ojos de par en par, sorprendido y agradecido a la vez.

 

—Listo, con esto tienes mi aprobación —Changmin soltó un bufido, empezaba a cansarse de rodar los ojos una y otra vez— Pero ¿en serio crees que no se note?

—No se notará, pero al mismo tiempo debes ser cuidadoso y tratar de desviar la atención de tu rostro.

—De acuerdo.

 

Había algo curioso mientras observó a Yoochun soltándole pequeños secretos a Kyuhyun para poder pasar desapercibido con esos golpes; y es que el mayor realmente parecía acostumbrado aquello, tan torpemente amable que quizá era la principal razón por la que no se había rendido con él a pesar de que lo hubiera alejado un montón de veces. Minho escuchaba atento la conversación con sus ojos puestos en el mayor mientras Kyuhyun asentía una y otra vez, reteniendo la información como siempre, de manera eficiente y veloz. Changmin por un instante volvió a sentirse complacido y sonrió.

 

Repentinamente el celular en su bolsillo empezó a vibrar y Changmin apenas bajo un poco la mirada para poder observar la pantalla y su ceño se frunció ligeramente al identificar el nombre de su mamá, sintió su estómago revolverse un instante. Su madre seguramente estaba en el departamento, se había percatado de su ausencia y por tanto se encontraba a unas cuantas cuadras de distancia. ¿Desde cuando la mujer llegaba temprano a casa? Hoy no era el mejor día para eso.

 

Entonces la imagen de Yunho se cruzó por su cabeza, no se pudo haber atrevido a hablar con sus padres… ¿cierto?

 

—¿Sucede algo?

 

La voz de Yoochun lo hizo levantar la mirada y tomarse nuevamente con el lugar que se encontraba y la mirada curiosa de sus dos amigos quienes parecían igual de desorientados que el mayor.

 

—Nada importante, pero ya debemos irnos —miro a Yoochun, él no lucía del todo convencido y sin embargo asintió— Kyuhyun por favor recuerda que estás en un hospital, no hagas cosas indecentes.

—Claro, claro…

 

Cho únicamente se cruzó de brazos, rodando los ojos. La verdad es que Changmin hasta hace un momento solo tenía en mente el poder golpear al tal Sungmin por lo que había logrado entre Sunny y Kyuhyun sin embargo ahora solo quería poder marcharse de ahí y que madre ni por error se les cruzara por el camino, no necesitaba otro encuentro molesto en lo que iba del día.

 

—Yo también me voy. Hablamos en la noche.

 

Minho había tomado un camino diferente al esperado, simplemente había optado por irse por su propia cuenta y Changmin había encontrado la privacidad necesaria para poder decirle al mayor que prefería irse caminando, que luego del largo día de batalla necesitaba descansar; no necesitaba a un Yoochun afrontando cosas que no le correspondían y aunque Park se notó un poco renuente, luego de que Changmin se acercara brevemente a su rostro y lo besara velozmente antes de que miradas curiosas llegaran hasta ellos, aquello pareció convencer al mayor quien luego de regalarle varias miradas optó por marcharse y alejarse entre las calles.

 

Sinceramente, Changmin aún no podía comprender ese estómago revuelto, lo suponía, pero no quería asumirlo.

Y enfrentarla no era la mejor de las ideas en ese instante.

 

 

 

 

Cuando finalmente llegó, luego de que sus pasos fueran lentos y parsimoniosos, lo único que se pudo escuchar luego de romper el silencio, fue le golpe de sus llaves al caer sobre la pequeña mesita en la entrada de su hogar, y el olor del cigarrillo curiosamente llegó hasta sus fosas nasales. Changmin hace mucho había perdido ese miedo imperativo de pequeño, sus padres hace mucho habían dejado de representar una amenaza que lo hicieran temblar. Pero el verla parada en el balcón con una copa de vino en las manos y un cigarrillo entre sus dedos logró que sus pasos se fueran haciendo incluso más lentos de lo normal.

 

Yonhee había sido siempre una de esas mujeres bellas y exitosas que la gente mira cuando pasa por la calle y que admira en la seguridad de sus pasos, esa aura que su madre posee es envidiable y su padre la posee igual, Changmin siempre había pensado, ya mucho más grande que era mejor que estuvieran separados, no soportaría sus choques de personalidades constantes solo por mantener las apariencias.

 

Cuando finalmente estuvo en el umbral de la entrada del balcón, prefirió no decir nada, la miró darle una larga calada a su cigarrillo y continuar mirando la calle, pero Yonhee sonrió repentinamente dejando la copa sobre el balcón y cruzando sus brazos sin atreverse a regalarle una sola mirada todavía. Y Changmin tenía que admitirlo, en el fondo se sentía paralizado.

 

—Así que un hombre, ¿uh?

 

Shim abrió los ojos, de par en par. Con el corazón acelerado y sus puños cerrados fuertemente en ese momento.

Sentía su cuerpo erizarse en cada espacio de piel que tenía y ella aún no lo miraba, su voz tan ligera y pasiva que solo había logrado hacerlo sentir más pequeño.

 

—Cuando me casé con tu padre, fue porque en mi estúpida cabeza juvenil pensé que era el sujeto indicado, que hacíamos la dupla perfecta. —Los segundos se empezaban a hacer eternos, Changmin ni siquiera estaba digiriendo correctamente las palabras de su madre—. Pero tenías razón, yo nunca tuve entre mis planes quedar embarazada, no estaba preparada. —Por primera vez la mujer se atrevió a mirarlo y Changmin se sintió como un  niño pequeño, vacío y sin entender lo que estaba a punto de pasar— Sin embargo no había nada que pudiera hacer…

 

—Pudiste haber abortado.

 

Curiosamente su madre no mostraba una sola expresión en aquel rostro fino y alargado.

Sus palabras saliendo solas ante la desconexión con su cerebro y su voz fría marcando el paso de la conversación tampoco ayudaban, Changmin se escuchaba así mismo como si tan solo fuera un espectador.

 

—¿Acaso no crees haber vivido ya lo suficiente como para saber cómo funcionan las cosas en esta sociedad?

 

Yonhee para ese momento había vuelto a tomar la copa y entrado al departamento por un poco más de vino mientras apagaba el cigarrillo en el cenicero. Changmin ahora, en medio del silencio solo escuchaba el sonido del licor cayendo en la cristalería, lenta y mordazmente.

 

—Nunca quise tenerte, pensé incluso en huir después de haber abortado, pero tu padre me amenazó con decirle todo a mis padres… Y uno siempre termina regresando al lugar del que vino. La sociedad es una cárcel sin barrotes. Y cuando uno quiere huir, ya no tiene alas para salir volando.

 

Las palabras de su madre sonaban demasiado cerca de su oído.

Aunque de todas maneras la distancia no fuera demasiada.

 

—No podía soportar ser la decepción de mis padres, que me rechazaran o…

—Cuándo te divorciaste nada de eso pareció importarte.

—Ay, por favor Changmin, sabes mejor que yo que en una sociedad como esta es mejor ser una divorciada que una solterona; tener al menos un hijo que estar seca por dentro—Esta vez los ojos de su madre lo atravesaron directamente.

 

Changmin no quiso darle ninguna ventaja, no bajó la mirada, al contrario, la desafió a que se atreviera hacer alguna de las cosas que seguramente pasaban por su cabeza en ese instante, pero la mujer únicamente caminó hasta el sillón y tomó un largo trago de vino.

 

—Pero te equivocaste en algo, la batalla legal por tu custodia no fue porque ninguno quisiera estar contigo; tu padre en realidad quería tenerte. Lastimosamente para él, yo tenía un excelente trabajo, buena disponibilidad económica y contaba con los mismos recursos que él para mantenerse adecuadamente.

 

—¿Por qué? Si todo el tiempo dices no haber estado lista para esto ¡¿por qué diablos hiciste todo ese drama?!

—Porque una madre siempre debe cuidar de sus hijos.

—Pues no has sabido hacer un buen trabajo.

—De eso me doy cuenta perfectamente.

 

Ahí ocurrió.

Esa mirada despreciativa no importó, ella no era demasiado importante para él.

No lo era… Y aun así dolió.

 

—¿Cómo te has atrevido? Pensé que todo esto era por una estúpida chica que andaba calentándote los pantalones, pero no, Shim Changmin siempre tiene que hacer todo a su modo, siempre tiene que estar un paso adelante. No, no quiero continuar, no quiero hacerlo —Yonhee se había acercado a él, con los ojos fieros puestos en su cara— Esto…—escupió con desdén— es una asquerosa fase ¿verdad?

 

—¿Fase? —Changmin rió divertido— ¿Acaso no me conoces lo suficiente madre?

 

Yonhee pareció exasperarse de inmediato, le dio la espalda con una mano por su cabello y alejándose de él unos cuantos pasos; Usualmente eso solía ser divertido, hoy era una corroída costumbre.

 

—Qué vergüenza… Ni siquiera te imaginas todo lo que sentí cuando una de mis compañeras se acercó a platicarme de sus adorables vacaciones y luego cuando todos se hubieran ido se acercó a mí para hablar en privado, para decirme en susurros que le parecía haber visto a mi hijo con un sujeto mayor a él en una de las playas, demasiado afectivos al parecer…

—¿Entonces todo esto es por el qué dirán? ¿Por un estúpido chisme que una de tus compañeras te susurró al oído?

 

—No lo entiendes ¿verdad? —Su madre había caminado velozmente hasta él, agarrándolo con fuerza del brazo —Todo aquello que se tiene que decir en susurros está roto; porque el pecado no está en el acto, sino en el escándalo cuando todo el mundo lo habla en alto.

 

—Asco, me das tú, madre —Changmin para ese momento ya se había soltado con fuerza, el pecho subiendo y bajando con fuerza—. Ni siquiera te has atrevido a preguntarme si es verdad, si…

—¡Te conozco! Todo este drama de las últimas semanas, tu conducta, tú… Dios, no quiero ni pensarlo, ¿cómo se te ha podido pasar por la cabeza siquiera?

 

—Entonces estar con un hombre es asqueroso, pero cambiar de novio cada dos semanas mientras tu hijo vive bajo el mismo techo es lo más moral porque se trata de una pareja heterosexual ¿lo estoy entendiendo bien?

—¡No intentes voltear las cosas!

 

—¿Entonces como son? —Changmin se permitió sonreír y caminar descuidadamente por la sala, mientras ella lo seguía con la mirada—  Tranquila madre que no me estás hiriendo ni nada por el estilo. Estoy acostumbrado a ser herido por ti, tanto que hace mucho que ya no duele. Tan solo que en ocasiones como estás te superas a ti mismo sinceramente.

 

—No lo puedo entender… ¿cómo…? ¿en qué momento…?

 

Yonhee se sentó de golpe en uno de los sillones, con una mano por su frente y la otra sosteniendo la copa vacía.

Con esas lágrimas a punto de salir de sus ojos.

 

—¿Qué es lo que quieres oír de mí? ¿Qué es mentira? Que soy totalmente heterosexual, pero que terminaré mi carrera, seré exitoso en los negocios como ustedes y más adelante lograré casarme y tendré hijos. —Changmin comenzó a reír de repente, como si hubiera escuchado la mejor de las bromas— Eres tan contradictoria, madre. Vienes a hablarme del pecado y no se cuánta idiotez más cuando tú en un inicio ni siquiera querías tener hijos y cumplir con tu deber como mujer en este mundo —En ese instante la mujer levantó la mirada ofendida— ¿Duele? Pues dejame decirte que esa es la misma lógica bajo la cual tú me estás juzgando por estar con un hombre.

 

—Se acabó, aquí no hay nada que discutir. ¿Quién es ese tipo?

—Estás loca si crees que te lo voy a decir.

 

Yonhee había apretado la copa en sus manos. Pero luego simplemente sonrió y la dejó sobre la mesa de centro, parándose una vez más para verlo a los ojos.

 

—Bien; da igual, porque mañana mismo se acabó esta tontería. He escuchado de hombres que han pasado por esta etapa pero hoy ya están casados y con una familia. Son normales.

 

Changmin entonces viró los ojos y se cruzó de brazos.

 

—Te apuesto lo que quieras a que si me les paso por enfrente a cualquiera de ellos y les coqueteo a medias son más que capaces de irse a la cama conmigo en menos de cinco minutos.

 

En cuanto sintió la mano de su madre golpeando violentamente su mejilla, Changmin volvió a sonreír.

 

—¿Qué se siente madre? Tú hijo puede calentar a más hombres de los que tú has podido o podrás. Es más, si me lo preguntas, unos cuantos de los que has traído me han sonreído demasiado ¿me pregunto si serías sus tapadera? —Internamente Changmin deseaba callarse, se estaba excediendo, lo sabía y aun así lo disfrutaba. Caminaba por la pequeña sala mientras los ojos de la mujer lo seguían— ¡Madre! Estas rodeada de homosexuales, ¡ve a bañarte en agua bendita!

 

—Esto no es broma, Changmin.

—De acuerdo, hablemos en serio. —Changmin se detuvo, cruzándose de brazos y mirándola a los ojos— He hablado con unos contactos y me han hablado de un centro…

 

—Estás loca.

 

Changmin la cortó de inmediato, no necesitaba escuchar más sandeces.

 

—¡Vuelve acá, Changmin!

 

Caminaba directo a su habitación, su madre persiguiéndolo con velocidad, logrando agarrar la puerta antes de que pudiera cerrarla.

 

—¿Qué quieres? No voy a arruinarte más la vida; me voy con mi padre.

