Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO DIEZ

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CAPITULO DIEZ

La Fiesta

—¿Una qué?

Doyoon había alzado una de sus cejas, con esa expresión controladora que pocas veces usaba mientras se cruzaba de brazos frente a los demás. Y Soonyoung había comenzado a sonreír y pasar las manos por sus hombros como si él necesitara un masaje. Como siempre Kwon siendo inmune a cualquier muestra de seriedad en el asunto.

—Una pequeña fiesta Yoon, vamos. Será divertido y tranquilo. Lo prometo.
—Tú, Seokmin, Seungkwan y la palabra fiesta no pueden ir junto en una oración si quieres algo tranquilo, Soonyoung.

—Oh, vamos hyung —Seungkwan zapateó despacito, con un puchero en los labios y mirándolo como si tuviera un helado en las manos— Nunca he ido a una fiesta, practicamente son mis únicos amigos aquí y vine muy joven a Seúl como para haber tenido una fiesta decente digna de un adolescente, me esfuerzo mucho y me lo merezco.

—¿Y no que la fiesta era para mejorar los ánimos del equipo?
—También —sonrió nervioso Seungkwan— Pero luego pensé que Hansol y yo nunca hemos ido a una fiesta decente. Él porque es todo raro, yo porque no he tenido la oportunidad.

—¡Oye!

Hansol sonó ofendido, pero lejos de estarlo Chwe más bien parecía divertido por ello. Seungkwan solo agitó su mano despreocupadamente y continuó mirando al mayor.

—Anda, mira pondremos un poco de música. Ming hyung preparará una delciciosa comida, jugaremos un par de juegos, haremos karaoke y todos nos volveremos a llevar igual de bien que antes.

—¿Por qué siempre tengo que ser yo el sacrificado en la cocina?
—Cállate.

Mingyu habló en voz baja, cerca del oído de Wonwoo, pero el otro solo lo codeó suavemente, mirando con atención la respuesta que Doyoon les daría. Dongjin quien se mantenía callado hasta ese momento solo sonrió cuando la mirada del mayor se posó sobre él, estaba nervioso, principalmente porque se sentía un poco intimidado pero Seokmin llegó a salvar el día. Igual de ligero que Soonyoung se acercó a Doyoon y lo abrazó por los hombros.

—Anda Yoon, todos necesitamos desestresarnos un poco. Será este viernes y tú no tendrás que hacer nada. Nosotros nos encargaremos de todo, ¿verdad chicos?
—¡Si!

Todos los demás asintieron de inmediato. Doyoon tuvo que respirar profundo y cerrar los ojos un segundo. La verdad es que las cosas en el departamento si estaban muy tensas útimamente y la verdad es que con lo de Mingming y Jun, no había tenido tiempo de preguntarle a Jihoon y Jisoo por lo que estaba sucediendo entre ellos últimamente ya que lucían tan lejanos de repente cuando anteriormente se la pasaban todo el tiempo juntos en el estudio. Seungcheol y Jeonghan habían terminado ¡por dios! Definitivamente no tenía tiempo ni cabeza para todos.

En medio de toda esa revolución, pensó que tal vez no era tan mala idea.
Es decir, ¿qué podía salir mal? ¿qué podía empeorar el de por si ya tenso ambiente entre los mayores?

—Está bien.
—¿En serio?

Todos los menores saltaron emocionados.

—Si, si… Pero ustedes organizan, ustedes limpian. SIN EXCUSAS.
—¡Hecho!

Era normal ver a Seungkwan tan emocionado, agarraba las manos de Hansol mientras jalaba de él por todos lados, planeando un sin fin de cosas que había visto en alguna pelicula o en la televisión. Seokim y Soonyoung seguramente estaban motivados por el escándalo mientras arrastraban a Dongjin entre risas en medio de su particular extravagancia. Cuando pudo darse cuenta Mingyu había tomado la mano de Wonwoo y se habían alejado lentamente mientras el menor le platicaba de algo a Jeon y este asentía tranquilo. Le gustaban, definitivamente le gustaban esos dos. Eran los únicos que jamás les daban problemas. Tranquilos y sin tanto drama de por medio.

Respiró hondo y decidió que por el día de hoy ya había sido sufiente de ser la mamá del grupo. Se daría una larga ducha y luego se acostaría en su cama, para hacer nada en lo que resta del día, hasta que finalmente llegara la hora de dormir. Si, ese era su merecido descanso por tanto trabajo en el día.



Seungcheol lo sabe.
Algo le está pasando a Jihoon.

Han pasado unas dos semanas desde que su relación con Jeonghan terminó y aunque las cosas estuvieron un poco tensas los primeros días, luego de la incomodidad inicial ellos simplemente volvieron a ser los mismos. Conversas absurdas, bromas tontas, menos abrazos y cero besos. Jeonghan era agradable y le gustaba su extraño sentido del humor, aunque los primeros días haya estado un poco ausente, poco a poco su estado de ánimo había vuelto a ser el mismo. Aunque Seungcheol pensaba que todos esos cambios de ánimos no se debían a su fallida relación.

Jeonghan ya había estado un tanto taciturno desde antes que siquiera hubiera pensado que terminarían y no es como si hubiera pasado algo realmente memorable como para que Yoon repentinamente mejorara su estado de ánimo. Pero justo ahora, lejos de sonar cruel, quien más le preocupaba era Jihoon. El menor lucía cada vez más encerrado en si mismo y no quería hablar de nada referente a aquello, evitaba el tema por completo y a veces hasta aceptaba cosas que en su estado normal no haría con tal que dejara de preguntarle.

Con aquello de su lado Seungcheol había conseguido una salida al cine, al festival de cerezos y muchos descansos yendo a comer helado. A Seungcheol le gustaba pasar tiempo con Jihoon pero no le gustaba que el otro aceptara, solamente para que dejara de preguntarle por Joshua…

Había algo en su pecho que se comprimía a veces, porque a Jihoon le alteraba escuchar su nombre. Porque a veces lo veía fruncir el ceño cuando Hong iba llegando a la sala de ensayos con Yoon colgando de su brazo. Jeonghan con su amplia y bella sonrisa que se apagaba lentamente cuando se encontraban de frente y entonces solo arrastraba a Jisoo consigo y se iban un poco más lejos y entonces si, volvía sonreír. Pero Jihoon solo hacía una mueca molesta y mascullaba palabras sin sentido antes de mirar a otro lado y volver a enfrascarse en su guitarra.

Quería saberlo, pero al mismo tiempo le había empezado a dar miedo esa respuesta.
Así que un día solo dejó de preguntar.

Miró a Jihoon trabajar con el teclado mientras escribía un par de cosas en la pequeña libreta a su lado. Contempló su perfil, su ceño fruncido, lo concentrado que parecía mientras movía sus labios y de repente lo miraba molesto. Un momento, ¿molesto?

—¡Seungcheol! ¿Me estás escuchando?

Choi entonces saltó sobre su asiento y agitó su cabeza.

—Disculpa, ¿qué?

Jihoon solo rodó los ojos y volvió su mirada al teclado.

—Si tanto te aburre estar aquí, puedes irte. No tengo ningún problema —Murmuró bajamente— Jisoo al menos siempre estaba atento a mi música.
—¿Ah?

Eso, inesperadamente había dolido.

—Lo siento, me distraje un momento.
—¿Te distrajiste? ¿Se puede saber con qué? —Jihoon lo miró burlón— No tienes el celular en las manos y la computadora está apagada, ¿con qué más te puedes distraer aquí?

—Contigo. —Entonces su cerebro decidió no procesar lo que estaba pensando y solo lo soltó. Sincero y brutal— Me distraje… mirándote.
—¿Qué?

Jihoon se paralizó un instante, un largo instante en el que Seungcheol también lo miró a los ojos y que duró el tiempo suficiente como para que un largo silencio se instalara entre ellos. Pero Choi siempre supo como alivianar los momentos incómodos. Así que le regaló esa sonrisa fresca y divertida que Jihoon en secreto siempre le ha envidiado y desvió la mirada sentandose recto y acercandose un poco más a él mientras miraba el teclado.

—Vamos, enseñame otra vez esa tonada. Estoy seguro que será igual de buena que todo lo que compones Jihoonie.

Sin embargo Lee se sintió un poco extraño. Como si estuviera nervioso de repente. Traqueó sus dedos y respiró profundo. Maldito Seungcheol y esos ataques brutales de sinceridad que lo perturbaban a veces. Aunque al menos él no llegaba tan lejos como Jisoo quien lo besaba un día y al otro ya estaba de vuelta pegado a Jeonghan como chicle.

«Seguramente se enteró que este par ya había terminado y mandó todo lo que me dijo al carajo. Claro, como el perfecto Jeonghan es mil veces mejor que el mal humorado Jihoon. Estupido Hong. Ojalá te golpees contra una pared y se te caiga un diente para que se te arruine esa estúpida sonrisa tuya»

Jungchan ha pensado por mucho tiempo en la educación que le han impartido, en lo hermosa persona que es su madre, en lo valiente que es su padre, y en el buen ejemplo que siempre han procurado ser para él, entonces ¿por qué se comporta de esta manera? ¿Por qué sus ojos brillan de esa manera cuando lo ve? ¿Por qué no ha dejado de pasar cada minuto de tiempo que puede con el? ¿Por qué? Si a pesar de todo siente la mirada dolida de Mingming a unos cuantos metros de distancia.

Pero Junhui está ahí, con una suave música saliendo de su celular, mientras mueve un poco los brazos y anota unas cuantas cosas que le parecen interesantes para la nueva coreografía que está armando y que Soonyoung le ha pedido que elaboren juntos. A Jungchan le gusta mirarlo, le gusta la manera en que su pequeña sonrisa se asoma, sus ojos oscuros y la forma en que sus pestañas adornan el contorno de sus ojos.

No puede dejar de mirarlo, no puede dejar de sentirse culpable aunque el fondo sabe que no es ningun tipo de amenaza para Mingming. Pero el sentirse feliz por su compañía lo hacer sentirse irrefutablemente una horrible persona.

Para Mingming los últimos días han sido tensos, apenas y cruza palabras con Jungchan y mejor ni mencionar a Junhui, es como si tratara de evitarlos a toda costa, porque la punzada en su pecho cada que los mira amenaza con obligarlo a llorar frente a ellos, pero sabe que al mismo se está portando como un como un cobarde, no puede afrontar a Jun y que de pronto le diga que simplemente no quiere volver a lo mismo.

Está cansado de quererlo así.

Y los últimos días Chan se la ha pasado pegado al mayor, todo el día juntos como si buscara algo, como si quisiera demostrarle algo. Y los ve sonreír, ve los ojos de Chan brillar, igual que lo hacían los suyos cuando lo miraba a él, cuando escuchaba sus tontas historias y lo abrazaba por la espalda, ¿cuánto faltará para que Junhui empiece a abrazarlo a él también?

Doyoon insiste en que si hablaran, las cosas se solucionarían, pero a estas alturas Mingming ya no sabe como hacerlo.

Se siente herido, porque él aun lo ama. Porque su presencia todavía lo abruma y porque el tiempo y el convivir juntos no ha ayudado en nada. Jeonghan también se había acercado a él, con una expresión seria y concluyó en que si en realidad lo quería entonces hablaran sobre aquello al menos una última vez. Mingming sabe que Chan es el consentido de Jeonghan, y que probablemente sospecha lo mismo que él.

Entonces, ¿por qué confundirlo más?


Los dias han comenzado a pasar, Jeonghan en el fondo se siente feliz de volver a tener a Jisoo a su lado, de verlo sonreír, y que le hable con su voz masculina y suave de cosas que hacía con sus amigos en Los Ángeles, que ría de esa forma que hace calentar su pecho tan solo al distinguir aquello y lo mucho que le gusta la forma en que rie, aunque su mirada ya no luce igual y parece triste todo el tiempo, solo el se de cuenta, solo él parecer darse cuenta.

Por eso, a veces sonríe y palmea sus manos suavemente, Jisoo lo mira y sonríe también. No han hablado todo este tiempo sobre Jihoon, Jisoo casi ni lo menciona, pero aún está siendo lastimado por él, por la manera en que parece haberlo dejado de lado, por la forma en la que convive con Seungcheol ahora. Jihoon a veces puede ser tan hiriente por culpa de ese caracter suyo.

Jeonghan ha estado a punto de enfrentarlo, de gritarle que dejara de ser tan cruel y enfrentara a Jisoo, que lo mandara a la mierda o le pidiera disculpas y comenzaran algo. Pero siempre se detiene a mitad de camino, porque no sabe si podría sobrevivir a ello. Por eso vuelve con Jisoo y se sienta muy cerca de él, Jisoo a veces comprende rápido, otras veces no tanto, pero al final siempre termina sonriendo y acariciando su cabello. Jeonghan ama que haga aquello, lo hace sentir relajado y seguro.

Durante el tiempo que estuvo con Seungcheol, Choi solía hacer lo mismo, pero no se sentía igual.
Había extrañado tanto a Jisoo, que acaparaba casi todo su tiempo libre y Jisoo parecía no incomodarse con aquello.

—Bueno chicos, ¡libres al fin! —Seokmin había aparecido con una toalla sobre los hombros, y su brillante sonrisa en el rostro— ¡Hora de preparar todo para la fiesta!
Seungkwan y Hansol que se encontraban jungando frente al televisor saltaron de inmediato en medio de aplausos y vitoreos. Jeonghan sonrió, sentando en el sofá junto a Jisoo lo miró y apretó un poco su brazo, los ojos de Hong parecían entretenidos con la vista que el pequeño balcón les ofrecía de Seúl.

—¿Ah? ¿Qué sucede?
—Los chicos van a comenzar con lo de la fiesta, ¿no te emociona? —Jisoo entonces desvió un poco la mirada, con esa sonrisa débil y poco entusiasta— Josh… lo prometiste.

—Lo sé, pero realmente no me apetece.
—Josh, los chicos han armado esto para mejorar la interacción entre los miembros, es cierto que no todos tienen las ganas pero igual no hay que desanimarlos y ¿quien sabe? A lo mejor y la pasemos todos bien.