—¿Y crees que él te va a recibir con los brazos abiertos? —Se burló, con una sonrisa en los labios— No seas tonto, él intentará quitarte lo… que crees que eres a golpes; al menos yo intento corregirte civilizadamente.

 

—¿Civilizadamente? Deja de hacerte la buena.

 

Changmin intentó una vez más cerrar la puerta pero Yonhee terminó por abrirla e ingresar en la habitación.

 

—Changmin, no me obligues a hablar con tu padre.

—¿Ah? ¿Es que aún no se lo has dicho? Con lo mucho que te gustan los chismes al parecer.

 

—Entre menos gente se entere de esto mejor, ¿no lo entiendes? —Yonhee volvió a pasar las manos por su frente y suspiró largamente— Escucha, estás confundido, eres muy joven. Ni siquiera sabes lo que estás haciendo. Dale una oportunidad al centro, ellos sabrán como guiarte. Si luego de eso sigues sintiendo que…

 

—Madre, esos centros son una estupidez! ¡Principalmente porque no tienen nada que curar! Entiéndelo, NO ESTOY ENFERMO.

—¡No me grites, Changmin!

 

Changmin respiró hondo, sintió nuevamente ese escalofrío recorriendo su cuerpo, tratando de ser todo lo fuerte que en estos momentos no parecía.

 

—No hay nada que discutir. Madre por favor sal de mi habitación.

—Changmin esto no…

 

Fue incluso más rápido, apenas se dio cuenta de lo que estaba haciendo cuando ya había agarrado a la mujer del brazo y aunque ella intentara sacudirse con violencia, él la guio sin problemas hasta la puerta y logró cerrarla a pesar de que Yohee se dedicará a golpear la puerta consecutivamente y le gritara durante varios minutos. Changmin sintió sus manos temblar, su labio inferior imitaba el movimiento de sus manos y sus ojos veían la puerta siendo golpeada por un buen tiempo.

 

Era como si el tiempo le estuviera golpeando en la cara.

Y él solo lograra sentirse más pequeño con el pasar de los segundos.

 

Porque no dolía, no dolían las palabras secas de aquella mujer que se hacía llamar su madre.

Y si no dolían… ¿por qué lloraba?

 

 

 

En algún momento de la madrugada cuando su madre finalmente se quedó dormida, probablemente por las dos botellas de vino que se encargó de vaciar luego de que él se negara a darle señales de vida, y luego de pensárselo mucho e ignorar los mensajes de sus amigos quienes parecían estar muy entretenidos mientras ocupaban como tema principal a Yoochun. Changmin finalmente decidió llamar a un taxi; movía los dedos de sus manos y miraba constantemente por la ventana del auto con su pierna moviéndose sin detenerse una sola vez.

 

—¿Va de visita con la novia?

 

La voz del conductor lo puso en alerta un instante, pero luego solo negó sutilmente.

 

—Lo decía por el estado de nerviosismo. —el hombre rió divertido— aún recuerdo mi época de joven, uno se escapaba  horas tan solo para poder verla unos minutos; esos son los mejores momentos en la vida de uno.

—¿Valía la pena?

 

—¿Disculpa?

 

Incluso el hombre en aquel momento parecía sorprendido de haber escuchado su voz.

 

—Hacer tanto, meterse en problemas ¿por unos minutos?

—El tiempo es relativo. Las horas que me tomaba llegar hasta ella y regresar a casa eran nada. Pero al estar con ella,  era una vida entera en cada minuto. Y es curioso, porque generalmente las personas odian que el tiempo pase lento, pero cuando estás enamorado es todo lo contrario, secretamente te encuentras rezando por que el reloj vaya incluso más lento.

 

Changmin de repente dejó de mover sus manos y levantó la mirada.

 

—Eso es porque el amor es anacrónico.

—¿Anacrónico?

 

El hombre parecía confundido y Changmin únicamente sonrió, negando levemente.

 

—Nada, no me haga caso.

—Entonces… —Retomó el mayor— ¿Va en camino de un amor adolescente?

—Algo así…

 

El hombre sonrió y de pronto el camino se le hizo más corto de lo que parecía. El edificio de Yoochun estaba a la vista. Recordó que eran pasadas las dos de la madrugada, que no tenía idea de lo que estaba a punto de hacer y que otra vez se sentía asfixiado, con ganas de huir de regreso a casa y fingir que nada había sucedido en realidad. Pero el hombre que estaba curiosamente en silencio de pronto lo observaba sin comprender el porqué de su nula respuesta al haber llegado.

 

—¿Quiere que lo lleve de regreso dónde lo recogí?

 

Changmin permaneció en silencio, entonces el hombre volvió a mover la palanca de cambio y el carro se empezó a mover.

 

—¡No, espere!

 

Se encontró agarrando el asiente en frente de él, con los ojos abiertos y el taxista tan solo sonrió, soltando el volante y girando hacía él con ese tipo de expresiones que su abuelo le solía regalar cuando le enseñaba cosas del mundo que a simple vista parecían difuminadas.

 

—Eso, es amor.

—¿Qué?

 

—Es como la persona que lanza una moneda al aire cuando no se puede decidir entre dos cosas a la vez. La respuesta no está en la moneda, sino en el pensamiento que tuvo mientras la moneda estaba en el aire. Su instinto golpeó bravamente en cuanto pensó que se iría de aquí sin poder verla.

 

Changmin miró de regreso al edificio. Y dejó escapar una sonrisa cansada.

 

—Eso ya lo sabía, aunque muchas veces lo dudo… En el fondo lo sé.

 

Suspiró con tranquilidad, sacando de su billetera la cantidad que había marcado el taxímetro. El hombre se marchó con una sonrisa en la cara, deseándole suerte, augurándole un buen amanecer y Changmin respiró hondo otra vez.

 

—Me estoy volviendo loco…

 

 

 

 

Los dos minutos esperando el ascensor se le habían hecho eternos, y en cuanto las puertas de este se abrieron velozmente marcó el botón de la planta baja. El guardia lo había llamado en mitad de la noche, con su voz firme y preocupada a la vez mientras seguramente miraba de soslayo al menor. Yoochun ni siquiera necesitaba de más información para saber que se trataba de él, así que cuando llegó y lo vio sentado en el pequeño sillón de recepción, su primera reacción fue correr hasta él y aprisionarlo entre sus brazos. Luego tomó su rostro, miró sus ojos, su cara. Su expresión nerviosa y el tintinear en su mirada.

 

—¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás aquí?

—¿Me puedes abrazar otra vez?

 

Su voz no era así, Changmin no hablaba bajito ni le temblaban la voz cuando le hablaba. Así que tan solo cedió. Lo abrazó otra vez, con más fuerza mientras sentía las manos del menor en su espalda y un suspiro hundiéndose en su cuello. Justo en ese instante el reloj marcaba las dos y media de la madrugada y el frío lo recorría por completo. Changmin estaba en pijama, y el guardia quien parecía ahora entretenido en ver las cámaras de seguridad parecía haber cedido en darles un poco de privacidad.

 

—¿Quieres subir?

 

Changmin solo asintió, a Yoochun le hubiera gustado poder tomar su mano, su instinto le gritaba que lo hiciera y aun así se privó de hacerlo. Sin embargo cuando las puertas del ascensor se cerraron, pasó una mano por sus hombros, le transmitió un poco de calor a esa piel tan fría y Changmin sonrió.

 

—Mamá lo sabe.

 

Yoochun sintió un poco más de frío a partir de ahí.

 

—¿Fue Yunho?

—No, una amiga suya nos vio en la playa aquella vez.

 

Dejó que el pequeño silencio los consumiera, brevemente antes de que las puertas se volvieran a abrir. Y cuando ingresaron al departamento se dio cuenta de lo adaptado que se encontraba Changmin a él. Porque sencillamente entró y fue como si se encontrara perfectamente en su hogar, en un lugar a salvo en el que estar.

 

—Ella me quiere hacer “tratar”

 

Yoochun frunció el ceño, sentándose junto a él.

Los ojos de Changmin no parecían ser los mismos fríos de siempre, y por más ajeno que sonara, ver esos ojos que nadie más había podido ver lo llenaron de regocijo internamente.

 

—¿Cómo que hacerte tratar?

—Porque esto no es normal.

 

Changmin recogió sus piernas, abrazándose a ellas mientras Yoochun acariciaba suavemente su cabello.

 

— Ella es la que está loca, no yo. —De pronto había comenzado a hablar en susurros y Yoochun solamente permaneció a su lado atentamente— No quiero regresar a ese lugar.

—Estás haciendo un berrinche.

 

—No tienes idea de todo lo que me dijo.

—Changmin es tu madre, esta es apenas su primera reacción, tienes que esperar y tratar de…

—¡Basta! No quiero hablar de esa mujer, solo… solo te quiero abrazar.

 

Repentinamente Changmin se había lanzado a sus brazos, él perdió un poco el equilibrio, tal vez apropósito, tal vez no, pero Yoochun se sintió complacido cuando ambos se quedaron semi recostados sobre el sillón. Cuando hubo un silencio exquisitamente privado que no lograba incomodar a ninguno de los dos mientras Changmin permanecía con su respiración pausada a su lado.

 

—Parece que te estuvieras despidiendo.

—Se siente como si me estuviera despidiendo —masculló Changmin, suspirando suavemente antes de girarse un poco y clavar la mirada en el techo— Pero eso no va a pasar ¿verdad?

 

—El día que te quieras ir de mi lado, eres libre de hacerlo Changmin, pero no te dejaré irte si te están obligando a ello.

—Hoy ha sido un día horrible, es como si todo el mundo me hubiera dado la espalda.

—Y se pondrá peor.

 

Changmin lo miró y Yoochun rió divertido.

 

—Eso ya deberías saberlo, las cosas de este lado no son bonitas la gran mayoría del tiempo. Pero cuando creces todo empieza a valerte una mierda. Y entonces empiezas a ser feliz.

—Yo solo quiero que no salgas huyendo otra vez.

 

Yoochun lo apretó un poco más contra él.

 

—No lo haré.

 

 

—¿A qué te refieres con que no sabes dónde está? ¡Eres su mejor amigo! No puede haber salido en medio de la madrugada y tú decirme que simplemente no sabes dónde o quien anda. ¡Kyuhyun, por dios, Changmin puede estar en peligro! ¿Realmente todo este silencio vale la pena si mañana mi hijo aparece herido o peor?

 

Kyuhyun no dejó de moverse dentro de su propia habitación, las palabras de Yonhee todavía taladrándole en el oído. La sentía cerca de él como si estuviera atravesándolo con su afilada mirada mientras él se movía nerviosamente de un lado a otro. Y Minho seguía del otro lado mensajeándole que había intentado hablar con Sunny pero ella no sabía de él desde el día anterior.

 

Mierda, porque diablos Changmin tenía que montarse toda esta estupidez sin haberles al menos avisado algo.

Ahora incluso ellos estaban preocupados.

 

—Contesta, maldita sea…

 

Y el celular de su amigo seguía sin recibir los mensajes o si los recibía ni siquiera los leía, porque en su cabeza no podía caber la idea de que lo estuviera ignorando a sabiendas de que su madre estaba a nada de ir a la estación de policías. ¿Qué pudo haber ocurrido para que Changmin no les dijera nada y simplemente desapareciera?

 

—Tendré que llamar a su padre y a la familia entera si no tengo noticias de él en media hora  Kyuhyun. Solo quiero saber dónde está e iré por él. Eso es todo. Porque si amanece y él no ha llegado, entonces no solo seremos sus padres los que irán por él, sino también la policía.

 

Maldita mujer loca, ¿cómo se atrevía a presionarlo de esa manera? Ni que el fuera adivino.

 

—¡Maldita sea! Contesta más que sea algo… —Kyuhyun exhaló con fuerza y sentó en la cama otra vez, en cualquier momento Ahra, lo escuchaba inquieto a esas horas de la madrugada y se iba a percatar que estaba en más de un problema a la vez— Changmin maldito hijo de puta, ¿cómo te atreves a irte de tu casa y no decirme nada?

 

Agarró el teléfono como si este pudiera darle todas las respuestas y luego lo lanzó contra el colchón.

Exasperado una vez más.

 

 

 

 

No recordaba le momento exacto en que habían empezado a besarse, quizá eran las promesas acompañadas por la cercanía y suavemente decoradas por las respiraciones acompasadas de ambos, pero Yoochun sentía los labios de Changmin ejerciendo una fuerza poco habitual sobre su boca mientras sus manos poco a poco iban a recorriendo espacios de su ligera camisa que apenas y era igual de ligera que la de Changmin.

 

Llevaban tanto tiempo besándose que ni siquiera recordaba el instante en que había empezado a suavizar su respiración para no tener que romper el beso y cuando la pierna de Changmin se movió abriéndose paso entre las suyas supo que la intención del menor iba cambiando en tanto su lengua empezaba a marcar el vaivén de sus respiraciones, como si sus cuerpo buscaran al mismo tiempo el mismo exacto movimiento. Changmin subía un poco sobre su cuerpo en cada respiración y bajaba al igual que su pecho.

 

—Espera…

 

Yoochun respiró hondo, agachándose un poco cuando Changmin por instinto deseó continuar besándolo.

 

—Temprano dijiste que…

—Quiero hacerlo, en verdad quiero hacerlo contigo. Si mañana desapareces, quiero que mañana esto sea eterno.

—¿Qué cosas dices?

 

Yoochun sonrió divertido, mirando el rostro del menor. Condenadamente apuesto, su rostro era un imán para sus defensas bajas. Y cuando se pudo acomodar mejor, logrando estar sentado otra vez, con Changmin en frente, mirándolo con esos grandes ojos que parecían solo verlo a él; Que le hacían creer que realmente cumpliría con cada una de las cosas que le decía Yoochun comprendió algo mucho más profundo de lo que le gustaría admitir.