A pesar de todo Jisoo lucía un tanto desencantado.

—Está bien, supongo que no perdemos nada con intentarlo.

Jeonghan sonrió, aun no perdía su toque, aún podía lograr que Joshua hiciera todo lo que el quería, todo, menos que lo quisiera a él. Sin embargo y a pesar de sus pensamientos locos, agrandó un poco más su sonrisa y comenzó a jalar del brazo de Hong para que caminara su habitación a alistarse.



Seungcheol camina perfumado por los pasillos de Pledis, con una gran sonrisa en el rostro y tarareando una canción que ha venido escuchando mientras caminaba hacía el edificio, ve la puerta del estudio de Bumzu un poco abierta, con la luz saliendo por aquel pequeño espacio y no le toma mucho tiempo verlo ahi, concentrado en algunas cosas en la computadora, con su imperdible libreta junto a él mientras toma algunos apuntes que considera importante.

Jihoon ha estado horas en aquel lugar, tantas que ni siquiera recuerda haber salido a almorzar cuando algunos de los miembros vinieron a buscarlo, pero repentinamente el olor masculino de la colonia de Seungcheol inunda sus sentidos y él solamente rueda los ojos antes de girar para poder encararlo. Sabía que lo enviarían a él.

—¿Qué haces aquí?
—Me vine directo de la fiesta para hacerte entrar en razón. Los chicos se han estado esforzado mucho, no puedes hacerle ese desaire.

Sin esperar respuesta alguna de su parte. Seungcheol ya había empezado a recoger algunas de sus pertenencias regadas por ahí dentro del estudio.

—Seungcheol no tengo tiempo para esas cosas, ya desde el comienzo me parece mala idea.
—Oh, vamos un poco de diversion no te va a matar.

Choi comienza a jalar de su brazo, primero sutilmente luego y ante la resistencia de Jihoon el mayor empieza a emplear un poco más de fuerza, con un puchero en sus labios al ver que Jihoon no parece dispuesto a rendirse, sin embargo en el momento en que decide jalar con un poco más de fuerza, Lee parace rendirse, puesto que había soltado un corto suspiro, lamentablemente cuando se percató de ello, Seungcheol ya había vuelto a jalar de él y lo que sucedió fue que Jihoon se levantó abruptamente de su asiento, producto de su jalón, y se estrelló contra su pecho.

Seungcheol se congeló un momento, ¿podría escuchar Jihoon los latidos desbocados de su corazón justo ahora?
Pero Jihoon solo carraspeó un poco, marcó una distancia prudente entre ellos y llevó un mechón de cabello tras su oreja.

—Iré, pero solo un par de horas, luego quiero dormir un poco.

A pesar de la voz seria de Jihoon, Seungcheol sonrió ampliamente y fingió una seriedad que no tenía mientras juntaba sus pies y llevaba una mano a su frente.

—Como usted mande, capitán.

Jihoon no habría querido, pero aquel gesto tan tonto por parte del mayor, lo había hecho sonreír.

—Mingyu hyung eso se ve realmente delicioso.

Dongjin se había acercado guiado por el olor de la comida y se encontró con Mingyu destapando una de las ollas mientras Wonwoo sentado en el pequeño mesón hacía de asistente pasándole los integrantes que Kim le pedía, era chistoso verlos así, porque cada que Mingyu tomaba alguno de los ingredientes que Wonwoo le ofrecía, aprovechaba entonces para robarle un beso, Jeon al segundo lo golpeaba y Kim sonreía divertido.

Llevaban haciéndolo tres veces desde que el había llegado hasta ahí.

—Y lo está Dongjin, espera un momento y te daré a probar un poco.
—¡Eso sería grandioso hyung!

Mingyu asintió, concentrandose una vez más en la preparación de la comida y Wonwoo volvió a andar en su celular mientras Kim parecía realmente concentrado en los suyo. Dongjin que no tenía nada mejor que hacer, decidió sentarse junto a Jeon, quien lo miró por un segundo antes de sonreír y extender un poco más hacía él, el celular y que juntos pudieran ver el programa de comedia que se encontraba viendo.

—¡Hansol ya te dije que no cuelgues eso ahí!

El grito de Seungkwan resonó entre los pasillos del pequeño departamento y Chwe volvió a rodar los ojos al ser desubierto. El solo quería colgar unas cuantas calaveras como adorno. Bien, no estaban celebrando Halloween y obviamente no estaban ni cerca de Octubre, pero a él realmente se lo antojaban geniales.

—Esto dejo de ser divertido cuando le dejamos la decoracion a Boo.

Soonyoung soltó su pequeña queja junto a Seokmin, cruzado de brazos mientras veían divertidos como por cuarta vez Hansol intentaban colgar sus extrañas calaveras en una de las paredes del departamento. Seokmin solo sonrió divertido mientras asentía y huian velozmente de ahí antes de que Vernon abriera la boca y soltara que ellos habían sido los de la idea.

—¡Gente! —Seungcheol había ingresado bulliciosamente por la puerta principal, llamando la atención de todos los presentes— ¡Miren a quien les traigo!
—¡Jihoon hyung!

Dongjin había salido corriendo de la cocina directo hasta él, con su amplia sonrisa y jalando de sus brazos. Los demás se habían acercado sonrientes también, algunos más sorprendidos que felices. Realmente era dificil tener a Jihoon en esta clase de situaciones. Lee solía enfrascarse mucho en sus trabajos personales, pero Soonyoung pensó en ese instante que las cosas realmente funcionarían, si Jihoon había decidido poner un poco de su parte.

En tanto Jisoo se mostró un poco tenso, pero fue cuestión de segundos para que Jeonghan parado junto a él, sostuviera su mano discretamente y cuando lo miró. Jeon le regalaba una sonrisa. Una tranquilizadora y bella sonrisa.


Para las nueve y media de la noche la fiesta estaba a punto de empezar, ya todos habían cenado y alabado a Mingyu por sus estupendas manos heredadas por su madre y mientras reían de las palabras de Dongjin quien aludía que Wonwoo también había colaborado, entre risas y anecdotas practicamente les habían dado las diez de la noche. En el fondo muchos de ellos había asumido que esa sería toda la «fiesta» del día de hoy, cenar un poco, charlar un tanto y listo la mayoría era demasiado joven como para realmente saber como funcionaban las fiestas.

Pero cuando el timbre del departamento sonó Wonwoo saltó de su lugar corriendo diligentemente para comprobar de quien se trataba, algo muy poco común en él.

—¡Noona!

Seokmin había sido el primero en reaccionar al verla ahí. Nana se encontraba con una pequeño abrigo cubriendo su vestido, aparentemente iba de salida para algún lugar, así que fue cuestón de segundos para que todos se amontonaran en la entrada mientras la mujer sonreía ampliamente e ingresaba a través del pequeño pasillo.

—Noona, ¿qué haces aquí?
—Yo la llamé.

Wonwoo sonrió orgulloso ante aquello y Nana solo despeinó un poco sus cabellos.

—Bueno, la verdad no estaba muy de acuerdo al principio cuando Wonwoo me lo contó, pero luego que me platicara lo tensas que estan las cosas por aquí, pues decidí que portarse por una vez como verdaders adolescentes no les vendría mal.

Recién en ese momento se pudieron percatar de la funda de supermercado que traía la mujer entre sus manos y que luego dejó en las de Wonwoo. Soonyoung corrió curioso hasta donde se encontraba Jeon y abrió la funda.

—¡Es un six pack! —Soonyoung incluso hasta sonrió nervioso— ¡Noona con una lata nos habríamos conformado!

Nana no pudo evitar reír divertida ante aquello, en especial cuando Seokmin y Seungkwan fueron a observar curiosos si en verdad se trataba de cerveza o tan solo bebidas energéticas.

—Con lo muchos que son, esa lata se acababa antes de llegar a la mitad de ustedes. Pero en serio disfruten, son muy jovenes y viven muy presionados comportándose como adultos responsables, viviendo solos, haciendose cargo de otros —Se dedicó a darles una mirada rápida a Doyoon, Seungcheol y Jihoon— Diviertanse por una vez, desestresense un poco, pero sin exagerar —Recalcó aquello con una directa mirada al grupo grande que ellos eran y volvió a arreglar su abrigo antes de comprobar la hora en su reloj.

—¿Te vas Noona?
—Si, tengo un compromiso que atender.

Por un momento pensó que realmente no estaba haciendo mal, eran apenas 6 latas de cerveza sin mucho licor, se había encargado de vigilar eso y pensó que vivir como adolescentes por una vez en su vida no les vendría mal, y en parte era mejor que dejarlos salir por la puerta que por la ventana. No quería que luego algunos de esos lindos muchachos terminara haciendo alguna tontería tan solo por nunca haber tenido la oportunidad de vivir algo común para cualquier otra persona.

Les sonrió una vez más y estaba a punto de retirarse, cuando recordó lo más importante.

—Ah, por cierto Dongjin, Hansol, Seungkwan y Chan tienen comletamente prohibido siquiera acercarse a las bebidas
—¡Pero noona! —Saltó de inmediato Seungkwan— Mingyu y yo casi tenemos la misma edad.

A pesar del adorable puchero que Boo había puesto la decisión de Nana parecía inamovible.

—Créeme Kwan, Mingyu está mas vivido que ustedes cuatro.

Extendió un poco su mirada donde Kim ya se encontraba abrazando por la espalda a Wonwoo mientras sonreía diciéndole algunas cosas al oído al mayor y este lo codeaba, por lo que Kim simplemente se conformaba con dejar un pequeño beso en su cuello. Pero al sentir la mirada de todos sobre ellos Wonwoo solo se removió un poco y Mingyu accedió a soltarlo pero sin aflojar una de sus manos en el proceso.

—En fin, se me cuidan. No hagan tonterías, y yo vendré por la mañana a invitarlos un delicioso desayuno ¿vale?
—¡Adiós, noona!

En cuanto la puerta se cerró, Soonyoung apretó los puños con fuerza y sonrió abiertamente, con la emoción desbordante que sentía ante el favor que les acababa la mayor.

—¡Muy bien chicos, oficialmente, que empiece la fiesta!

Todos, incluyendo Doyoon quien se había estado preocupando por la conducta de los muchachos, apegándose al consejo de Nana decidió relajarse y por esa noche preocuparse solo de él. Así que al igual que el resto de sus miembros levantó su puño en alto y silbó en compañia de los demás.

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Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO NUEVE

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CAPITULO NUEVE

La empatía


Seungcheol cree haberse enamorado de Jihoon cientos de veces.

Como la primera vez que lo vio.

Él aún se encontraba nervioso ante la reciente aceptación en Pledis, movía las piernas mirando de un lado a otro a los demás trainer, parecía incluso que algunos ya se conocían, pero él era simplemente el nuevo, no es que le costara hacer nuevas amistades, es que se sentía intimidado luego de escuchar a uno de los chicos agarrar un micrófono y empezar a cantar una canción de Dong Bang Shin Ki mientras esperaban por el entrenador. Su voz era impresionante y uno de los otros chico había llegado gritando y saltando directo en su espalda. Su nombre era Baekho.

Seungcheol estuvo bastante impresionado con su rango vocal, su sonrisa simpática y lo bien que parecía llevarse con todos, más adelante descubriría que el muchacho que había saltado en su espalda se llamaba Minhyun. La cuestión es que aquella tarde se encontraba un poco solitario, un poco ajeno a todo y escuchar unas pequeñas voces a su lado lo hicieron sentir un tanto más cómodo.

—Vamos, háblale tú Jihoon. Tengo entendido que tienen casi la misma edad.

—¿Y por qué yo? ¿Que no sabes que tengo cosas mejores que hacer?

Seungcheol tenía un rato escuchándolos. Y si, era muy incómodo porque al parecer no les importaba o no se daban cuenta de lo cerca que estaban y lo bien que podía escucharlos.

—Aaron, ya basta. Si tantas ganas tienes de integrarlo pues ve tú o Jonghyun, a mí me da igual.

—Que no, Jihoon, que vayas…

Cuando Seungcheol giró, los que suponían eran Jonghyun y Aaron se encontraban empujando a un chico de baja estatura que muy seguramente era unos tres años menor a él.

—Eh, pues hola. Mi nombre es Seungcheol. Mucho gusto.

Se inclinó levemente a modo saludo. Jihoon únicamente se soltó del agarre de los otros dos y murmurando un molesto «Si, lo que sea» se alejó de ellos y camino hasta donde Baekho se encontraba conversando con Minki y Minhyun animadamente. Seungcheol creyó oír su corazón latir desbocado ese día.

Había superado la relación inicial, los demás habían sido agradables, y aunque Jihoon fue un poco renuente, Seungcheol a estas alturas de su vida podía llamarse con orgullo «el mejor amigo» sinceramente en un comienzo ese fue su gran logro, Jihoon en ocasiones resultaba alguien completamente impenetrable, pero de algún modo el logró calarse en ese ser pequeño y malhumorado.

Era como un poco indescriptible, sin que sonara a burla, como Jihoon lo creía la mayoría del tiempo, las razones por las que Seungcheol cuando observaba por una larga temporada de tiempo a Lee de pronto terminaba sonriendo, había algo lindo en él, aunque Jihoon odiara ese adjetivo sobre su persona, pero había algo en él que lo hacía sonreír, que lo hacía tener ganas de abrazarlo todo el tiempo.

Simplemente había algo en Jihoon…

—Ya deja de abrazarme, Choi —Jihoon en ese instante se movió incómodo entre sus brazos— Si nos llega a ver tu noviecito seguramente se va a enojar o algo parecido.

—No importa Hoonie —Entonces lo abrazó con más fuerza— De todas formas ha terminado conmigo.

Jihoon se tensó… ¿Lo habría hecho por Joshua?

Que maldito momento en el que se le ocurre a Jeonghan ser honesto consigo mismo.