 

Changmin le gustaba en muchas cosas por igual, en las cosas que pensaba, en las que decía o las que le hacía sentir. Todo eso hacía ebullición dentro de él incluso sin que el otro se pudiera percatar; pero todo aquello era lo que él meno provocaba en él. Hoy, mientras veía su rostro y percibía sus besos, Yoochun se descubrió derribando la primera barrera por voluntad propia. En el fondo las palabras de Junsu y Jaejoong sonaban como eco. Changmin mañana se podía arrepentir o desenamorar; era un joven volátil descubriendo el mundo en su corta edad.

 

Pero a consciencia de poder salir lastimado, Yoochun dejó la primera pared caer y su recompensa fueron aquellos ojos que lo veían de esa manera profunda e hiriente, que lo hacían asimilar un pozo sin fondo.

 

—Eterno, por siempre… ¿si quieras sabes el valor de esas palabra? ¿lo pesadas que son?

—¿Lo sabes tú?

 

—Contigo he descubierto que hermosas no son, duelen. Porque si te pierdo y no te vuelvo a ver ese por siempre pesará sobre mi como las quintales de años perdidos y noches sin dormir.

—El tiempo es relativo. —Changmin lentamente se había ido subiendo a sus piernas, hasta poder pasar los brazos extendidamente por encima de sus hombros y acercarse a su rostro una vez más— El amor es anacrónico para mí.

 

—¿Cómo si las cosas del pasado siguieran ocurriendo una y otra vez?

—Quererte es anacrónico, no tengo un tiempo exacto. Mañana, hoy, ayer; esto iba a pasar y seguirá pasando…

—…Porque quizá ya pasó alguna vez.

 

Changmin le sonrió.

Changmin no sonreía de esa manera a nadie más. Sus entrañas se lo decían.

 

Su boca lo buscó de nuevo y su beso se profundizó en medio de la noche. Le regaló la mejor de las noches. En ese templado espacio de calma que había buscado darle y que sus caricias planeaban proporcionarle.

 

—Vamos a mi habitación…

 

Habló contra sus labios, suavemente, con esa sonrisa pequeña que hizo a Changmin besarlo cortamente una vez más. Y en esta ocasión sus instintos se dispararon gritándole una vez más que apretara su mano con fuerza, que entrelazara sus dedos y se permitiera caminar junto a él. Y esta vez lo hizo así. Tomó su mano con fuerza y camino junto a él por el estrecho pasillo hasta su habitación, en medio de aquella madrugada a punto de llegar a invierno en que el mundo entero le empezó a importar una mierda.

 

Si Changmin estaba ese día ahí, el mundo entonces no parecía tan mierda como usualmente lo era.

 

Era la única paz matando con su silencio los gritos escandalosos de los demás.

 

 

 

Faltan 53  días

Listo, lo acepto. Están en todo su derecho: insultenme,  xD

Soy de un país pequeñito llamado Ecuador

Posted on


Chicas, hola.

La verdad dude mucho en hacer este post o no, pero al final decidí que no perdía nada.

Como se habrán enterado en Ecuador el sábado ocurrió uno de los sismos más desbastadores desde hace muchos años, yo soy de Ecuador y créanme que la situación en estos momentos es terrible. Hay pueblos inhabitables, ciudades al 95% destruidas, cientos de muertos, miles de heridos y las cifras siguen en aumento. La ayuda está llegando pero a veces no parece suficiente. Curiosamente ya no podemos dormir con tranquilidad en las noches, desde hace días todo cambió tan bruscamente. No somos un país de catástrofes naturales, esto nos ha tomado tan desprevenidos que aún no parece real.

Vivo en una ciudad lejos del epicentro, y hoy aquí, se produjo un temblor ajeno al del sábado 16 y tuvo sus propias réplicas, gente fue evacuada en algunos lugares, la gente permaneció en las calles por horas. En la zona afectada ya llevan más de 700 réplicas y ahora acá todo el mundo anda tenso por el temblor y andamos con maletas listas cerca de la puerta por si todo se pone incluso peor.

Pero la razón por la que me decidí a escribir esto es principalmente porque no solo amigos míos, compañeros de estudios, compañeros de trabajo han perdidos casas y familiares, lo cual es lo bastante delicado y doloroso, porque una de mis amigas vivió una historia realmente desesperante y triste. Sino que por estos días había olvidado el mundo de fanfiction hasta que me llegó una notificación de una autora que me gusta mucho, diciendo que vive en el epicentro que va a dejar los fics y que no sabe cuándo continuará. Que lo ha perdido todo y entonces fue como si mi mundo volviera a abrirse.

Chicas, chicos, autores y lectores. Yo sé que estamos pasando una situación difícil, espero que estén leyendo esto, espero que estén bien. En cada comentario que ustedes me dejan suelen decirme que son de tal país, o que incluso se sorprenden porque somos compatriotas y hasta me dicen de qué ciudades son. Esos momentos los recuerdos uno a uno, tal vez no recuerde caras o nombres, pero recuerdo los momentos porque en un país tan chiquito como este es difícil encontrar gente que también te lea en cualquiera de los fandom por los que he pasado. Y sé que muchos de los que me escribían pertenecían a Manabí.

Gente, estamos en momentos duros y si de alguna forma unas pequeñas palabras de apoyo les sirve espero que pueda haber ayudado un poco. Acá estamos tratando de enviar toda la ayuda necesaria. Las campañas no paran y es sorprendente como la gente está dejando vacíos los centros comerciales, compra y compra víveres, colchones, medicinas para poder enviar todas las donaciones posibles a las zonas afectadas.

Estamos todos juntos esto, y aunque parezca que las cosas son terribles ahora sé que podremos salir adelante. Me gustaría saber de ustedes y que están bien, al menos a los que no han quedado en tan mal situación como para poder leerme un instante.

A la gente que vive en zonas muy lejanas a los epicentros, a los que se encuentran bien y a salvo les pido por favor que continúen donando, hasta la cosa más pequeña en estos momentos es la mayor ayuda para las personas que se encuentran en una mala situación ahora.

La ayuda extranjera también es importante, gracias a todos los que han llegado hasta aquí y se han tomado la molestia de continuar, les agradezco por todo. Aquí abajo dejaré los links necesario para todo aquel que desee contribuir con algo.

Muchas gracias y un abrazo a todos.

ECUADOR LISTO Y SOLIDARIO: http://ecuadorlistoysolidario.gestionderiesgos.gob.ec/

CAMPAÑA SOLIDARIA: http://www.inclusion.gob.ec/campana-solidaria-de-recoleccion/

INFORMACIÓN EXTRA: http://www.eluniverso.com/noticias/2016/04/17/nota/5531106/quiere-ayudar-estas-son-opciones-donaciones-terremoto-ecuador

Programa de voluntarios:
@salud_ec
https://www.facebook.com/SaludEcuador
@cruzrojaecuador
https://www.facebook.com/cruzrojaecuador

 

 índice

Nirvana: episiodio 8

Posted on


 

Nirvana

Prisma

Episodio Ocho

 

 

 

 

Al entrar en la sala de interrogatorios, lo primero que el hombre de traje observó fue la figura alta y elegante del hombre sentado frente a él tras el pequeño escritorio en la sala de interrogaciones. No parecía cómodo y en realidad las gafas, que al momento de estar a solas se las hubiera quitado, habían ocultado las profundas ojeras del más alto, quien lucía ciertamente agotado y trasnochado.

 

—Le rogaría que fuera breve. Tengo un vuelo a Tokio en tres horas.

—De acuerdo… —El policía, tranquilamente prendió la grabadora y fijó sus ojos en el más joven— Nombre completo.

 

—Jung Yunho.

—¿Profesión?

—Soy cantante.

 

Hubo un corto suspiro por parte de Jung quien había movido un poco su cabeza y ahora lo miraba con parsimonia.

 

—Usted es del medio, y es miembro de una banda bastante famosa en estos momentos ¿cómo era su relación con Lee Jinki, lo conoció en algún estudio de grabación?

 

Yunho entonces respiró hondo.

 

—No, yo ya lo conocía de antes, meses antes de que mi banda incluso debutara. Éramos simple conocidos, pero cuando él comenzó a estar en el medio, nos topamos más frecuentemente, salimos a comer unas cuantas veces y terminamos por hacernos amigos, nos volvimos cercanos.

 

—Entonces… ¿sabía usted de la situación emocional de Lee?

 

Para ese instante una pequeña e irónica sonrisa se posó en los labios del cantante.

 

—La verdad, creo que eso de la amistad cercana era percepción mía solamente. Hay cosas de Jinki que empecé a descubrir luego de que todo este escándalo se desató.

—Pero eran cercanos, eso era obvio ¿o era solo un juego mediático?

 

—Sé cosas de Jinki, que no creo que cualquier persona sepa. Así que probablemente si éramos un poco cercanos.

—¿Sabía usted entonces sobre la relación que mantenían Lee Jinki y Choi Minho?

 

Para ese instante el suspiro de Jung fue como una respuesta, aunque al hombre apenas le tomara unos segundos asentir brevemente y volver a fijar su atención en él.

 

—¿Qué clase de relación era?

—Ellos… estaban juntos. —Yunho entonces se movió incómodo— Esto es raro, hay cosas que uno da por entendido que nunca lo dirá en voz alta.

 

—¿Esto es una de ellas?

—Por supuesto.

 

 

 

 

Las semanas de Onew habían dejado de ser lentas y aburridas, se habían vuelto el doble de cansadas con el pasar de las horas pero eran tolerables siempre que terminaba su turno en el trabajo y salía corriendo a las clases que Minho tan diligentemente le había conseguido, y disfrutaba mientras tomaba notas en las sesiones y aprendía y ensayaba y Onew vivía en perpetúa maravilla. Las clases eran diferentes en una Universidad de paga.

Lee Taemin había resultado un muchacho unos cuantos años menor, quien de paso aparentaba unos tres o cuatro años menos de los que decía tener, con su carrera casi culminada y el brillo de la juventud tan deslumbrante emanando de sus ojos, amable y sonriente.

Ah…

Onew a veces se sentía desmotivado ante tanta luz.

Pero curiosamente sus compañeros en el taller parecían encantados con él, con su gracia, con su sonrisa, con su apariencia y sus comentarios curiosamente soltados al azar, con algo de ironía que ellos no percataban tan fácilmente, esos comentarios crueles que parecían ser soltados con ingenuidad.

“Ahí está tu encanto” Le había dicho en privado el tutor en una de esas horas en las que se quedaba ordenando las sillas, porque de pronto se le hacía incómodo venir a diferencia del resto sin cancelar el valor real del curso “La gente parece obviar tus intenciones mientras pongas tu cara por delante y sonrías, podrías hacer el chiste más misógino de todos y las mujeres caerían rendidas solo por tu aura”

El hombre había gesticulado con sus brazos y sonreído de una manera curiosa. A veces sentía que el hombre podía leerlo con facilidad, que lo descubría con cada mirada que le lanzaba y lograba ver que esa sonrisa que poseía estaba lejos de la persona que realmente era. Porque Jinki conocía su estado emocional mejor que nadie, su sencilla resignación con la vida y su pasividad odiosa que lo hacía detenerse a ratos entre los caminos de sus sueños.

Onew disfrutaba, pero no como los demás, siempre a raya.

Siempre sujeto a cambios.

—¡Hyung! —Taemin venía corriendo hacia él, con un pequeño bolso alrededor de su cuerpo y el cabello aparentemente recién lavado— Que bueno que te encuentro. Tengo unas cosas que contarte ¡y estoy realmente feliz por ello! Vamos a comer algo, yo invito.

Taemin venía como siempre, repleto de vida, pero hoy en particular más feliz que de costumbre, más hiperactivo de lo normal. Así que Jinki sonrío con gracia y asintió suavemente.

—De acuerdo, pero no podemos demorar mucho. Mañana tengo que madrugar.

—¡No te preocupes hyung!

—La verdad también quería llamar a Minho, pero me dijo que tenía una reunión de estudios con unos compañeros de clases, como está en parciales y eso, pues no podía venir. Aunque supongo que si le hubiera dicho que tú venías seguramente se hubiera venido sin pensarlo mucho…

Minho…

Su relación con Minho era bastante inconstante todavía. Si Minho solía visitarlo varias veces a la semana y salían al cine, a comer, y en ocasiones raras se besaban. No eran una pareja, Jinki no quería ponerle nombre a lo que tenían, no quería complicarse. Y cualquier cosa con Minho que involucrar la palabra relación parecía ser verdaderamente problemático. Así que él no había sacado el tema nunca, y Minho tampoco había hecho mención de algo así que las cosas seguían así. En medio de esa gran nebulosa.

Taemin seguía hablando de cosas de Minho y él. Soltando indirectas entre risitas discretas mientras caminaba por el restaurante directo hacía una de las mesas un poco lejanas. Jinki no terminaba de entender porque el menor se había vuelto tan cercano a él siendo del prototipo de personas que siempre estaba rodeado de gente, pero Taemin le tenía confianza, y le hablaba de cualquier cosa, incluso de lo consternado que se encontraba por las constantes peleas de sus padres.

—Total que una amiga me recomendó que fuera a las audiciones de SM, ella se graduó hace unos años y es maquilladora en la empresa así que me consiguió un buen número y así no tuve que hacer tanta fila ni perder tantas clases. Bailé una canción de Chris Brown ¡y les encantó!

Taemin no terminaba de sentarse cuando le contó la gran noticia que tenía a sus brillando mucho más de lo normal. Onew creyó que esperaría al menos un poco, pero con el menor nunca se sabía, y estaba repleto de sorpresas en cada conversación nueva que tenían.

—¿Y te aceptaron?

—¡Sí! —Taemin tenía sus puños apretados, cerca de su cara, mientras asentía fervientemente y con una gran sonrisa en la cara— ¡Aún no me lo creo! Bueno, aún tengo que ir a la empresa, mañana a primera hora, puesto que recién me llamaron hace unas horas para darme la noticia de que había sido aceptado. Eres la primera persona a la que se lo cuento. ¡Estoy tan emocionado!

 

¿Huh?

 

Onew por instante parecía haberse quedado paralizado.

¿Realmente la primera?

Resultaba un poco desconcertante que Taemin no tuviera más amistades a quien contarle todas esas cosas buenas que le pasaban en la vida, ni siquiera a sus padres y que viniera a soltárselas a él, tan confidencialmente siendo que apenas tenían unas semanas, seis cuando mucho, de haberse conocido.

 

—Me alegro mucho por ti, pequeño. —Así que sonrío abiertamente mientras agitaba los cabellos del otro y este renegaba graciosamente bajo su caricia.

—Ni tan pequeño —Rezongó Taemin con un puchero mientras peinaba como podía su cabello— Debo apresurarme en hacerme notar si quiero debutar, mira que después por mi edad y me consideran viejo.

—Tiene apenas veintiuno. Tienes muchas oportunidades.

—Sí, si lo que digas hyung.

Taemin aún peleaba con su cabello cuando llegó la mesera dispuesta a tomarles la orden, Jinki suspiró lento. A veces las épocas frías de invierno lo mantenían un poco más melancólico de lo normal.

—Taemin parece realmente emocionado con esto de los entrenamientos en YG.

Jinki caminaba por las calles de Seúl, con un café en las manos, envuelto en aquel gran abrigo azul y con Minho a su lado mientras las decoraciones de Navidad y las parejas de novios pululaban por todos lados, casi igual que la fría noche de diciembre por esas fechas.

—¿YG? ¿No se suponía que había entrado a SM?

—YG, SM, da lo mismo. Igual siguen siendo dos siglas molestas que nadie sabe que significan.

Jinki sonrió ante el tono despreocupado del otro, y se encogió un poco ante la pequeña ventisca que se filtró entre ellos y lo hizo estremecerse del frío. Casi de inmediato las manos de Minho se pasaron por sus brazos mientras parecía estarlo abrazando un poco.

—Son las siglas de sus dueños.

—¿Eh?

Minho parecía distraído por su comentario y Onew sonrió ampliamente.

—Los nombres de las empresas, son las siglas de sus dueños.

Al caer en cuenta de aquello, Minho solo sonrió, y apretó un poco más a Jinki contra su cuerpo.

—A veces pienso que esto de que quiera debutar en un grupo es una idea momentánea y que cuando pasen unos años se va a aburrir, desde que tengo memorias ha sido así.

Onew sonrió mientras veía como colocaban la comida sobre la mesa. Y Minho seguía hablando de la inestabilidad decisiva de Taemin quien solía cambiar de opinión cada dos semanas. El poder de la juventud suponía Jinki en ocasiones.

—Pues que aproveche lo que pueda conseguir. Y aún más si se vuelve popular.

Solo fue instante,  la mirada de Minho se posó sobre Jinki ante sus palabras y como si reflexionara tan brevemente que apenas y lo sentía, lo observó. Sacudido por instinto débil que lo hizo sacudir la cabeza ante sus propias emociones sin sentido que con temor se habían alzado entre los dos. Eso solamente había sido un comentario despreocupado por parte de Jinki. Nada más

En un rato se esparció un silencio suave entre los dos, que no pareció incomodar a ninguno. En especial cuando se anunció el inició de la transmisión del concierto de navidad que Britney Spears estaba ofreciendo en la ciudad. La mirada de Onew se había puesto atenta sobre el televisor entonces.

—¿Te gusta?

Pero Onew solo le sonrió un poco y alzó los hombros.

—¿A quién no?

Minho sonrió, posando su mirada sobre la pantalla al igual que Onew, en especial cuando se anunció al grupo que abriría el concierto con una canción suave de acuerdo a la fecha. Entre el instante en que al fin la cámara se posó en los cinco chicos sobre el escenario y la música se comenzó a esparcir en todos lados ese aire suave los recorrió a ambos.

Jóvenes y atractivos, cantando a capela. La letra de la canción. El día.

Minho sintió esa abrumadora sensación del ambiente perfecto, aún más cuando Jinki frente a él miraba entretenido el televisor,  sin devolverle la mirada una sola vez. Así que en un par de segundos, el ambiente perfecto dejó de ser.

Esperó a que la canción terminara que los aplausos del público se escucharan y entonces la mirada de Jinki llegó hasta él después de un largo suspiró. Y cómo si de repente recordara que Minho se encontraba ahí le sonrió y volvió a comer.

Frío… aquella noche de navidad Minho sintió más frío del habitual.

Y sabía en el fondo que aquello no era precisamente producto del clima.

El auto de Minho se estacionó lentamente frente al edificio de Jinki, luego de unos minutos de haber salido del lugar donde habían cenado Onew empezó a sospechar que algo estaba sucediendo porque de pronto la atención de  Minho se había mostrado dispersa y justo ahora apretaba el volante y miraba hacía el frente sin la menor intención de mirarlo de regreso.

—¿Sucedió algo?

En ese instante Minho pareció reaccionar repentinamente.

—¿Qué? No, no. Lo siento… Solo pensaba, es todo.

Jinki pareció ligeramente conforme con esa respuesta, porque sonrió y acarició débilmente su brazo derecho.

—De acuerdo, me voy entonces.

—Nos vemos.

Antes de abrir la puerta, Jinki se acercó lo suficiente para poder besar sus labios y sonreírle antes de poder bajar del auto. Minho pareció volver a su estado contemplativo ante su sonrisa y le sonrió mucho más ampliamente mientras lo miraba entrar en el edificio y suspiraba desde el interior de su auto.

Cuando Onew hubiera desaparecido dentro del edificio Minho suspiró profundo y miró hacía la calle un par de segundos antes de decidir arrancar de nuevo, sus dudas intensas sobre Onew parecían disiparse después de su beso y eso le resultaba ligeramente preocupante.

Así que justo en el instante en el que el auto arrancaba, aturdido por los pensamientos que Onew le generaba fue incapaz de ver al mismo Onew saliendo del edificio a un paso veloz y precavido.

¿Estás ocupado?

Onew se había sentido sorprendido al escuchar la voz de Victoria y mirando el reloj en su muñeca decidió que no era tarde, que después de todo era la noche de navidad y la gente allá afuera aún se encontraba dando vueltas por las calles y que no había nada de malo en  verla de nuevo, aunque el sentimiento de culpa se instalara un poco sobre él al haberse despedido de Minho hace apenas unos minutos, así que mientras las puertas del ascensor que él mismo había llamado se cerraban, sonrió ampliamente y con voz suave y ligera le contestó a la bella mujer al otro lado de la línea.

—No, la verdad no.

—Entonces ¿qué te parece una taza de chocolate caliente?

La voz de Victoria sonaba ligeramente alegre y Onew se sintió motivado por eso.

—Me parece perfecto, pero solo si me permites invitarte.

—De acuerdo ¿dónde nos vemos?

—¿A qué jugaba exactamente Lee?

 

Yunho pareció perderse en sus pensamientos por un instante.

 

—Él era un personaje público ¿sabe? No es como si pudiera exponerse así de fácil ante todo el mundo, ni siquiera ante sus amigos, por muy cercanos que estos fueran. ¿Puedo? —Inesperadamente Jung había extendido su atención hacía los cigarrillos sobre la mesa que el detective había dejado ahí hace unos minutos.

 

—Adelante.

 

Yunho en ese momento llevó uno de los cigarrillos a su boca, y lo encendió de inmediato en cuanto el hombre frente a él le ofreció el encendedor.

 

—Estamos en una posición peligrosa. El más mínimo de nuestros actos es expuesto a miles de ojos de manera casi inmediata. Así que… confiar es algo peligroso. Tienes que saber en quien hacerlo. Y a veces ni siquiera puedes saber quién estará dispuesto a darte la puñalada por la espalda en un momento de necesidad de dinero o simplemente una torpe pelea. Siempre estarás expuesto. Y Onew era perfectamente consciente de ello, no creo que realmente alguien haya visto cada una de sus facetas. Al menos las reales.

 

Fin Episodio Ocho

Corazón con fecha de expiración: capitulo 13

Posted on


Corazón con fecha de expiración

Esos recuerdos de amarnos con locura pronto empezarán a fluir

Capitulo Trece

Yoochun no esperó demasiado antes de que sintiera la cabeza de Changmin apoyada en su hombro, con esa suave respiración que le indicaba que el menor había quedado dormido casi de inmediato al instante de subir al taxi. Pensó y trato de recordar: ¿cuántas horas había pasado el menor sin dormir? ¿Cuánto había incomodado al otro al punto de sentirlo tan cansado? Y lo miró como si lo reconociera por vez primera.

Yo debería ser quien cuide de ti…

Pero mientras el carro avanzaba y el kilometraje aumentaba Yoochun se percató que el camino a casa era un poco largo, que no sabía nada de la vida en general que desde haberse levantado apenas y había podido encontrar un mensaje en su celular proveniente de Dasom, y aquello le recordó la llamada de Junsu. Y su inevitable visita junto a Jaejoong. Y aquello fue como sentir las palabras del mayor detrás de su cabeza de nuevo.

Miró su reloj, aún era lo suficientemente temprano como para poder huir lejos de ahí, porque no importaba que llamara a Junsu, sabría que Jaejoong de todas formas iría. Suspiró cansado mirando a Bomul jadear contento mientras asomaba su pequeña cabeza por la ventana. Acarició la cabeza del can y este agitó aún más su cola, ladrando cada tanto y regresando a dar un par de vueltas sobre sus piernas antes de volver a la ventana.

¿Qué es lo que estoy haciendo realmente mal?

—Llegamos.

El hombre se estacionó, Yoochun sacó un par de billetes y movió a Changmin apenas un poco. Los ojos del menor se abrieron lentamente apenas mirando el lugar y saliendo en pasos torpe del auto. Estirando su cuerpo un poco, acomodando la maleta a su espalda. Y con Bomul atado a la correa revoloteando de un lado a otro. Cuando el auto arrancó, Yoochun respiró hondo, habían llegado y él aún no se había decidido por hacer algo.

—Vamos.

Changmin reaccionó ante sus palabras, siguiendo sus pasos y un poco intimidado. Dentro el lugar parecía un poco frío y sobrio. Mucho más de lo normal. El guardia de la entrada saludo pero Changmin apenas pudo asentir, sintió ese hueco en el estómago, ese horrible y molesto dolor que lo descolocaba un instante mientras el silencio de Yoochun taladraba esos pensamientos revoltosos que él cargaba en la cabeza.

Entonces recordó no dejarlo pensar demasiado a Yoochun; no dejarlo temer.

Así que mientras subían en el ascensor tomó su mano y cuando este lo miró. Changmin únicamente sonrió.  Mirando hacia adelante y sintiendo la mirada de Park durante un par de segundos justo antes de que la puerta del ascensor se abriera.

—Tengo un poco de hambre. Sería bueno que me cocinaras un poco.

—¿Ah, sí? —Yoochun sonrió divertido— ¿Y que se le apetece al joven?

—No sé… cualquier cosa está bien.

—¿En serio? Pues yo no tengo apetito, así que será ramen.

Changmin sonrió débilmente, Yoochun casi nunca tenía apetito últimamente. Si bien haber estado alejados lo mantenía al margen de la situación, eso no cambiaba el hecho de que el mayor a diferencia de meses atrás cuando comía sin falta en cada receso junto a él, ahora simplemente no lo hacía. Y él lo había notado. Changmin no había dejado de mirarlo, de notarlo, de percatarse lo veloz que el mayor estaba bajando de peso.

—Pero comerás un poco al menos.

—¿Ah? —Yoochun parecía repentinamente sorprendido— No me apetece la verdad.

Buscó las llaves en el bolsillo de su pantalón. Pero parecían repentinamente haber desaparecido, noto incluso mientras miraba de reojo al menor que Changmin arrugaba un poco el entrecejo y bufaba ligeramente desviando la mirada. Cuando finalmente las encontró. Una sonrisa emanó de sus labios al igual que sus palabras suaves y relajadas.

—De acuerdo comeré algo.

Cedió tranquilo y pareció que Changmin esperaba lograr algo con el pequeño gesto sutil que había soltado y que ahora hacía sonreír a Yoochun quien inevitablemente pasó una mano por encima de los hombros del menor en tanto abría la puerta del departamento.

—A veces pareces un niño ¿sabías?

—No me despeines —se quejó Changmin mientras se removía dentro del pequeño abrazo— ¡Yoochun!

La voz de Changmin que sonaba animada se cortó de inmediato en cuanto miró en la misma dirección que el mayor, el cuerpo de Yoochun se había tensado mientras miraba al hombre de cabellos castaños, quien parado junto al gran ventanal de su departamento parecía haberlos estado esperando.

—No creí que demorarías. Aunque en un primer instante pensé que te encontraría aquí realmente.

La voz de Jaejoong áspera pero controlada hizo a Yoochun sentir demasiadas cosas a la vez sin que pudiera razonar concienzudamente sobre como sentirse al respecto realmente. Sentía que Jaejoong estaba traspasando los límites, sentía que Jaejoong tenía un poder sobre él indescriptible y sin embargo su indignación se disparó en el momento que escuchó el susurro de Changmin a su lado y el menor terminó con cualquier tipo de contacto entre ambos.