De todas formas el abrazo de Seungcheol lo terminó rodeando por completo y el mayor apoyó la cabeza en su espalda. No parecía realmente deprimido, parecía más bien un niño pequeño triste porque ha perdido algo querido, y como todo niño pequeño parecía que solo sería cuestión de días para que lo superara. Jihoon no era de ser emotivo ni sabía si quiera como serlo, pero vio uno de los brazos de Seungcheol, aquel que se cruzaba por su pecho y con su mano derecha, dudando aún si hacerlo era correcto o no, finalmente la posó sobre el brazo de Seungcheol, sosteniéndose de él como si en realidad disfrutara del abrazo.

Seungcheol abrió los ojos.

Jihoon estaba sosteniéndolo, era lo más parecido a un abrazo, y sabía que si abría la boca o se movía un centímetro lo arruinaría y entonces Jihoon se alejaría. Dejó entonces que Jihoon lo consolara, cerró los ojos despacio y se pegó un poco más a él.

Jihoon era realmente cálido…

Doyoon a veces se empezaba a creer la burla de Baekho «Pareces la madre de todos esos chicos, Doyoon. Relájate un poco y déjalos que se deshagan en la adolescencia. Dejalos ser normales una última vez, antes que debuten y ya nada vuelva a ser igual» se lo empezaba a creer, porque cada que tenía la oportunidad se encontraba consolando a alguien nuevo, y en esta ocasión los sollozos de Mingming le habían roto el corazón.

Colocó una mano sobre la puerta, pensando aún si era buena tocarla y llamar su atención, pero el sollozo del otro no se detenía y parecía cada vez más incontrolable. Así que optó por tocar despacio, pasaron unos segundos antes que Mingming se atreviera a darle la cara, sin mirarlo a los ojos y habiendo secado un poco las lágrimas de su rostro.

Doyoon entendió, por eso respiró profundo y entró junto a él en la habitación. Lo abrazó con fuerza y el otro pareció deshacerse en sus brazos. Como si hubiera encontrado un nuevo refugio, como si fuera lo último que le quedaba.

—Tengo miedo, Doyoon…

El susurro en los labios de Mingming fue tan sútil, que quizá si Doyoon no hubiera estado atento, se hubiera perdido en el espacio de esa habitación.

—Yo estoy enamorado de él, lo amo de verdad… Pero Jun, él me quiere y eso es todo.

—¿Se lo has preguntado? —Llevaban varios minutos así, sin que Mingming se moviera demasiado, sin embargo luego de esas palabras él lo miró— Si no se lo preguntas, nunca lo sabrás.

—Es así, una persona que ama se siente. Él no me ama, me quiere. Pero no ha decidido enamorarse de mí todavía —Para ese momento un suspiro abandonó los labios de Yao, se había calmado, al menos eso percibía. Mingming caminó hasta la cama y luego volvió a suspirar— No sé que hacer… Él está ahí, diciendo que me ama, aunque ni él se cree esa mentira. Pero un día se va a enamorar de alguien más, él lo sabe también. Y cuando eso pase… Me va a dejar.

—Si eso pasa, no hay nada que puedas hacer.

—¿Y no es eso injusto?

—Mingming…

—Yo he dado todo de mí en esta relación, porque debo vivir en el limbo por culpa de él.

—Entonces termina con todo esto de una vez.

Los ojos de Yao se abrieron por completo, lo atravesaron repletos de sorpresa, como si en realidad no hubiera reparado en esa posibilidad.

—No puedo… —De pronto su voz empezó a quebrarse— Yo no…

Doyoon se acercó, lo abrazó de nuevo, respiró hondo y escuchó su pequeño llanto con aflicción.

Cuando Jungchan llegó a la terraza del edificio donde vivían sonrió, sabía que él iba a estar ahí.

Y amaba saberlo todo de él.

Junhui se encontraba sentado en una pequeña cisterna, con los brazos apoyados en ella y mirando a la nada mientras el sol parecía ocultarse por un lado de la ciudad. Caminó despacio hacía él, en parte porque en realidad quería observarlo un poco más, y porque su corazón latía demasiado rápido para su propio bien. A unos pocos pasos de llegar Jun giró y lo miró, como la primera vez que se encontraron mucho tiempo atrás.

Jungchan sonrió lo mejor que pudo, porque su corazón latía equivocado por él, porque sus manos se congelaban por culpa de las bebidas que sostenía y porque el viento movió su cabello como si fuera a culparlo por intentarlo. Por saber que Mingming estaba en algún lugar mientras él buscaba acercarse a Jun, le dolía el estómago, porque aunque no tuviera oportunidad alguna. Estaba ahí.

—¿Deseas algo Chan?

—Yo… —Apretó con fuerza las bebidas— Quería hablar contigo un rato ¿puedo?

Junhui asintió, se sentó junto a él. El viento aún hacía su trabajo y sacudía sus cabellos, pero Chan solo extendió la bebida hasta él y sonrió un poco más.

—Quería disculparme —Se sentía tan falso cuando se escuchaba— Por mi culpa pelearon y ahora Mingming no te habla.

—No te preocupes, Chan. Ha sido culpa mía que se molestara así en primer lugar.

Pero le gustaba tanto su hyung…

¿Qué podía hacer para que dejara de ser así?

Mingming terminaría odiándolo.

—Eres un buen hermano menor, Chan.

Le sonrió, y Jungchan quiso llorar. Jun sabía lo que él sentía, aunque fuera un secreto para ambos. Pero justo ahora Junhui estaba haciendo lo que él no podía, le estaba poniendo un límite. Y aún así, lo único que hizo fue abrir la botella en sus manos y beberla con tranquilidad. Solo quería un poco más de él. Un poco más de tiempo junto a él. Aunque nunca le fuera a corresponder. Lee Chan solo necesitaba unos cuantos momentos así en su vida para poder ser feliz.

Soonyoung en algún momento de su vida aprendió que lo mejor para el buen trabajo en equipo, es la unión y pasarla bien. Entre más relajada se sentía la gente, más feliz era, más ganas tenía de volver y empezar su trabajo e incluso de hacerlo mejor. Un buen ambiente era la base para un buen trabajo en equipo, eso se lo había enseñado su padre, cuando un día había invitado a casa a algunos compañeros de trabajo y se habían sentado a conversar y ver el partido de baseball en la televisión.

Quizá se trataba de una simple excusa para que mamá no le armara mucho escándalo, pero a Soonyoung aquello le pareció una buena idea, y quizá eso era lo que Seventeen necesitaba ahora. Esa noche había invitado a comer a sus pocos compañeros, que por suerte no eran demasiados, y juntos habían ido a comer un poco de fideos para poder planear algo que le subiera el animo al equipo.

Desde la salida de Samuel las cosas se habían puesto un poco tensas, un poco tristes también.

Samuel se había marchado tan bruscamente que Soonyoung aún se sentía un poco herido.

—Pueden dejar de manosearse, hay un niño pequeño.

Dongjin solo rió divertido ante las palabras de Seokmin quien fruncía el ceño divertido al notar lo avergonzado que se sentía Wonwoo, antes de virar los ojos y empujar a Mingyu.

—Solo jugaba con sus manos —Se defendió Mingyu— …Y su pierna.

—¡Ya cállate, Mingyu!

Soonyoung salió de sus pensamientos en cuanto notó a Wonwoo dispuesto a golpear en la cabeza a Mingyu mientras este reía divertido y Seokmin aprovechaba su distracción para robarle un poco de cerdo y ponerlo en el plato de Dongjin y el suyo sin que estos se dieran cuenta.

—Bueno basta, no les he traido aquí solo para comer y pelear —En ese momento todos parecieron prestarle atención— Tenemos que armar algo para poder animar a todos y que volvamos a sentirnos como un verdadero grupo unido.

—Eso va a estar dificil, hyung —Murmuró Dongjin— Los mayores ni se hablan del todo entre ellos. Mira a Joshua hyung hoy ni siquiera vino a entrenar.

—Si, eso está muy raro también.

Mingyu comía tranquilo, él era relativamente cercano a Jihoon. Debía saber algo, pero no quería abrir la boca y ni siquiera Wonwoo podía sonsacarle información.

—Como sea… —Alivió un poco sus dudas, y se concentró en lo verdaderamente importante— Debemos planear algo para que todos se puedan integrar y volvamos a ser el Seventeen de antes. Escucho sus ideas…

Jeonghan esa noche no quiso salir a cenar con los demás, prefirió llegar al departamento y descansar. Seungcheol y Jihoon se habían quedado trabajando en una canción, él ya ni quería saber algo más de esos dos. Su cabeza daba vueltas y estaba a punto de tener un odioso dolor de cabeza. Una que desaparecería después de una reparadora ducha.

Doyoon y Mingming se habían perdido en algún momento de la tarde luego de que el chino armara toda esa escenita frente a Jun y todos los demás. Jungchan seguramente fue tras Junhui luego de que el ensayo terminara y eso realmente empezaba a preocuparle, quien saldría más herido de ahí seria Lee Chan. Si él con su situación amorosa e inestable no podía, no quería imaginarse como andaría el pobre Jungchan. Quizá debería ser un mejor hyung, y preocuparse un poco más por él.

Dejó el bolso sobre uno de los sillones, mirando el lugar silencioso y vacío.

Sintiendo repentinamente la ausencia de Samuel en muchos días. Aunque quizá se trataba de una excusa para no pensar en él.

Joshua no se había presentado ese día al ensayo, y le taladraba la cabeza el pensar que Jihoon no había dicho nada al respecto. Usualmente Lee armaba un escándalo cuando alguien no llegaba a ensayar y luego estaba él que incluso con una fiebre de casi treinta y nueve grados y se presentaba ahí, para demostrarle a los demás que no había excusa alguna que fuera lo suficientemente válida para no ir.

Sin embargo hoy, Jihoon calló.

No dijo nada con respecto a Joshua e ignoró cada pequeño comentario al respecto y el resto al ver sus ojeras tampoco hizo demasiado incapié en ello. Nadie parecía saber mucho al respecto puesto que los dos mayores habían llegado muy tarde la noche anterior y Jeonghan había dormido en casa de sus padres.

Él no quiso saber, luego de ese beso no quiso saber nada más de esos dos, pero aún así en el fondo, extrañaba a Joshua.

—Han.

Giró al escuchar su voz, limpia y cálida. Igual que siempre. Igual que todos los días.

Aunque sus ojos lucían cansados y su expresión era un poco vacía.

—Josh… ¿por qué no has ido al ensayo hoy?

No se le ocurrió nada mejor que decir, no tuvo el valor para preguntar otra cosa.

—Luego te cuento. Pensé que llegarían más tarde.

Cuando se dio cuenta, Jisoo estaba acomodando una pequeña maleta en su espalda y recogiendo unas llaves sobre el pequeño mesón.

—Solo soy yo. El resto anda en sus asuntos. Josh ¿qué pasa?

Lo detuvo, sostuvo su brazo y lo miró.

¿Había alguien más imbécil que él? Decía querer alejarse y ahí estaba, deteniéndolo un poco más. Sintiendo su corazón latir equivocado porque incluso su piel lo hacía sentir extraño.

—Voy a dormir fuera, tengo cosas en las que pensar.

—¿Has faltado todo el día a tus actividades y ahora te vas? ¿Al menos vas a quedarte con algún amigo o algo?

Joshua sonrió, inesperadamente sarcástico por eso.

—¿Te parece que conozco a alguien además de ustedes, Han? Estoy completamente solo en este país. No tengo un lugar al que ir cuando me siento mal y eso acaba de golpearme en la cara. Me siento desesperado. Ahogado aquí.

Eso rompió infinitamente su corazón.

—¿Nada? ¿No tienes nada aquí? —Sonó molesto, molesto y bastante herido también?— ¿Y yo que soy? ¡Aquí estoy! ¿no me ves? Soy tu amigo, puedes apoyarte en mí, puedes decirme lo que sea. Josh no estás solo. Yo siempre… Voy a estar aquí.

Estuvo a punto de llorar, sus sentimientos reposaban muertos ante sus propias palabras, pero Jisoo lo miraba, de esa manera que lo hizo sentirse débil y pequeño. Porque esos ojos de Hong lo atravesaban con pena y dolor, empezando a llenarse de lágrimas ante él.

—No me quiere Hannie. —Su voz sonó entrecortada y ahogada, incluso ya había empezado a llorar débilmente y Jeonghan entonces lo soltó. No quería escuchar eso, no quería verlo así. Pero tampoco se quiso mover de ahí—. No me quiere y yo soy un idiota, primero por enamorarme de él y segundo porque ya lo sabía, y aún así lo besé. Aún así me lancé.

Estaba atrapado, y era un loco.

Porque le partía el alma verlo así, porque quería que Jihoon lo aceptara, para que Jisoo pudiera ser feliz.

Era un idiota porque cuando se dio cuenta sus brazos se encontraban rodeándolo, abrazándolo, consolándolo a él.

—Tranquilo, no tienes que ir a ningún lugar. Quédate conmigo, todo va a estar bien.

Jeonghan tenía el corazón roto, y con los pedazos que le quedaban de ese corazón estaba tratando de sanar el también corazón roto de Jisoo, porque era un idiota, y estaba completamente loco por culpa de él.

Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO OCHO

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CAPITULO OCHO

El amor joven


Jeonghan no lloró.

Esa noche llegó a su casa empapado, su madre se acercó preocupada y lo abrigó con una pequeña manta, susurró algunas palabras que él no llegó a entender y si lo hizo, no las recuerda bien. Porque se aferró al menudo cuerpo de la mujer y aspiro su aroma dulce y cálido. Apoyó su quijada en el hombro de ella y permaneció ahí por largos minutos.

Las manos de su madre acariciaron su cabello largamente. No hizo preguntas, se dedicó a simplemente dejarse abrazar por él. Jeonghan adoraba a su madre por eso. Podía entenderlo sin necesidad de palabras, y esa noche como ninguna otra lo único que necesitaba era aquello, un gran y largo brazo y el saberse protegido, en aquel instante que le habían roto el corazón.

Sabría Joshua lo mucho que él lo quería.

¿Lo sospecharía siquiera?