—Hyung…

Yunho estaba ahí, sentado en uno de los sillones, con su mirada seria y adusta atravesándole la garganta.

Junsu recogió sus pertenencias esa tarde con un poco de velocidad, las clases terminaron con total tranquilidad e incluso los salones vacíos ante la ausencia de Yoochun no habían provocado problema alguno. Sin embargo en el trascurso de la mañana el mensaje de Jaejoong lo había tomado de sorpresa, le había pedido que se encontraran mejor en el departamento de Yoochun que él tendría que hacer algo antes. Junsu parecía haberse llevado bien con Jaejoong desde un primer instante pero en ocasiones el mayor le resultaba un reto por sus actitudes espontaneas y en ocasiones extrañas.

Pero sin problema alguno Junsu había accedido, y ahora se encontraba conduciendo con cuidado hacía el departamento de Park un tanto lejos del Instituto. Sunny se había acercado a él en la mañana muy preocupada por la ausencia de Changmin ese día a clases y luego al no poder acercarse al único profesor que mantenía contacto con Changmin, dígase Yoochun, la muchacha no había tenido otra salida que recurrir a él.

Que Yoochun supiera el porqué de la ausencia de Shim era casi improbable, Park se encontraba delicado de salud. Y seguramente sus prioridades en ese instante eran otras, pero la muchacha simplemente había asentido con cuidado y se había alejado un poco cabizbaja y preocupada, con sus amigas abrazándola y pidiéndole que no se preocupara de más, y que sonriera puesto que hoy era el cumpleaños de su novio y debía verse realmente hermosa.

Junsu aún recordaba esa época en la que la vida parecía tan sencilla y el mundo era tan pequeño.

Todo era tan tranquilo entonces.

Giró en alguna esquina y pronto recordó que Yoochun tenía algunos días sin comer como es debido y quizá esta pequeña recaída le serviría al mayor para poder concienciar sobre comer más adecuadamente. Así que en cuanto encontró una pequeña tienda se detuvo. Y decidió que llevaría unas cuantas frutas al departamento de Yoochun.

—¡Hyung, espera!

Changmin alcanzó a sostener los brazos de Yunho unos centímetros antes de que alcanzaran a Yoochun quien un poco aturdido aún miraba a Jaejoong con algo que empezaba a transformarse en enojo. Pero Kim únicamente mostraba su rostro imparcial y sin emoción alguna, con los brazos cruzados y mirando todo a la distancia.

—¡¿Te has vuelto loco Park Yoochun?! —la voz de Yunho se alzó con fuerza y toda la agresividad que parecía haber estado albergando en su espera— Le llevas ocho años ¡demonios! ¡Es tu maldito estudiante! ¿Tienes mierda en la cabeza?

Jung se sacudía con fuerza, y Yoochun aún hundido por el sentimiento de traición y los estragos de la resaca, apenas sacudió un poco su cabeza y luego llevó una mano a su cabeza antes de respirar profundo. Y fue entonces cuando Changmin perdió la fuerza que sostenía al mayor y Yunho sin reparo alguno se había lanzado sobre Park. Asestando un doloroso puño en la mejilla de Yoochun quien solo soltó un quejido lastimero ante el mareo instantáneo que había sufrido.

—¡Yunho basta!

Pero su voz por más que intentaba sonar molesta no logró su cometido. Yunho ya se encontraba sobre Yoochun agarrándolo por el cuello de la camisa, exigiendo respuestas que no llegaban y golpeándolo por cada instante que más tardaba en responder. Sin saber que hacer giró hasta Jaejoong quien se había mantenido inmune hasta entonces y lo miró con desesperación.

—¿Esto es lo que querías? ¡¿Qué clase de amigo eres?! —Gritó sin el menor sentimiento de respeto y apretó sus puños con fuerza— ¡Detenlo! Sé que Yunho hyung te va a escuchar… —suplicó—  ¡Haz algo maldición!

Pero Jaejoong únicamente suspiró y se giró, con sus ojos puestos en las calles de la ciudad, dándole la espalda a aquella penosa situación. Los ladridos de Bomul taladrando los oídos de cada uno de ellos ahí. Changmin sin embargo lo agarró por el hombro y lo hizo girarse, atravesándolo con aquella cortante mirada.

—¡¿No me estás escuchando?!

—Si han decidido estar juntos, esta es la primera prueba que deben afrontar ¿no? —Jaejoong aún no parecía dispuesto a mostrar emoción alguna, y Changmin únicamente abrió sus ojos sorprendido y asustado por igual— Aunque sinceramente no sé qué clase de poder de decisión podría tener un niño como tú. ¿O cómo piensas que será cuando tus padres se enteren?

Y aquello había sido como una estaca invisible atravesando su pecho. Estático, Changmin solo había escuchado a Junsu gritar alterado que se detuvieran. Aunque el único activo en esa pelea fuera Yunho, finalmente había logrado separarlos y Yunho quien continuaba alterado solo atinó a mirar molesto la manera en que Changmin se colocaba de rodillas en el suelo dispuesto a ayudar a Yoochun, mientras Jaejoong parecía entretenido en preparar algo de café. Junsu, quien sin entender se había sentado entre ambos para evitar una disputa nuevamente, miraba extrañado a todos los presentes; empezando por Changmin.

Bomul ladraba a ratos, mirando de manera agresiva a Yunho y gruñendo por lo bajo cuando el mayor hacía algún tipo de movimiento. Pronto el aroma del café había inundado el departamento. Y Jaejoong quien caminaba por el piso como si nada estuviera ocurriendo en realidad, fue el encargado de cerrar la puerta y repartir una taza de café para Yunho, Junsu, Yoochun y otra para él.

—Supongo que los niños no beben café. Así que te traje una soda.

La lata fue depositada con poco cuidado ante Changmin, en la pequeña mesita frente al sillón, donde él y Yoochun se encontraban sentados.

—Jaejoong… —la voz de Yoochun no había sonado precisamente suave en ese instante, pero a Jaejoong pareció importarle poco, bebió de su taza, y Changmin únicamente continuó limpiando la sangre en el rostro del mayor. Tragándose el orgullo y evitando mirar al mayor de todos. Analizando la situación, lo mejor en esos instantes era hablar poco, conocía sus propios impulsos y justo ahora no era el mejor momento para sus deslices irrespetuosos.

—¿Alguien me puede explicar lo que está sucediendo aquí?

Junsu había alzado un poco la voz, sentía que Yunho a su lado era un volcán a punto de hacer erupción, y que si dejaba de mirarlo un instante volvería a atacar a Yoochun.

—Pues que Yoochun sea el primero en hablar. Creo que aquí todos lo queremos escuchar atentamente.

Jaejoong miraba a Yoochun desde su lugar, atenta y directamente a sus ojos.

Changmin únicamente sentía ese terrible hueco en el estómago. Ni siquiera le habían permitido aclarar algo junto al mayor.

Entonces… ¿qué eran realmente?

—Creo que lo que has hecho es la cosa más imprudente y repugnante que has podido hacer Jaejoong.

—Pues estamos iguales Yoochun.

Jaejoong levantó en alto la taza en sus manos, con ese aire desafiante que estaba haciendo perder la paciencia a Yoochun.

—Jaejoong basta —Junsu en esta ocasión, más serio de lo normal levantó una mano hacía el mayor— Yoochun habla de una vez.

—¿Minho oppa?

Sunny había sonreído en cuanto el más alto había girado a su llamada, Choi se acercó con esa expresión tranquila y alzó su mano en señal de saludo mientras la muchacha le devolvía la sonrisa de igual forma y asentía  a modo de saludo.

—¿Qué haces por aquí Sunny?

—Pues iba camino a casa, pero me distraje porque pensé en tomar un poco de té y te encontré.

—Oh, qué buena coincidencia.

Minho volvió a sonreír, repleto de ese deje tan suyo por complacer a la gente y hacerla sentir conforme, pero Sunny de pronto bajo un poco la mirada y parecía que los segundos se movían lentamente.

—Minho… ¿tú sabes que ocurre últimamente con Changmin?

—¿Changmin? ¿Por qué?

Las alertas de Choi se habían disparado de inmediato.

—Por ejemplo hoy no fue a clases… y no sé qué pasa con él sinceramente. Es como si algo suyo se estuviera perdiendo en el camino.

Las palabras de Minho se quedaron atoradas en su garganta.

Sí… él lo sabía muy bien, conocía ese sentimiento y odiaba tener que callar ante la evidente preocupación de la muchacha que arrugaba el entrecejo y lo miraba como si se tratara de la última esperanza. Minho entonces solo acarició su cabello y sonrió.

—Él solo está pasando por unos problemas un poco complicados, pero tú tranquila. Él los resolverá. Es Changmin de todas formas ¿no?

Aunque las palabras de Minho sonaban lindas, Sunny no pareció tomar aquello con calma.

—Bueno ¿qué te parece si vamos a tomar algo? —ofreció Minho, con esa sonrisa amable y ese tono de voz que hizo a Sunny suspirar resignada mientras asentía y se dejaba guiar por el más alto— Conozco una cafetería cerca de aquí, es muy buena. Tienen unos dulces deliciosos aunque a Kyuhyun y a Changmin no les gusta tanto lo dulce, ya sabes, con lo amargados que son…

Minho rió y Sunny encontró irresistible esa risa por la que también se sintió contagiada.

—Por cierto, Sunny… —Un poco ya más relajado, Minho había apretado un poco sus propias manos y parecía repentinamente avergonzado— Yo quería pedirte disculpas por lo de la noche pasada. Tú querías presentarnos a tu novio y sus amigos, y Changmin nos estaba presentando ante ti y esa noche debió ser amena y divertida, pero la arruiné. Así que me disculpo por eso.

Lo cierto es que a pesar del inconveniente de esa noche, Sunny la había pasado bien.

Quería conocer a los amigos de Changmin, esos a los que no podía evitar mencionar de vez en cuando y quienes les había parecido bastante agradables incluso a pesar de la pelea que se había armado entre Minho y dos de los amigos de Sungmin esa noche. Bueno, eso aunque Kyuhyun no hubiera hablado demasiado.

—No te preocupes. Tus motivos debiste tener y no quiero involucrarme en algo seguramente es un asunto entre Jinki, Jonghyun y tú.

Minho se preguntó por un instante si Changmin le habría contado a la muchacha acerca de la situación de Jinki y él.

Pero lo descartó casi de inmediato.

—Bien, aquí es —anunció Minho, un poco más relajado ahora que se había disculpado mientras la muchacha sonreía abiertamente y parecía entretenida en mirar el menú frente a ellos sobre la cabeza de los que se encontraban en caja— Yo invito ¿qué quieres pedir?

—Un té helado estaría bien.

—¿No quieres algún postre?

—No sé… es que… —Sunny parecía ligeramente tímida de repente— Es extraño, no nos conocemos y…

—Tranquila —Minho palmeó la espalda de la rubia— Eres amiga de mi mejor amigo, considerame un amigo también. No tengas vergüenza. ¿Un dulce de tres leches estaría bien?

Sunny asintió de inmediato, con una sonrisa amplia y parecía que incluso le brillaban los ojos.

Minho sonrió y se acercó a la caja con la billetera ahora en sus manos.

—Buenas dos té helado, un dulce de tres leches y una tartaleta de espinacas.

—De acuerdo, ¿algo más?

—No, eso es todo.

—Bien, entonces por favor esperen en una mesa. Enseguida le llevarán su orden.

La mujer de ojos pequeños le hablaba con una sonrisa en el rostro, mientras se escuchaba el sonido de la pequeña maquina soltando la factura de su pedido, Sunny parecía entretenida mirando los pasteles e incluso parecía brillar con aquello.

—Te gustan los dulce ¿cierto?

—Sí, quisiera estudiar algo de pastelería después de graduarme.

—Y serías una pastelera muy bella.

Sunny rió divertida, encaminándose junto a él hacía una de las mesas. No se sentía como un coqueteo, más bien como sutiles bromas entre ellos que la hacía sentir un poquito más en confianza. No se sentía como un coqueteo porque además de todo ella sabía que Minho sentía cosas por Jinki, después de todo lo había besado en plena reunión y había arrancado el gran y bullicioso problema de esa noche. Y por sobre todo: estaba Sungmin. Ella… casi estaba enamorada de él.

—¿Y a Sungmin le gustan los pasteles?

—¡Por supuesto! —Ella ni siquiera pudo ocultar la emoción al revelar aquello— Le fascinan al igual que mí, quizá por eso somos tan compatibles —sonrió abiertamente y suspiró— Hemos hablado y sería lindo montar una pastelería entre los dos ¿no crees?

—Supongo que… —Los ojos de Minho se habían ido abriendo lentamente ante la imagen que habían encontrado en una de las mesas al fondo del sitio, justo a unas pocas mesas de la única vacía que habían logrado encontrar esa tarde— ¿Kyuhyun?

Apenas lo había identificado, a él y su acompañante, Minho había girado hacía Sunny quien parecía ligeramente estupefacta.

En realidad no habría importado…

Pero es que ellos no eran realmente amigos, no se conocían de antes. Se habían visto por primera vez en aquella reunión desastrosa en la que Minho terminó siendo golpeado por Jonghyun y entonces apenas se habían podido medio presentar y apenas charlar un rato. De eso tan solo habían pasado semanas.