No, lo dudaba realmente. Joshua era tan buen chico que de saberlo ni siquiera se hubiera atrevido a intentar algo con Jihoon. Y eso solo lo hacía sentir peor. A pesar de todo, no podía odiarlo, no podía siquiera tener el mínimo resentimiento con él.

—¿Por qué quererlo duele tanto, mamá?

Lo susurró bajito, ni siquiera está seguro si su madre llegó a escucharlo realmente. Pero de hacerlo le agradece haberlo tomado como lo que es, una simple pregunta retórica. Una que no necesita respuesta más que el sonido amargo de su voz en esa fría y lluviosa noche de invierno.

Jun abrió los ojos temprano en la madrugada, acostumbrado como estaba a despertar cerca de las cinco de la mañana, en el departamento con los chicos. Solía hacerlo para ir a la escuela o simplemente para poder agarrar el baño sin tanto escándalo como el usual que todos solían hacer por lograr estar a tiempo en algún lugar. Así que apegado a su costumbre sus ojos se abrieron despacio cuando la luz aún no iluminaba la habitación y se encontró con el rostro de Chan a unos pocos centímetros del suyo.

Sonrió, porque el pequeño se veía realmente adorable y Junhui agradecía que fuera domingo para no tener que ir a ningún otro lugar más que a la sala de ensayos cerca del medio día. La noche anterior sin una explicación decente, Jungchan únicamente le había pedido que se quedara junto a él, y de alguna forma no habían ido al departamento con los demás, sino a la casa de Chan.

Jungchan no dijo demasiado, simplemente le prestó un poco de ropa y luego se acostó en la cama. Junhui entendió sino quería hablar, así que simplemente se acostó junto a él y acarició su cabello, abrazado a él. Dejándolo refugiarse en su pecho una vez más. Lo sintió sollozar unos veinte minutos antes de caer dormido y luego todo fue un silencio total dentro de la habitación. Porque afuera llovía bastante duro para ser cierto.

Cerca de las once recordó a Mingming, quiso levantarse y llamarlo, pero su celular parecía muerto y encontrar un cargador que se ajustara a su celular sería una búsqueda inútil. Él estaba ahí para consolar a Chan y sin embargo terminó abrazado a él porque de repente todos sus problemas con Mingming desaparecían si lo abrazaba y se dejaba llevar.

Como si una paz completa le permitiera quedarse entre sus brazos un rato más.

Curiosamente el menor se encontraba hecho un ovillo, con sus piernas encogidas y los brazos sutilmente doblados. Probablemente no se levantaría hasta dentro de varias horas. Decidió que tenía que levantarse de una vez por todas y hablar con Mingming antes de que las cosas se pusieran peor con el paso de los minutos. Se levantó despacio y se sorprendió en cuanto volvió a mirar el reloj y la hora marcaba ya las ocho de la mañana.

Creía haber dormido poco después de que decidió cerrar los ojos un segundo después de las cinco.

Pero ajustó mejor la ropa que había empezado a cambiarse y terminó de colocarse los zapatos. Lo miró una vez más y sonrió. Tomando una pequeña bufanda de Chan que descansaba sobre una de las sillas junto al escritorio. Se la tomaría prestada por unas horas. Hoy realmente hacía un frío agotador.

Bajó despacio, sin ánimos de despertar a alguien a pesar de la hora. El olor del desayuno lo hizo darse cuenta que no estaba solo y como era de esperarse la mamá de Jungchan hizo aparición en uno de los pasillos, con una pequeña toalla secando sus manos.

—Oh, Jun. Que bueno que has despertado —La mujer lo miraba sonriente, con esa expresión que tanto le recordaba a su madre, llena de tanto amor— ¿Y Channie?

—Él aún duerme, pero yo ya me voy tengo algunas cosas que hacer antes de ir a entrenar.

—Pero no te puedes ir sin desayunar, querido. Ven y come un poco.

—No es necesario, no quiero ser una molestia.

—¿Qué molestia, muchacho tonto? Sabes que eres como un hijo más para mí desde que me entere que tus padres no están aquí.

La mujer no tuvo ningún reparo en jalarlo del brazo y llevarlo hasta la mesa. Le sirvió un poco de te mientras él decidía por dónde empezar. Aunque realmente no tuviera mucho apetito. El pensar en la pelea que seguramente tendría con Mingming le robaba todas las ganas de aquel delicioso desayuno.

—Es bueno tener a Chan durmiendo de nuevo en casa —Comentó la mujer con una sonrisa en el rostro llena de algo parecido a la melancolía, Jun se pregunto si su madre lo extrañaría de la misma forma— Ayer se veía tan feliz… Pero cuando lo trajiste a casa se veía tan devastado. —La mujer suspiró, bajando un poco la mirada antes de tomar una de sus manos entre las suyas— Estoy muy agradecida de que te hayas tomado la molestia de traerlo y quedarte junto a él. Eres un buen muchacho Junhui. Nunca olvidaré esto que has hecho por él.

—¿Usted sabe algo?

Realmente quería que Chan se lo dijera cuando estuviera listo, pero aquello parecía que no pasaría en un buen tiempo, y su imprudencia le ganó la partida. La mujer empezó a servirse un poco de te y suspiró despacio.

—La verdad creo que estoy igual que tú. Channie ayer vino a pedirme llegar tarde puesto que como sabes se iba a venir a quedar este domingo por la mañana con nosotros, y por ello iba a dormir ayer aquí. Tenía una cita al parecer, vino por ropa y me pidió que le adelantara un poco de la mesada a cambio de limpiar la casa hoy.

La mujer rió divertida, aunque luego simplemente terminó sonriendo lánguidamente.

—Pero parece que las cosas no terminaron bien ¿verdad?

Jun sintió que definitivamente había perdido el apetito. ¿Una cita?

Jeonghan se lo había insinuado varias veces, pero muy en el fondo Junhui se negaba a aceptarlo. Había cometido un error al invitar a Chan a cenar la noche anterior, había cometido otro error al llevar a Mingming. Había cometido un error tras otro, quedándose ahí inclusive.

Soltó los palillos sin pretenderlo y con cuidado trató de dejar el bol de arróz que había tenido entre las manos, sobre la mesa. Tomó los palillos que había dejado caer y notó que sus manos temblaban. Él era el causante de las lagrimas de Chan. Él era el malo de la historia.

—¿Jun? ¿Estás bien?

—Señora Lee, debo irme.

—Pero no has comido casi nada.

—Si, lo siento mucho. Vendré otro día. Pero yo… debo irme.

La mujer asintió un poco contrariada, lo vio ponerse el abrigo velozmente y morder su labio con la mirada perdida por completo.

—Hasta otro día.

—Adiós, ve con cuidado.

Lo vio salir con su paso apresurado, ajena por completo a la presencia de su hijo apoyado en una de las paredes cerca de la escalera, con los ojos sobre el frío piso de su casa y un sentimiento de resignación que lo había hecho sentir que era mejor que se diera era cuenta así. Porque él no tendría el valor de decírselo a la cara luego de la noche anterior y porque finalmente ya iba siendo hora de que Jun por fin se diera cuenta.

—¿Estás terminando conmigo?

Seungcheol veía a Jeonghan un poco contrariado. No entendía bien lo que sucedía pero de repente Jeonghan lo había llamado muy temprano ese día, pidiéndole que se encontraran en la empresa ya que en el departamento no había privacidad y de todas formas él había dormido en casa de sus padres, había empezado hablando de su relación, de lo buen tipo que era y que había estado pensando todo la noche, luego simplemente lo había soltado, como si fuera nada.

—Yo… tú sabías que cuando comenzamos no estaba enamorado de tí.

—Y quedamos en que me dejarías conquistarte.

—No está funcionando Seungcheol, lo siento.

Cuando lo pensó, no sonó tan mal como lo hizo ahora que había abierto la boca. Se encogió un poco en su lugar y desvió la mirada. Porque Seungcheol lucía realmente dolido y desubicado. Jeonghan realmente quería terminar con esto, las cosas habían empezado a salir mal porque él decidió ser un cobarde y escoger la salida más fácil. Quizá por eso Jisoo no lo quería.

La puerta de la sala de ensayos se abrió repentinamente. Ambos se tensaron de inmediato e incluso Jihoon quien había sido el intruso repentino notó que estaba de más. Los miró un rato y luego simplemente se inclinó un poco.

—Lo siento, no sabía que estaban aquí.

—Jihoon, espera —Seungcheol se había parado repentinamente frente al menor, con las manos tocando sus mejillas— ¿Estás bien? Tienes unas ojeras tremendas. Además son recién las nueve, tú no sueles despertarte así de temprano por sí solo.

—Yo… —Jihoon lo había mirado, fue bastante rápido pero Jeonghan notó claramente su mirada un tanto incómoda, ¿acaso Jihoon sabía? ¿Acaso todos lo sabían excepto Jisoo?— No pude dormir bien, es todo.

—¿Ya desayunaste?

—Seungcheol déjalo. Iré a…

—Espérame un rato.

Jihoon no objetó más, miró al mayor regresar frente a Jeonghan y susurrarle algo como que «hablarían mejor luego, aunque ya todo había quedado bastante claro» estaba pasando algo raro entre esos dos. Pero sinceramente Jihoon no tenía la menor intención de descubrirlo, suficientes cosas tenía andando en su cabeza como para preocuparse por algo más.

Jeonghan los observó marcharse. Seungcheol como siempre diciendo que lo quería y luego corriendo tras Jihoon, era como si a pesar de haber empezado una relación no hubiera perdido esa mala costumbre. A Jeonghan nunca le importó demasiado porque enojarse por aquello cuando él hacía lo mismo con Joshua sería…

Repentinamente una idea cruzó por su cabeza.

Una loca y descabellada que lo hizo sentirse frío y miserable.

¿A Seungcheol le gustaba Jihoon?

El muy idiota podía estarlo, Jeonghan estaba seguro. Podía gustarle tanto Jihoon que ni siquiera se habría dado cuenta, con toda esa excusa barata del mejor amigo que solo él se la creía. Jihoon no importaba, a Jihoon le fascinaba tener a gente detrás de él acatando todas sus ordenes. Pero Seungcheol no era así con nadie más. Seungcheol había ignorado su ruptura velozmente en cuanto notó a Jihoon sencillamente trasnochado.

Siempre era Jihoon antes que todos, antes que él, antes que el mundo entero.

El sabor amargo del recuerdo de Joshua y Jihoon lo hizo percatarse que ni siquiera había desayunado.

¿Por qué siempre tenía que ser Jihoon? ¿Por qué siempre él?

—¿Jeonghan?

Choi Minki había aparecido por la puerta de ensayos, con el cabello recogido y tratando de darle un poco de calor a sus manos.

—Minki hyung, buenos días.

—¿Qué haces por aquí tan temprano? Vi a Cheol salir con Jihoon ¿no vas a ir con ellos?

—No realmente.

Minki solía ser bastante amable, ingresó en la sala de ensayos con su paso tranquilo y se sentó junto a él sin ningún reparo.

—¿Ha pasado algo?

—Seuncheol y yo hemos terminado.

El mayor asintió levemente, lo miró por un largo rato a la cara, como si buscara las palabras adecuadas, así que luego de un par de segundos pareció haber tomado el valor.

—¿Ha sido por Jihoonie?

Entonces no era el único pensando en aquello.

—No, han sido otras cosas, pero ¿a qué te refiers con Jihoon?

—Oh, bueno —Minki mordió su labio, presa de la imprudencia— No es nada, es solo un rumor que corre entre los muchachos y así…

—Tranquilo, hyung. Puedes decírmelo sin problema. Hemos terminado por algo muy distinto, créeme.

Le sonrió, como para afirmar sus palabras y Minki finalmente suspiró, quitándose la bufanda de la garganta y mirándolo directamente a los ojos.

—Pues verás, antes de que tu llegaras, Baekho y los demás chicos siempre hablábamos de lo adorable que era el enamoramiento o fijación, como quieras verlo, que tenía Cheol con Jihoonie y pensamos que eso acabaría en algún momento con ellos dos saliendo. Pero luego llegaste tú, la carita de Cheol se iluminó de una manera distinta y de pronto simplemente empezaron a salir. Es un poco confuso pero yo siempre pensé que Cheol estaba bastante enamorado de Jihoon, aunque Jihoon siempre estuviera concentrado más en otras cosas.

Jeonghan volvió a sentir ese hueco en el estómago.

—Han ¿estás bien? En serio no quería…

—Estoy bien, hyung. Solo que aún no he desayunado y…

—¡Pues, no se diga más! —De pronto Minki se levantó de su lugar y extendió su mano para que Jeonghan hiciera lo mismo— Vayamos a desayunar, cerca de aquí hay un buen lugar. Yo invito.

Jeonghan no tenía intenciones de ir, pero tampoco quería quedarse pensando en Jihoon y lo poco que le estaba agradando en estos momentos.

Cuando Jungchan llegó a la sala de ensayos se sentía un poco ansioso, un poco nervioso. Justo en ese momento la puerta se encontraba abierto y su mano derecha de pronto acaricio el codo en su brazo izquierdo mientras miraba con un poco de recelo la sala de ensayos ya ocupada por algunos de los integrantes. Alcanzó a ver a Soonyoung enseñandole unos pasos a Seungkwan quien seguía renegando lo mal que le salían y a Hansol sentado en el suelo mientras andaba en una de las laptop.

Aún así sintió un hueco en el estómago y prefirió salir huyendo.

Dispuesto a salir de ahí cuanto antes e inventarse una excusa ridícula y cualquiera, giró apresuradamente y chocó torpemente contra el pecho de alguien más. Ni siquiera quiso levantar la mirada, porque su aroma lo embriagaba y envolvía de una manera casi asombrosa. Él apena había retrocedido un paso luego del choque, sin embargo Jun no. Él permanecía ahí, mirándolo profundamente. Cuando por fin levantó la mirada Jun pareció sorprendido de encontrarse con sus ojos.

Jun no sabía que él lo había escuchado platicando esa mañana con su madre.

Aún así, se sintió terriblemente pequeño y torpe.

—¡Hasta que apareces! —La voz molesta de Mingming rompió el pequeño instante y Junhui pareció desconectarse de inmediato en cuanto vio al otro con el ceño fruncido y las manos en su cintura— ¿Cómo has podido dejarme botado esperando en el cine? Dijiste que ya venías, y nunca apareciste, ¿qué sucede contigo Junhui?

—Ming, escucha…

—¡No! Escucha nada. ¿Qué pudo haber sido tan importante como para que ni siquiera pudieras mandarme un maldito mensaje diciendo que ya no podías volver? ¿Acaso soy tan insignificante para ti que hasta ahora no has podido siquiera llamarme para ver si al menos había llegado bien al departamento?

Realmente…

A veces Mingming era…

—¡Hyung! —Jungchan sabía que no debía, meterse en medio de una pelea de esos dos era algo que solamente Doyoon o Seungchel podían, pero repentinamente la culpa lo carcomía y cuando se dio cuenta ya se encontraba entre los dos, mirando suplicante a Mingming— No te pelees con Jun hyung, él solamente…

—Hazme el favor de no meterte en lo que no es de tu incumbencia Jungchan.

—Mingming —En esta ocasión la voz de Junhui sonó terriblemente seria— No le hables de esa manera a Chan.

—¿De esa manera? ¿De qué manera le estoy hablando? Que yo sepa no lo he tratado mal ni nada parecido.

—Te estás portando como un reverendo idiota Mingming.

En esta ocasión, Jungchan vio a Mingming soltar un soplido molesto e indignado.

Debió hacerle caso a su voz interna. Hubiera sido mejor no haber intervenido.

—Créeme Junhui, el idiota aquí eres tú. Yo en ningún momento he tratado mal a tu niño engreido, quizá si no le dieras tanta confianza no se creería con el derecho de meterse a defender lo indefendible. —En esta ocasión el enojo de Mingming parecía real, porque había retrocedido hasta el lugar donde estaba su maleta y la había llevado a su hombro sin problemas— Pero da igual, siempre ha sido así. Quédate a cambiar pañales como siempre, mientras nuestra relación se va claramente a la mierda cada vez más por tu culpa.

Jungchan no entendió.

No entendió absolutamente nada de lo que ahí ocurrió, solamente vio a Mingming salir y por primera vez, Jun no corrió detrás de él.

Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO SIETE

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CAPITULO SIETE

El corazón roto


A Mingyu le costaba en ocasiones llevar el ritmo de vida que llevaba. Su abuela solía cuidar de él la gran mayoría del tiempo y gracias a ella había aprendido entre otras cosas a cocinar como es debido sin morir ni matar a nadie en el intento, había aprendido a reparar prácticamente todo tipo de cosas en el hogar. Incluso podía con la escuela y su primer lugar bien merecido dentro del cuadro de honor.

Podía con casi todo en su vida.

Excepto con una sola, un sola cosa, la voluntad férrea de Jeon Wonwoo.

Había conocido a Wonwoo, por allá en sus primeros días de trainer. Su primera impresión fue que a pesar de ser uno de los chicos más apuestos que había visto, Wonwoo parecía no darse cuenta de ello, y era difícil darse cuenta de aquello cuando Wonwoo siempre proclamaba ser el visual de Seventeen. Pero muy en el fondo Jeon parecía decirlo únicamente de broma.

Y era extraño porque a Mingyu le parecía el chico más apuesto que había podido tener en frente.

Mingyu sabía por aquel entonces que al momento de meterse de trainer él ya no sería tan espectacularmente atractivo como siempre se lo había dicho su familia, sus compañeras de estudio, incluso algunos de sus amigos —aunque siempre fuera más como una queja, que un halago, solía robar demasiado fácilmente la atención de las chicas en una salida grupal después de todo— La cuestión es que Mingyu lo sabía, probablemente él dejaría de ser el más atractivo porque iba a estar con otros muchachos que seguramente también lo serían y entonces su encanto visual sería sencillamente uno más.

Lo esperaba, realmente lo esperaba.

Lo que no esperaba era encontrarse con alguien como Wonwoo.

Sus ojos, sus labios, sus pestañas, su risa. Todo en él era hermoso.

La primera vez que los ojos de Wonwoo lo miraron Mingyu supo que tenía un serio problema. Su corazón latía estúpido cuando lo tenía cerca, cuando escuchaba su voz grave y masculina. Wonwoo era muchas cosas que él no era y lo hacía sentir terriblemente intimidado.

Su toque era cálido, aunque muchas veces contrastara con su mirada fría y devastadora.

Mingyu se sintió muchas veces bastante deprimido por la forma en que Wonwoo lo miraba, pareciera que él era un simple mueble más en la decoración de Pledis y no importaban sus intentos, lo agradable que quisiera ser, Wonwoo parecía cien por ciento impenetrable.

Se portaba como un idiota. Era consciente de ello, pero Wonwoo era el culpable.

A veces parecía que nada lograba llamar lo suficiente su atención, ni siquiera él.

Entonces Mingyu bromeaba, reía, hablaba escandalosamente.

Él solo quería que Wonwoo lo notara. Que supiera que él estaba ahí.

Que se diera cuenta que Kim Mimgyu existía.

El día más feliz de su vida ocurrió durante un mes de febrero. Les había tocado ayudar con algunas cosas para un evento de Pledis y eran pasadas las nueve de la noche cuando ambos se encontraban tras uno de los escritorios doblando papelitos rojos y cursi que seguramente servirían para algún evento de Nu’est. Mingyu se encontraba como usualmente lo hacía cuando estaba cerca de él, hablando de más. Que su día en la escuela, que Seungkwan y sus alaridos por toda la empresa, que Jihoon le había lanzado una vez más la guitarra por la cabeza, y aunque se podía dar cuenta de la exasperación de Wonwoo al oírlo sin detenerse un segundo, Mingyu solo siguió.

—Ok, basta. —Wonwoo había puesto las manos sobre la mesa, dejando el pequeño papel completamente estrujado a un lado de las tijeras— ¿No puedes callarte al menos por diez minutos?

—Pero de hacerlo… Estaríamos en completo silencio, hyung.

—Exacto. Eso es lo que quiero. Un poco de silencio.

—Eso es muy aburrido hyung —Mingyu había bajado un poco la mirada— Yo solo quería que tuviéramos un ambiente agradable para que…

—De acuerdo, sino te callas en este momento. Te hago callar Kim Mingyu.

Mingyu entonces levantó la mirada. Un poco dolido, un poco exasperado. Él no quería pelearse con Wonwoo, pero tampoco podía entender porque no le agradaba. Le caía bien a todo el mundo en Pledis, era como una minita de oro caminando por los pasillos y sin embargo Wonwoo solamente lo miraba de esa manera fría y ahora amenazaba con golpearlo.

—¿Y qué vas a hacer? No puedo entender porque no te agrado. No recuerdo haber…

Fue brusco, las cosas con Wonwoo no solían ser suaves ni dulce. Mingyu lo entendió aquel día. Wonwoo lo había agarrado por el cuello con ambas manos, y se había acercado a su boca sin ningún tipo de reparo. Mingyu sintió sus manos en el cuello y la mandíbula. Sus manos cálidas lo apretaban con fuerza y sus labios se habían estrellado contra los suyos mientras él miraba una de las paredes completamente anonadado, con sus ojos abiertos de par en par y su respiración detenida.

Mingyu no había besado a nadie hasta ese día. Siempre había estado muy ocupado con tantas cosas que realmente nunca se interesó por ello. Ni siquiera lo había imaginado a pesar de lo mucho que le gustaba Wonwoo. Así que cuando Jeon se alejó un poco, luego de la primera gran impresión y lo miró a los ojos, Mingyu sintió que quería más, que no había sido suficiente y que esta podía ser su gran oportunidad.

Así que en medio de ese silencio que tato le gustaba al mayor, y mientras se iba alejando de él poco a poco, esta vez fue Mingyu quien lo atrapó por el cuello para que no se moviera y se lanzó a su boca sin miedo. Moviendo los labios como si de un primer intento torpe se tratara, y fue rápido, porque temía que Wonwoo escapara. Así que al inclinarse tanto sobre él, logró levantarse de su asiento y pasar una de sus piernas por encima de las de Jeon y sentarse sobre ellas.

El estómago se sentía vacío, sus manos estaban seguramente frías y temblarían sino fuera porque sostenía ese rostro que tanto había venerado. Sin embargo su estómago comenzó a sentirse como fuego arrebatado en su interior cuando sintió las manos de Wonwoo en su cintura, con unos de sus dedos tocando su piel por la camisa mal acomodada a través del brusco movimiento que había hecho.

Pero su boca inexperta no se había detenido y en algún momento la boca de Jeon fue la encargada de guiarlo, suave y profundamente hasta que Mingyu perdió el aire y entendió el significado de que se te puede ir el alma en un beso.

Cuando se separaron Mingyu no quería abrir los ojos, pero debía ser valiente y afrontar lo que había hecho. Especialmente porque seguía sentado frente a él, en sus piernas. Wonwoo sin embargo solo lo miraba, parecía esa mirada fría de siempre y sin embargo esta vez Mingyu vio algo más, vio un poco veneración mientras lo contemplaba.

—Eres una caja de sorpresas Kim Mingyu.

—Me gustas, hyung.

Wonwoo arrugó la nariz en ese momento.

—No digas esas cosas.

—Pero es cierto —Y se abrazó a él, con toda la fuerza que pudo— Me gustas, hyung. Y ya no te vas a poder deshacer de mí tan fácilmente.

Fue extraño, porque Mingyu no lo pudo ver, pero estuvo seguro, que Wonwoo dejó escapar una pequeña sonrisa de esos finos labios.

Así que ahí se encontraban, luego de algunos meses en los que él había agarrado confianza y Wonwoo se lamentaba por ello. No podía culparlo, realmente le gustaba su hyung.

Estaban en su casa, sus padres como siempre trabajaban hasta altas horas de la noche y su abuela había salido a hacer las compras. Wonwoo le había pedido ayuda con unos ejercicios de matemáticas para el examen de mañana, y luego de unos veinte minutos explicándole algunos trucos, Mingyu lo había dejado haciendo unos ejercicios de prueba, él había bajado por un poco de fruta y cuando subió lo encontró tan concentrado en lo suyo, con sus lentes cayendo por el puente de la nariz, que se le antojo terriblemente adorable.

Dejó la fruta sobre la mesa y a pesar de que Wonwoo estiró su mano para llevar un poco a su boca, el mayor no pareció reaccionar ante su presencia. Así que Mingyu optó por lo más viable. Se sentó en el piso, justo detrás de él, con sus manos en la cintura de Jeon y repartió pequeños besos en su cuello.

—Mingyu… —La voz de Jeon sonó seria, aunque no hubiera dejado de mirar los ejercicios en el cuaderno. A Mingyu le encantaba el hecho de que Wonwoo se hubiera acostumbrado tanto a su tacto— Detente, Mingyu. Tengo que estudiar.

—Estudia, yo solo quiero besarte hyung.

Y había hecho precisamente lo que dijo que no haría cuando se comprometió a enseñarle él, en lugar que el mayor se fuera a la casa de un amigo de su salón a que le explicara eso. ¿Qué necesidad había de que se fuera con alguien más si él podía enseñarle todo el algebra si le daba la gana? Mordió ligeramente una pequeña zona entre el hombro y el cuello y Wonwoo se encongió un poco en su lugar.

—¡Mingyu!

—Solo jugaba… —Aunque el mayor quiso alejarse, Mingyu se aferró lo suficientemente fuerte a la cintura de Wonwoo como para que este no pudiera moverse— Tú continúa haciendo tus ejercicios, hyung.

Wonwoo seguramente rodó los ojos y Mingyu sonrió, apoyando el rostro en su cabello. Amaba conocer todo de Wonwoo.

—Mingyu

—¿Qué? No estoy haciendo nada.

—Tu respiración… —Susurró, apretando ligeramente el lápiz en sus manos— Tu respiración en mi nuca. Deja de hacerlo.

—¿Te refieres a esto?

Dejó escapar apropósito un poco de aire sobre el cuello y entonces Wonwoo se movió con más fuerza y se puso de pie.

—Ok, basta. Sabía que esto era una mala idea. No puedes mantener tus manos quietas, y así no puedo estudiar. ¡Voy a reprobar! Y si repruebo, me van a sacar de Pledis, no importa cuanto odie las matemáticas, esta vez en serio necesito aprender esto.

A pesar del tono serio en que lo decía, Mingyu se había ido acercando a él con una sonrisa pretenciosa en los labios.

—Solo un rato, hyung. Solo quiero besarte un rato.

Había colocado una de sus manos en la cintura del mayor y la otra en su nuca. Llevando de inmediato la boca a su cuello. Wonwoo suspiró, porque realmente sentía que Mingyu le había perdido todo el miedo. Ya ni su voz realmente seria funcionaba con él.

—Que no Mingyu, tengo que…

Repentinamente sus piernas habían chocado contra la cama y Wonwoo abrió los ojos de par en par ante aquello ¿en qué momento habían empezado a caminar hasta ella?

—Mingyu te he dicho que…

Pero esta vez Mingyu fue directamente a su boca y sus lenguas se encontraron con tanta facilidad que Wonwoo se recriminó internamente por eso, es como si no tuviera casi ninguna fuerza de voluntad cuando se trataba de Mingyu.

—Bien, basta —Wonwoo se alejó molesto. Y luego sencillamente sonrió, quitándose el abrigo del instituto y dejando su fina camisa a la vista— Será un rato. —Empujó a Mingyu contra la cama y colocó sus rodillas en los laterales del menos, antes de situarse encima de él— Pero luego volverás a enseñarme matemáticas como es debido.

—Hecho.

Mingyu levantó su dedo meñique y aunque a Wonwoo le pareció algo terriblemente infantil. Acostumbrado como estaba a Mingyu y al gracioso colmillo que se hacía visible en su rostro cuando sonreía complacido por algo, Jeon unió su meñique al suyo y luego, simplemente besó vorazmente su boca.