No habría importado…

Si no fuera porque Kyuhyun tomaba la mano de Sungmin y este se alejaba renuente, aunque al mirarlo a la cara pareciera ceder y no se podían escuchar sus voces. No se podía saber de lo que hablaban.

Minho sabía que había algo.

Y ese algo para Kyuhyun no parecía tan inalcanzable.

—Va…vamos a saludarlos.

Quiso dar un paso hacia adelante, con su sonrisa nerviosa, poner en alerta a Kyuhyun. Pero Sunny lo había agarrado de la camisa con esa expresión indescifrable en el rostro y su voz en esta ocasión apagada.

—No… quiero verlos. Déjame verlos.

Supo entonces que eso terminaría peor que lo suyo aquella noche.

Estúpido Kyuhyun. Nunca dijo algo. Jamás los puso en alerta.

—¿…Qué?

Una vez la frase circuló por sus oídos, Junsu no pudo más que sentir escalofríos, sintió que no sabía quién era el hombre que tenía en frente porque sencillamente Park Yoochun no podía estar diciéndole que “tenía una relación con Changmin” era inconcebible. Sin embargo Jaejoong permaneció tomando su café de manera impasible y Yunho fruncía aún más el ceño, parecía más enojado incluso, pero no descontrolado como al inicio. Lo cual lo hizo suponer lo obvio, ellos ya sabían aquello.

—¿Es una broma? ¿Qué es todo esto?

Escandalizado se puso de pie y miró al hombre directamente a los ojos. Yoochun apenas tardó unos segundos antes de suspirar lentamente y bajar la cabeza.

—No me mires de esa manera Junsu…

—¡¿Y de qué otra manera quieres que te mire?!

Casi por inercia su mirada se deslizó hacía Shim quien parecía ahora más impasible que antes, sentado junto a Yoochun en aquel sillón ante la impasible mirada de todos los adultos en esa sala. Excepto Yoochun. Yoochun no lo había vuelto a mirar a la cara una sola vez.

—Es una locura… no puedo concebir que realmente sientas cosas lo suficientemente fuertes por un niño como este como para arriesgar tu carrera y por ende tu vida entera así como así. —Junsu profundizó aún más su mirada en Changmin— Y sinceramente si sientes algo, no creo que pase más allá de un ataque alocado de pasión, sexo o algo por el estilo.

—Junsu…

La voz de Yunho sonó con un ligero tinte de advertencia, pero Junsu sencillamente levantó un poco su mano, pidiéndole continuar, a pesar de la mirada cruda que ahora le devolvía Changmin ante sus palabras.

—Disculpame Yunho pero si tu primo se metió a jugar con cosas de adultos, es mejor que escuche las cosas como son… ¿Entonces?

Changmin solo necesitó deslizar su mirada hacía Yoochun para sentir que las cosas no iban realmente bien. El mayor parecía darle muchas vueltas a diferentes cosas en su cabeza. Ellos apenas habían empezado a solucionar las cosas. Y ahora estaban los tres presionándolo y agobiándolo. Era como verlo venir. Yoochun dándole la espalda nuevamente. Yoochun alejándose otra vez. Y por primera vez decidió tragarse el orgullo e impedir que eso ocurriera. Hacer algo diferente a esperar que las decisiones de Yoochun dirigieran el camino entero entre ellos.

—Se acabó. —Logró ponerse de pie mientras apretaba los puños y esta vez la mirada adusta de los tres adultos se tensaban sobre su cuerpo— Ustedes no están realmente dispuestos a escuchar, únicamente quieren que Yoochun se aleje. En el momento en que estén dispuestos a abrir la mente más allá de lo que consideran correcto entonces podremos hablar.

Entonces se produjo ese mortal silencio que hizo el corazón de Changmin saltar acelerado.

Finalmente era como un bicho pequeño entre los cuatro, un intruso al fin y al cabo.

—¿Qué has dicho? —Jaejoong fue el primero en reaccionar, poniéndose de pie junto a Junsu. Y en esta ocasión finalmente mostrando una expresión. Una ruda y molesta mientras fruncía el ceño y lo miraba como si fuera muy capaz de aplastarlo contra el suelo por aquella falta de respeto con la que se había dirigido ante todos— ¿Cómo te atreves a exigir algo en un lugar que no te pertenece?

—Especialmente tú, fuera de aquí —Nuevamente el silencio se hizo entre ellos pero ninguno se movió— ¿no me oyeron? ¡Fuera de aquí, no quiero verlos más!

En ese momento las cosas empezaron a ponerse a otro nivel.

Changmin empezaba a enojarse realmente y Yoochun levantó la mirada hacía los presentes. Jaejoong lo miraba exigiéndole que pusiera algo de orden en SU departamento, pero para el caso, Yoochun  pensó que si Jaejoong lo había traicionado tan vilmente entonces él también podía hacerlo. Colocó la espalda contra el sillón y miró fijamente el mayor de todos en ese lugar.

—Ya lo oíste. No te quiere aquí.

Esta vez fue diferente. Los ojos de Jaejoong se ampliaron y su expresión entera cambió a una de incredulidad.

—¿Cómo te atreves? —Jaejoong dirigió su mirada al menor quien afrontaba su mirada sin problemas —¡¿Te has vuelto loco?!

Antes de que Yoochun pudiera responder, a pesar de que careciera de entusiasmo para darle explicaciones, Yunho se puso de pie, aún con esa expresión agria en su rostro y agarrando a Changmin del brazo.

—Perfecto, no vamos. Este es tu departamento al fin y al cabo, pero Changmin se va conmigo. —En el momento en que el menor intentó forcejear su agarre. Yunho siseó despacio y con su mirada fija en él— Recuerda que eres menor de edad.

—Obligame y juro que cortaré todo lazo contigo. —Yunho pareció sorprendido por aquello, por el dulce niño que toda la vida había tratado como su hermano menor— Así que no hagas las cosas más difíciles para ambos.

Changmin se zafó y Junsu dejó escapar una corta risa mientras veía a Yoochun fijamente.

—¿Te das cuenta? Es como un niño al que le quieren quitar la paleta. —Junsu tomó velozmente su bolso y miró por última vez a Park— Date cuenta que lo de él es solo un berrinche.

Ante la salida molesta y veloz de Junsu, por un instante Yunho se quedó desubicado. Aún miraba a Changmin cerca de él sin saber que hacer realmente y Jaejoong entonces había tomado su brazo. —Vámonos de aquí.

—No puedo dejarlo aquí.

—Yunho ellos no tienen tres días con esto, ¿qué quieres evitar exactamente?

Jaejoong envío otra de sus fulminantes miradas a Yoochun y jaló a Jung hacía la salida de aquel lugar. Con un portazo como último sonido Changmin pudo sentir su estómago pesado otra vez y logró sentarse nuevamente en el sillón antes de que la imagen de Yoochun pasando las manos por su rostro le golpeara duramente.

—¿Estás preocupado?

—Esto no debió pasar así.

—Pues tu amigo no ayudó demasiado…

Yoochun asintió, levantando una de sus manos para que parara de hablar, Changmin entendió que Jaejoong era más importante de lo que él pensaba. Yoochun no estaba preocupado. Yoochun estaba herido. Y probablemente solo. Tan solo como él.

Y extrañamente ese escalofrió que lo recorrió, fue satisfactorio.

No importaba, porque él estaría siempre ahí para Yoochun y quería hacérselo entender.

Se acercó, despacio y con cuidado. Hasta que pudo cerrar su abrazo y cubrirlo por completo. Tal y como quería que sus sentimientos lo rodearan. Yoochun en algún momento bajó la guardia y pronto estuvo estirando sus brazos hacía él. Changmin siempre había estado solo, tan solo que a pesar de todo realmente se encontraba fuera de lugar. Pero con Yoochun todo tomaba forma. Changmin sentía que tenía un lugar junto a él.

…Y quería que Yoochun se sintiera igual que él.

—Lo lamento todo.

—No fue tu culpa.

—Pero seguramente tus padres se enteraran y eso será tan…

Yoochun se alejó un poco y pasó una mano por su rostro otra vez.

—¿Estás más preocupado por mí que por tu trabajo?

—Yo puedo intentar buscar otro lugar, tú tendrás a tu familia siempre y dudo que esto les haga mucha gracia.

Changmin buscó su mirada otra vez, agachando un poco la cabeza para que esos ojos alicaídos se fijaran en él y entonces le sonrió.

—No me importa. —Tomó el rostro del mayor y se acercó a sus labios, se aferró a él. Todo lo que quiso, todo lo que pudo. Tan cerca que sus labios se rozaban y de alguna manera quedó encima de él.— Nunca me ha importado menos, con tal que no te vuelvas a ir —Le dio paso a su beso, a sus labios húmedos y a la suave resistencia de Yoochun que seguramente tenía demasiadas palabras dándole vueltas en la cabeza. Pero Changmin fue paciente y esperó. Besó sus labios despacio y dejó que fuera Yoochun quien decidiera el momento oportuno.

Llegó luego de unos segundos cuando las manos del mayor se pusieron en su espalda y lo acercaron un poco más a él. Changmin le permitió entrar en su boca, en su vida, en su alma. No era un simple beso más. Era la última oportunidad que Changmin tomaría junto a él. Su orgullo lastimado se la estaba dejando pasar y su estúpido corazón saltaba lleno de felicidad en su interior. Cuando Yoochun se alejó, acariciando su rostro con la misma parsimonia de siempre Changmin solamente se apoyó un poco en aquella mano que se paseaba por su mejilla.

—Sonará horrible, pero en serio siento que no hay rostro más perfecto que el tuyo. Y no lo habrá.

—Tienes razón, sonó horrible —Changmin rió suavemente y suspiró— Esas cosas mejor déjaselas a las chicas. Ellas necesitan por alguna razón que les digan todo el tiempo lo hermosas que son.

Yoochun sonrió, besando sus labios esta vez por un periodo corto de tiempo.

Despacio y tranquilo.

Yoochun paró, y Changmin decidió ponerse de pie jalando por una mano al mayor. Resulta que no había palabras entre los dos, no fueron necesarias porque sus miradas se conectaron y eso de repente pareció ser suficiente. Changmin se encaminó como si de repente conociera a la perfección el lugar.

La habitación del mayor los recibió entre las luces naturales de la ciudad que empezaban a apagarse y Changmin se detuvo a unos centímetros de la cama, tomando la camisa de Yoochun por los bordes y levantándola por su cabeza. Los cabellos de Yoochun se alborotaron un poco apenas y antes de que pudiera decirle algo. Yoochun volvió a su boca como si un imán los estuviera llamando. Luego sintió los dedos de Yoochun traveseando con los botones de su camisa. Y en el momento en el que mayor lo fue venciendo con su peso contra la cama para cuando estuvo encima de ella, fue cuando sintió la camisa completamente abierta.

—No recordaba este tatuaje.

Changmin pasó su mano por el pecho de Yoochun. Y miró las letras, acariciando sus formas con lentitud.

—Ese era yo en mis años de universidad.

Yoochun estaba sobre su cuerpo, sin tocarlo demasiado, con las rodillas y manos sobre el colchón, con su rostro cerca.

Con Yoochun invadiendo su espacio, Changmin sonrió.

—Creí que los maestros odiaban los piercings, tatuajes y demás en sus estudiantes.

—Bueno, somos una nueva generación supongo.

El mayor le dejó un beso nuevo en los labios y subió un poco más. Changmin sintió ese retorcijó en el estómago otra vez. Incluso se estremeció un poco cuando los labios de Yoochun llegaron a su cuello. Quiso pronunciar un “Espera” pero prefirió morder sus labios, en especial cuando las manos de Yoochun habían pasado a su cintura y subían despacio, acariciaban su piel con su tacto tibio y él apoyaba la cabeza hacía atrás, porque ahora la boca de Yoochun se paseaba libremente cerca de su manzana de adán.

Y ya no era el estómago, ahora era su pecho, vibraba al parecer.

Pero cuando la boca de Yoochun descendió velozmente por su pecho y se quedó cerca de su ombligo, su cuerpo entero lo traicionó. Su cadera se adjudicó ese movimiento molesto, elevándose ante la presión de su nerviosismo acicalado por la excitación.

—¿Nervioso?

—Tal vez…

Changmin decidió ser sincero, y Yoochun sonrió por ello. Volviendo a su rostro, volviendo a su boca.

—Entonces déjame complacerte solo a ti por primera vez.

Shim frunció el ceño confundido, pero antes de que pudiera notarlo, Yoochun había vuelto a su boca, lo besa diferente, lo besaba con más pasión. Ya no había movimientos suaves y lentos. Eran decididos y penetrantes. Lo dejaban más fácilmente sin respiración y mientras aquello sucedía, las manos de Yoochun había logrado soltar los botones de su pantalón, descender la cremallera y Changmin sintió esa presión en el pecho otra vez.

Su cuerpo dejándose llevar por la excitación, respondió.

Y sintió entonces el tacto tibio de nuevo, ahora sobre el inicio de sus muslos, los pantalones habían desaparecido de sus piernas. Yoochun a diferencia de su beso tocaba despacio, y su piel sentía el frío desaparecer en cada lugar que el otro tocaba. Y cuando Yoochun hizo el primer movimiento, intentando levantar una de sus piernas, Changmin tuvo por su cabeza todas las cosas que ocurrirían a partir de ahí.

—Lo siento es que nunca he estado con un hombre y es extraño, no sé… ser quien… yo solo…

Changmin habló rápido, pero logró trabarse y Yoochun sonrió otra vez. Aunque Changmin hubiera bajado su pierna de inmediato y ahora se viera incluso descontento, con esos pocos índice de valentía que había empezado a mostrar.

—Lo sé, es diferente. Está bien.

—Maldita sea parezco una estúpida chica virgen.

Esta vez Yoochun rió abiertamente.

—No importa. Dije que te iba a complacer ¿no?

Changmin asintió, viendo como Yoochun volvía a bajar por su pecho y llegaba a su estómago velozmente. Entonces sintió ese retorcijón nuevamente y aún más cuando la boca del mayor llegó a su glande, sin espera, sin darle la oportunidad de reaccionar. Apenas su miembro se encontró dentro de la boca de él, un gemido salió abiertamente por su boca, y sus manos en inercia agarraron el cabello de Yoochun.

Ese cabello sedoso y ligeramente largo dejó de serlo. Porque no sintió nada en las palmas de sus manos.

Todo se concentró en la parte baja de su cuerpo. Y su cabeza parecía estremecida por el placer. Abultada de sensaciones que no lo dejaban conectar adecuadamente sus pensamientos. Apenas y mirar cuando podía levantar la cabeza y lo único que distinguía era el cabello de Yoochun, en ese movimiento desquiciante que obnubilaba nuevamente su cabeza y la respiración. Esa maldita respiración que no parecía hacer un completo viaje hasta sus pulmones.

—Es..espera…

Pero Yoochun hizo oídos sordos, apretó sus muslos repentinamente. Y a partir de ahí los ojos de Changmin se abrieron por completo y miraron el techo en toda su extensión, su cuerpo perdió las fuerzas y agradeció tanto estar sobre aquella cama, incluso por un par de segundos todo sonido desapareció, incluso el de la voz de Yoochun. Llegó a ese delicioso orgasmo que lo acarició durante varios segundos.

—¿Bien?

En cuanto lo escuchó, se apoyó sobre los codos, con la respiración agitada y una sonrisa en los labios.

—Idiota… —murmuró bajo— sabes que sí.

Yoochun volvió a acariciar su rostro y ahí fue cuando el celular de Changmin empezó a sonar.

—Ah… no pienso contestar.

Changmin volvió a acostarse sobre la cama, un poco agotado y relajado a la vez, pero el celular volvió a sonar y esta vez Yoochun suspiró. —Iré a darme una ducha, tú contesta. Parece importante.

Cuando Yoochun se levantó, Changmin suspiró. Buscó el pantalón por el suelo y anduvo entre los bolsillos buscando el celular. Finalmente pudo ver el nombre de Minho, juntos con cuatro llamadas perdidas más. ¿Cuánto llevaba llamándolo que no habían escuchado las anteriores?

—¡Minho! No es un buen momento ¿qué…?

¡Changmin, por dios! Finalmente contestas ¿dónde diablos estás?

 

—¿Qué pasó?

Larga historia, primero ábrenos la puerta que tenemos media hora golpeándote y no das señales de vida. Kyuhyun necesita ayuda.

 

—No estoy en mi casa, ¿qué pasó?

¿Cómo que no estás? Hyung necesito un lugar donde llevar a Kyuhyun y sus padres no lo pueden ver así y mis padres a esta hora ya están en la casa.

Changmin en esta ocasión frunció el ceño, sentándose en la cama y tratando de pensar velozmente. Minho se escuchaba alterado y o escuchaba la voz de Kyuhyun por ningún lado. Lo cual quería decir que seguramente no estaba demasiado bien.

—No es buena idea que estén en mi casa, mejor salgan de allí antes que mi madre los vea y los llene de un gran momento incómodo. ¿Es realmente importante? ¿Necesitan una casa? Puedo llamar a Sunny y…

¡No, ella no! Dios… ¿dónde estás metido? Esto es serio, necesitamos un lugar privado.

En ese instante pensó en Yunho, realmente descartado para ese instante.

Y se dio cuenta lo que era estar realmente solo.

—Minho ¿Kyuhyun está herido? ¿O algo por el estilo?

Un poco, sí.

—Cerca de mi casa hay un dispensario, los veo ahí en media hora. No te pudo decir donde estoy. Ya luego buscaremos un lugar donde ir.

De acuerdo, trata de no demorar.

Cuando la llamada llegó a su final, Changmin no está muy seguro de cuánto tiempo pasó mirando la pantalla de su celular, hubiera sido fácil darle la dirección de Yoochun y pedirles que vinieran. Pero aún no se sentía en confianza y eso lo hacía desestabilizarse incluso un poco más de lo normal.

—¿Pasó algo? ¿Eran tus padres?

—No, un amigo.

—Pues tienes una cara… —Yoochun salió envuelto en una toalla y se sentó junto a él— ¿qué pasó?

—Tengo que salir, ocurrió algo con uno de mis amigos y…

—Ve a bañarte. Te prepararé algo de ropa y te llevo hasta donde están ¿vale?

Para ese instante Changmin agarró a Yoochun por el brazo y bajó la mirada.

—En serio… Minho nunca se había escuchado así y…

—Está bien. Lo entiendo. Pero ese no es el problema ¿verdad?

—Después de lo de hoy, no quiero que… Ellos quieren conocerte y sé que si te ven ahí tú no…

Yoochun suspiró, acariciando la mano de Yoochun que sostenía templadamente su brazo.

—Tú ya soportaste lo peor de mis amigos esta tarde. No creo que pueda ser peor, además por lo que me dices no parece que tengan cabeza para otra cosa que el problema en el que están metidos.

—Si… —Changmin se levantó velozmente— Iré a ducharme, salgo enseguida.

Por un instante Yoochun pensó que todo sucedía muy rápido.

Que se estaban introduciendo en una vorágine donde todos les indicaban que a pesar de todo, iban cayendo más y más. Por varios instantes. Yoochun se preguntó cuánto más podía bajar.

Faltan 54  días

Memorias prohibidas: capitulo 19

Posted on


 

Memorias Prohibidas

Capítulo 19: Antes y después de ti.

En Seúl el clima era frío, de esos en los que salir a caminar parecer no ser una opción poco menos que amena, parecía haber rastro de que empezaría a nevar y que el día se arruinaría con una molestosa tormenta que impediría moverse adecuadamente dentro de la ciudad, pero para Boa, aquello no fue un impedimento para que colocara una bufanda en su cuello y sonriera ante el espejo; con el pequeño almuerzo que había preparado para esa mañana de domingo.

Cuando salió el clima no era tan terrible como parecía y conducir hasta el hospital no fue tan molesto como había pensado, incluso la radio pareció estar de su lado con aquellas canciones que le mejoraron el ánimo y le trajeron bellos recuerdos. Llevaba cinco años yendo al hospital, se había hecho una costumbre una que ya formaba parte de su vida y que era de tiempo exclusivo para su hermano.

Y de aquellos cinco años, seis meses desde que Yunho despertó.

Minho había vuelto desde la costa y había estado dos meses en Seúl, Siwon lo visitaba pasando tres días y Rain por ende un tiempo similar. Pero ella, ella se había dedicado a visitarlo cada noche saliendo del trabajo y lo acompañaba en las terapias. Su pierna había quedado resentida, lo suficiente como para que necesitara más de seis meses para recuperar la movilidad absoluta. Y su ojo derecho, ese era el golpe que más había resentido a Jung, probablemente lo perdería y Yunho era consciente de ello.

La movilidad del cuerpo de Yunho había tomado tiempo después de años en estado vegetativo. Y el ánimo de su hermano no había sido el mejor durante los primeros meses, como si no poder valerse por si mismo le sobrellevara la carga emocional más grande de todos. Pero poco a poco y con esas visitas diarias, y las de sus amigos. Yunho parecía haber amortiguado el dolor; y por supuesto la charla con el psicólogo había ayudado tremendamente al parecer.

Cuando Boa llegó la clínica estaba tranquila y habían pocas personas rondando en los pasillos; ella tan solo estaba a la espera que el mayor tuviera el permiso para ir a casa y no estar más tiempo en aquel lugar que incluso Yunho había optado como su nuevo hogar, haciendo incluso amistades en todo el lugar.

Al llegar, la puerta de la habitación estaba abierta y Yunho no se encontraba solo, estaba de pie a pocos metros de su cama y en camino hacía donde se encontraba Hojoon; el hombre esperaba a Yunho con los brazos abiertos y una sonrisa en la cara, cuando Yunho finalmente estuvo cerca ambos se abrazaron con fuerza y Hojoon palmeó la espalda de su paciente un par de veces y ambos rieron a gusto.

Boa solo pudo sentir toda la emoción recorrer su cuerpo y tapó con una mano su propia boca y respiró hondo mirando a su hermano finalmente caminar, aunque hayan sido unos pocos pasos, solo. Hojoon la determinó luego de unos segundos y le sonrió abiertamente y casi hasta con un poco de orgullo.

—Nos arruinaste la sorpresa Boa, queríamos que Yunho caminara hacía ti hoy y te diera la sorpresa.

Boa negó suavemente y dejó la comida sobre la mesita antes de correr a los brazos de su hermano y abrazarlo con fuerza, sin medir las lágrimas que habían empezado a salir de sus ojos.

—Es fantástico Yunho, esperé tanto por verte así… Estoy tan orgullosa de ti.

A Yunho le costó un poco moverse por completo para poder abrazarla pero finalmente logró hacerlo y respiró profundo sintiendo ese  inevitable confort y empezar a sentir como las cosas tomaban finalmente un rumbo fijo.

—Lo hice para que estuvieras más tranquila, y por supuesto por mí.

Yunho le regaló una corta mirada a Hojoon quien asintió y sonrió complacido, tratar el estado psicológico del menor había resultado un poco difícil al principio, pero poco a poco Jung había ido rompiendo sus barreras y entonces Hojoon había podido trabajar enteramente con él, para él.

—Hojoon me ha dicho que ha hablado con el médico, y él le ha comentado que probablemente esta tarde me den de alta.

—¿En serio? —Boa limpió velozmente sus lágrimas— Eso sería fantástico, pero no he ordenado nada y tu habitación aún no está completamente lista y además…

Boa pareció ocupar sus pensamientos casi de inmediato. Y Yunho rió divertido.

—Tranquila, tranquila. No es necesario, tenía pensado ir a mi departamento y…

—¡Nada de eso! —Boa levantó la voz de inmediato e incluso Hojoon sonrió divertido— Al menos estos primeros meses te quedas conmigo. Quiero ver que te alimentes bien y quiero seguir acompañándote a tus terapias, ya que ahora tendrás que venir cada tres días me imagino. —Miró a Hojoon y él asintió tranquilamente— ¿Ves? Al menos estos meses déjame cuidar bien de ti.

—Pero ya has hecho mucho por mí estos años.

—Y lo seguiré haciendo, y no quiero hablar más del tema —Boa caminó presurosa hacía la mesita donde había dejado el almuerzo mientras Hojoon ayudó a Yunho a sentarse en el pequeño sillón junto a la ventana— Mira hoy traje un poco de comida pesada. Y una ensalada de frutas.

Yunho sonrió mientras la veía a ella estar tan emocionada por haberlo visto caminar solo y un segundo antes de que la mujer siguiera con su charla, acarició su rostro y la contempló unos segundos antes de sonreírle nuevamente.

—Muchas gracias.

Ella únicamente le devolvió la sonrisa y continuó abriendo las bandejas de comida y llevando un poco de esa comida a la boca del menor.

—Entonces necesito que me tenga listo ese informe para la junta de inversionista que tenemos este viernes. —Mir ingresó en el despacho en el instante exacto en que Changmin se colocaba la chaqueta con el auricular en su oreja como si el mayor continuara trabajando a pesar de ser fin de semana— Mañana hablamos con los ejecutivos de la empresa telefónica y veremos si podemos agregar esa información. De acuerdo nos vemos mañana entonces. Descanse.

Cuando Changmin terminó su llamada, giró dejando el auricular sobre la cama y descubrir a su hermano menor en el umbral de la puerta con los brazos cruzados y esa mirada burlona en el rostro.

—Por dios deja en paz a esa pobre mujer al menos hoy que es domingo.

—Pues para que te enteres, ella me llamó porque estaba cuadrando unos costos de la próxima junta directiva —Se excusó el mayor golpeando suavemente en el hombro al menor— Y tú deberías tener todo lo de tu departamento ya listo para mañana también.

Mir únicamente rodó los ojos, y Changmin solo sonrió antes de checar su imagen un par de veces ante el espejo.

—Definitivamente ella es tu secretaria perfecta. Adicta al trabajo igual que tú —Changmin únicamente sonrió, guardando el celular y las llaves en su bolsillo— ¿Vas a salir?

—Yoochun me pidió que nos viéramos hoy.

—¿Y cuándo es que ustedes no se ven?

—Que Rain pase más tiempo con criminales de mala muerte que contigo no es mi problema.

—Pues lo prefiero con criminales que con actores y actrices rodeándolo todo el tiempo.

La mirada de Changmin se afiló; ese había sido golpe bajo.

—Él es director, obviamente siempre va a estar rodeado de esa gente.

Mir solo alzó sus hombros divertido con las expresiones del mayor  y cuando Changmin estuvo listo, bajando las escaleras y hablando en voz baja para comprobar que no se le quedara nada, Mir lo alcanzó y rodeó con sus brazos al mayor.

—¿Y para qué es la cita?

—Pues ni idea.

Changmin aunque sonaba desinteresado, Mir lo sabía por esas experiencias conociendo de nuevo a su hermano que en realidad estaba ligeramente ansioso. Miró el perfil del mayor y lo abrazó un poquito más fuerte. Ha cinco años de todos esos meses de locura en las que se habían convertido sus vidas. Changmin finalmente no había podido recuperar la memoria, apenas tenía vagos recuerdos dispersos entre un pasado muy lejano o en ocasiones muy cercanos, pero nada concreto ni demasiado profundo.