Jungchan había planeado todo con anticipación, había tenido que ir y rogarle a su madre, a cambio de dos semanas enteras de trabajo en casa, que esa tarde llegaría un poco tarde y que por favor le diera un poco de dinero. Al principio había estado de acuerdo con lo del dinero, luego no tanto con lo de la llegada tarde, pero era la primera vez que Jun lo invitaba a salir a algún lugar solo los dos y su corazón joven e inexperto latía emocionado. Y sus manos temblaban. Y su respiración a vece se agotaba como si estuviera a punto de hiperventilar.

Se sentía tan estúpido…

Pero realmente no importaba, aunque la salida hubiera sido totalmente de improviso, a cambio de un helado porque seguramente Junhui quería hablar algo en privado con Jeonghan, Chan de todas formas no pensaba desperdiciar la oportunidad y a cambio de su llegada tarde se había comprometido a mejorar sus calificaciones.

«De verdad te tiene que gustar mucho esa chica, Channie. Nada más no hagas tonterías que aún estás muy joven»

Se había puesto rojo por completo, luego salió corriendo de casa porque se le hacía tarde y no soportaba la sonrisita cómplice de su madre mientras lo veía salir supuestamente «tan guapo» de casa.

Su hyung había dicho que lo invitaría a cenar a algún lado, pues bien, él había pensado que sería genial que primero fueran al cine y luego a cenar. Él pagaría las entradas al cine. Junhui la cena. Le parecía lo más justo. Llegó un poco antes de lo pactado con Jun para poder comprar las entradas y sorprenderlo. Escogió una película de acción, una de la que todos sus amigos hablaban y corrió hasta la banca de la avenida principal donde habían acordado encontrarse.

No pasaron más de diez minutos cuando finalmente lo vio caminando hasta él, abrigado por el frío y con una bufanda roja que ocultaba parte de su mandíbula mientras le sonreía a la distancia. Jungchan se puso de pie, tratando de no sonreír demasiado y apretando sin demasiada fuerza las entradas que guardaba en el bolsillo de su chaqueta.

—Channie, que guapo te ves.

—Gracias hyung —Sonrió bajando un poco la mirada. Jun siempre sonaba tan cálido cuando le hablaba— Tú también te ves bien.

—Gracias, pequeño.

Agitó sus cabellos de aquella manera que no le gustaba, porque lo hacía sentir pequeño. Pero Chan únicamente sonrió y respiró hondo.

—Hyung quería proponerte algo…

Jun lo miró con curiosidad y entonces la voz de Mingming a lo lejos lo arruinó todo.

—¡Jun! ¡Channie! —Giró para ver al mayor corriendo hasta ellos, con un abrigo demasiado fino para la temporada y finalmente parándose junto a él con la respiración agitada— Lo siento, pensé que llegaba tarde. Pero es bueno ver que recién llegan.

Junhui le sonrió, de aquella manera cálida que siempre tenía.

Por favor que fuera una coincidencia. Que Mingming los hubiera encontrado por coincidencia.

—Por eso te dije que mejor pasaba por tí, e insististe en venir solo.

—Estaba del otro lado de la ciudad, tuve que acompañar a Seungkwan y Hansol a hacer sus cosas, era mejor si te venías solo del departamento. No quería que te dieras toda esa vuelta. —Mingming le sonrió a Junhui y luego miró a Chan con una sonrisa mucho más amplia en el rostro— Vaya, Channie te ves realmente guapo. A este paso todos serán los visuales menos yo.

—No digas eso —Jun había hablado cariñosamente mientras se acercaba a Mingming y se quitaba la bufanda del cuello para poder ponerla en la de él— Y será mejor que te abrigues o pescarás un resfriado.

—No es nada, tú tranquilo.

Mingming reposó una de sus manos sobre la de Jun, quien sostenía su hombro con cuidado y luego regresaron su mirada al menor quien mordía ligeramente su labio inferior en ese instante.

—¿Y Channie que querías decirme?

—Bueno… —Jungchan levantó lentamente su mirada y sonrió, como si realmente su corazón no estuviera una vez más roto por culpa de ellos. Realmente esperaba poder salir con Jun ese día— Quería proponerte que dejáramos la salida para otro día, porque… pues, surgió algo.

—Oh, ¿en serio?

—Si, bueno… Verás —dudó un poco, apretando con fuerza las entradas, pero finalmente las sacó de su bolsillo y las puso delante de Mingming— Y como una señal de disculpa les compré esto.

—Oh, Channie, no era necesario.

Mingming parecía realmente enternecido en ese instante.

—La película empieza en quince minutos, será mejor que vayan de una vez para que alcancen a ver los trailer.

—Muchísimas gracias, Chan.

Mingming sonría abiertamente, apretando entusiasta las entradas. Pero Junhui lucía serio, terriblemente serio.

—Bueno, yo los dejo. Tengo que ir a casa.

Se inclinó levemente y les dio inmediatamente la espalda. No quería estar ahí. No más.

—Tú adelántate. Ya te alcanzo.

—Eh… Ok.

Mingming no es que tuviera otra cosa que decir ante aquello y la mirada seria que tenía Jun en ese instante. Pero solamente vio la espalda de Jun perderse entre la gente, mientras empezaba a correr seguramente tras el pequeño Jungchan. No entendió lo que sucedía, pero por un instante prefirió mejor no saberlo y caminó en sentido contrario hasta las salas de cine.

—Espera, ¡Chan!

Cuando finalmente pudo agarrarlo por el brazo, Junhui sentía que el corazón se le partía en dos. El bello rostro sonriente del pequeño Jungchan se encontraba lleno de lágrimas y parecía que ni siquiera podía detenerse. ¿Realmente había ocurrido algo tan grave?

—Chan ¿qué ha pasado? ¿Quieres que te lleve a casa?

—Suéltame hyung.

El menor intentó soltarse, pero Jun no tenía la menor intención de hacerlo y únicamente afianzó mejor el agarre.

—No puedo irme al cine como si nada mientras tú estás en este estado Chan. ¿Qué ha pasado? Soy tu hyung, confía en mí.

—No te vayas hyung, llévame a casa y quédate conmigo, por favor…

De repente Jungchan se había lanzado contra su pecho, sintió como arrugaba su camisa al sostenerse de ella y llorar sobre él. Lo abrazó con fuerza, porque era su pequeño Channie quien estaba sufriendo y porque su corazón se partía cada vez un poco más de solo verlo en ese estado.

Jisoo dio los últimos acordes con su guitarra y Jihoon sonrió complacido. Aunque habían pasado demasiadas horas, habían logrado terminar con la dichosa canción y sonaba realmente bien. Por primera vez en mucho tiempo estaba realmente a gusto con el resultado.

—La letras es muy hermosa Jihoon.

Joshua miraba las partituras y sonreía con ese orgullo que hizo a Jihoon sentirse un poco intimidado.

—¿Te parece?

—Claro que si, eres el mejor Jihoonie.

Jisoo tenía algo que Jihoon debía admitir. Y es que el mayor era realmente agradable y estar con él era curiosamente relajante. Quizá debería invitarlo más seguido a pasar tiempo con él cuando el estrés lo estuviera matando y consumiendo por dentro.

—Oh, está lloviendo…

Se había levantado para poder sentarse junto al mayor y mirar hacía la pequeña ventana por donde los ojos de Jisoo se habían perdido y tenía razón, llovía ligeramente fuerte, pero a pesar de eso, la imagen le resultaba realmente relajante.

Jeonghan estaba enojado. Se sentía indignado, humillado y realmente cabreado. Había quedado de encontrarse con Jisoo en la noche. Le había atrasado la hora de encuentro a la noche porque tenía que ayudar a Jihoon con algo, y a Jeonghan le pareció bien. Le había avisado al menos.

Pero pasó una hora, pasaron dos y Joshua nunca llegó. Y para darle más dramatismo al asunto había empezado a llover. Se levantó con la poca dignidad que le quedaba de la cafetería y sin importarle un poco siquiera la lluvia caminó debajo de ella y se encaminó directamente hasta la empresa. Muy seguramente seguían ahí. Jihoon solía quedarse hasta la madrugada en ocasiones, pero por eso debía obligar a Joshua a hacer lo mismo.

Estaba harto. Harto de todo esto.

Iba ir a gritarle a Jisoo por imbécil y a Jihoon por querer robarle a su mejor amigo.

Aunque por dentro se estuviera muriendo de celos.

El guardia le gritó algo sobre mojar los pasillos con su ropa empapada en lluvia, pero a Jeonghan poco le importó. Caminó directamente hasta el estudio de Bumzu y como esperaba los vio a través de la pequeña ventana que tenía la puerta. Frunció el ceño molesto porque ambos estaban sentados el uno junto al otro, riendo como si nada.

Estuvo a punto de girar el pomo de la puerta e ingresar alocadamente cuando notó esa mirada en Jisoo.

Jihoon aún sonreía por lo que sea que hubieran estado riendo hace un rato y Joshua en cambio se había detenido, observándolo profundamente y sin siquiera disimularlo.

Luego todo fue muy rápido para Jeonghan.

De pronto la mano de Joshua se había levantado hasta la quijada de Jihoon y lo había hecho mirarlo frente a frente. Jeonghan esperaba que lo golpeara. Realmente esperaba eso, pero Jihoon no hizo nada, ni siquiera pudo ver sus expresiones porque Lee se encontraba dándole la espalda. Sin embargo Jisoo encontró aquello como un permiso concedido y de pronto se estaban besando.

Jeonghan sintió que le habían dado una paliza en el cuerpo entero por culpa de esos dos miseros segundos. Recogió la fuerza que no tenía. Y corrió. Lejos, muy lejos de ahí.

Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO SEIS

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CAPITULO SEIS

El tiempo perdido


Ya era común ver a Seungcheol corriendo de un lado a otro con algún regalo entre las manos —para Jihoon curiosamente— que un poco de te, que unas partituras nuevas, que un poco de comida. Realmente a Doyoon empezaba a sentirse estresado. No solo tenía que consolar a los menores del grupo que parecían realmente afligidos por la salida de Samuel, sino que al parecer muy pronto tendría que socorrer a alguien de esa bomba a punto de explotar que era la relación Jihoon—Seungcheol—Jisoo aunque Jeonghan estuviera en medio de todo eso también.

A veces los miraba a lo lejos y parecía que el único realmente tranquilo con toda aquella disparatada situación era Jihoon, lo que lo llevaba a la seria conclusión de que muy probablemente el menor fuera el causante de todo, por lo que tendría que hablar con él muy seriamente.

Ah… Extrañaba esos días en los que su única preocupación era encontrar a Mingyu y Wonwoo en algún armario haciendo sabrá Dios que cosas. Únicamente los regañaba, Wonwoo golpeaba a Mingyu y luego ambos se marchaban de ahí corriendo. Era simple, no como esta amorfa situación problemática en la que ahora se encontraban los tres mayores y Jihoon.

Agarró mejor la pequeña escoba que había utilizado para limpiar el yogurt que el pequeño Dongjin había regado en el piso de la sala de ensayos por error y suspiró cansado. A veces Seokmin era un buen donsaeng, estos últimos días a pesar de ser uno de los más cercanos a Samuel, y por ende uno de los más afectados, se había unido a él para tratar de mejorar el animo del grupo, aunque claro eso no involucraba a los otros cuatro. Nadie quería entrometerse en eso.

Abrió la puerta del pequeño armario para guardar la escoba y apenas tuvo tiempo de moverse cuando un precipitado Wonwoo cayó retrocediendo hacía él, con su cuerpo seguramente habiendo estado apoyado en la puerta y Mingyu agarrándolo por la cintura.

—Hablando de los reyes de Roma…

Miró a los dos menores con aquella expresión de seriedad usual que solía utilizar cuando los encontraba en situaciones parecidas. Así que mientras Wonwoo se arreglaba la camisa, Mingyu parecía entretenido en su propia burbuja mientras sonreía y contemplaba el rostro sutilmente avergonzado del otro.

—¡Lo siento, hyung! —Wonwoo se inclinó rápidamente, codeando nada sutilmente a Kim— Discúlpate, idiota.

—Oh, si. Lo siento, hyung.

Mingyu se inclinó también frente a él, aunque Kim no luciera minimamente avergonzado.

Usualmente solía disfrutar de cualquier cosa que hiciera con Wonwoo sin pena ni arrepentimiento.

—Si, si lo que sea… Vayan a la sala de ensayos.

Y una vez más como si fueran unos niños pequeños únicamente se tensaron un poco, casi gritando un «Si» en el camino mientras se alejaban corriendo y veía a Mingyu sonreír abiertamente tratando de contentar a Wonwoo tomándolo por la cintura y este solo frunciera el ceño golpeándolo en la cabeza por idiota.

—Auch…

Jeonghan apenas tuvo tiempo de quejarse cuando hubiera chocado contra Joshua quien leyendo unas partituras ni siquiera se habia fijado de su presencia. Jeonghan no se había detenido cuando lo vio venir, básicamente porque necesitaba saber hasta que punto podía llegar a ignorarlo. Pero ahí estaba Josh, atento y amable, con su sonrisa hermosa y su expresión hable.

—Oh, Hannie, lo siento mucho ¿estás bien?

«¿Como podía siquiera molestarse con él?»

—Si, no te preocupes —Y sonrió, porque estaba cansándose de estar siempre triste y esto de ser relativamente nuevo en Pledis le estaba distrayendo de poder entretenerse conversando con alguien más, saliendo con alguien más. Tratando de no pensar tanto en él— ¿Cómo has estado, Josh?

—Bien, bien… —Jisoo incluso se permitió reír divertido— Y sé a qué te refieres con ese tono jovencito —Para Jisoo fue algo tan natural agarrarlo por los hombros y empezar a caminar de nuevo que Jeonghan se sintió realmente idiota por sentir el latido apresurado de su corazón tan solo por ese simple gesto— Sé que estos días he estado bastante alejado de ti, pero Jihoonie —Jeonghan sintió arcadas al escuchar el tono dulce en que sonó ese nombre— Necesitaba un poco de mi ayuda, sin embargo si quieres, hoy nos podemos fugar un rato.