Finalmente todos habían tenido que empezar a conocerse como si fueran completos extraños.

Yoochun era lo único que Changmin reconocía realmente y aquello había sido el pie para que el mayor empezara a retomar su vida desde cero. Logrando esa estabilidad que tanto había tomado conseguir.

—Vuelvo a la noche.

—Si es que vuelves… —le comentó divertido el menor, pero Changmin solo rodó los ojos— Cuidate.

—Igual.

Changmin le sonrió antes de marcharse, y Mir suspiró ante su salida.

Acostumbrarse había resultado duro, pero lograr la estabilidad que tenían ahora, lo tenía mucho más tranquilo.

Yoochun llegó al medio día al edificio que se alzaba imponente frente a sus ojos y sonrió divertido cuando distinguió el auto de Changmin estacionado en la misma acera, y al hombre apoyado en el carro, esperando por él mientras miraba el reloj aparentemente de manera impaciente.

—Siempre puntual ¿eh?

Él llegó con una sonrisa, pero Changmin únicamente lo miró y entrecerró los ojos.

—Llevó quince minutos esperando.

—Al menos hubieras demorado un poco, nunca habías estado por aquí. Ubicarse es difícil.

—No para mí.

—Ya no peleemos.

Yoochun se acercó con una sonrisa, dejando un beso rápido en los labios del más alto. Pero el rostro de Shim no cambió, así que Yoochun solo amplió su sonrisa y besó de nuevo su boca, esta vez los ojos de Changmin parecieron suavizar esa expresión dura en su rostro. Así que en esta ocasión Park lo tomó por las mejillas antes de besar profundamente su boca y acercarse todo lo que le fue permitido en ese instante.

—…Idiota.

Susurró el mayor, con esa sonrisa en su rostro que luchaba por salir de sus labios, por lo que Shim decidió empezar a caminar aunque no sabía hacía que rumbo se dirigían.

—¿Para qué me trajiste aquí?

—Quería enseñarte algo.

Yoochun estiró un poco su mano y Changmin solo miró su mano y desvió la mirada antes de tomar su mano y caminar hacia el interior del edificio donde el mayor lo había citado. Finalmente Yoochun había hablado un rato con el que parecía ser el guardia y subieron hasta el piso doce, donde se abrió imponente uno de los departamentos más espaciosos que había visto, y que por supuesto se escapaba de la neutralidad que solía tener Yoochun a la hora de escoger sus espacios.

—¿Piensas comprarlo? —Changmin miró curioso el lugar y el ventanal con la vista hacía la ciudad que este le otorgaba.

—En realidad: lo compré.

Changmin giró sorprendido hacía el mayor y este asintió con una sonrisa en el rostro.

—¿Y eso? Este lugar está como muy grande ¿no crees? —Yoochun tan solo alzó un poco los hombros— Tú sueles preferir gastar más en carros que en departamentos.

—Sí, bueno… pero pensé que este era el lugar perfecto en cuanto lo vi. Perfecto y espacioso como para tener un estudio, una gran habitación, una amplia cocina, una estupenda vista. Preciso para dos personas que están dispuestas a empezar otra etapa nueva en su vida.

En esta ocasión la sonrisa de Changmin se hizo presente sin tapujos, apoyado en el pequeño barandal del ventanal.

—¿Y eso que significa?

—Significa todo lo que tú quieras que signifique.

Si, el pecho empezó a latirle nuevamente desbocado.

Y, sí. Changmin no pudo controlar esa sonrisa que Yoochun ignoró para poder darle un amplio beso que el menor aceptó sin problemas.

—Eres tan molesto, dando por sentado que me quiero venir a vivir contigo.

—¿Y es que no quieres? Porque a mí no me molestaría comer decente todos los días de mi vida.

—No voy a cocinarte todos los días.

—Pero al menos contigo comeré a todas las horas y como es debido.

Changmin solo golpeó suavemente en el hombro y esta vez fue él quien se acercó para darle un beso. Tan molesto y odioso a la vez, que Changmin no podía evitar rotar a su alrededor todo el tiempo, y permitirle todos los besos que fueran necesarios para hacerlo olvidar de aquello. De lo bien que se sentía entre sus brazos.

Cuando Son Hojoon conoció a Yunho, el menor no era ni de cerca más que un remedo del hombre que es ahora, tal vez Hojoon no había tenido la oportunidad de conocerlo antes, pero descubrirlo con el paso de los meses le había hecho olvidar por un momento esa brecha inquebrantable entre paciente y psicólogo.

Pero ahondar con él entre sus problemas y esa inevitable aura que el hombre expedía lo hicieron caer en una especie de imán que al parecer no supo manejar con mucho cuidado, y que al final remontó en una profunda sensación de amistad en aquellos meses de trabajo en el que Yunho le confió no solo sus secretos, sentimientos y emociones. Sino también en sus esperanzas y miedos.

Terminó incluso acompañándolo en las terapias, saliendo a los jardines de la clínica junto con Boa mientras Yunho tomaba un poco de aire y respiraba ese aire a libertad que tanto anhelaba desde hace semanas. Y ese día finalmente había llegado.

Yunho ya se encontraba listo y con la maleta preparada para poder salir de ahí; Boa había preparado todo y se encontraba checando que la apariencia de Yunho fuera poco más que perfecta. Hojoon desde la esquina de la habitación los veía con ese sentimiento de familiaridad tan inexplicable para él todavía.

—Listo.

Boa sonrió orgullosa, y Yunho le devolvió la sonrisa. Luego había desviado la mirada hacía Hojoon  —¿Nos vamos?

Hojoon no había esperado aquello, pero tampoco se había sentido incómodo, por lo que asintió de inmediato y ayudó a Yunho a levantarse de su cama para que se sentara en la silla de ruedas mientras Boa lo empujaba directo hacía la salida.

—Boa ¿trajiste tu carro?

—Si, lo tengo en el parqueadero.

—De acuerdo —Hojoon sonrió— entonces te ayudo a llevarlo al carro y los alcanzo en mi auto. ¿Te parece?

—Claro, no hay problema.

Los acompañó hasta la salida y el auto de la mujer, tal y cual había dicho. Yunho le había indicado un par de cosas acerca del aparcamiento en la zona donde vivía su hermana desde que se había mudado a Seúl y que él por supuesto conocía.  A Yunho le había costado un poco ubicarse en tiempo y espacio cuando se había levantado, pero había sido cuestión de dos meses para que se hiciera a la idea.

En cuanto el auto de Boa arrancó, Hojoon sonrió y respiró profundo.

Las personas como Yunho merecían esa felicidad que poco a poco le estaba siendo otorgada luego de un incidente fatídico como ese. Del cual había sobrevivido casi de milagro.

Siwon se había tomado ese fin de semana para reunirse con su hermano. Había viajado las pocas horas en avión y finalmente se había encontrado con su hermano quien lo había recibido con abrazo de por medio y todo un itinerario de paseos en lancha, tardes en la playa y mucha comida.

Frente suyo Jinki y Minho platicaban despreocupadamente entre sonrisas y anécdotas que hacían a Siwon sentirse como demás en medio de la habitación y comer sin muchas ganas empezando a sopesar todas las posibilidades que esa cercanía involucraba. Eso claro, hasta que su celular empezó a sonar.

—¿Boa? —Inmediatamente la atención de Minho se había posado sobre él y Siwon quien no se había levantado de la mesa, sonrió de inmediato apenas escuchó la noticia de boca de la mujer quien irradiaba alegría— Eso es fantástico… No, no estoy en Seúl ahora. Estoy con mi hermano, pero el lunes a primera hora llego y apenas salga de trabajar voy para tu departamento… Por supuesto, avisame a penas lleguen para poder hablar con él. De acuerdo, cuidate.

Apenas cortó, Minho se acercó un poco hacía él y sonrió.

—¿Es sobre Yunho? ¿Qué pasó?

—Le dieron de alta.

Minho dejó escapar un suspiro de alivio y Jinki le regaló una sonrisa cómplice de nuevo.

—Voy llevando los platos.

Onew susurró aquello y Minho únicamente asintió, mientras el mayor empezaba a recoger los platos. —Dile a Yunho que iré a visitarlo el próximo fin de semana, esta semana estoy con el trabajo a todo lo que da. Pero este viernes me doy una escapada.

—Ok… —Siwon tosió delicadamente y miró de reojo que Jinki se encontrara ocupado en la cocina— Oye, Minho… ¿Jinki y tú que se traen?

Minho inmediatamente se enderezó y carraspeó discretamente.

—Nada… —Pero para Siwon aquello sonó tan falso que no pudo evitar cruzarse de brazos y rodar los ojos— Bueno, quizá si haya algo… pero lo estamos tomando con calma ¿de acuerdo? Cuando tengamos algo serio, serio. Te lo informaré de inmediato ¿bien?

—Eso espero.

Siwon luego de aquel rictus firme en su rostro, le sonrió condescendientemente y volvió a comer lo poco que quedaba en su plato con un poco más de calma.

Cheolyong un poco impaciente ante la demorada llegada de uno de los amigos más cercanos de Jihoon, movió un poco la cabeza y el mayor sonrió divertido por la expresión infantil que el otro había tomado.

—¿Qué pasó? —preguntó Mir y el otro solo alzó sus hombros.

—Nada.

E inmediatamente el otro lo beso sin premura y con una sonrisa en los labios, cuando las puertas del ascensor se abrieron ambos lograron separarse oportunamente y Boa sonrió divertida al verlos.

—Oigan ya dejen de comer frente a los pobres.

Resultaba que Jihoon y Cheolyong llevaban poco más de tres años saliendo oficialmente, luego de que claro Changmin pusiera el grito en el cielo por la diferencia de edad, que finalmente no era tanta, pero que Rain había solucionado con una charla directa con los padres del menor y por supuesto con el hermano mayor.

—Íbamos a traer una botella de champagne —Comenzó Rain— pero como tú aun estás medicado, preferimos no arriesgarnos y mejor compramos una deliciosa canasta de frutas.

Yunho inmediatamente rodó los ojos.

—Que pereza con las frutas, estoy igual de harto con las verduras.

Jihoon sonrió antes de acercarse y abrazarlo con fuerza.

—Qué bueno es verte de regreso. —Jihoon entonces reconoció de inmediato al hombre tras Yunho y sonrió estirando su mano hacia él— Que tal Hojoon.

—Bien.

Finalmente habían ingresado al departamento, Mir había iniciado platica con Hojoon y Boa se encontraba preparando unos pequeños bocadillos mientras Jihoon se acercaba con el teléfono en mano hacía un tranquilo Yunho que revisaba curioso el departamento.

—Es Siwon.

—Oh, gracias —Yunho había sonreído de inmediato. Aceptando el teléfono sin problemas— Choi ¿cómo así no te tengo por estos lugares amargándome la recuperación?

Boa desde el mesón escuchó la risa fresca de Yunho y sonrió de inmediato al verlo mientras se levantaba con dificultad de la silla de ruedas y caminaba hasta las pequeñas sillas en el balcón de su departamento.

Ver a su hermano volviendo a ser el mismo la tenía más que complacida rebosante de felicidad. Y le resultaba inquietante que en estos meses desde que Jung hubiera despertado, ninguno de esos días, siquiera por error el hombre hubiera preguntado por Kim Jaejoong.

Le resultaba curioso recordar al hombre todavía, pero le sorprendía aún más que Yunho no tuviera ningún atisbo de duda sobre el paradero de Kim. Y sinceramente no sabía cómo sentirse al respecto.

Heechul había cambiado el color de su cabello hacía unos tres meses atrás.

Ahora portaba un curioso color rojizo que entonaba con la palidez de su rostro y la delgada estructura de su cuerpo, ahora que había regresado a Seúl después de años de ausencia en el país. Pero volvía con esa paz y tranquilidad de al menos poder cumplir con su palabra.

Cuando fue a visitarlo, recordó lo mucho que le incomodaba esa clase de lugares y esperar fue casi una tortura. Pero decidió soportarlo, tenía entre sus manos esos papeles que lo sustentaban como el portador de buenas noticias.

Jaejoong había ingresado con su cabello largo y un poco menos delgado desde la última vez que lo visitó hace dos años. El hombre había sobrevivido, si podía denominarlo de alguna manera, y estos años habían logrado incluso endurecer al más joven, quien a pesar de todo mantenía esos ojos ansiosos aunque lo ocultara.

—Heechul.

Jaejoong estiró una mano hacía él, y él apretó su mano formalmente.

—Qué bueno verte, ¿cómo has estado?

—Sobrevivo.

Heechul no se sentó y a Jaejoong le pareció fuera de lugar hacerlo mientras el otro se mantenía de pie, así que espero que el otro sacara a aquellos papeles del sobre entre sus manos.

—Pues ya no vas a tener que seguir haciéndolo. —Heechul había estirado unos papeles hacía él— De ahora en adelante vuelves a vivir.

Jaejoong que no entendía bien lo que estaba sucediendo, por más que vio una y otra vez los papeles empezó a exasperarse.

—No entiendo, ¿qué es todo esto?

—Eres libre, Jaejoong. El juez te otorgó libertad condicional por buen comportamiento.

Jaejoong bien el mundo iluminarse de repente, llevó una mano a su boca y luego simplemente corrió a abrazar al hombre frente a él y respiró hondo. Como si todos los planes llegaran de golpe uno tras otro a su cabeza. Como si todos sus asuntos pendientes afuera aún estuvieran esperando por él.

Fin Capitulo Diecinueve

Fin Capitulo Diecinueve