Jeonghan iba a decir que no, en serio lo iba a hacer.

Pero de algún modo una sonrisa salió de sus labios y su cabeza se movió sola en señal de asentimiento.

De todas formas no se arrepiente, porque Jisoo sonrió, de esa manera tan hermosa que solo él tiene.

—¿En serio voy a tener que perseguirte por toda la empresa?

—Lo haces porque quieres.

Para Jihoon era incluso divertido caminar por uno de los pasillos mientras leía algunas hojas que llevaba entre sus manos en tanto Seungcheol no paraba de quejarse de lo inmaduro que era por seguir enojado con él. En realidad él ya no estaba molesto con Seungcheol, pero siempre era más fácil incordiarlo que tener que ceder ante él.

—Jihoon, tú y yo somos mejores amigos, ¿lo recuerdas?

—Que yo sepa jamás he dicho que fueras mi mejor amigo.

Y de nuevo estaba ahí Jihoon, con sus palabras mortales haciendo a Seungcheol fruncir el ceño y detener su camino. Jihoon se detuvo sencillamente porque supo que Choi no avanzaba más y seguramente ahora estaba mirándolo con resentimiento. Así que rodó los ojos y giró de regreso a él.

—¿Qué?

—Te perdono —Jihoon cada día entendía menos a Seungcheol, así que solo arrugó la cara y el mayor se lanzó hasta él aprisionándolo entre sus brazos— Con eso tan cruel que has dicho sobre nuestra amistad estamos a mano, así que te perdono Jihoonie.

—Yo no…

—Ya, ya… ¿Ahora si me vas a llevar contigo en lugar de a Joshua?

Sinceramente… Seungcheol era como un niño pequeño.

Jihoon se removió en medio de ese abrazo y bufó hastiado.

—No sé de que hablas Seungcheol, además ya te he dicho que ya no estoy molesto contigo. Deberías tomar este tiempo que paso con Jisoo como algo bueno para ti, así puedes pasar más tiempo con Hannie —incluso él percibió la ironía en su voz— ¿No disque es tu novio? Incluso ahora que estamos peleados sigues pasando más tiempo conmigo que con él.

—Han entiende. —Jihoon había retomado el paso, solo que esta vez Seungcheol o agarraba por los hombros como solía ser su mala costumbre— Además tu y yo tenemos que hacer muchas canciones Jihoonie. El futuro de Seventeen está en nuestras manos.

Jihoon volvió a rodar los ojos.

Realmente Seungcheol a veces era como un niño pequeño.

—¿Entonces las cosas están mejor con Joshua hyung?

Chan habló entre dientes, el helado que había llevado a su boca le obstaculizaba un poco la debida pronunciación luego de que Jeonghan se sentara frente a él en la pequeña mesita, con una radiante sonrisa como hace mucho no lo hacía.

—Si, eso parece. Esta tarde saldremos al cine o algo.

—Me alegro, se notaba lo mucho que lo extrañabas. Ya ni a Seungcheol hyung.

Aunque Chan rió divertido, Jeonghan sintió un retorcijón en el estómago. No es que fuera a hacer algo realmente malo, pero sentía que de algún modo estaba engañando a Seungcheol, después de todo era Jisoo quien realmente le gustaba.

—¿Channie me traes uno con chispas de chocolate?

Junhui había aparecido de la nada, sentándose junto a Jeong en la pequeña mesita que hasta hace un momento compartía exclusivamente con el pequeño Lee Chan.

—Pero la fila está repleta hyung.

—Porfavor, Chanie… Y ahora en la noche te invito a cenar a un lugar delicioso cerca de aquí.

Los ojos de Chan parecieron iluminarse de repente y de un salto empezó a asentir fervientemente antes de salir corriendo hasta el lugar donde la gente una tras o tras esperaba su turno para hacer el pedido.

—Este niño… —Susurró Junhui— Incluso olvidó pedirme el dinero para el helado.

—Le ofreciste una cita a cambio de un helado ¿qué esperabas?

Junhui regresó su mirada hasta Jeonghan, los ojos suspicaces del otro lo atravesaban por completo.

—Como sea, tampoco es que tuviera muchas ganas de helado en un día de invierno. Pero necesitaba hablar contigo de algo.

—Suéltalo…

Jeonghan estaba siendo brusco, probablemente porque pensaba algo extraño y amorfo entre él y su pequeño hijo adoptivo. Así que si Jeonghan quería ser directo, él también lo sería.

—¿Cuándo piensas decirle a Seungcheol que no estás enamorado de él y que quien te gusta es Jisoo?

Jeong pareció paralizarse por completo, sus ojos se abrieron de par en par y no fue sino hasta unos segundos después que tosió suavemente y desvió su mirada.

—¿Te drogaste o algo Junhui? No sé de que me estás hablando.

—Escucha Han, no sé si el resto se habrá dado cuenta pero Mingming y yo estamos realmente…

—Mingming y tu ¡¿qué?! ¿Están hablando a mi espalda?

El tono de voz indignado de Jeonghan le hizo ver que tal vez había escogido mal sus palabras.

—No es tan malo como suena, ¿de acuerdo? Nosotros solo estamos preocupados.

A Jeonghan le latía el corazón desenfrenadamente. Incluso le temblaban un poco las manos.

—Te gusta Jisoo, me di cuenta de eso prácticamente desde que entraste a la empresa. Cuando comenzaste a salir con Seungcheol me pregunté seriamente si me había equivocado o algo, pero sigues mirando a Jisoo de una manera que ni por asomo miras a Seungcheol. —Junhui se tomó un instante para respirar profundo— Minming me ha pedido varias veces que no interceda, pero esto se está complicando demasiado y ahora no sé sinceramente que pinta Jihoon en medio de ustedes.

—Tú… ¿se lo vas a decir?

La voz de Jeonghan sonó realmente bajita, a lo lejos Chan aún hacía fila para poder compar un helado y cuando el menor se sintió observado por ambos mayores, agitó su mano en señal de saludo. Tanto Junhui como Jeonghan sonrieron levemente, con esperanzas de que Chan no se percatara de la incomodidad que los rodeaba.

—Debes pensar bien lo que vas a hacer Han. Y la respuesta la tienes tú mismo.

—¿De qué hablas?

—Cuando me preguntaste si se lo iba a decir, ¿en quién pensaste realmente?

«Jisoo»

El nombre vino a su mente como un relámpago. Era él, el único que le importaba.

Quien siempre le había importado.

Esta tarde se encontraría con él, tomaría el valor que nunca había tenido y le diría la verdad de una vez por todas. Con Seungcheol ya hablaría mañana.

Jihoon pudo respirar hondo finalmente cerca de las cuatro de la tarde. Seungcheol había decidido acompañara a Mingyu y Wonwoo a algún lugar que el había decidido no escuchar. Por culpa de Choi había desperdiciado gran parte de su tarde y eso involucraba no haber terminado de corregir algunas partes en la composición de la nueva canción que Bumzu le había dado para practicar.

Estaba a punto de darle un fuerte dolor de cabeza.

—Oh, Jihoon. No sabía que aún estabas por aquí.

Jisoo acababa de abrir la puerta, pero Jihoon apenas se movió de su silla con su brazo encima de los ojos y en una posición tan notoriamente agotadora que lo único que hizo fue soltar un pequeño quejido que incluso pudo sonar lamentable.

—¿Te sientes bien?

—No, la verdad. Tengo que enviarle a Bumzu esta noche un avance de la canción que me envío y no he avanzado prácticamente nada desde ayer.

—…Y está a punto de darte un serio dolor de cabeza.

Jisoo completó sus palabras en tanto masajeaba su sien tan agradablemente que Jihoon dejó sus brazos caer lentamente sintiendo como poco a poco el estrés disminuía, aunque no pudiera abrir sus ojos para notar la sonrisa afable que Jisoo le regaló en cuanto notó su estado de tranquilidad.

—Descansa un rato, iré por un poco de te y una pastilla. Luego nos ponemos a trabajar en esa canción tuya, ¿ok?

—Ok.

Jihoon sonrió, bastante complacido. Escuchando a Jisoo abandonar por un momento el estudio y respiró hondo, mucho más relajado gracias al mayor. Era gratificante tener alguien como a Jisoo dispuesto a apoyarte todo el tiempo. Quizá empezaba a entender a Jeonghan y porque parecía pegado cual garrapata a Hong.

Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento: CAPITULO CINCO

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CAPITULO CINCO

El mejor amigo


Jisoo era muchas cosas a la vez, era amable, cansinamente considerado y bastante educado. Cuando lo conoció Jihoon tuvo la firme idea de que muy seguramente todo se trataba de una fachada tras otra porque sencillamente no podía confiar en una persona que tuviera tantos buenos adjetivos de su lado. Sin embargo Hong Jisoo era así, y poco a poco Jihoon había aprendido a confiar, principalmente porque no le quedaba de otra y en el fondo aún así permanecía alerta solo por si acaso.

—Bumzu hyung te tiene mucha confianza.

Jihoon regresó a mirarlo, Jisoo parecía maravillado con el pequeño estudio y él por un instante recordó que no cualquier trainer tenía este acceso casi ilimitado a varias partes de la compañía.

—¿Me acompañas? —Se sentó en uno de los pequeños asientos, señalándole al mayor una solitaria guitarra que reposaba en una de las esquinas— Hay unas canciones que quisiera ensayar.

—Oh, claro.

Jisoo probablemente tardó más en sentarse que en responderle en aquella ocasión.

Era graciosa, toda esta situación era tan graciosa. Especialmente porque realmente quería descubrir lo que pasaba por esa loca cabeza de Jeonghan cada que miraba con ojitos de cordero degollado a Hong y el otro tan solo parecía enternecido, más no rendido a su pies, como lo estaba Seungcheol.

Jeonghan no estaba celoso.

No lo estaba.

Era solo que el repentino interés de Jihoon por pasar tiempo con Jisoo lo estaba alterando un poco. Aunque quizá se debía al hecho de que aún no le dirigía la palabra a Seungcheol, probablemente por eso y había encontrado una persona que lo reemplazara, al menos mientras su enojo con Choi duraba, lo cual Jeonghan esperaba no fuera por mucho más tiempo.

Pero eso no explicaba porque a Jisoo le resultaba tan fácil simplemente hacerlo a un lado e ir tras Jihoon. Era chistoso porque todos decían que él estaba ganándose a todos los miembros tan sutilmente que incluso parecía tener años entre los demás y su cercanía con todos se había vuelto algo tan natura. A pesar de eso Jeonghan sentía que Jihoon lo hacía apropósito. Jihoon estaba tomando la atención de todos tan vorazmente que a veces lograba sentirse incómodo.

Seungcheol no paraba de hablarle de él y lo idiota que era Jihoon por seguir sin hablarle. Jisoo ahora parecía estar pegado a Jihoon como si fueran los mejores amigos desde siempre y Soonyoung no dejaba de mirarlos con cierta suspicacia, como si él también sospechara que había algo muy extraño en medio de todo esto.

—No lo entiendo… es como si me hubiera reemplazado.

Jeonghan se encontraba también mirando hacía una de las esquinas en la sala de ensayos donde Seungcheol tenía sus ojos posados y Jihoon, Jisoo y Mingyu reían abiertamente de alguna cosa que Mingyu hubiera comentado hace un par de segundos. Era extraño, porque ambos parecían más interesados en el pequeño grupito que en compartir tiempo como una real pareja.

—Algo escabroso está planeando.

Wonwoo le extendió una botella de agua a Soonyoung y este solo asintió sin dejar de mirar a los tres muchachos que solamente conversaban y reían a ratos durante el pequeño receso. No solía ser muy intuitivo, pero conociendo como conoce a Jihoon sabía que algo estaba planeando, lo que no podía asegurar era el qué.

—¿Has tratado de sonsacarle información a Mingyu?

—Dice que no sabe nada, y sabes que él no me oculta nada.

Soonyoung bebió un poco del agua y asintió. Deslizando su mirada hacía el lugar donde Seungcheol se encontraba, aparentemente más preocupado en vigilar a esos tres que en notar como Jeonghan parecía molestarse cada vez más y más con el paso de los minutos, aunque Soonyoung no pudiera asegurarlo.

—Siento que en algún momento va a pasar algo grave.

Chan se encontraba de pie en la mitad de la sala de ensayos, justo entre Hansol y Seungkwan mientras miraban atentos esa pequeña tensión que se deslizaba de lado a lado mientras Jihoon en cambio parecía de lo más relajado, jalando del brazo a Jisoo, riendo de las bromas absurdas de Mingyu. Todo tan complicado.

—Siempre he dicho que entre más creces, más raro te vuelves.

Hansol había hablado sueltamente y Seungkwan únicamente asintió en afirmación a las palabras del otro. Repentinamente resultaba interesante mirar de un lado a otro, como si de un partido de tenis se tratara.

—Cincuenta a que Jeonghan hace una escenita.

Sobre uno de los pequeños asientos en la sala de ensayos, con una vista privilegiada de casi todo el salón. Junhui estuvo a punto de atorarse con la poca agua que se encontraba bebiendo ante la imprudente aparición de Seokmin detrás de él. Así que mientras Dongjin reía bajito, Mingming se dedicó a golpetear suavemente su espalda.

—No lo creo —Habló cuando le fue posible y el rojo de su rostro disminuyó un poco— Hace no mucho tuvo un incidente con Jihoon, no le conviene meterse en otro problema con él.

—¡Le esta robando a su mejor amigo! Además, tiene cara de explotar en cualquier segundo, estoy cien por cien a que va a terminar hablando alguna tontería.

Seokmin parecía realmente divertido con aquello y Junhui se dedicó a mirarlos unos segundos más.

—Hecho. —Él realmente confiaba en la paciencia de Jeonghan.

—¡¿Puedes parar al menos un segundo?!

Seungcheol se había levantado de su asiento, ante la mirada sorprendida de Jeonghan y la impasividad del resto de miembros que observaron quietos como Jihoon se levantaba de su lugar y enfrentaba al mayor sin ningún tipo de problema.

—¿De qué hablas Choi?

—De tu actitud idiota, Jihoon. No me hablas y ahora andas hecho el super amigo con Jisoo, ¿acaso piensas reemplazarme? —Su tono de voz indignado se relajó un poco en cuanto divisó a Jisoo por encima del hombro de Jihoon— Nada en contra tuyo, bro. Esto es entre los dos.

Jisoo, incómodo tanto como la situación lo ameritaba únicamente asintió un poco mientras veía a Jeonghan acercarse a ellos también.

—Apuesta anulada.

—Supongo, no debimos ignorar a Seungcheol.

Junhui y Seokmin chocaron puños apenas terminaron de hablar en susurros. Muy cerca de la escena desarrollándose frente a todos.

Jihoon lo notó, la manera en que Jeonghan se acercaba, colocando una mano sobre el hombro de Seungcheol, pero mirando profundamente a Jisoo. Tan molesto. Tan acaparador. Que cuando se pudo dar cuenta, Jihoon ya se encontraba frunciendo el ceño y agarrando por el brazo a Jisoo.

—¿Cuál es tu problema? Ni siquiera quiero verte Choi, agradece que no te he lanzado mi guitarra por la cabeza. Vámonos de aquí Josh.

Jeonghan abrió por completo sus ojos. Hasta ahora él era el único que llamaba a Jisoo de esa manera. Y Jihoon lo sabía.

—¡No te atrevas a dejarme con la palabra en la boca! ¡JIHOON!

Fue una extraña escena de ver, porque Jihoon sencillamente continuó caminando mientras jalaba a Jisoo del brazo y Seungcheol los seguía. Dejando atrás a un paralizado Jeonghan.

—Chicos. —Sin embargo todo fue interrumpido ante la llegada de Doyoon, quien con un papel en mano aún no se atrevía a levantar la mirada, como si necesitara leerlo unas veinte veces más para comprobar que aquello plasmado en aquella hoja era verdad— Samuel ha dejado Pledis.

Luego todo fue un silencio casi sepulcral.

Breves rasgos de un gran (des)Enamoramiento : CAPITULO CUATRO

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CAPITULO CUATRO

El día en que Jihoon fue realmente malo

 


 

—No necesito de estas tonterías, Soonyoung.

—Tú deja consentirte, Jihoon.

Sin pretenderlo, Jihoon dejó escapar una sonrisa ante la enérgica sonrisa del otro quien se fue dando saltos hasta la zona de caja donde pagaría por un par de bebidas mientras se despejaban un poco del ambiente hostil que rodeaba a las instalaciones de Pledis en esos instantes. Jihoon no quiso pensar demasiado en las razones por las que todo había comenzado a salir mal, quizá el primer error había sido suyo, se había extralimitado con Jeonghan pero no era culpa suya, Jeonghan sencillamente lo desquiciaba de vez en cuando.

Todo había comenzado desde antes que Jeonghan entrara en la empresa. Todo era perfecto. Los chicos lo obedecían, todos cumplían con sus tareas corrrespondientes y él y Seungcheol eran meramente inseperables. Parecía que Seungcheol respirara únicamente si estaba cerca suyo y sentir aquello, aunque si se lo preguntaran lo negaría irrefutablemente, era realmente gratificante y agradable. Era curioso porque los chicos solían decir que más que amigos parecían una pareja, donde Jihoon era evidentemente quien tenía el poder, puesto que siempre se podía ver a Choi corriendo por los pasillos con un te en la mano que a Lee se le había antojado. O dormido en uno de los pequeños escritorios cerca de Jihoon mientras él se quedaba hasta altas horas de la noche componiendo y luego simplemente regresaban a casa.

Todo era perfecto, a Jihoon le gustaba esa rutina y sentir que tenía a Seungcheol en sus manos.

Todo, hasta que Jeong Jeonghan apareció.

Fue como un tornado arrasando todo a su paso. Jeonghan era bastante atractivo, un poco tímido al comienzo, agradable y generaba en los demás un instinto de protección que al comienzo a Jihoon no le resultó molesto. Hasta que de pronto Seungcheol comenzó a hablar demasiado de él, que Jeonghan esto, que Jeonghan lo otro.

Entonces comenzaron las discuciones.

Discusiones que terminaban con Seungcheol siendo echado del estudio mientras Jihoon se frustraba por no poder terminar correctamente su trabajo luego de una pelea y al final solo terminaba hastiado con todo lo que tenía que hacer más adelante por el trabajo acumulado.

Desde aquel instante las cosas cambiaron, Jisoo y Seungcheol se la pasaban detrás de Jeonghan y francamente Jihoon estaba mucho más que harto. No era la gran cosa, para él Jeonghan era solo una cara bonita. Y si de bellezas hablaban sinceramente él preferia el atractivo de Mingyu o Wonwoo, incluso Jun le resultaba más atrayente visualmente que el propio Jeonghan pero nadie parecía darse cuenta porque todos estaban demasiado distraídos con sus anécdotas sin sentido.

Extrañaba a Seungcheol, pero antes se cortaba un dedo a tener que admitirlo.

Muy en el fondo aceptaba que le había cogido un poco de recelo a Jeonghan por haberle quitado a su esclavo personal o como otros dirían: su mejor amigo. Pero nuevamente, se cortaría un dedo antes de tener que admitir algo como eso.

—¿En qué piensa tanto esa cabeza loca tuya?

Soonyoung llegó con dos bebidas repletas de crema y un pastel odiosamente dulce, de chocolate y cerezas. Jihoon odiaba las cosas dulces, pero muy repentinamente en momentos como este y mientras Soonyoung le sonriera de esa manera tan espontanea invitandolo a probar un poco, sentía que de algún modo no podía negarse.

—Nada, pero creo que voy a disculparme con Jeong.

—Esa —recalcó Kwon mientras lo señalaba con la pequeña cuchara con chocolate— Es una excelente idea.

Jihoon asintió llevando a su boca un poco de crema y sintiendose infinitamente más relajado.

—¿Y que piensas hacer con Seungcheol?

—Que se pudra.

Soonyoung rió divertido, a decir verdad Jihoon también rió un poco.

Aunque en el fondo, lo estuviera diciendo en serio.

Doyoon había hecho un buen trabajo calmando a los muchachos, sentados en el salón de ensayos un rato mientras contaban historias sin sentido, Seokmin había logrado también poner un poco de su parte mientras les hablaba de cualquier tontería que pasara por su cabeza. Seungcheol había decidido salir a caminar un rato y Soonyoung había avisado que saldría con Jihoon a comer algo mientras tanto. Así que los únicos que realmente faltaban y de los que aún no se sabía nada eran Jisoo y Jeonghan.

Sin embargo contra toda expectativa Jisoo y Jeonghan atravesaron esa puerta cerca del medio día. Jeonghan lucía ligeramente afectado todavía, pero su rostro se mantenía con una sonrisa pequeña que hacía al resto estar un poco más tranquilo. Y por supuesto que captaron la indirecta de mejor evadir el tema Jihoon/Jeonghan cuando Hong empezó a platicar como si nada de la nueva coreografía que Soonyoung les había pedido empezaran a ensayar.

La mirada de Jeonghan no parecía muy ida y de una forma u otra Doyoon no podía despegar su mirada de la manera en la que Jeonghan parecía estar aferrado al brazo de Jisoo. Doyoon entendía que necesitaba el apoyo de alguien porque finalmente Jeong seguía siendo un tanto suceptible al no terminar de adaptarse por completo a ellos, pero en todo caso ¿Jeong no debería comportarse así con Seungcheol?

A veces levantaba la mirada y notaba la discreta mirada de Jeonghan sobre Jisoo, la manera en que sonreía mientras lo miraba hablar. Jeonghan aún era como un niño pequeño, que veía una hermosa luz frente a sus ojos y entonces se dejaba deslumbrar. Y Jisoo parecía ser eso para él, una hermosa y destellante luz frente a sus ojos.

Sin embargo Jisoo…

-¡Por cierto! Jeonghan sería bueno que buscaras a Seungcheol —Seungkwan de inmediato había codeado a Hansol quien indiscretamente había abierto la boca sin tomar en cuenta las consecuencias, pero en cuanto las miradas curiosas de los dos mayores se posaron sobre ellos, a Seungkwan no le tocó más que suspirar y mirar con incomodidad a Doyoon quien más lucía resignado a ese tipo de imprudencias por parte de Hansol.

—Al parecer, Cheol estaba bastante enojado por lo que sucedió esta mañana y discutió un poco con Jihoonie. La cuestión es que Cheol le dijo algunas cosas fueras de lugar a Jihoon y él se marchó bastante molesto de aquí.

Doyoon tuvo la oportunidad de ver de primera mano las expresiones de Jisoo, y fue evidente para él cuando lo vio fruncir ligeramente el ceño. Pero la risa de Soonyoung logró romper un poco la tensión, todos dirigieron sus miradas hacía la puerta y por ella ingresaban un sonriente Sooyoung acompañado de un tranquilo Jihoon que bebía sin preocupación la bebida que probablemente el otro le había comprado.

En momentos como ese Doyoon odiaba darse cuenta de cosas que el resto parecía ignorar, como la manera apresurada en que Jisoo se levantó del suelo para correr hacía Jihoon. O la manera en que Jeonghan sostuvo sus manos en alto sorprendido aún por la manera repentina en que Jisoo se soltó de su agarre, pero desde su posición poco podía escuchar de aquella conversación que se había armado entre los tres mayores del grupo. Aunque pudo notar esa mirada en Jisoo. Y entonces todo fue todavía más claro para él.

—¿Cierto que peleaste con Seungcheol? ¿Está todo bien?

Soonyoung había levantado un poco su mirada hacía Jisoo pero casi de inmediato la había deslizado hacía Jihoon con cierta curiosidad. Lee sin embargo solo había asentido con una pequeña sonrisa.

—Todo está bien, solo fue Choi siendo un idiota como es de costumbre. —Disimuladamente Jihoon había deslizado su mirada hacía Jeonghan quien los miraba con una ligera aprensión que a Jihoon le resultó repentinamente interesante— ¿Y tú, ya terminaste de consolarlo?

—¿Eh? —Jisoo parecía un poco ido, pero giró hacía el lugar donde Jihoon miraba y se encontró con un incómodo Jeonghan mirando al suelo— Si, estaba bastante triste Jihoon. Deberías…

—Lo sé, lo sé… —Jihoon ignoró por completo la retalía del mayor y colocó una mano sobre su hombro, con una pequeña sonrisa amable e incluso cálida que logró confundir tanto a Soonyoung como a Jisoo— ¿Me lo tienes un momento?

Jisoo asintió, sosteniendo la bebida del menor y viendo como este se acercaba a Jeonghan ante la mirada cuiosa de los demás.

—¿Se pierden un segundo al menos?

Casi al instante el resto de los miembros se movió con velocidad y se distribuyeron por distintas partes de la sala de ensayos mientras Jeonghan se ponía de pie con cierta incomodidad en el rostro.

—Lo lamento, me comporté como un verdadero imbécil. Realmente estuve pensando y me di cuenta que me excedí. Creo… que ando un poco estresado. Así que, espero que quede claro que no hago esto por tu noviecito.

—Joshua no es…

—¿Joshua que tiene que ver en esto? —Jihoon podía jactarse siempre de ser más inteligente que los demás, y la pequeña trampa había surtido el efecto esperado luego de ver la manera ansiosa en que Jeonghan miraba a Jisoo a la distancia hace un instante— ¿No se supone que Seungcheol y tú están saliendo? ¿O he estado equivocado estas últimas semanas?

—¡No! Yo solo… olvídalo. Acepto tus disculpas.

Jeonghan bajó la mirada, seguramente por el color en sus mejillas que hizo a Jihoon mirarlo aún con más atención.

«Eres toda una joyita Jeong Jeonghan.»

—De acuerdo, espero que no hayan resentimientos entonces.

Le ofreció su mano, con una sonrisa hipócrita en el rostro, sin embargo Jeonghan se apresuró en apretar su mano contra la suya como una ofrenda de paz y le sonrió ligeramente también. De repente una idea traviesa jugó por la mente de Jihoon, sentía que de alguna manera podía vengarse de Jeonghan y había encontrado la manera adecuada.

—¿Soonyoung y Jihoon… ya regresaron?

La puerta de la sala de ensayos fue abierta una vez más, Jihoon aún no soltaba la mano de Jeonghan pero resultó bastante curioso que Choi preguntara por Jihoon siendo Jeonghan el primero en desaparecer. Sin embargo para Jihoon eso ya no tenía importancia alguna. Había encontrado algo nuevo con lo que divertirse para no tener que estresarse con el trabajo extra. Así que a pesar de la profunda mirada que Seungcheol le estaba enviando. Jihoon decidió caminar hasta Jisoo y tomar su bebida de regreso.

—Tengo que ir a ver a Bumzu, ¿me acompañas?

Soonyoung, quien aún se encontraba junto a Hong se sintió un poco desubicado, ¿desde cuando Jihoon pedía algo así a otra persona que no fuera él o Seungcheol? Y al parecer por la cabeza de Jisoo pasaba la misma pregunta puesto que tardó un par de segundos en reaccionar. Y a pesar de eso, apenas le fue posible sacudió su cabeza y sonrió.

—Claro, vamos.

Jihoon pasó junto a Seungcheol sin mirarlo, únicamente desvió la mirada hacía Jeonghan y la mirada dolida con la que los veía alejarse, puesto que Jisoo sin problema alguno parecía ahora seguirlo. Y de pronto le pareció tan reconfortante aquello.

—¿Estás bien?

Seungcheol se había acercado a Jeonghan casi sin problemas, con pasos suaves aunque él se encontrara aún un poco desorientado.

—Eh… si, estuve hablando con Jisoo y pues…

—Si, Hannie ¿sabes qué? Hablamos luego ¿si? —Repentinamente Seungcheol lucía apresurado— Tengo que hablar algo con Jihoon.

Y sin la voluntad real de despedirse, Seungcheol simplemente salió corriendo de ahí.